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	<title>Diván el Terrible &#187; Violencia</title>
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	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
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		<title>Violencia de/con los adolescentes</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2009 10:24:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luisa Marugan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[No solamente no sé lo que tengo, sino que no sé lo Que soy. En el baño, me he levantado del asiento y de pie he Pegado la nariz contra el espejo y he decidido que me miraría hasta saber lo que soy. Me he planteado cuestiones. Me he hecho una lista. ¿Soy una mujer? [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/07/salto.jpg" alt="Imagen" /></p>
<blockquote><p>No solamente no sé lo que tengo, sino que no sé lo<br />
Que soy.<br />
En el baño, me he levantado del asiento y de pie he<br />
Pegado la nariz contra el espejo y he decidido que me<br />
miraría  hasta saber lo que soy.<br />
Me he planteado cuestiones. Me he hecho una lista.<br />
¿Soy una mujer? No<br />
¿Soy una chica? No<br />
¿Soy un chico? No<br />
¿Soy un niño? No<br />
-Des Cornichons au chocolat- Stéphanie (Philippe Labro)</p></blockquote>
<p><span id="more-236"></span>La adolescencia supone un tiempo de trabajo psíquico en el proceso de constitución del mundo interno, por tanto, el adolescente tendrá que hacer el esfuerzo de “dejar de ser… sin ser aún…” ¿Qué quiere decir esto? En lo que ha sido su proceso de desarrollo hasta este momento vital, el adolescente ha seguido un recorrido en el que ha ido consiguiendo referentes estabilizadores, tanto en su mundo de relación con los otros, como en su mundo interno, que le han ido acompañando y dando seguridad… Pero con la emergencia de la pubertad, se produce un efecto desestabilizador, con repercusión en las identificaciones que tiene que buscar en nuestro peculiar mundo actual.</p>
<p>La violencia, cualidad inherente a lo humano, puede contribuir a dicho proceso o convertirse en un elemento de destrucción de sí o de otro; es decir, la articulación de condiciones externas e internas en este momento de la vida, harán que la violencia surja con carácter destructivo o que se pueda mantener al servicio de la construcción psíquica del sujeto. Tal como dice David Le Breton: “La libertad es un valor para aquel que posee los medios simbólicos para usarla, en caso contrario, genera miedo”.</p>
<p>Estos cambios que deben producirse y que resultan tan desorganizadores (pues es el momento de la identificación sexual y del desasimiento de las figuras parentales) dejan al adolescente sin palabras con las que representarse, expresando a través del cuerpo y de la acción, lo que no logra elaborar psíquicamente; y así, nos encontramos situaciones que van desde vivencias de vacío, desconcierto, incertidumbre, confusión, hasta los actos violentos extremos como el suicidio y el homicidio. En este momento crucial de su existencia, el adolescente apela a la sociedad y a la familia: ¿Qué encuentra? Padres que en ocasiones no ejercen su función parental, inmersos en una sociedad cada vez más “adolescentizada” caracterizada por premisas como: vivir el tiempo presente, la inmediatez de logros, la no diferenciación y el “todo vale”.  Si socialmente “todo vale”, resulta complicado contar con referentes simbólicos que permitan diferenciar autoridad de autoritarismo, trayendo como consecuencia la caída de la representación de la Ley y dejándolo librado a la inseguridad, a la incertidumbre, a la falta de límites que lo contengan…</p>
<p>En la actualidad, lo que debería ser la prevención de trastornos en la infancia, cede paso a la atención de los signos de delincuencia; nos encontramos en una sociedad que pone su atención en lo manifiesto, cuya preocupación está puesta en los comportamientos de los adolescentes más que en su Ser.</p>
<p>¿No constituye esta situación una forma de violencia que pone en riesgo la construcción del mundo psíquico en la adolescencia?</p>
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		<title>¿Rebeldes con causa?</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 12:53:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Soledad París Turmo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Llama a la reflexión la alarma social producida por los últimos parricidios y fratricidios acaecidos en nuestro país. Dicha alarma, ¿se debe a los crímenes en sí, sucesos que esporádicamente salpican las noticias, cometidos por sujetos con estructuras que deben valorarse individualmente, o a que los autores fueran adolescentes? ¿Hubiesen producido el mismo efecto social [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/07/upset.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Llama a la reflexión la alarma social producida por los últimos parricidios y fratricidios acaecidos en nuestro país. Dicha alarma, ¿se debe a los crímenes en sí, sucesos que esporádicamente salpican las noticias, cometidos por sujetos con estructuras  que deben valorarse individualmente, o a que los autores fueran adolescentes? ¿Hubiesen producido el mismo efecto social de haber sido  realizados por adultos, como ha sucedido otras veces? ¿Qué de lo siniestro ha provocado en los adultos para hacer que se mire a todos los adolescentes como “criminales en potencia” y señalarles como únicos responsables de la agresividad y violencia de nuestra sociedad?<span id="more-232"></span></p>
<p>Se habla mucho de la crisis de la edad adulta, pero no se habla de un momento de ruptura, de diferenciación, desidentificación y desidealización de las figuras parentales y una salida hacia el exterior, a lo social, lograr un ser y existir, con la consiguiente agresión y oposición a lo establecido&#8230;, y este pasaje no es de “a uno”, nuevamente es algo de “a tres”&#8230;, del adolescente para lograr su propia identidad, su condición como sujeto; de los padres para dar salida a los hijos a la adultez y de la sociedad para darles una entrada en su nuevo estatus socio-laboral&#8230;, y este trabajo correlativo es lo que está en crisis.</p>
<p>En la actualidad, los cambios socioculturales y económicos, la  de sistema de valores e ideales y, sobre todo, el derrumbe de las prohibiciones, han sido reemplazados por una exigencia del rendimiento: “Haz lo que quieras pero tienes que ser el mejor”. Se da un desplazamiento de la prohibición hacia un ideal más difícil de satisfacer. Ideal que no tiene fin.</p>
<p>La agresión es necesaria para lograr una diferencia, una separación del otro, para impugnar lo establecido y crear productos nuevos; es un trabajo de ligazón, una forma de relacionarse. Uno siente la violencia cuando es negado como sujeto, como sujeto deseante o como sujeto existente, lo que provoca un sentimiento de no existir, de no ser tenido en cuenta como sujeto y ser tratado como objeto en el sentido material del término.</p>
<p>Lo que vive el sujeto que padece la violencia está relacionado con lo que vive el sujeto que realiza esa violencia y está amenazado en su subjetividad. La puesta en escena de la violencia es una manera de recuperar el dominio sobre algo que se ha tenido la sensación de padecer. Tal vez nos estamos dando cuenta de que  existen. Se está produciendo un corte generacional donde, quizá por primera vez en nuestra cultura e historia occidental, nos está costando dar paso a la generación que viene detrás&#8230;</p>
<p>No nos dejamos “matar”&#8230; En un mundo donde se confunde lo simbólico con lo imaginario, con lo virtual, tememos “el parricidio simbólico” de los padres a manos de los adolescentes.</p>
<p>¿No será que, inconscientemente, se está produciendo por parte de los adultos un genocidio de los adolescentes?&#8230; Hay que matarlos antes de que nos maten&#8230; El mundo al revés.</p>
<p>¿No deberíamos re-pensar sobre la adolescencia?</p>
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		<title>La sirenita cerró la puerta</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 11:08:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Martín Arias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace ya algunos años (Dios mío, ¡cuantos!), circuló entre la alegre progresía , con gran aceptación por cierto, un texto de Ariel Dorfman titulado Para leer al pato Donald, en el que se pretendía desenmascarar la ideología (imperialista y capitalista) subyacente en las, sólo en apariencia, banales producciones de Walt Disney. Era un encomiable y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/07/dstar.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Hace ya algunos años (Dios mío, ¡cuantos!), circuló entre la alegre progresía , con gran aceptación por cierto, un texto de Ariel Dorfman titulado Para leer al pato Donald, en el que se pretendía desenmascarar la ideología (imperialista y capitalista) subyacente en las, sólo en apariencia, banales producciones de Walt Disney. Era un encomiable y sesudo ejercicio de lectura hermenéutica y metalingüística que exigía un esfuerzo mental considerable, propio de una época en la que no se tenía miedo a pensar, pues todavía no se había inventado  eso, por otra parte tan definitorio de quienes lo practican, del “pensamiento débil”.<span id="more-230"></span></p>
<p>Dejando a un lado el indudable sesgo ideológico de partida, muy poco autocrítico, de aquella propuesta de lectura crítica, lo que sin duda sigue siendo válido es la intención que la animaba, el deseo de profundizar en las cosas, de no quedarse sólo en la apariencia, en la superficie. Deseo de saber más, de no dejarse manipular, que hoy ha desaparecido, como por arte de magia, a la hora de enjuiciar las modernas películas Disney.</p>
<p>Pues bien, rescatando el perdido espíritu analítico, tipo Dorfman, nos animamos a proponer un esbozo de lectura “sospechosa” de películas mas actuales como, por ejemplo, Pocahontas, Mulan o Tarzán, pertenecientes todas ellas a la fase de dominio del mercado que inició la productora Disney aproximadamente en 1989, con La Sirenita, una cinta todavía demasiado “infantil” y clásica que, sin embargo, dio lugar a una serie de obras posteriores, ya mucho más adaptadas a esta época posmoderna en la que se ha producido el fin de la infancia. Por lo tanto, ya no se trata de películas para niños (pues semejantes especímenes han desaparecido de las sociedades consumistas) sino “para toda la familia”, eufemismo que esconde en realidad el hecho de que se trata de productos de consumo masivo aptos para cualquier edad (es decir, para ninguna en concreto) mediante su conversión en formatos y mensajes dirigidos a un espectador ideal medio, caracterizado como marcadamente narcisista y siempre joven, independientemente de los años que tenga: puede tratarse de un niño forzado a ser adolescente antes de tiempo o de un adulto atrapado por el síndrome de Peter Pan.</p>
<p>A la antigua progresía le encantaba el chovinismo nacionalista de Asterix, siempre preferible al pato Donald, “leído” como “agente del imperialismo” propagador de una cultura universal y homogeneizadora (por cierto que hoy quien paga el pato es McDonald). Ahora el Neo-Disney se muestra atento al signo de los tiempos, en los que tiene mucha mejor prensa la tendencia a la “minimalización” que su contraria, la denostada “globalización”.</p>
<p>Por eso priman los localismos y el multiculturalismo: Pocahontas es una reivindicación del indigenismo, Mulan de la cultura asiática y Tarzán del africanismo anticolonialista; en fin, un poco  y se sienta representado.</p>
<p>Junto a este vector colorista y variopinto (en plan anuncio de Benneton), otros ejes definitorios de los nuevos productos Disney son el animalismo pseudoecologista y el feminismo de postal. Se acabaron las niñas que sólo saben buscar a su príncipe azul (la Sirenita cerró la puerta): ahora se imponen personajes femeninos activos, fuertes, incluso violentos (Pocahontas y Mulan son dos buenos ejemplos) y, aunque la protagonista siga siendo Bella, su equivalente masculino, un rudo Gaston que sólo piensa en el matrimonio y en tener hijos, es denigrado como ridículamente machista.</p>
<p>En cuanto a la defensa de los animales, la factoría Disney hace ya tiempo que se convirió en una eficaz promotora de la equiparación o igualdad legislativa entre las especies: en Los aristogatos (1970), la anciana protagonista les dejaba toda su inmensa fortuna a sus mininos y desheredaba al pobre y fiel mayordomo, al fin y al cabo sólo un humano más. Pero la tendencia ecologizante, al hilo de la moda imperante, se ha acentuado hasta extremos ciertamente grotescos: en Pocahontas, no sólo los árboles y las plantas sino hasta las rocas y el agua tienen “derechos” (¿tendrán también “deberes”?).</p>
<p>Este formalismo bienpensante, multiculturalista, animalista y pseudofeminista, convive sin problemas entre nosotros, todos lo sabemos, con un antihumanismo feroz, cómodamente adaptado a ese consumismo suicida ejemplificado en el ecologista de salón, que no deja de usar su todoterreno ni un momento para ir y venir  superficies comerciales, en las que, además de comprar a troche y moche, podrá sentirse reconfortado, en su forma de pensar, con lo último de Disney. Y es que los ejecutivos de Hollywood saben que del dicho al hecho va mucho trecho. A lo mejor ese mismo trecho que ha recorrido, cuesta abajo hasta llegar a la ya famosa crisis, una progresía ideológicamente cacofónica, que redunda en lo mismo que, mire usted por donde, de la mano de Disney podemos ver y oír en el centro comercial.</p>
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		<title>¿Qué dice Freud de la violencia?</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 12:10:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Espina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguimos, tratando de orientar a nuestros lectores menos familiarizados con las lecturas relevantes en el desarrollo freudiano relativos a cada nuevo tema.. El tema en esta ocasión es la violencia y es preciso plantearse las relaciones que existen entre la violencia, la agresividad y la destrucción (la muerte), en el entramado psíquico del ser humano, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/07/fondo.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Seguimos, tratando de orientar a nuestros lectores menos familiarizados con las lecturas relevantes en el desarrollo freudiano relativos a cada nuevo tema.. El tema en esta ocasión es la violencia y es preciso plantearse las relaciones que existen entre la violencia, la agresividad y la destrucción (la muerte), en el entramado psíquico del ser humano, y qué pasos llevaron a Freud en sus teorizaciones a plantear definitivamente estas cuestiones.<span id="more-228"></span></p>
<p>Freud defiende desde el inicio de su teorización, a partir de sus observaciones clínicas, la dualidad pulsional como principio irrenunciable. Pasa así de enunciar esta dualidad en Tres ensayos para una teoría sexual (1905) en términos de “Pulsiones sexuales” frente a “Pulsiones de auto conservación” (diferenciando el hambre del amor), a plantearla en 1920 en Más allá del principio del placer, bajo la forma de “Pulsión de vida” frente a “Pulsión de muerte”.</p>
<p>El desarrollo seguido por Freud en este magnífico y para siempre polémico salto debe rastrearse a lo largo de una serie de artículos y textos publicados entre 1910 y 1920, básicamente en Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (1911), Introducción al Narcisismo (1914), Las pulsiones y sus destinos (1915), y finalmente en el ya citado Más allá del principio del placer (1920), donde plantea la idea del carácter regresivo de la pulsión: “&#8230;un instinto sería pues una tendencia propia de lo orgánico vivo a la reconstrucción de un estado anterior”.</p>
<p>Bordea Freud la idea de la agresividad y su relación con el narcisismo, para acabar vinculando libido y odio y afirmar: “Al mismo tiempo que aparece el objeto en el estadio del narcisismo originario, se determina la formación del contrario del amor: el odio”.</p>
<p>La nueva, y ya definitiva, dualidad pulsional enunciada en términos de “Pulsión de vida” frente a “Pulsión de muerte”, provoca un nuevo escándalo científico y social, y constituye el motivo para la ruptura definitiva de algunas escuelas que quedan para siempre desgajadas del pensamiento freudiano, erigiéndose, así mismo, en el escollo fundamental y definitivo en la vinculación entre Freud y su hasta entonces más estimado discípulo, C.G.Jung.</p>
<p>Ya en 1927, publica Freud El porvenir de una ilusión y, dos años mas tarde, en 1929, escribe El malestar en la cultura, donde de forma más contundente describe el “status” del ser humano en cualquier cultura y cita las renuncias, privaciones, demoras y sacrificios&#8230;, que su sostenimiento exige de un sujeto “que alberga tendencias destructivas a veces lo bastante fuertes como para determinar ciertas conductas en la sociedad humana”. “Cada individuo es virtualmente un enemigo de la cultura”, plantea la necesidad que el ser humano tiene de la civilización para vivir y como su sostenimiento comporta la renuncia a la felicidad por las cortapisas que del propio Freud, “&#8230;los hechos de la historia humana, no son más que el reflejo de los conflictos dinámicos entre el yo, el ello y el superyo, que el psicoanálisis estudia en el individuo, repetidos en un escenario mas amplio”.</p>
<p>La batalla entre el Eros y la muerte es el contenido esencial de la vida.</p>
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		<title>El Pacífico Fin de La Violencia</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 11:41:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Congosto Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[En la mañana de hoy, viernes 27 de junio de 2009, ha amanecido sin vida el cuerpo de Remedios Fonseca, conocida popularmente en todo el mundo como “La Violencia”, mientras descansaba en su palacete de retiro estival situado a las afueras del municipio costero de Gandia. Al parecer, un miembro del servicio dio la voz [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/07/velas.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>En la mañana de hoy, viernes 27 de junio de 2009, ha amanecido sin vida el cuerpo de Remedios Fonseca, conocida popularmente en todo el mundo como “La Violencia”, mientras descansaba en su palacete de retiro estival situado a las afueras del municipio costero de Gandia. Al parecer, un miembro del servicio dio la voz de alarma al darse cuenta de que la folclórica no bajaba esta mañana a regar su huerto ecológico como acostumbraba a hacer todos los días. Nadie de la familia ha querido todavía hacer declaraciones, pero en privado todos sus allegados aseguran que Remedios ha disfrutado, aunque parezca mentira, de una muerte muy pacífica.<span id="more-226"></span></p>
<p>Numerosos seguidores de la artista, entre los que se encuentran populares hinchas de fútbol, terroristas de todas las partes del mundo y algunos antiguos dictadores retirados, se han acercado ya a las inmediaciones de la Iglesia de Santa María de Gandia, dónde se ha instalado la capilla ardiente con los restos mortales de Remedios Fonseca.</p>
<p>Las reacciones a la noticia no se han hecho esperar en prácticamente ningún confín del mundo. Numerosas personalidades parecen coincidir en que se trata de una buena noticia pero nadie se atreve todavía a aventurar cómo afectará este suceso al panorama político internacional. Por su parte, los expertos hablan ya de un fuerte desequilibrio económico y los gabinetes de estado de las principales potencias trabajan ya para buscar nuevos temas en los que los políticos puedan centrar sus discursos. La reencarnación y las recetas de cocina parecen por ahora las opciones con mejor acogida.</p>
<p>Sin embargo, es en la calle dónde más se ha dejado notar el eco de la noticia. Según informan fuentes provinciales, en el municipio manchego de Fresnedillo un padre ha sido incapaz de darle un guantazo a su hijo, que accidentalmente acababa de destrozar el nuevo televisor de plasma del salón. En Villanueva del Pardillo, un grupo de mineros asturianos que se dirigía a la capital en forma de protesta ha abandonado la marcha ante las educadas peticiones de la policía nacional. Según testigos presenciales, los policías y los manifestantes han acabado tirando juntos al plato en un monte de las inmediaciones.</p>
<p>A día de hoy parece imposible predecir de qué manera un suceso como éste puede cambiar el curso de nuestra historia. Lo que si parece claro es que esta vez no se esperan revueltas estudiantiles. Una apacible mañana de junio, la paz ha sobrevenido al mundo casi sin avisar, y lo cierto es que la población parece más desconcertada que otra cosa. Mientras los incondicionales despiden a Remedios Fonseca con honores de jefe de estado, tanto el presidente del gobierno como los principales líderes del G-8 parecen coincidir, tras las primeras reuniones, en que quizá lo mejor sea convocar una oposición pública con carácter extraordinario e internacional para encontrarle sustituto lo antes posible.</p>
<p>Cualquier otra solución parece, a día de hoy, una seria amenaza para la estabilidad del sistema económico mundial. Mientras se toman las medidas oportunas, lo que sí es un hecho es que los millones de implicados en conflictos bélicos de todo el mundo han aprovechado la tregua para darse un descanso y tomarse una cervecita.</p>
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		<title>El dueño de la verdad</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jun 2009 09:18:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos García García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Érase una vez, una niña de ocho años a quien el pedagogo de su colegio le diagnosticó un TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad). En su informe (un formulario oficial), el pedagogo señalaba que la niña presentaba dificultades de tipo psicolingüístico, por lo que debía “recibir intervención específica individualizada por maestro de pedagogía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/06/test.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Érase una vez, una niña de ocho años a quien el pedagogo de su colegio le diagnosticó un TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad).</p>
<p>En su informe (un formulario oficial), el pedagogo señalaba que la niña presentaba dificultades de tipo psicolingüístico, por lo que debía “recibir intervención específica individualizada por maestro de pedagogía terapéutica como adaptación de acceso al currículo”, lo cual no tiene nada de excepcional.<span id="more-224"></span></p>
<p>Pero, en el modelo de informe de la Administración, existía un apartado que al pedagogo debió resultarle irresistible: Se le solicitaba que emitiera un diagnóstico “según clasificación DSM-IV” (1). Al pedagogo (sin formación ni experiencia clínica, ni legitimación para emitir diagnósticos de este tipo) se le hizo la boca agua, se dejó arrastrar por la tentación y no tardó en encasquetar a la niña el TDAH. ¡Qué más daba si la única información de la que disponía eran las apreciaciones de la tutora y los resultados de unos test!</p>
<p>El pedagogo remató su informe indicando que la niña tenía “necesidades educativas especiales permanentes” y remitiéndola a un centro especialista para que se le prescribiera medicación psico-estimulante. “No os preocupéis –dirán a los padres el pedagogo y la profesora- es como si vuestra hija fuera diabética y tuviera que tomarse una pastillita todos los días”.</p>
<p>Como el pedagogo tenía prisa, pues muchos otros niños necesitaban su ayuda, no consideró necesario escuchar previamente a la niña ni a sus padres. Por eso, no se dio cuenta de que no había indicio alguno de hiperactividad ni de impulsividad en la niña, ni de que su dispersión podría deberse a factores de tipo subjetivo de los que la falta de atención no sería sino un síntoma (2), ni de que la aparición del bajo rendimiento académico durante ese curso coincidía cronológicamente con la incorporación del padre a su puesto de trabajo tras nueve años de baja laboral en los que se había dedicado a atender a su hija, ni de que a la madre le habían detectado un tumor en el estómago en aquella época…</p>
<p>Todo eso daba igual porque, para el pedagogo, los test eran objetivos (es decir, al margen del sujeto a quien se le administraban) y los resultados que arrojaban eran la pura verdad. Y, no solo eso, sino que de esa verdad numérica se desprendía, previa consulta de un libro, un diagnóstico clínico. Después de todo, el pedagogo actuaba de buena fe y en nombre de la Ciencia.</p>
<p>Cuando los padres solicitaron una segunda opinión profesional que contradecía tanto la metodología como las tesis del pedagogo, éste se excusó diciendo que desde la Administración le habían recomendado que, con el fin de que al colegio se le concedieran los recursos para abrir un aula de pedagogía terapéutica, diagnosticara trastornos graves a los niños, señalando explícitamente que sus necesidades educativas especiales eran de carácter permanente. El pedagogo reconoció, a regañadientes, que esta niña era uno de esos casos. “Pero, aún así -concluyó-, vuestra hija es un TDAH”.</p>
<ol>
<li>Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Sistema “oficial” de clasificación basado en un modelo médico de la patología psicológica: si la conducta coincide con determinado número de criterios diagnósticos, la persona padece cierto trastorno. El siguiente paso es que dichos trastornos deben ser tratados mediante los llamados Tratamientos Empíricamente Validados. DSM-IV y T.E.V. son establecidos por la A.P.A. (Asociación Psiquiátrica Americana). De este modo, una parte de los profesionales de la psicología (los autodenominados científicos) pretenden establecer las reglas de un juego en el que todos debemos estar obligados a participar. Muchos otros no estamos dispuestos a aceptar tales condiciones.</li>
<li>La psiquiatría organicista y la psicología conductista, cuya orientación es de corte médico, tienen por objetivo la erradicación de los síntomas observables en los pacientes, en tanto son considerados como algo erróneo. El psicoanálisis, por el contrario, considera el síntoma como el resultado de una contradicción esencial en el ser humano, la que resulta del conflicto entre el deseo y su prohibición. Por tanto, el síntoma es representante de la posición del sujeto en el mundo y no dejará de acompañarlo. Hay que escuchar lo que el síntoma tiene que decir. En este sentido se plantea en el texto el concepto de síntoma. El objetivo de psicoanálisis es descifrar el síntoma y, junto con la localización de la identificación alienante que lo sustenta, reducir sus efectos penosos. Es lo que, en lenguaje coloquial, podríamos denominar apañárselas con el síntoma.</li>
</ol>
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		<title>La ola arrastra la violencia</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 10:46:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisca Carrasco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[En un instituto, un profesor, siguiendo la consigna semanal, se propone enseñar lo fácil que sería alienar a las masas, los alumnos están escépticos y el propone un experimento: convertir la clase en una autocracia. El problema es que su deseo y su violencia también cuenta y se terminará siendo victima de su experimento. El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/06/laola.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>En un instituto, un profesor, siguiendo la consigna semanal, se propone enseñar lo fácil que sería alienar a las masas, los alumnos están escépticos y el propone un experimento: convertir la clase en una autocracia. El problema es que su deseo y su violencia también cuenta y se terminará siendo victima de su experimento.<span id="more-222"></span></p>
<p>El realizador alemán: Dennis Gansel nos propone a través de su película “La ola”, una reflexión interesante sobre la violencia producida en un sujeto por la herida narcisista sufrida en un momento de su vida y las consecuencias que esto tiene en el grupo.</p>
<p>Presenta a un hombre joven Rayner, cantando solo a voz en grito en su coche al ritmo de rock. Un hombre que va a ser padre y seguramente esta nueva posición ante la vida no es del todo ajena a lo que ocurre luego.</p>
<p>A lo largo de la película vamos viendo que ha sido un joven anarquista, okupa y según espeta a su mujer, enfadado, cuando esta le dice que: “no paras La Ola porque quieres ser importante”. Se sentía un pedagogo de segunda categoría en relación con ella, profesora también en el mismo instituto. Este hombre, poco seguro de sí mismo, tenía un ideal de si, constituido a través de lo que el había sido en su juventud, pensaba que por haber sido rebelde, esto le daba derecho a impartir el módulo referente a Anarquía.</p>
<p>Cuando se entera que esta asignatura la va a desarrollar un compañero mayor, clásico y seguramente nada anárquico, se siente ofendido e intenta eludir y dar Autocracia El compañero le dice que la suerte está echada, y él le contra argumenta que ha sido okupa y que siempre ha estado en las manifestaciones del Primero de Mayo. La respuesta de su colega: “se trata de enseñar a los alumnos lo que es la democracia, la preparación de los cócteles molotov es cosa de la clase de química” le llena de violencia al sentir esa ironía como una bomba a su andamiaje narcisista.</p>
<p>De pronto todo lo que le sustentaba se tambalea. Inicia su clase con un gesto que es el que enciende la mecha de lo que después será el desarrollo de la película, le ofrece a sus alumnos un enemigo, el suyo, que están en “la clase de abajo”, recibiendo clases de Anarquía.</p>
<p>A ellos molestan dando pasos marciales para que se les caiga el techo encima, y consigue entonces una nueva situación: ya no son dos clases diferentes sino enemigas, lo que conlleva una venganza implícita.</p>
<p>En los chicos adolescentes y además alemanes, el pasado histórico y la edad se unen para que ellos se identifiquen con la búsqueda de un yo a través de la mirada que se refleja en el espejo del grupo como unidad narcisista.</p>
<p>Aún así cada personaje de la película mantendrá su propio perfil. Pero es Tim, joven solitario y sumiso, el que extrema la violencia: se compra un arma y encuentra en el grupo, un nuevo lugar, un nuevo sentir de si. El señor Wagner (nombre al que han elevado al profe rockero) es su ideal del yo que se viene abajo cuando este quiere acabar con la locura en la que se ha convertido su experimento.</p>
<p>Será Tim quien pase al acto toda la violencia de la caída narcisista, decide que es mejor morir que perder su yo prestado por el grupo, mejor morir que volver a sentirse nadie sin armas.</p>
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		<title>Convivir en las aulas</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 22:15:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Luján Ramos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Nos conmocionan los hechos violentos puntuales. En el ámbito escolar el extremo lo ocupan los asesinatos a manos de estudiantes, de compañeros y profesores en los colegios, como así también los suicidios de niños por problemas en la escuela. Hay una violencia ejercida por los niños y sobre los niños. Es claro para todos que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/06/violencia.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Nos conmocionan los hechos violentos puntuales.</p>
<p>En el ámbito escolar el extremo lo ocupan los asesinatos a manos de estudiantes, de compañeros y profesores en los colegios, como así también los suicidios de niños por problemas en la escuela.<span id="more-218"></span></p>
<p>Hay una violencia ejercida por los niños y sobre los niños.</p>
<p>Es claro para todos que la violencia, la intolerancia y la discriminación están en la base misma del sistema social, político y económico. Pero hay que destacar también que en gran parte está dentro de nosotros mismos.</p>
<p>Encontramos violencia en ciertos actos realizados por directores o docentes (que tienen efectos violentos), independientemente de la intencionalidad manifiesta de éstos.</p>
<p>Es frecuente hallar climas y culturas institucionales que se expresan a través de rasgos violentos, relaciones interpersonales agresivas; directivas lineales y arbitrarias; fenómenos de dominación y de sustracción de la información, de chismes y rumores.</p>
<p>La mayor parte de los conflictos están originados en la convivencia, y esto nos lleva a la cuestión del otro, de la alteridad.</p>
<p>En relación a esto, el psicoanálisis tiene algo que decir, porque la estructura del ser humano no ha cambiado, a pesar de que muestre nuevas formas, otras modalidades.</p>
<p>El otro, nuestro semejante, está presente en la constitución misma de cada sujeto en la medida que nos han nombrado como tímidos, vagos, valientes, listos, es decir mediante palabras nos han atribuido una serie de características, a las cuales posteriormente nos vamos acomodando o desacomodando mas o menos según una serie de circunstancias. Pero en principio, nuestro modo de vernos a nosotros mismos, está determinado por el juicio de los otros.</p>
<p>Así en lo que los otros dicen de él, alguien puede reconocerse o no reconocerse, pero no puede salir de esta lógica.</p>
<p>Actualmente en el ámbito educativo, existen muchos conflictos que alimentan malestar por la presencia de alteridades que parecen muy ajenas, la presencia de diferentes razas y culturas en el aula. Pero se producen por la convivencia en sí.</p>
<p>La escuela es la primera salida de la endogamia familiar; al entrar en la escuela, el niño pasa de lo conocido, familiar, a lo desconocido, a lo “otro”. Cada comienzo de curso, algo de esto vuelve a se, y adaptarse a la situación nueva requiere tiempo.</p>
<p>Tiempo para que las palabras puedan ser oídas y escuchadas, para entenderse, qué quiere éste o aquel profesor, entender que algunas palabras no quieren decir lo mismo para uno que para otro. Los profesores también necesitan tiempo para conocer a cada niño y sus tiempos, por ejemplo en el aprendizaje.</p>
<p>Hay algunos que no toleran los retrasos y otros que siempre justificarán un trabajo a destiempo.</p>
<p>Freud decía que la intolerancia se manifiesta más en las pequeñas diferencias, que en las fundamentales.</p>
<p>La escuela ofrece la posibilidad de compartir una normativa común, una ley que es igual para todos.</p>
<p>Si la ley funciona, los problemas son más manejables.</p>
<p>En la adolescencia, la muerte y la sexualidad son conflictos que están en primer plano, justamente en lo referido a las diferencias que hacen a cada sexo. El grupo será un espacio fundamental para ellos.</p>
<p>Entre pares, la posibilidad de identificarse y sentir que son todos iguales alivia y regula la angustia ante lo diferente.</p>
<p>Las conductas trasgresoras y agresivas son muy frecuentes entre ellos y hacia los demás. Luego pasan a formar parte de grupos sociales más heterogéneos.</p>
<p>Podríamos decir que son un fenómeno normal, transitorio pero que cuando se prolongan como modo de vida, y se convierten en un fin en sí mismos, podemos tener una banda.</p>
<p>El poder, sabemos que se sostiene en la fuerza. La autoridad se sostiene en la Ley igual para todos y en su aplicación.</p>
<p>Uno de los problemas que se genera por la ausencia de ley, de normas, ó su no aplicación está en la des-responsabilización del sujeto.</p>
<p>Los maestros y los padres, tienen que recordar que ver, oír y callar no debe convertirse en una forma de vida.</p>
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		<title>Cochina vida sin ley</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 17:04:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Kozameh</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[A comienzos de la década de los setenta, surgió una película, La naranja mecánica, que dejó una huella profunda y dolorosa en toda una generación. “Cochina vida sin ley”, dice un mendigo al que un grupo de jóvenes delincuentes maltratan y torturan, haciendo referencia a un mundo caótico donde se reniega las diferencias generacionales, raciales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/05/co.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>A comienzos de la década de los setenta, surgió una película, La naranja mecánica, que dejó una huella profunda y dolorosa en toda una generación. “Cochina vida sin ley”, dice un mendigo al que un grupo de jóvenes delincuentes maltratan y torturan, haciendo referencia a un mundo caótico donde se reniega las diferencias generacionales, raciales y económicas.<span id="more-214"></span></p>
<p>Para su director, Stanley Kubrick, la violencia en todas sus manifestaciones no es un enemigo localizado “en un país exterior”, no son los otros, sino que forma parte esencial de la vida y de la pasión de cada sujeto. Kubrick rechaza la utopía de un mundo sin violencia, o un retorno a un paraíso perdido donde solo imperaría el bien.</p>
<p>Ya se trate de un boxeador, en su primer cortometraje (El día de la lucha), de un tribunal militar (Senderos de gloria), de un adulto paidófilo (Lolita), la estupenda dialéctica del amo y del esclavo (Espartaco), o la humillación y el horror asesino de los entrenamientos militares (La chaqueta metálica”) sus personajes y escenarios, nos muestran que el odio, la muerte, la destructividad, cabalgan junto con el deseo y la búsqueda de libertad.</p>
<p>Los hombres, como los monos de su 2001: odisea del espacio, conservan siempre el aspecto de bestialidad, aunque se transmuten en astronautas y como ocurre en esta película, luchen a muerte con sus propias criaturas: los cerebros electrónicos de las naves espaciales.</p>
<p>En La naranja mecánica, los torturadores salen todas las noches dispuestos a vivir una jornada de violencia, en la cual sus ataques están teñidos de erotismo y muerte. Para prepararse antes de esos “viajes”, asisten a un bar donde preparan un cóctel especial de leche y drogas alucinógenas. Una mezcla particular, para lanzarse al abismo de esas experiencias sin significación: solo actos de dolor, placer y caos.</p>
<p>Uno de los jóvenes de la pandilla asesina, es detenido y sometido a un tratamiento psiquiátrico conductual. Pero, tanto los policías de la prisión como los médicos adquieren visos de sádicos torturadores. Así queda manifiesto, de modo sorprendente la violencia de las instituciones que se supone corrigen la misma.</p>
<p>No se trata de erradicarla como si se tratara de un virus, sino de estudiar su origen en el contexto de cada individuo y las posibilidades sublimatorias que existen.</p>
<p>Kubrick nos aporta una mirada lúcida y frontal hacia el ser humano, describiéndolo en sus aspectos angelicales y demoníacos, y nos permite reflexionar sobre la esencia del sujeto en la guerra, la familia, las instituciones y la política, pero sin quedar atrapados en las redes de sus imágenes cinematográficas exquisitas.</p>
<p>Nada más lejano que muchas películas actuales donde vuelan cadáveres, ruedan vísceras, y se desparraman  litros de sangre, y que, sin embargo dejan al espectador pasivo con su sarcasmo o insensibilizado, sin  motivarle a preguntarse algo sobre la historia (su historia), que se proyecta lejos de él.</p>
<p>El muchacho aludido anteriormente, dice en un momento: “Yo quiero cambiar, yo no soy malo, es que no sé pensar”.</p>
<p>De eso se trata.</p>
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		<title>Ver y no ver: el paradigma de la acción humanitaria</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 16:35:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacques Lebas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Aparecen en nuestras pantallas caseras y luego desaparecen, sin más, y nos olvidamos de sus caras, sus sonrisas y hasta sus llantos que, por unos minutos, nos conmovieron, como si nunca íbamos a poder olvidarlos. Nos conmovían como si fueran nuestros vecinos o nuestros hermanos. Tú, mujer guatemalteca, india del lago Ixticlan, que percibí fugazmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/05/verynover.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Aparecen en nuestras pantallas caseras y luego desaparecen, sin más, y nos olvidamos de sus caras, sus sonrisas y hasta sus llantos que, por unos minutos, nos conmovieron, como si nunca íbamos a poder olvidarlos. Nos conmovían como si fueran nuestros vecinos o nuestros hermanos.<span id="more-212"></span></p>
<p>Tú, mujer guatemalteca, india del lago Ixticlan, que percibí fugazmente en la pantalla de mi televisor un domingo frío y húmedo del 91, cuyo rostro llevaba toda la tristeza de las mujeres del mundo cuando la separan brutalmente de sus hijos y de su marido y que la encierran en un humano campo de refugiados.</p>
<p>Tú, niña ruandesa que se pegó a todas las pantallas del mundo cuando el mundo entero, voyeur sin límites ni fronteras, fue incapaz de salvarte de las manos de tus asesinos hutús, ayer tus vecinos. Y nos quedamos mirándote sin poder, sin querer hacer el gesto que te hubiese podido salvar.</p>
<p>Y tú, viejo Bosnio, te asesinaron por musulmán, pero musulmán lo fuiste hace muchos años por puro azar, más en eso no se metieron tus asesinos, pues su deseo era matar. Y solo quedaron en nuestras miserables pantallas del mundo tus zapatos apenas remendados por tu vecino, el zapatero serbio.</p>
<p>Así va el mundo: una imagen fugaz desplaza a otra imagen tan fugaz como la anterior. Un horror cubre y nos hace olvidar el que lo precede. No sabemos en qué país, ni cuando ocurren estas atrocidades, lo que importa es la imagen, lo que llena la pantalla sin dañarla, pues nuestro entendimiento y nuestras memorias no son capaces de integrar lo que sucede.</p>
<p>¿De dónde vienen estos refugiados, hacía dónde van estos niños abandonados, por qué y por quién lloran estas mujeres que aparecen fugitivamente en la pantalla, a qué Dios rezan, a quién gritan su dolor, por qué corren, de qué horror van huyendo?</p>
<p>Así se desarrolló la acción humanitaria. Frente a las mismas imágenes, surgidas de las mismas pantallas, que desaparecen a la misma velocidad, unos cuantos individuos reaccionan. No es que tengan más razones de hacerlo que los demás, no es que tengan más legitimidad, no es que estén mejor preparados para dejarlo todo, ó casi, e irse. Ni que sean más neuróticos, ni más frágiles o valientes. No, solo que son así. Y de esta manera se lanzan a esta aventura sin salida.</p>
<p>No piensan que van a transformar el mundo, ni mucho menos. Y menos todavía que van a transformar la naturaleza de los seres humanos. Esas utopías ya han dado lo que debían de dar: muchas ilusiones y muchos crímenes.</p>
<p>No, solo piensan que el hecho de tratar de salvar alguna vida, socorrer algunas personas y ante todo las más solas, débiles y abandonadas puede ser una manera de no añadir daños alli donde ya hay bastantes. No saben si eso es hacer el bien.</p>
<p>Pero saben qué es, a su nivel, luchar contra el mal. Los primeros que se van a lanzar, en los años 70, son en su mayoría médicos. Su formación, su educación, su vocación les han preparado para enfrentar este tipo de situaciones. Es una generación que sabe que detrás del silencio de las victimas no hay esperanza. La esperanza la da el dar a ver y a conocer los sufrimientos de los que son «dejados de lado», en medio de los enfrentamientos y de las guerras que transcurren por el mundo.</p>
<p>Para eso se necesita luchar paso a paso, saber que no hay treguas, o tan breves, que no hay sistema humano que garantice nada, sino sistemas menos peores que otros, que no hay utopías que para siempre nos puedan garantizar la paz. Todo es frágil, precario y probablemente el paradigma de las imágenes de nuestros televisores no es ni más ni menos que el paradigma del mundo globalizado, estallado, enfrentado en el que nos ha tocado vivir. Y que el compromiso humanitario puede ayudarnos a quedar en pié y salvar lo que, a nuestro nivel, podemos esperar salvar: un poco de humanidad.</p>
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