<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Diván el Terrible &#187; ¿Sabes qué es el psicoanálisis?</title>
	<atom:link href="http://divanelterrible.com/tema/sabes-que-es-el-psicoanalisis/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://divanelterrible.com</link>
	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
	<lastBuildDate>Fri, 10 Feb 2012 13:43:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Diván en Radio Nacional de España</title>
		<link>http://divanelterrible.com/477/divan-en-radio-nacional-de-espana/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/477/divan-en-radio-nacional-de-espana/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 13:43:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diván el Terrible</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/?p=477</guid>
		<description><![CDATA[Entrevista realizada por Mikel Martínez, de RNE Radio 5, a María Luján Ramos y a Guillermo Kozameh a propósito del estreno de la pelicula &#8220;Un método peligroso&#8221;.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entrevista realizada por Mikel Martínez, de RNE Radio 5, a María Luján Ramos y a Guillermo Kozameh a propósito del estreno de la pelicula &#8220;Un método peligroso&#8221;.</p>
<div id="haiku-player1" class="haiku-player"></div><div id="player-container1" class="player-container"><div id="haiku-button1" class="haiku-button"><a title="Listen to " class="play" href="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/02/Entrevista_MIQUEL_MARTI.mp3"><img alt="Listen to " class="listen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/plugins/haiku-minimalist-audio-player/resources/play.png"  /></a>
		
		<ul id="controls1" class="controls"><li class="pause"><a href="javascript: void(0);"></a></li><li class="play"><a href="javascript: void(0);"></a></li><li class="stop"><a href="javascript: void(0);"></a></li><li id="sliderPlayback1" class="sliderplayback"></li></ul></div>
	</div><!-- player_container-->
	

]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/477/divan-en-radio-nacional-de-espana/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
<enclosure url="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/02/Entrevista_MIQUEL_MARTI.mp3" length="3687974" type="audio/mpeg" />
		</item>
		<item>
		<title>Un método peligroso… y muy diferente</title>
		<link>http://divanelterrible.com/463/un-metodo-peligroso-y-muy-diferente/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/463/un-metodo-peligroso-y-muy-diferente/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 23:49:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Kozameh</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/?p=463</guid>
		<description><![CDATA[El último film de David Cronenberg está basado en una obra teatral de Christopher Hampton, quien estaba fascinado por la personalidad de Sabina Spielrein y viajó a Ginebra, donde puedo conocer las cartas originales de esta atormentada psicoanalista. No es casual que un director como Cronenberg, quien siempre ha retratado los más obscuros vericuetos humanos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" title="metodo" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/12/metodo.jpg" alt="width=450" height="150" /></p>
<p>El último film de David Cronenberg está basado en una obra teatral de Christopher Hampton, quien estaba fascinado por la personalidad de Sabina Spielrein y viajó a Ginebra, donde puedo conocer las cartas originales de esta atormentada psicoanalista.<span id="more-463"></span></p>
<p>No es casual que un director como Cronenberg, quien siempre ha retratado los más obscuros vericuetos humanos, se haya interesado por este texto. Fue entonces que estudiando los últimos detalles históricos (autorizados por los herederos de los personajes) más un célebre texto de John Kerr, se puso en marcha con todas las dificultades económicas que implica un film que no está destinado para el consumo masivo del público.</p>
<p>Justamente la película por su estructura y duración breve, 90 minutos, quizás no permita aclarar para el espectador que no conozca la historia, los detalles de esta época cuando Freud, descubre y propone un método absolutamente novedoso y diferente para abordar las locuras humanas.</p>
<p>Desde la primera escena Sabina muestra con sus convulsiones histéricas, la desesperación de un cuerpo casi fragmentado, que lucha para expresar algo que aún no se puede simbolizar por la palabra.</p>
<p>Ella llega a una Clínica Psiquiátrica de Zúrich, de mucho prestigio, pero tradicional en sus tratamientos: electro e hidroterapia, y medidas coercitivas para “enderezar” sus desvaríos.</p>
<p>Cronenberg muestra claramente la oposición franca de Sabina al orden establecido, en escenas típicas del director como mezclar lo alimenticio con lo excrementicio, y la violencia y la muerte fusionadas con el erotismo.</p>
<p>Carl Jung es un joven psiquiatra quien desde esta institución trata de practicar un método diferente para abordar las neurosis de sus pacientes.</p>
<p>Ha leído y escrito a Freud, a quien admira y trata de emular, aplicando a Sabina el método de la asociación libre, camino de partida del método psicoanalítico.</p>
<p>Alli descubrimos después de algunas sesiones con la paciente el porqué del adjetivo peligroso: el descubrimiento de escenas dolorosas infantiles que había caído bajo la represión, asi como las fantasías acompañadas de un disfrutar prohibido.</p>
<p>Freud decía que el método psicoanalítico era paradojal: había que estar mal para solicitarlo, pero fuerte para tolerarlo. ¿Tolerar qué? Que nuestra historia ha dejado marcas, aparentemente insignificantes, pero con efectos sintomáticos, que no somos totalmente “dueños” de nuestras decisiones y somos vividos por una vida que creemos propia.</p>
<p>Jung descubre en una conversación sutil con Freud, sus propias trampas afectivas en su matrimonio con altos beneficios económicos y su renuncia aparente a la intensidad erótica, que sin embargo le pasará factura en no poder mantener la abstinencia que Freud prescribía de forma fundamental en el psicoanálisis.</p>
<p>Las cartas que circulan entre estos tres personajes nos hablan de sus amores, culpas, pero también y eso está muy bien expresado en el film, la pasión por una investigación y conocimiento, trascendiendo los personajes y sus conflictos singulares. Es la primera vez en la historia médica y psicológica que la subjetividad y tormento de los autores se torna en objeto de estudio.</p>
<p>El guión muestra en pocas frases y escenas que Freud apunta a una teoría que se apoya al máximo en el deseo sexual como motor fundamental de la creación, pero también la represión constitutiva del deseo y su imaginario cultural, pueden desembocar en la “enfermedad mental”. Jung en cambio apuesta por una concepción donde el erotismo no juega un lugar preponderante en las neurosis y le da gran importancia a la mitología, los símbolos universales y el determinismo de los arquetipos humanos.</p>
<p>Entre medias se juega entre ellos una historia de amor paterno (Freud) filial (Jung) cuyo final, no solo es la esperada des- idealización de la autoridad, sino en este caso, la omisión grave por parte del hijo del reconocimiento del nombre del padre. La famosa escena cuando Freud descubre que Jung ha omitido voluntariamente (no es un lapsus) sus datos del comité científico, produce un desvanecimiento en el creador del psicoanálisis, que el mismo interpretó como la violencia de los deseos parricidas de su hasta entonces discípulo preferido.</p>
<p>Sabina Spilrein pudo ser tratada y ayudada por Jung, a pesar de las trasgresiones en el marco que Freud recomendaba. A partir del descubrimiento psicoanalítico de su historia infantil, desarrollo una investigación fundamental: la íntima relación de la muerte en la sexualidad y la destrucción adentro mismo de la creatividad. Estos aspectos recibidos por Freud al principio con cautela, sin embargo después fueron reconocidos y desarrollados como la Pulsión por excelencia: “La pulsión de muerte”.</p>
<p>El “distinguido señor profesor” como ella le llamaba en sus confidenciales cartas, le agradeció siempre su aporte y confió en ella para la difusión del psicoanálisis en Ginebra y en Moscú.</p>
<p>La última escena de Jung mirando al vacío, solo, sentado frente a la belleza de la naturaleza, presagia por la habilidad de Cronenberg, la llegada de la primera guerra mundial.</p>
<p>La pulsión de muerte que Sabina había sufrido en su singularidad se extiende a toda una cultura herida en su malestar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/463/un-metodo-peligroso-y-muy-diferente/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Borges y el Otro, la figura del doble</title>
		<link>http://divanelterrible.com/345/borges-y-el-otro-la-figura-del-doble/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/345/borges-y-el-otro-la-figura-del-doble/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 27 Jan 2011 00:31:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Norma Tortosa</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/?p=345</guid>
		<description><![CDATA[Con el fin de explicar la figura del doble en la Literatura y en el Psicoanálisis partiré de dos relatos de Borges cuyo protagonista es el mismo autor: “Borges y yo” y “El Otro”. En el primer cuento el protagonista afirma, paradójicamente que “al otro, a Borges es a quien le ocurren las cosas”; así [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-350" title="Imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/01/cabezas.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Con el fin de explicar la figura del doble en la Literatura y en el Psicoanálisis partiré de dos relatos de Borges cuyo protagonista es el mismo autor: “Borges y yo” y “El Otro”.<span id="more-345"></span></p>
<p>En el primer cuento el protagonista afirma, paradójicamente que “al otro, a Borges es a quien le ocurren las cosas”; así sugiere la posibilidad de ser uno y ser otro al mismo tiempo, o ser también cualquier otro. Porque “lo bueno” de sus páginas, “ya no es de nadie, -afirma- ni siquiera del otro,  sino del lenguaje o la tradición”. Mientras narra, Borges se va eclipsando, va “cediendo todo al otro”, al decir: “así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro” hasta terminar afirmando: “No se cual de los dos escribe esta página”.</p>
<p>Sus textos ilustran temas psicoanalíticos fundamentales que él recorre desde su intuición literaria, a través de espejos y laberintos, en un tiempo circular de cambios y repeticiones que explican su insistente preocupación por la finitud y la eternidad.</p>
<p>Freud estudia el fenómeno del doble, en particular en un trabajo de 1919 que titula “Lo ominoso”, basándose en un famoso cuento de Hoffman, “El hombre de la arena”.</p>
<p>Se refiere al efecto siniestro que provoca la aparición de este “otro yo” cuyo surgimiento se remonta “a las épocas psíquicas primitivas y superadas”.</p>
<p>El doble se construye desde los primeros momentos de la vida en el interjuego dialéctico con el otro, la madre; la mirada de la madre en la que el niño se contempla de acuerdo con lo que supone que espera de él. Allí el doble es el “mi – tu” que marca el comienzo del deseo del sujeto, en el deseo del Otro.</p>
<p>Freud afirma que la literatura muestra el efecto de lo siniestro al recurrir al uso de ciertos trastornos del yo que implican “un retroceso a fases singulares de la historia del desarrollo del sentimiento yoico, de una regresión a épocas en que el yo no se había deslindado aún netamente del mundo exterior, ni del Otro”.</p>
<p>Los posteriores desarrollos de Lacan respecto al “estadio del espejo” nos aclaran el origen del sentimiento de lo siniestro. La imagen del niño en el espejo que sirvió para sostenerlo y unificarlo, retorna desde fuera amenazando su integridad.</p>
<p>Borges descree de la realidad objetiva, piensa que el intelecto no puede dar cuenta de ella, sólo podría hacer una interpretación arbitraria, por ello, la deja bajo sospecha; del mismo modo, el yo es una ficción, una construcción mental, acaso un sueño.</p>
<p>“El Otro” relata el encuentro entre un Borges ya mayor con el joven Borges, menor de 20 años. La escena se desarrolla en el marco de una alternancia entre fantasía y realidad que altera el tiempo y el espacio que ambos ocupan y que paradójicamente son distintos, para Borges están en Cambridge, a orillas del río Charles en 1969 y junto al Ródano en Ginebra en 1918, según el joven.</p>
<p>La metáfora del encuentro casual en un camino, el camino de la vida, es siempre una alusión al destino. En un cruce de caminos se encuentran Borges y su versión joven a quien él llama “el otro”, pero él y su otro son dos personas absolutamente diferentes. Son dos generaciones, en este caso, de un mismo sujeto.</p>
<p>Dice Borges: &#8220;Si esta mañana y este encuentro son sueños, cada uno de los dos tiene que pensar que el soñador es él. Tal vez dejemos de soñar, tal vez no. Nuestra evidente obligación, mientras tanto, es aceptar el sueño, como hemos aceptado el universo y haber sido engendrados y mirar con los ojos y respirar&#8221;.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/345/borges-y-el-otro-la-figura-del-doble/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Hizo Freud un psicoanálisis? Una controversia que jamás tuvo lugar</title>
		<link>http://divanelterrible.com/302/hizo-freud-un-psicoanalisis-una-controversia-que-jamas-tuvo-lugar/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/302/hizo-freud-un-psicoanalisis-una-controversia-que-jamas-tuvo-lugar/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 19:30:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Bordigoni</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/?p=302</guid>
		<description><![CDATA[En los años sesenta en París, dos antiguos analizantes de Lacan publicaron dos series de trabajos destinados a esclarecer los comienzos del psicoanálisis, una con más de mil páginas y dos volúmenes, la otra con dos artículos y unas cincuenta páginas. Vistas sus similitudes, sus diferencias, la oposición de sus tesis, se encontraban reunidos todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-304" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2010/08/cartaff.jpg" alt="Imagen" width="450" height="150" /></p>
<p>En los años sesenta en París, dos antiguos analizantes de Lacan publicaron dos series de trabajos destinados a esclarecer los comienzos del psicoanálisis, una con más de mil páginas y dos volúmenes, la otra con dos artículos y unas cincuenta páginas. Vistas sus similitudes, sus diferencias, la oposición de sus tesis, se encontraban reunidos todos los ingredientes para una bella controversia. Pero (¿efecto del auge del lacanismo de la época?), parece que cada uno de los héroes se hubiera retirado para no intercambiar más que algunas indirectas a través de lacayos interpuestos. Y que, como lo preveía Octave Mannoni, hizo falta una cierta distancia y la desaparición de los autores para que la cuestión pudiera ser reactivada.<span id="more-302"></span></p>
<p>¿De qué se trata? ¡Ni más ni menos que de la invención del psicoanálisis! Ciertamente ha tenido lugar, diremos, en un tiempo y un lugar determinados, para desarrollarse bastante bien desde entonces. Entonces, ¿por qué volver a su principio? Con un siglo de distancia la perspectiva parece cambiar, y es de nuevo posible retomar una pregunta tal como: ¿Por qué el análisis didáctico? ¿y bajo qué forma?  Nadie tendría la ingenuidad de ignorar que el tema fue a menudo tratado en numerosos e importantes trabajos y no pretendo otra cosa que servirme de los escritos de Octave Mannoni para acercarme un poco a ello.</p>
<p>Aún a riesgo de rozar lo anecdótico, interesa situar a los dos protagonistas. Uno fue un catedrático de universidad brillante y fecundo, parisino cultivado, que se interesaba por los procesos de la creación artística, rodeado de alumnos y de colaboradores, adepto al trabajo en equipo. Su trabajo es a menudo calificado de metódico, exhaustivo y riguroso. El otro filósofo de formación, se volvió etnólogo, periodista y se implicó en la descolonización. Después de haber pasado veinte años en Madagascar no tiene alumnos ni discípulos, pero no deja de tener influencia, tiene a sus lectores.</p>
<p>Después de su vuelta a Paris, del 1947 al 1952, Octave Mannoni se encuentra en el diván de Lacan (quien tiene un año menos que el), en la misma época que Anzieu, en 1949 (el cual tiene veinticuatro años menos) el que dejará bastante rápidamente este diván por el de G.Favez. Mientras Mannoni permanecerá como un electrón libre del campo lacaniano sin dejarlo, Anzieu se apartará radicalmente del mismo. Sin embargo en 1954 ambos se reencuentran en un seminario de Lacan, quien logró imponerles colaborar, trabajando juntos la cuestión de la resistencia&#8230;teniendo como efecto (¿buscado?) el separarlos definitivamente. (Contrariamente a otras contribuciones anexas, ésta no aparece en la edición oficial del seminario sobre “Los escritos técnicos de Freud”).</p>
<p>Querría entonces subrayar algunos trazos que me han interesado de los artículos de Mannoni en el marco de la controversia con Anzieu. (¿Controversia imaginaria? Ni E. Roudinesco ni Alain Vanier, con los archivos de Mannoni, han encontrado rastros de un debate real).</p>
<p>Anzieu en su “Autoanálisis de Freud y el descubrimiento del psicoanálisis” (1959 y 1975) intenta demostrar que entre 1895 y 1900, durante cinco años, es en un esfuerzo metódico del autoanálisis de sus sueños, actos fallidos, recuerdos encubiertos&#8230;. como Freud concibe o esboza los conceptos fundamentales del psicoanálisis; siendo el instrumento esencial de este autoanálisis la auto interpretación de estas formaciones del inconsciente. El establece para esto una recopilación meticulosa de todos los textos freudianos que contienen los elementos biográficos y personales, para restituirlos en su exacto orden cronológico. El retoma, en particular, uno a uno los sueños que traducidos, releídos, discutidos eran reinterpretados en un pequeño grupo de trabajo, no desconocería por tanto la transferencia con Fliess o el trabajo con los pacientes.</p>
<p>Pero no omitirá escribir:”Es difícil afirmar como lo hace Mannoni que un autoanálisis no pudo producirse más que una vez, con Freud, ya que éste, nuevo Adán sin ombligo, no pudiendo recibir el psicoanálisis de nadie, lo inventaba para él mismo, mientras que desde que está inventado no podría trasmitirse más que por la intermediación de otro” (pág. 732). A lo que parece responder Mannoni: ”Ciertos comentadores han inventado un mito según el cual Freud, él mismo, se había desembarazado de sus complejos por un autoanálisis, y haciéndolo él habría descubierto la naturaleza de su enganche a Fliess, y le habría enviado a paseo desde el momento en que ya no lo necesitaba.” («La otra escena: claves de lo imaginario», p. 122).</p>
<p>¿Podemos apelar a Freud? En sus cartas a Fliess, el periodo donde se encuentra verdaderamente evocado el autoanálisis, en octubre-noviembre de 1897, concluye con la frase a menudo citada:</p>
<blockquote><p>“Mi autoanálisis queda interrumpido. Ahora he comprendido la razón. Es porque sólo puedo analizarme con conocimientos objetivamente adquiridos (como si yo fuera un extranjero).El autoanálisis propiamente dicho es imposible, si fuera de otro modo no habría enfermedad.&#8221; (14 de noviembre de 1897)</p></blockquote>
<p>Precisa que las dificultades o los impasses encontrados en su práctica le muestran los limites de su propio análisis. Lacan dirigiéndose a Anzieu y Mannoni añade: “…El mismo señala que su autoanálisis no es un proceso intuitivo, un descubrimiento adivinatorio al interior de sí mismo, que esto no tiene nada que ver con una introspección”. Freud reutilizará el término muy raramente. Para Lapanche y Pontalis:”Las reservas hechas por Freud se refieren al autoanálisis en tanto que pretendiera sustituir a un psicoanálisis. Consideramos generalmente al autoanálisis como una resistencia que halaga el narcisismo y que elimina el resorte esencial de la cura, a saber la transferencia&#8230;”</p>
<p>Entonces para Freud, ¿autoanálisis o psicoanálisis? Mannoni responde claramente: Freud ha hecho una experiencia original y ha descubierto, a posteriori, que podía llamarse un psicoanálisis, el primero. A Freud le gustaba compararse con un descubridor de tierras desconocidas, tal como Cristóbal Colón. Ambos querían hacer un gran descubrimiento. Cada uno se lanza a la aventura, con un saber incompleto, en parte erróneo, por una hipótesis que parecía ser el único en querer defender. Ellos tuvieron, a partir de un cierto momento, que remitirse al azar de vientos y de corrientes, para descubrir que un obstáculo inesperado les cortaba el paso y resultaba, sin embargo, ser su verdadero descubrimiento: para uno América, para el otro el fantasma.</p>
<p>¿Cómo podemos calificar este género de travesía del psicoanálisis? Para Mannoni la experiencia freudiana contiene tres dimensiones: la transferencia, la interpretación, la teorización, y es importante mantener este orden, porque todo comienza con la transferencia que permite la interpretación que encuadrará la teoría. A partir de sus observaciones, querría verificar si podemos precisar cómo Freud hizo un verdadero análisis sin saberlo, con el riesgo de equivocarse mucho y sólo comprenderlo a posteriori y en qué esto puede todavía interesarnos. La importancia concedida a la cuestión de la transferencia marca, de entrada, la diferencia entre el recorrido de Anzieu y el de Mannoni.</p>
<p>Evidentemente Freud no sabía nada de ello y el camino fue duro. Mannoni afirma de entrada los dos datos de partida: la preeminencia de la transferencia y de su enigma (preexiste sin explicación) y la afirmación de la realidad del inconsciente como campo separado o saber extranjero. En realidad la extrema complejidad del trayecto freudiano vuelve sospechosa cualquier simplificación e impone elegir un hilo o dos de la madeja para tratar de seguirlos. ¿Qué sabemos de la transferencia de Freud?</p>
<p>En 1885 Freud tiene sólo 29 años cuando acude al departamento (servicio) de Charcot como joven neurólogo armado de sus cortes anatómicos. Allí, doble choque, las experiencias de Charcot le obligan “a concebir un pensamiento separado de la conciencia” y le hacen presentir que podría identificarse con un histérico delante de este maestro. Explora luego todo lo que es posible en el campo de la hipnosis y de la sugestión hasta el método catártico de Breuer para comprender finalmente que Breuer no sabía nada más que lo que había aprendido de sus pacientes. Después de la hipnosis, en la alternancia vigilia-sueño, el sueño aparece también como un campo donde procesos normales y patológicos podrían compararse o confundirse. Sin embargo, no por eso renuncia a su ideal de ciencia positiva, todavía se ve redactando una vasta introducción a la neurología y concibe un ambicioso atlas del cerebro, para el que incluso tenía ya un editor! Pero al año siguiente debe renunciar al laboratorio porque le hace falta instalarse para poder casarse. Tiene 30 años.</p>
<p>Algunos meses más tarde (noviembre de 1887) se esboza un giro tan imprevisto como decisivo con el encuentro con W. Fliess. Por el consejo de Breuer, Fliess, de paso en Viena, va a asistir a las conferencias del joven encargado del curso de neurología, Freud. ¡Fue un flechazo! ¿Cómo entender esa admiración inmediata y desmesurada de Freud por un oyente desconocido?</p>
<p>Podemos adelantar muchas razones para explicar esta atracción súbita, son todas interesantes, pero no es la cuestión desmenuzar la psicología de Freud en 1887. Parece, en cambio, según el tono de sus escritos ,que Freud fue consciente de lo extraño de la situación: esta relación no se parecía a ninguna otra conocida anteriormente, tal como el lazo con un amigo, un maestro, un protector, un mentor, o un modelo&#8230; Se tranquiliza con argumentos racionales, presintiendo que comienza una aventura que le toca y compromete en lo más secreto de él mismo, algo al margen(a pesar de las apariencias) del resto de su vida afectiva, intelectual, profesional, social&#8230; consciente y actual.</p>
<p>Desde las primeras líneas de sus primeras cartas (supuestas “utilitarias”) poco después del retorno de Fliess a Berlín, Freud reitera su admiración y desea insistentemente que se instaure una correspondencia seguida: “Mi carta tiene seguramente un motivo profesional, pero debo comenzarla con esta confesión de que albergo la esperanza de continuar mis relaciones con Ud. y que Ud. ha dejado en mi una profunda impresión…” Carta Nº 1, del 24 XI 1987. Es la primera demanda de análisis. Aunque tomará claramente este sentido sólo posteriormente, años más tarde. Pero ahí está.</p>
<p>¿Qué es lo que comenzó entonces allí? ¿Un diálogo o un doble monólogo?</p>
<p>Los dos partenaires acuerdan que los intercambios se hagan por cartas, posteriormente por teléfono y a veces en encuentros privados, bautizados humorísticamente como los “congresos” a dos. Así se pone en juego un dispositivo singular, bajo la cobertura de necesidades prácticas. ¡Basado en la elección de un interlocutor único este diálogo secreto durará 13 años!</p>
<p>El lugar de la palabra es evocado en diversas ocasiones. Freud escribe:” te hablo…” pero sobre todo insiste en la necesidad, para él, de poder llegar, periódicamente, a un verdadero intercambio oral. El acuerdo establecido de una libertad de palabra sin control ni tabú debe permitir alcanzar un doble objetivo, un reconocimiento recíproco tan completo como fuera posible y la continuación de un trabajo de investigación inventivo y común. En cambio el ideal de una intimidad que desafía a la censura va a revelar la utilidad de un dispositivo que permite una distancia suficiente para engendrar un espacio protegido, artificial e intemporal.</p>
<p>En esas condiciones, en el acento puesto sin cesar sobre la importancia de la investigación de un nuevo saber, se encuentra ilustrada, constata Mannoni, la fórmula lacaniana: cada uno pone al otro en posición de SsS, aunque se revele una nueva disimetría. Uno está en busca de lo que puede confirmar lo que inventa, el otro plantea la posibilidad de un saber totalmente nuevo siempre por descubrir. ”Para uno el saber devendrá delirio, para el otro será un saber sobre el delirio.”</p>
<p>Sabemos que el documento de base es la colección de cartas de Freud a Fliess (desde 1887 a 1902) dado que ignoramos el contenido de las de su amigo a Freud.”Destruidas o cuidadosamente extraviadas”, dixit este último. Después de la muerte de Fliess en 1928, su mujer Ida conserva las cartas de Freud hasta 1936. Más tarde, por intermedio de su hijo y a través del librero Sthal de Berlín, Marie Bonaparte se propone rescatarlas. (12,000 francos) antes de un eventual envío a América. Conocemos el extraño periplo de ese lote, fragmentado y luego reconstituido, de Berlín a Viena, escapando de la Gestapo, vía diversas cajas de caudales de bancos, el consulado de Dinamarca en Paris, para llegar al fin de la guerra a Londres a la casa de Anna Freud, y terminar en la Biblioteca del Congreso de Washington.</p>
<p>El descontento y la vivacidad de las reacciones de Freud, hostil a este rescate, sorprendieron a algunos, pero ¿quién soportaría fácilmente ver los informes o las estenografías de su análisis puesto a la venta pública? Sobre todo porque la elección de Ida Fliess podría parecerse a una venganza o un ajuste de cuentas: no escondía su hostilidad hacia Freud y toleraba mal esta amistad con su marido. ¡No le habría gustado, a pesar de ciertos desmentidos, hacer pagar a Freud el rescate de sus cartas! No se equivocó para nada ya que éste ofreció a María Bonaparte pagar la mitad…</p>
<p>La actividad epistolar de Freud merece todavía una observación, se le atribuye más de 20.000 cartas, ¡35.000 para algunos! Y su obra manuscrita es cuantitativamente más vasta que la impresa. Un crítico germánico pudo afirmar que ya sólo esta correspondencia constituía una obra mayor de la literatura alemana. Para Freud, además de múltiples y evidentes razones, esta correspondencia se volvió un medio de comunicar un modo de &#8220;conversar&#8221; con diversos interlocutores para escapar del aislamiento, permitiéndose a veces, más bien que confidencias, el ensayo de una suerte de &#8221; asociación libre &#8220;.</p>
<p>Pero Fliess, privilegiado, permanece para nosotros como el testigo mudo. En el lugar de su discurso queda un vacío, un hueco, mientras que la posición donde lo pone Freud se afirma con insistencia: él es el médico y Freud será su paciente en todos los sentidos, incluso en los más concretos del término, es también el sabio genial &#8220;especialista de lo universal&#8221; el Kepler de la biología, pero igualmente un otro donde se confunden el &#8220;alter ego&#8221; y el Otro, más allá, el tercero desconocido, en fin su &#8220;Demonio&#8221;. Las introducciones de las cartas varían de &#8221; Muy honrado colega &#8221; a &#8221; ¡Liebster!” que ningún traductor se atrevió a transcribirlo como &#8221; ¡Amado! &#8221; atenuándolo en &#8220;Muy querido&#8221;.</p>
<p>Para Mannoni: &#8221; Cada uno es la imagen narcisista del otro, y es el caso de aplicar la noción freudiana de elección narcisista del objeto, mientras que Breuer era un objeto &#8221; anaclítico.”. Estas observaciones son necesarias para situar el campo en el cual se desarrolló el análisis original, y el tipo de identificación que lo ha sostenido&#8230; Podríamos dividir en dos partes más o menos iguales los trece años que duró su relación.&#8221;</p>
<p>En efecto, durante los primeros años Freud mezcla en sus cartas quejas y demandas, confidencias y proyectos. Los especialistas describieron cómo lleva al mismo tiempo una doble práctica y una doble actividad de investigación neurológica y psicoterapéutica, que se traduce en las publicaciones sobre la afasia y las parálisis infantiles por una parte, y la histeria o las neurosis y la neurastenia por otra. Una elección entre estas orientaciones se impondrá. En el momento en el que Freud se mueve para publicar los &#8220;Estudios sobre la histeria&#8221; Fliess empieza también a publicar &#8220;las neurosis nasales reflejas&#8221;, persuadido que adquirió un saber en materia de trastornos neuróticos al margen de su competencia en biología.</p>
<p>Entre 1887 y 1893 las cartas abundan en detalles relativos a campos de lo más disparatados, hipótesis teóricas, relatos de casos, malestares somáticos (migrañas, rinitis, sinusitis&#8230;) anécdotas familiares, siguiendo de modo conmovedor las oscilaciones del humor, la alternancia de momentos de euforia o de desconcierto, de confianza o de llamadas de socorro. A los años 1894-95 corresponde un periodo de transición, crítico, esencial, del cual los dos aspectos emblemáticos son la somatización bajo la forma de grandes crisis cardíacas, y el episodio de Emma Ekstein, que concluye con el sueño de la inyección de Irma.</p>
<p>A los trastornos cardíacos se asocia un detalle singular: Freud, persuadido de que Fliess le esconde algo concerniente a su estado, viene a hacerle depositario, no tanto de un saber como de una verdad escondida&#8230; que él imagina, entonces, no ser otra que la fecha de su muerte. En ese mismo momento ambos amigos tienen en común una misma paciente, Emma, tratada por Freud quien le aconseja que se haga operar por Fliess, y resulta un desastre. Freud que no puede autoengañarse, debe recurrir a la renegación (o a la lógica de &#8220;yo sé bien pero a pesar de todo&#8230;&#8221;) para salvar cueste lo que cueste una transferencia en lo sucesivo indiscutiblemente ambivalente y menos incondicional que lo que el hubiera deseado, como lo revelará el sueño de la inyección de Irma.</p>
<p>Una nota cronológica no carece de interés. A fines de febrero de 1895, operación por Fliess, en Viena, de Emma E. (Irma del sueño). Ella va de mal en peor. El 8 de marzo, descubrimiento del pedazo de gasa olvidado, y del fallo profesional de Fliess. El 20 de abril, curación de Emma. El 27 de abril, aliviado, Freud habla de su &#8220;Proyecto&#8221;. En mayo, fin de la redacción de los &#8221; Estudios sobre la histeria.&#8221;. El 24 de julio, sueño de &#8221; la inyección de Irma &#8220;, Freud no dice de ello una palabra, pero interpela a Fliess llamándole &#8220;Demonio&#8221;, (Daimôn, escrito en griego!). En Agosto, &#8220;congreso&#8221; en Berlín. De regreso redacta de un tirón, el &#8220;Proyecto&#8221; (&#8220;Proyecto de una psicología científica &#8220;) que le envía a Fliess, sin guardar borrador, significándole que es para él que hizo todo este trabajo. No volverá a hablar de eso, Fliess no lo leerá.</p>
<p>Durante todo este período el interés por la especulación teórica y por el sueño se superponen. Con la transformación / reajuste transferencial el sueño prevalece y el trabajo de investigación aparecerá en lo sucesivo como una resistencia al esfuerzo de interpretación. Mannoni dirá: &#8220;Es un hecho que cuando más los analistas teorizan más se desinteresan del sueño. Esto es verdad en la evolución del mismo Freud.&#8221;</p>
<p>El sueño de la inyección de Irma no se comprenderá más que resituado en el contexto transferencial del momento, pero Freud no hablará de eso con Fliess hasta años más tarde, antes de publicarlo. Freud debe saber que comienza a desprenderse de Fliess aunque lo necesita todavía, ya no le envía ningún &#8221; borrador de especulación &#8221; teórica, pero lo tiene al corriente minuciosamente de su experiencia &#8220;clínica&#8221;, continúa sosteniendo a Fliess en sus búsquedas casi esotéricas y parece seguir jugando el juego de la manía numerológica de su amigo. Mannoni, como muchos otros, se interroga sobre esta adhesión prolongada de Freud a las tesis de Fliess, para él:&#8221; Freud no sabe que con la aceptación de las ideas de Fliess se abre al mundo de los fantasmas, no lo sabrá sino mucho más tarde” (p.121).</p>
<p>¿No podríamos decir que todavía Freud tenía necesidad de toparse, pero también apoyarse, en el muro de las elucubraciones fliessences como un límite, y un paradójico parapeto?</p>
<p>En 1896 la muerte de su padre lo afecta profundamente, poniendo el acento sobre la ambivalencia y la necesidad de una nueva vuelta a su pasado infantil. En 1897, la puesta en marcha del libro sobre el sueño hizo posiblemente de elemento separador definitivo, parece que Freud no tenía a Fliess al corriente de los progresos de su elaboración, pero lo utilizaba de corrector, y a veces de censor.</p>
<p>Es también el período de la pérdida de toda una serie de certezas y de puntos de referencia (por ejemplo la teoría del trauma) acabando en un &#8220;yo ahora ya no sé nada&#8221;, anunciador de los descubrimientos mayores. Mannoni revela cómo describe, en julio de 1897, el desarrollo transferencial: &#8221; No sé todavía lo que me pasa. Algo&#8230;de mi propia neurosis se me atraviesa y me impide dar un paso más en el conocimiento de las neurosis. Y tú te encuentras allí, no sé cómo, implicado. Mi incapacidad para escribir parece tener por objetivo impedir nuestra relación. No tengo prueba de esto, sino solamente sentimientos de una naturaleza oscura. “Y añade como lo hacen los pacientes en análisis: &#8220;Es seguramente el efecto del calor y del surmenage&#8221;.</p>
<p>En agosto de 1900, algunos meses después de la aparición del libro de los sueños, Freud y Fliess se dieron cita en Achensee, cerca de Innsbruck, una disputa violenta les enfrenta, cada uno parece sólo preocupado por defender sus trabajos. Fue el último encuentro.</p>
<p>Sin embargo &#8220;Escribiendo a Fliess en el curso del verano de 1901, Freud enumera nuevamente con gratitud sus deudas hacia él, pero declara sin rodeos que se han alejado el uno del otro &#8221; (Peter Gay p. 120). Lo divertido es que esta larga carta comienza así: &#8221; El tiempo horrible excluye toda otra ocupación &#8220;&#8230; Luego: &#8220;&#8230; alcanzaste los límites de tu perspicacia, tomas partido contra mí&#8230; &#8220;. Algunas líneas más adelante le aconsejan echar al cesto de los papeles la &#8221; Psicología de la vida cotidiana &#8221; que le estaba prácticamente dedicada a él. No le necesita más para continuar su trabajo.</p>
<p>Ya, el 2 de marzo de 1899, escribía: &#8220;La elucidación de los fantasmas me parece ser el resultado principal del trabajo&#8230;. todo este trabajo hizo mucho bien a mi propio psiquismo, soy manifiestamente mucho más normal que hace cuatro o cinco años.&#8221; La toma en consideración de la autonomía de la &#8220;realidad psíquica&#8221;, y de sus fantasmas, ¡lo autoriza a &#8220;arreglárselas mejor &#8221; con la realidad cotidiana!</p>
<p>Un episodio lo ilustra a su modo, desde hacía más de 15 años, esperaba en vano un nombramiento como profesor, de repente, en 1900, a su vuelta de Roma, admite que su deseo debe traducirse en demanda. Acepta jugar el juego de las relaciones y Protektion, Nothnagel y Krafft-Ebing le aconsejan &#8220;neutralizar&#8221; las oposiciones. Juega todas sus cartas, dominando una cierta repugnancia. Una antigua paciente, bien relacionada, ofrece un cuadro “moderno” de Emil Orlik al ministro, para su museo, Freud ironiza: si ella hubiera encontrado un Böcklin habría ganado tres meses&#8230; El 22 de abril de 1902, se proclama el anuncio, el emperador firmó el decreto. El 11 de marzo en una última carta a Fliess cuenta, no sin una cierta complacencia, los detalles de la operación… ¿Fin de la aventura? No completamente sugiere Mannoni, quien ha querido mostrar en qué las historias de Dora, del Hombre de las ratas y del Hombre de los lobos, pueden leerse como continuación o apéndices, de este análisis.</p>
<p>En sus artículos Mannoni aborda otras dos vertientes del análisis, las cuestiones de la interpretación y de la teoría. La idea de una ciencia” construida sobre la interpretación empírica” no debía dar de sí para el joven Freud, incluso disponiendo del recurso último a la observación. La interpretación como el cambio de significación, emergencia de lo latente, a merced de la polisemia, de los jeroglíficos, de los juegos de significantes y los efectos de eco o de enigma, no podrá jamás prestarse a una demostración o una explicación concluyente, precisa Mannoni, a quien le gusta citar a Freud:” Que no se me pida justificación para esta interpretación”.</p>
<p>Sin embargo cada uno reconoce sin vacilación una seña del tipo: “Es verdad, no lo había pensado jamás !Este tipo de asentimiento: “ha dado lugar a la teoría: si se quiere la teoría está allí para justificar, a posteriori, la posibilidad y la existencia de la interpretación” e intentar responder a la pregunta: ¿Qué es eso que una interpretación justa nos enseña y sobre qué? Imaginemos la amplitud de los desarrollos que suponen estas cuestiones.</p>
<p>Pero nosotros acotados o reducidos al tema de la transferencia, podemos imaginar que para Freud, que utiliza la palabra psicoanálisis desde el 1897, la cuestión era saber si esta experiencia tan difícil, original y fructuosa, era repetible para otros, y en qué condiciones. Es bueno recordar que esta aventura no la vivió sólo frente a Fliess, eran por lo menos cuatro en la arena, con sus pacientes y lo Desconocido.</p>
<p>Breuer le había enseñado que sólo los pacientes sabían, pero Breuer se había excluido del juego. Desde entonces, había comprendido, a sus expensas, que lo que sabían los pacientes, no lo descubrían más que en la transferencia. E identificándose con un neurótico, se impacientaba, y se irritaba de la imposibilidad del autoanálisis, &#8221; de no poder analizarse más que con lo que venía de otro lugar”. ¡Y, es incluso una paciente quien le interpreta su síntoma, u otra quien, sin saberlo, viene, de manera descarada, a aportarle la confirmación de sus hipótesis! Así, son las pacientes quienes le ordenaron callarse para dejarles hablar y escuchar eso que venía, sin comentar. O “ese paciente que va descaradamente bien, por un rodeo sorprendente, ha logrado demostrarme a mí mismo la realidad de mi doctrina y proveyéndome así la explicación, que se me había escapado hasta ahora de mi propia fobia a los trenes”.</p>
<p>Llegado a este punto de su trayecto algunos conocimientos parecen establecidos, si un trabajo que merezca el nombre de psicoanálisis es posible, ciertas condiciones se imponen: el privilegio de la palabra oral, la elección de un único interlocutor, un espacio protegido suficientemente hermético para permitir la libertad de asociación, y el reconocimiento de las resistencias, cuyo abanico puede ir de la idealización a la especulación teórica o la somatización. Son también percibidos los riesgos de la medicalización y de las transferencias laterales…</p>
<p>Es muy emocionante descubrir en las cartas cómo, eso que nos parece hoy evidente se desprende poco a poco de ensayos felices o desgraciados, de tanteos torpes o de intuiciones súbitas, de ajustes provisorios o de rectificaciones tardías para no tomar forma coherente más que a posteriori. ¿Estas conclusiones empíricas extraídas de un recorrido caótico empezado a ciegas, permitirán imaginar un dispositivo más económico que ofrezca algunas garantías a los candidatos a la exploración del inconsciente? ¿Es posible esto evitando lo que se parecería a una “reglamentación”?</p>
<p>Si el trayecto de Freud no es el de un guía que habría abierto una nueva vía, que se podría tomar prestado siguiendo algunas balizas, o una experiencia que se podría repetir, podemos escuchar un “puedes” ir a ver. Allí… sabiendo que cada historia es singular, cada discurso enigmático y el contexto cambiante sin cesar, por lo cual totalmente inseguro&#8230;añadiendo sin embargo: ”pero no solo”. ¿Eso significa que será inevitable encontrarse “con algunos otros”?. A fin de cuentas, ¿habría que saber hacer “sociedad” sin hacer “grupo”?</p>
<p>La historia de los debates así comenzados merecería ciertamente ser retomada. ¡Empresa vasta! ¡Un detalle sin embargo me intrigó, parecería que al final de su análisis &#8220;terapéutico&#8221; ciertos pacientes de Freud, no médicos, se habrían puesto a practicar el análisis (¡más bien “discretamente&#8221;!), mientras que alumnos o discípulos no analizados se encontraban integrados en el movimiento analítico.</p>
<p>¿Cuáles fueron verdaderamente los primeros analistas?</p>
<p>En cuanto a Mannoni, siguiendo el hilo de la transferencia, reconoce no tener una teoría de la transferencia, pero, escribe, se puede seguir su historia. &#8221; Ella se desarrolla entre las primeras experiencias de Freud en París y en Nancy, hasta el momento cuando, en el análisis del Hombre a las Ratas, Freud percibe su verdadera naturaleza y su verdadera &#8221; utilización”. Pero podemos remontarnos más lejos, a las víctimas de la cubeta de Mesmer, a los convulsionarios del cementerio San Médard, a los posesos de la Edad Media, &#8220;&#8230; en todo caso, la transferencia es eso que nos queda de la posesión, y lo obtenemos por una serie de sustracciones. Eliminamos al diablo, quedan los convulsionarios. Eliminamos las reliquias, quedan los &#8221; magnetizados &#8221; de Mesmer. Eliminamos la cubeta, tenemos la hipnosis y la &#8221; relación”.Eliminamos la hipnosis, queda: la transferencia”.</p>
<p>En esta perspectiva se sitúa un bello artículo de Monique Schneider sobre lo extraño del origen del psicoanálisis que comienza con esta carta de Freud a Fliess: «Tu te acuerdas de haberme oído decir que le teoría medieval de la posesión, sostenida por los tribunales eclesiásticos, era idéntica a nuestra teoría del cuerpo extraño y de la división del consciente» (17/01/1897). Freud rehace así, escribe, la analogía entre el método catártico y el ritual exorcizante. En un segundo tiempo, en los Estudios sobre la histeria, a la imagen del cuerpo extraño a expulsar sucede la de « la infiltración « y el esfuerzo por hacer cesar la resistencia para permitir así la libre circulación en una vía impedida hasta entonces. (Freud 1893-95). Se trata en lo sucesivo de instaurar una comunicación. Lo que acarrea un vuelco del movimiento interpretativo….lo extraño ha cambiado de lugar…. no se trata más de rechazar o de dejar circular, el hace de repente cuerpo con el investigador mismo. Ella retoma luego la cuestión de la nominación en la perspectiva del antisemitismo. ¿No es todo origen llamado extranjero?</p>
<p>Más adelante, Antes de la posesión diabólica, añade, teníamos que vérnoslas bastante a menudo… con &#8220;demonios&#8221; el hombre podía muy bien… tener una mitad demoníaca. Pero se impuso en Occidente una doctrina del monismo del Bien, único principio, el Mal es sólo la ausencia del Bien, como la sombra ausencia de la luz. “El diablo entonces hacía el papel de retorno de lo reprimido.&#8221; “Después de todo, el psicoanálisis disipa la concepción monista del alma humana y, por así decirlo, vuelve a poner al « diablo » en su lugar: en el inconsciente… &#8220;.</p>
<p>¿Por qué el psicoanálisis aparece a fines del siglo XIX? ¿Acaso la represión se había vuelto demasiado dura de soportar? ¿O al contrario, acaso lo reprimido inspiraba menos temor? Estos problemas son oscuros… La salida a la luz del psicoanálisis ciertamente está determinada históricamente, aunque no podamos verlo más que en líneas generales; posiblemente estemos demasiado cerca.</p>
<p>Para terminar el Mannoni antropólogo nos dirige hacia una pista que le resulta familiar, que atraviesa sus artículos sobre el fetichismo o la enseñanza, y le hace plantear la cuestión de la formación de los analistas: ¿en qué medida ella incumbe a una tradición iniciática con su parte necesaria de mistificación y de violencia, para sobrepasar la creencia?</p>
<p>¿Ahora hemos vuelto a nuestra primera interrogación o nos encontramos sobre otro punto de partida?  En cuanto al pretexto de este rodeo, a saber, si podemos decir algo de lo que sería el origen de una demanda de análisis, nosotros no hemos, por un instante, hecho más que rozarlo (sin la desfloración) muy metafóricamente con las imágenes de un impasse o de un laberinto. En una situación de impasse, alguien se topa no solamente, a un imposible sino también a una imposibilidad, la de volver sobre sus pasos que justifica de mil maneras.</p>
<p>A la demanda inmediata «de salir de allí» se asocia la imagen del laberinto y de la soledad. Perdido, abandonado, sin indicaciones, desorientado, situación incomprensible, demasiado complicada, indescifrable, son entonces los términos que vienen sin cesar. Y, para Mannoni, el llamado se dirige al analista quien es puesto en el lugar de «la autoridad» (al contrario de un poder, el no usa ningún saber), es decir que se atreve a anunciar «tu puedes» y «si tu consientes en volver sobre tus pasos, yo te acompaño».</p>
<p>El mito del saber supuesto, ¿no sería entonces felizmente ilustrado por las imágenes del hilo de Ariadne o las pequeñas piedras de Pulgarcito?</p>
<p>Y el impaciente que «quiere salir lo mas rápido posible» ¿no tendría por modelo mitológico a Icaro, quien para evadirse rápidamente del laberinto elige la voz de los aires, pero fascinado por el brillo solar acaba al fondo del mar Egeo? ¡Con las terapias breves no hay que buscar volar demasiado alto!</p>
<p>Quizás Freud no hizo análisis puesto que no estaba inventado, pero ha vivido una “experiencia original” en el sentido de que dio origen al psicoanálisis y por falta de clonación, para los siguientes funcionará (igual sin saberlo) como un tipo de escena primitiva, nos sugiere Mannoni, con el riesgo de agregar: “la originalidad del psicoanálisis ya está completamente/enteramente desde las oscuridades de su mismo origen”.</p>
<p>Estas notas no representan más que cosas bien conocidas esperando reanimar, soplando sobre las brasas, reactualizando o intercambiando&#8230;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/302/hizo-freud-un-psicoanalisis-una-controversia-que-jamas-tuvo-lugar/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La muerte entre manos</title>
		<link>http://divanelterrible.com/88/la-muerte-entre-manos/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/88/la-muerte-entre-manos/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Jul 2007 16:25:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marie-Ange Lebas-Royer</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/88/la-muerte-entre-manos/</guid>
		<description><![CDATA[Al final de su vida Freud tuvo muy claro en su teoría que coexisten en el alma humana dos clases de pulsiones: una que tiende hacia la unidad o pulsión erótica, Eros, y otra que tiende siempre a volver hacia lo inanimado o pulsión de muerte, Tánatos. Pero no vayamos demasiado deprisa para la evaluación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2007/07/rota.jpg" alt="Imagen" id="image94" /></p>
<p>Al final de su vida Freud tuvo muy claro en su teoría que coexisten en el alma humana dos clases de pulsiones: una que tiende hacia la unidad o pulsión erótica, Eros, y otra que tiende siempre a volver hacia lo inanimado o pulsión de muerte, Tánatos.<span id="more-88"></span></p>
<p>Pero no vayamos demasiado deprisa para la evaluación del bien y del mal, afirma Freud, ambos impulsos son indispensables y de su acción conjugada o antagonista proceden los fenómenos de vida. La pulsión de muerte se convierte en pulsión de destrucción al volcarse hacia afuera, sobre los objetos, pero una parte queda activa en el interior del yo y de ella derivan muchos fenómenos normales y patológicos.</p>
<p>“Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende” dijo Manuel Torre, “El duende hiere, y en la curación de esta herida que no se cierra nunca está lo insólito, lo inventado de la obra de un hombre” añade Lorca.</p>
<p>El grito del recién nacido parte el silencio, crea el vacío. Con sus sonidos negros inaugura el imposible regreso a un espacio soñado y para siempre inasequible, que algunos relacionan con el retorno a la madre, o retorno a los orígenes, y que se confundirá con la muerte.</p>
<p>La herida abierta al abismo y que no se cierra nunca, que el poeta evoca con tanto acierto, alude sin duda a la sustancia de la palabra por la que somos arrancados del barro de la indiferenciación e introducidos en el mundo del deseo y de la muerte.</p>
<p>Esa ronda infernal que una y otra vez confina al hombre en la repetición, esa fuerza muda que siempre vuelve a lo idéntico, se dispara con cada acto de habla, tropezando con el desajuste, con la imposibilidad de retornar a lo mismo, dando origen al deseo, al hecho de la vida.</p>
<p>En estos tiempos, donde la pulsión de muerte se manifiesta de manera tan intensa en actos terroristas o en guerras declaradas de manera tradicional, nos ha parecido oportuno efectuar un recorrido por las regiones del alma donde podemos vislumbrar esta fuerza demoníaca, que es el tejido de nuestra condición y constituye un factor de desorden del mundo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/88/la-muerte-entre-manos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Sería posible una terapia psicoanalítica a través de internet?</title>
		<link>http://divanelterrible.com/85/seria-posible-una-terapia-psicoanalitica-a-traves-de-internet/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/85/seria-posible-una-terapia-psicoanalitica-a-traves-de-internet/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jul 2007 15:55:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Conde Díaz</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/85/%c2%bfseria-posible-una-terapia-psicoanalitica-a-traves-de-internet/</guid>
		<description><![CDATA[La terapia psicoanalítica no es un hablar por hablar, es operar sobre una relación transferencial con la palabra. Para Lacan la presencia del analista es lo que permite que surja la verdad del deseo inconsciente en el síntoma para su resolución en la cura. El encuadre crea las condiciones para esta operación. El cuerpo es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2007/07/hal.jpg" alt="Imagen" id="image91" /></p>
<p>La terapia psicoanalítica no es un hablar por hablar, es operar sobre una relación transferencial con la palabra. Para Lacan la presencia del analista es lo que permite que surja la verdad del deseo inconsciente en el síntoma para su resolución en la cura. El encuadre crea las condiciones para esta operación. El cuerpo es necesario, no como imagen ni biología sino como cuerpo erógeno marcado por las palabras.<span id="more-85"></span></p>
<p>Es un tratamiento entre dos cuerpos deseantes, el deseo del analista permite escuchar la verdad del síntoma que soporta el inconsciente. Precisa un pago, que no se reduce a su dimensión monetaria, se paga con el goce. Necesita la presencia real del analista para la reducción de lo imaginario a lo real, Internet, despliegue imaginario, transporta significantes que nos representan ante el otro, voz, imágenes, pero no transporta nuestro cuerpo que es quien goza. Un apretón de manos, un abrazo, sellan un vínculo humano más que una firma.</p>
<p>Los tiempos adelantan que es una barbaridad, hoy es posible ser madre como la virgen sin conocer varón, aunque el padre en vez de Dios sea donante de semen. Hay guerras televisadas sin combate cuerpo a cuerpo, aunque al final necesitamos un cuerpo vencido ante otro triunfante para la victoria. Hay sexo telefónico, no es hacérselo con un teléfono sino con la voz que nos llega. Necesitamos el cuerpo a cuerpo en la relación agresiva o erótica, faltando no son los mismos efectos ni afectos.</p>
<p>¿Psicoterapia en internet? “Haberlas ailas”, como las meigas. Internet puede ayudar en un tratamiento, como ocurre con el teléfono, pero nunca podrá sustituir la relación personal entre analista y paciente sin mas engaños añadidos que los de la transferencia.</p>
<p>Las terapias on-line suponen tratamientos sugestivos, hipnóticos, y Freud enseña que el psicoanálisis apuesta por el levantamiento de la represión y no por reforzarla sugestivamente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/85/seria-posible-una-terapia-psicoanalitica-a-traves-de-internet/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Acerca de la transferencia</title>
		<link>http://divanelterrible.com/84/acerca-de-la-transferencia/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/84/acerca-de-la-transferencia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jul 2007 15:45:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mercè Collell Badia</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/84/acerca-de-la-transferencia/</guid>
		<description><![CDATA[La cura analítica transcurre en transferencia, ésta es uno de los pilares de la cura y se dice que ella es la puesta en acto de la realidad inconsciente. Transferencia es sinónimo de lazo afectivo, lazos que se organizan en la infancia y están presentes en todas las relaciones del sujeto. Reconocemos sus rasgos en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La cura analítica transcurre en transferencia, ésta es uno de los pilares de la cura y se dice que ella es la puesta en acto de la realidad inconsciente.</p>
<p>Transferencia es sinónimo de lazo afectivo, lazos que se organizan en la infancia y están presentes en todas las relaciones del sujeto. Reconocemos sus rasgos en las relaciones, familiares, de trabajo, de amistad… Y también en la relación que el paciente establece con su analista. El sujeto actúa movido por su propia transferencia pero los interlocutores también y de ahí todas las vicisitudes imaginadas.<span id="more-84"></span></p>
<p>El psicoanálisis es el lugar donde la transferencia se puede analizar: se manifiesta en los lapsus, sueños o por el relato y siempre es un material valioso, aunque no se interprete directamente. El analista se presta a recibir transferencias, hace de intérprete.</p>
<p>M. es un paciente de mediana edad, lleva tiempo analizándose y un día viene a la sesión con retraso, cuenta que está disgustado con un empleado suyo, que tiene una relación laboral semanal por horas: le parece que rinde poco, que viene menos tiempo del pactado. La última semana había un día festivo y el empleado acudió un día diferente al habitual y olvidó recoger el dinero que M. le había dejado. El mismo día que M. acude al análisis el empleado fue a trabajar a la casa de M. comunicándole que el día anterior olvidó recoger el dinero. M. comenta que hoy no le ha pagado, permitiéndose un cierta revancha. En su análisis, M. paga semanalmente; en la puerta me comenta que no ha podido traer el importe acordado, ante lo cual digo: &#8220;Como ha pasado con su empleado&#8221;. La reacción fue de sorpresa, silencio, una excusa y una sonrisa&#8230;</p>
<p>En la situación comentada, hay una encrucijada de identificaciones: por un lado M. se retrasa en una tarea a la que está comprometido, una situación parecida a la de su empleado, pero al final ejerce el poder de empleador no pagando aquella semana como hizo con su empleado. El problema de M. es en relación a dominar-ser dominado. En múltiples ocasiones siente que quieren someterlo, que los otros ejercen una autoridad sobre él, que quieren manejarlo. Con ese acto, M. se sitúa de un modo diferente, ejerce una cierta parcela de poder. El análisis conlleva frustraciones necesarias: no es extraño que pudiera haber descontento. Mi intervención en el momento de la despedida, tuvo el valor de interpretación. M. entendió el mensaje, se disculpó, pero el valor principal es que el lapsus permitió esclarecer aspectos de su posición subjetiva.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/84/acerca-de-la-transferencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Hablar por hablar</title>
		<link>http://divanelterrible.com/81/hablar-por-hablar/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/81/hablar-por-hablar/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Jul 2007 07:16:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela Strada</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/81/hablar-por-hablar/</guid>
		<description><![CDATA[Si se tratara sólo de saber lo que nos pasa, obtener consejo, o comprensión no haría falta analizarse, bastaría tener un encuentro con un buen amigo y compartir algunas de las actividades habituales: charlar, comer, tomar una copa en un bar, ver cine, escuchar música… Pero toda palabra dirigida a alguien encierra un anhelo inconsciente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2007/07/hablar.jpg" alt="Imagen" id="image92" /></p>
<p>Si se tratara sólo de saber lo que nos pasa, obtener consejo, o comprensión no haría falta analizarse, bastaría tener un encuentro con un buen amigo y compartir algunas de las actividades habituales: charlar, comer, tomar una copa en un bar, ver cine, escuchar música…<span id="more-81"></span></p>
<p>Pero toda palabra dirigida a alguien encierra un anhelo inconsciente, que presiona y es constante: recobrar ese paraíso mítico perdido donde todo se decía sin frases. Este imposible intentamos paliarlo a través del amor y del placer que obtenemos en todas las actividades que compartimos con nuestros semejantes.</p>
<p>El cuerpo, la presencia, la mirada, la voz, son apoyos de una satisfacción pulsional, no hay otra forma de acceder a la relación con los otros que a través de esos agujeros-bordes de nuestro cuerpo: boca, ano, ojos, oídos. Estos han sido erotizados no sólo porque han constituido la base de una actividad placentera, sino porque en nuestros intercambios, desde nuestros primeros días, nos hemos ofrecido y hemos sido tomados como completamiento de lo que el otro quiere. Así el niño come, controla sus esfínteres, etc. porque satisface y completa a la madre que lo ama y lo cuida.</p>
<p>Es difícil captar en un diálogo entre amigos que la forma de “soportar” dicha relación es, precisamente, introduciendo esos elementos de satisfacción pulsional que se ponen en juego en nuestros encuentros y los convierte en placenteros y amistosos.</p>
<p>Pero, aquello de “a mí me pasa lo mismo que a Ud.”, semilla del lazo social y solidario, forma recíproca de comprender pareciéndose, se convierte en un obstáculo para quien necesita ayuda y quiere ser escuchado en su particularidad.</p>
<p>No se trata de hablar por hablar, de una descarga ni de un placer intelectual. El que concurre a una consulta no va a cubrir su necesidad de hablar motivada por una gran soledad ni tampoco desea que la otra persona se identifique con él creando un espejismo. Por supuesto que, como en su vida cotidiana, quiere que el analista lo comprenda, le ofrezca respuestas, le demuestre su cariño. Un psicoanalista no satisface dichas aspiraciones: ¿por un ejercicio de poder, porque ”no siente ni padece”, porque le gusta frustrar? A diferencia de un encuentro con un amigo, un analizante necesita alguien que no busque lo mismo que él: es decir, que no se satisfaga oyendo, viendo, hablando y por ello el analista sustrae la voz y la mirada de un intercambio recíproco. En la medida que su persona no se sitúe como un semejante, permitirá que el analizante ponga en juego, en el proceso de un psicoanálisis, los intercambios primeros con sus figuras materna y paterna. De esta manera podrá desplegarse esa matriz acuñada en sus primeros gozos que han marcado sus síntomas y sus desórdenes amorosos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/81/hablar-por-hablar/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Diván o cara-a-cara?</title>
		<link>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Apr 2007 08:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Baldiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/62/%c2%bfdivan-o-cara-a-cara/</guid>
		<description><![CDATA[Una de las muchas preguntas que Cristina Fontana responde en su libro “Todo lo que usted nunca quiso saber sobre el psicoanálisis”, es la que dice así: “¿Es necesario para analizarse emplear siempre la técnica del diván?”. La pregunta en cuestión, así como la didáctica respuesta de la autora, me animaron a desempolvar unas viejas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las muchas preguntas que Cristina Fontana responde en su libro “Todo lo que usted nunca quiso saber sobre el psicoanálisis”, es la que dice así: “¿Es necesario para analizarse emplear siempre la técnica del diván?”.  La pregunta en cuestión, así como la didáctica respuesta de la autora, me animaron a desempolvar unas viejas reflexiones sobre la utilización del diván en la cura analítica y tratar de reescribirlas. Ese interrogante aparentemente simple puede desplegarse de un modo más plural. ¿Por qué en el análisis suele utilizarse el diván?. ¿Es posible hablar de cara-a-cara analítico?. En caso afirmativo, ¿qué dificultades teórico-prácticas comporta?. Y, por último, ¿cómo interviene la mirada en la conducción de una cura, tanto si se trata de un tratamiento cara-a-cara como en el caso del dispositivo analítico más tradicional?.<span id="more-62"></span></p>
<p>Cuando Freud trataba de justificar la utilización del diván en la cura analítica, recordaba que se trata, en parte, de un resto del tratamiento hipnótico partiendo del cual se desarrolló el psicoanálisis. Pero dicho resto, continuaba diciendo Freud, merece conservarse por razones más profundas. Resumiendo su argumentación, el padre del psicoanálisis considera preferible ubicarse fuera de la mirada del paciente y a su vez no influir con la suya propia en el discurso de la asociación libre. Permanecer fuera del alcance de la vista del analizante favorece la atención flotante del analista y simultáneamente permite aislar mejor la transferencia simbólica del lado del analizante.</p>
<p>Está claro que no podemos equiparar demasiado a la ligera la mirada con lo imaginario, y la palabra con lo simbólico, resolviendo entonces todos nuestros interrogantes a base de afirmar que el campo del cara-a-cara es imaginario y el dispositivo analítico de naturaleza simbólica. Sería un error hacerlo así. Es importante no olvidar que la mirada tiene que ver con los tres registros lacanianos (real, simbólico e imaginario) o incluso, en tanto objeto privilegiado de la pulsión, con el anudamiento de los mismos. Pero, a la vez, la palabra, si evocamos a un primer Lacan, puede ser vacía o plena, y sus efectos no son siempre los que definen el acto analítico. Por todo ello, tanto la palabra como la mirada van a intervenir en ambos casos (diván y cara-a-cara) aunque de una forma distinta que hay que precisar.</p>
<p>En el diván el analizante puede creerse mirado pero no ve la mirada de la que cree ser objeto. A veces el paciente, puede intentar provocar la mirada del analista, diciendo “me duele aquí” o “X me tocó aquí”, al tiempo que señala una parte de su cuerpo. En una situación de esas características es fundamental no dejarse atrapar por el signo implícito en lo señalado, por el gesto dado a ver. Una posible respuesta sería “¿donde es aquí?” o bien “¿cómo llama usted a esa parte de su cuerpo?”. Se puede llevar uno ciertas sorpresas interesantes, dado que la anatomía significante no suele coincidir con la imagen corporal.</p>
<p>Oscar Masota gustaba de insistir en cierta incompatibilidad esencial entre el ojo y la palabra, lo que significa ni más ni menos que ahí donde se pone el ojo se ejerce un obstáculo para el surgimiento de la palabra verdadera y, por el contrario, donde hay palabra que hace acto no es raro que se produzca cierto borramiento de la mirada. En el caso de la joven homosexual relatado por Freud, hallamos a un padre que trata de censurar con su mirada al cruzarse en la calle con su hija y la amante de ésta, pero, sin embargo, no puede intervenir de manera eficaz en el plano de las palabras. Mira, pero no dice nada. Por el contrario, el astuto Dupin, en “La carta robada” de Edgar Allan Poe, nos dice que los asuntos importantes deben examinarse en la oscuridad y, más tarde, cuando acude a casa del ministro a buscar la famosa carta, lo primero que hace es colocarse unos anteojos ahumados que imposibilitan ver su mirada.</p>
<p>Adelantemos una respuesta a la pregunta inicial acerca de si es posible un análisis cara-a-cara. Es posible, sin lugar a dudas, pero implica ciertas dificultades que hay que conocer. El que haya o no análisis dependerá, en última instancia, de la instalación precisa de unos elementos en unos lugares discursivos (el llamado discurso analítico) pero ello no está vinculado, al menos no de una manera absoluta ni radical, a las circunstancias de la escena real. Hay numerosos testimonios clínicos que así lo demuestran. No olvidemos además el psicoanálisis con niños o incluso el psicodrama analítico.</p>
<p>Así pues, está claro que si un analista se pone frente a un paciente ello no garantiza que lo que allí vaya a ocurrir sea del orden de lo analítico, pero tampoco que, por el hecho de mediar la mirada, no lo sea. Y así tampoco, el hecho de estirar a un paciente e invitarle a asociar sobre un diván no garantiza en absoluto que lo que allí se produzca vaya a ser un análisis. Puede haber, en determinadas circunstancias, discurso analítico sin dispositivo tradicional, y, por supuesto, en ocasiones hay dispositivo tradicional sin discurso analítico.</p>
<p>El analista, en la escena analítica clásica, puede mirar al analizante. Otra cuestión distinta es si debe o no debe hacerlo. Poniendo en juego la útil distinción entre el ver y el mirar, y acentuando el voyeurismo del lado del mirar, diremos que el analista ve al analizante pero no lo mira (a veces ni siquiera lo ve), no tiene un interés especial en mirarle, en recorrer con la mirada su cuerpo yaciente. Tampoco tiene que caer en la obsesión contra-fóbica de tratar de no mirarlo a toda costa.</p>
<p>La situación es completamente distinta del lado del analizante. Éste ni ve ni mira al analista y ninguna mirada le sirve de punto de referencia a menos que se mire a sí mismo. El analista queda entonces ubicado en un lugar que, forzando un poco las cosas, puede asemejarse fantasmáticamente al de la mirada de Dios, una mirada que se supone pero que no es visible. La presencia del analista se vehicula en la sesión a través de la voz, pero en la fantasía del analizante puede aparecer como una mirada omnipresente.</p>
<p>Otra cuestión interesante a tener en cuenta es la asimetría posicional que se da en la escena analítica típica. En ella, de algún modo, se plasma en la realidad del encuentro analista-analizante una situación diferencial. El analista está en una posición y el analizante en otra bien distinta. Entiéndase aquí que la palabra “posición” nos sirve de manera excelente para hacer converger la realidad de los sitios ocupados en el consultorio con lo simbólico de los lugares en la estructura discursiva.</p>
<p>El paciente estirado en el diván es una imagen representada hasta la saciedad en chistes y tiras cómicas, y curiosamente en bastantes de esas representaciones aparece dibujado el analista enfrente del diván o justo al lado del mismo, pero no detrás, lo cual nos habla sin duda de algo muy difícil de entender o de soportar en ese sencillo hecho de que en verdad lo preferible es que el analista quede por completo fuera del campo visual del analizante.</p>
<p>Si hacemos un breve paréntesis respecto al objeto-diván, podemos destacar que la horizontalidad que comporta (aunque no sea total, en muchos casos) remite etimológicamente a la raíz misma de la clínica. Lecho, en griego, es “kliné”. Lo clínico viene de “klinicos”, “perteneciente o relativo a la clínica” y también “persona adulta que a causa de su enfermedad era bautizada en su mismo lecho”.</p>
<p>El diván no es un concepto fundamental del psicoanálisis, ni tan siquiera -como ya hemos empezado a aclarar- un elemento imprescindible para la praxis analítica. Cabría entonces preguntarse por la razón de esa gran popularidad que lo ha convertido casi en un equivalente metonímico del análisis o del analista cuando en el lenguaje de la calle se escuchan cosas como “éste debería pasar por el diván” o cuando todos damos por supuesto que una revista que se llama “Diván el terrible” se ocupa de algún modo del psicoanálisis. Su enorme institucionalización debe hacernos pensar en factores que van más allá de una mera repetición de la práctica inventada por Freud.</p>
<p>El diván, en bastantes ocasiones, se parece a una cama, y en tanto sucedáneo de cama remite de manera inexorable a la sexualidad, los sueños, la enfermedad y la muerte. Ya sabemos que se puede fornicar, soñar y morir en otros lugares diferentes a la cama, pero, a la vez, también es cierto que el lecho está indiscutiblemente ligado, en el orden de la cultura y del lenguaje, a esos aconteceres humanos. Por tanto, la múltiple significación de la cama (desde Eros a Tánatos pasando por Morfeo) va a operar de alguna manera en la escena analítica aunque sólo sea como facilitadora de ciertas temáticas a las que hay que llegar por necesidades de estructura.</p>
<p>Pensemos ahora en el cara-a-cara para contrastar sus especificidades con todo lo que hemos dicho hasta aquí. En el cara-a-cara, el analista mira al paciente y éste mira al analista, o quizás sería mejor decir que ambos se ven las caras. Pueden hallar entonces esa plenitud narcisista y especular que vira fácilmente del amor al odio y del gusto al disgusto.</p>
<p>La mirada es algo sustancialmente complejo. Además de mirar al otro, está el ser mirado y también el mirar la mirada del otro hacia uno. Ese juego caleidoscópico de miradas recíprocas determina un “tempo” diferente para la cura, acelerando en ocasiones el momento de concluir, y no siempre de manera conveniente. Por otra parte, surgen interrogantes prácticos no demasiado fáciles de responder, como por ejemplo ¿cómo soportar largos silencios cara-a-cara? ¿por qué mirar en un momento dado y en otros no hacerlo? ¿cómo no condicionar o puntuar determinados aspectos del discurso del paciente con mensajes gestuales del terapeuta o analista?</p>
<p>Parecería, lo que no deja de ser casi paradójico, que para trabajar en el cara-a-cara hay que tener muchas “tablas”, saber borrarse pese a estar presente, estar muy “experimentado” en definitiva, si es que todavía tiene algún sentido apelar a lo inefable de la experiencia en nuestro campo del análisis. Con cierta frecuencia el terapeuta, o el analista novato, empieza justamente su trayectoria clínica asistiendo a pacientes en la modalidad del cara-a-cara (por ejemplo en los contextos institucionales) y cuando está en mejores condiciones para practicarlo es cuando por lo general lo abandona y se concentra en la práctica más tradicional, a menudo en el consultorio privado.</p>
<p>En el cara-a-cara se produce una aparente simetría de posiciones, pero es completamente falso pensarlo así. Los que reivindican el cara-a-cara precisamente por esta cuestión de lo simétrico, como por ejemplo algunos practicantes de la llamada psicología humanista, se olvidan de que dicha simetría se da sólo en el campo de la imagen, pero que la estructura simbólica subyacente la desmiente por completo. De ahí que podamos afirmar que en el cara-a-cara se da un cierto efecto “ilusorio”, a diferencia del dispositivo del diván al que se puede calificar de “ficticio”. Lacan afirmaba a menudo que la verdad tiene estructura de ficción. Lo ficticio va de la mano del significante, mientras que lo ilusorio suele ser engañoso y, a la larga, des-ilusionante.</p>
<p>Si el analista en el dispositivo analítico clásico (con el paciente en el diván) puede aparecer revestido de diversas connotaciones imaginarias pero siempre en un marco de ficción que favorece la asociación libre y le borra como persona, hay que preguntarse qué lugar ocupa el analista que se sitúa (por la razón que sea) frente a frente de su paciente. ¿Cómo tratar de hacer de semblante de objeto (para el analizante) cuando está en juego la mirada real?. Hay un grave riesgo de transformarse en un terapeuta yo-ideal, demasiado presente (en el sentido de Sartre, para el cual la mirada era la presencia del otro como tal), un analista que, a poco que se descuide, precipita y coagula al modo de un ortopeda. Pero todo ello no quiere decir (como hemos tratado de argumentar) que no pueda intentar sustraerse de ese papel por todos los medios, sobre todo si su ética no está alimentada por el “furor curandis” sino por el deseo de analizar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Psicoanálisis, preguntas de los lectores II</title>
		<link>http://divanelterrible.com/56/psicoanalisis-preguntas-de-los-lectores-ii/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/56/psicoanalisis-preguntas-de-los-lectores-ii/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 16 Mar 2007 08:48:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina Fontana</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/56/psicoanalisis-preguntas-de-los-lectores-ii/</guid>
		<description><![CDATA[¿Cuál es la vigencia del psicoanálisis hoy? Más de un siglo después de su nacimiento, el psicoanálisis sigue siendo objeto de fuertes críticas y apasionados debates. Se cuestiona su actual vigencia e incluso se afirma que está en sus últimas, agonizando. Se oye a menudo que está superado, pasado de moda y, llama la atención [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2007/07/pastillas.jpg" alt="Imagen" id="image96" /></p>
<p><strong>¿Cuál es la vigencia del psicoanálisis hoy?</strong></p>
<p>Más de un siglo después de su nacimiento, el psicoanálisis sigue siendo objeto de fuertes críticas y apasionados debates. Se cuestiona su actual vigencia e incluso se afirma que está en sus últimas, agonizando. Se oye a menudo que está superado, pasado de moda y, llama la atención oír esto, precisamente, en un país como España donde el arraigo que ha tenido en nuestra cultura ha sido mínimo.<span id="more-56"></span></p>
<p>Cien años después, seguimos preguntándonos: ¿sigue teniendo vigencia el psicoanálisis? ¿Qué papel puede jugar en una sociedad como la nuestra?¿Tiene algo que aportar frente a los retos que nos plantean los nuevos descubrimientos de la ciencia, especialmente la genética y las nuevas técnicas de reproducción asistida?</p>
<p>El psicoanálisis no es una cuestión de modas, y decir que el psicoanálisis está pasado de moda, es como decir que el inconsciente también lo está. Por eso, ese tipo de comentarios responden más bien a un desconocimiento de lo que se entiende por inconsciente, o bien a la resistencia comprensible, por ser inherente a la estructura del sujeto, de “no querer saber nada” de aquello que fue reprimido.</p>
<p>El sufrimiento psíquico es efecto de conflictos inconscientes y de preguntas fundamentales que todo ser humano se plantea: la muerte, el sentido de la vida, la sexualidad, la soledad&#8230; No son enfermedades, en el sentido médico de la palabra, sino afecciones del alma que nunca podrá resolver un tratamiento farmacológico, psicológico o neuronal.</p>
<p>El psicoanálisis, en ese sentido, es el único tratamiento que trata con los procesos inconscientes que escapan al control y a la voluntad del ser humano y cuyos nudos se expresan en los síntomas neuróticos. Es la razón por la que el psicoanálisis, en vez de eliminar estos síntomas de entrada, trata de descifrarlos, ya que nos indican de manera deformada el conflicto que sufre la persona.</p>
<p>Es cierto que hay ciertas características de nuestra sociedad actual que no facilitan un lugar al psicoanálisis. Estamos en la era de la imagen, donde la presión por sostener una apariencia de éxito y plenitud es muy fuerte. Quedamos capturados en una tiranía del cuerpo-imagen que nos ocupa cada vez más en construir un envoltorio cada vez más perfecto, ”sin arrugas”, pero en detrimento de escuchar el deseo que le da vida a ese cuerpo.</p>
<p>Los valores lideres se basan hoy en el consumo de objetos, en borrar y negar los conflictos sociales así como las marcas de aquello que nos enfrenta con nuestras limitaciones y carencias: la enfermedad, el paso del tiempo, el envejecimiento, la muerte.</p>
<p>Esta involución no ofrece al hombre espacios dónde se pueda escuchar la forma en como cada persona relata su malestar y se acojan sus preguntas y cuestionamientos.</p>
<p>Existe un cierto malestar propio de lo humano, el dolor de existir, que tiene que ver con su esencia, con el deseo. Este “dolor” no tiene nada de neurótico sino que es motor de la vida, sin embargo nuestra cultura apenas ofrece resquicios para que la persona pueda preguntarse: ¿Qué quiero? ¿qué estoy haciendo? e incluso antes de que intente articular una pregunta ya se le responde: “quieres tal cosa, necesitas tal otra, lo que te falta es tal o cual objeto&#8230;”</p>
<p>Es esa la vigencia del psicoanálisis siempre y cuando sepa enfrentarse a los retos que cada sociedad le impone.</p>
<p>¿Podrá el psicoanálisis mantener su compromiso con el inconsciente o sucumbirá a la tentación mercantilista de convertirse en una psicoterapia de consumo rápida y supuestamente “eficaz”?</p>
<p><strong>Psicoanálisis, psiquiatría y psicoterapias</strong></p>
<p>Existe una corriente en nuestra sociedad, dónde cierto ideal “cientificista” en nombre de la eficacia y de la objetividad, intenta reducir al extremo lo singular, la particularidad de cada persona en un intento de clasificar, ordenar y adecuar el caso a unas categorías previamente establecidas (ej. clasificación DSM III en psiquiatría). Esto termina convirtiendo la medicina en general en una medicina de órgano, al cuerpo en una maquinaria, un trozo de carne, como si no estuviera habitado por un ser humano, con sus deseos y conflictos y que intenta encontrar palabras para expresar su dolor.</p>
<p>Este enfoque generalizado y dominante que considera a los comportamientos humanos y mentales sólo con base genética-biológico ha provocado por un lado el auge de tratamientos farmacológicos y, a la vez, borra al sujeto devaluando sus palabras que es precisamente donde se encuentran las verdaderas claves de su sufrimiento.</p>
<p>Tampoco constituyen en absoluto una evolución, sino más bien un retroceso, los enfoques que deslizan el psicoanálisis hacia la psicología.(como aparece en muchas películas americanas). Por miedo a ser tachadas de poco científicas, ciertas psicoterapias, incluso las denominadas de enfoque psicoanalítico, han sustituido la escucha del enigma y vericuetos que hacen de cada ser humano un caso particular por una búsqueda a ultranza de la objetividad y de logro de resultados rápidos.</p>
<p>Se ofertan terapias para todos los gustos desde distintas teorías pero con el mismo objetivo de fondo: intentar eliminar los síntomas sin ir a la causa, lo que no significa que no retornen aunque a veces lo hagan bajo formas distintas. Hay que dar tiempo para que el conflicto psíquico se resuelva y, sólo después, como consecuencia, los síntomas caerán o se transformarán. En lugar de negar nuestro inconsciente, ¿no sería ”mas eficaz” intentar escucharlo? Aunque intentemos dejarlos de lado, el inconsciente y lo reprimido no dejan por eso de actuar.</p>
<p>Las terapias cognitivas privilegian el lenguaje en su aspecto de comunicación, ocupándose de los conflictos mentales conscientes con problemas de cortocircuitos o interferencias en la comunicación. El psicoanálisis se ocupa, en el funcionamiento mental humano, de aquello que escapa al razón y a la conciencia, de los conflictos reprimidos inconscientes que inciden en nuestras conductas, estados de ánimo, elecciones&#8230;sin saberlo nosotros.</p>
<p>Elisabeth Roudinesco en su libro ¿Por qué el psicoanálisis? observa que por un lado la medicina masificada y los tratamientos farmacológicos indiscriminados, dónde la tecnología ha sustituido la escucha médica, y, por otro una psicología que reduce los problemas psíquicos a problemas de conductas inadecuadas, ofreciendo terapias de modificaciones de conducta y de comunicación, han tenido como consecuencia la búsqueda desesperada de terapias alternativas, volviéndose de forma sorprendente a terapias prehistóricas y obsoletas, véase la hipnosis, terapias energéticas, de sugestión, magnetismo, etc&#8230;.y a ciertas prácticas religiosas sospechosas. Lo explica diciendo que estas terapias ofrecen una creencia a las personas que se sienten víctimas de la tecnología médica muy lejana de su sufrimiento y ante la impotencia médica frente a ciertos trastornos.</p>
<p>Se habla mucho de la ineficacia del psicoanálisis y sin embargo parece que nadie está atento a estos fracasos. Quizá es precisamente por esta razón el momento en que el psicoanálisis tiene algo distinto que ofrecer.</p>
<p>El psicoanálisis es un espacio para la subjetivación, hace un hueco al sujeto inconsciente más allá del “yo”, y a la vez responsabiliza al ser humano, ya que considera que éste tiene algo que decir sobre su malestar y que tiene, por lo tanto, una posibilidad de incidir sobre su destino aunque esté marcado por toda una historia inconciente. Le ayuda a hacerse cargo de lo que le ocurre frente a cierto entorno social que no hace más que reforzar una posición infantil, cuyo resultado es que la persona se desentiende de unos síntomas que le conciernen, lo que no hace más que agudizar sus dependencias, convirtiéndola en una mera marioneta manipulada por el cuerpo médico.</p>
<blockquote><p>Extraído del texto de Cristina Fontana, “Todo lo que usted nunca quiso saber del psicoanálisis”, Ed. Síntesis.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/56/psicoanalisis-preguntas-de-los-lectores-ii/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

