<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Diván el Terrible &#187; Padres</title>
	<atom:link href="http://divanelterrible.com/tema/padres/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://divanelterrible.com</link>
	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
	<lastBuildDate>Mon, 14 May 2012 23:49:45 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
		<item>
		<title>Síntomas, modas y píldoras en la infancia</title>
		<link>http://divanelterrible.com/503/sintomas-modas-y-pildoras-en-la-infancia/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/503/sintomas-modas-y-pildoras-en-la-infancia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 May 2012 17:22:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Millieri</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/?p=503</guid>
		<description><![CDATA[Las personas adultas nos medicamos, de forma poco recomendable y siguiendo pautas de comportamiento impuestas por la moda y la propaganda oficial, para casi todo: colesterol, hipertensión, fatiga crónica, disfunción sexual, menopausia y “pitopausia”, por citar sólo algunas de las causas más frecuentes de medicalización. La llamada “evidencia científica” es cada vez más exigente con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-504" title="pildoras" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/pildoras.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Las personas adultas nos medicamos, de forma poco recomendable y siguiendo pautas de comportamiento impuestas por la moda y la propaganda oficial, para casi todo: colesterol, hipertensión, fatiga crónica, disfunción sexual, menopausia y “pitopausia”, por citar sólo algunas de las causas más frecuentes de medicalización.<span id="more-503"></span></p>
<p>La llamada “evidencia científica” es cada vez más exigente con los parámetros de las analíticas. Hipertensión y colesterol, por ejemplo, se medican muchísimo antes que antaño. Negocio para las farmacéuticas.</p>
<p>Todo esto nos lleva a otra evidencia, que no sé si es científica, pero que es rigurosamente cierta, diáfana y clara: La enfermedad es un negocio. La creación de enfermedades (tildar de enfermedad cualquier cosa) todavía más. La industria farmacéutica a base de grandes campañas de marketing se encarga de que se medique todo, de convertir lo normal en anomalía. Todo va siendo patológico y, por tanto, medicable: la vejez, las arrugas, la sexualidad, la timidez , la tristeza, la pereza y, a este paso lo será también el mirar de reojo.</p>
<p>Los psicoanalistas sabemos muy bien que los síntomas cambian con los tiempos y las modas. El síntoma es la expresión de algo y hay que saber leerlo. Este lenguaje del síntoma no es inmutable, perenne. Cambia con las distintas épocas.</p>
<p>Hoy las tendencias sociales , las inquietudes, los miedos, las quejas y la expresión de los sufrimientos son distintos que en la época de Freud. No parece que las histéricas de hoy se vean impulsadas a agenciarse ninguna ceguera ni ninguna parálisis, cosa que hizo devanar los sesos a los neurólogos de la época, hoy se los devanan con la Fibromialgia, la Fatiga Crónica y los trastornos alimentarios.</p>
<p>Quizá sean “los mismos perros con distintos collares”.</p>
<p>Los mayores hacemos aparentemente lo que nos da la gana con nuestro cuerpo y podemos tomarnos todas las píldoras que queramos para “curarnos” de nuestros propios fantasmas, pero los niños no. No son autónomos y no pueden decidir por sí mismos sobre si tragar o no tragar –la píldora-. Deben hacer lo que sus mayores quieran. Y tragan. Vaya si tragan los pobrecillos.</p>
<p>Un elocuente ejemplo de todo esto lo tenemos en este invento (negocio, ciencia) que puebla profusamente nuestras aulas y nuestras familias que se llama, -con estatuto de enfermedad- TDA con H o sin ella, o sea: Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Vamos, que el niño es movidito y no atiende.</p>
<p>Claro, a los niños no los ha diseñado la naturaleza para estar un montón de horas sentados en un aula aguantando explicaciones sobre cosas que, para ellos, no tienen el menor interés. Algunos se rebelan. Y, a veces, las manifestaciones sintomáticas de esta rebelión, se concretan en desviar la atención, desatender, o expresando un malestar emocional entregándose a una hiperactividad como descarga y como expresión de inquietud y desasosiego. El síntoma nos habla de algo. Un mínimo de coherencia debe impulsarnos a escucharlo.</p>
<p>De niños revoltosos y que no quieren atender ha habido siempre. Ahora son enfermos medicables con Metilfenidato que es una sustancia psico estimulante con muchas similitudes estructurales con la anfetamina, aunque sus efectos farmacológicos son más similares a los de la cocaína.</p>
<p>Los efectos negativos han sido profusamente estudiados y descritos y son: la pérdida de apetito, el retraso en el crecimiento y el engorde, efectos cardiovasculares nocivos y riesgo de crisis epilépticas. También se describen casos de muerte súbita en niños y adolescentes con cardiopatías que no habían sido detectadas, y por último, no hay que desestimar que siempre es una inducción para futuras drogadicciones.</p>
<p>No existen pruebas de laboratorio, ni radiografías ni escáneres que demuestren nada y mucho menos una pretendida base genética. Esta enfermedad es sencillamente inexistente. Es únicamente un síntoma de que algo le ocurre al niño. Nada hace suponer que este algo deba ser necesariamente neurológico. Hay que saberlo leer en su contexto, pero lo más probable es que sea el signo de algo emocional.</p>
<p>El TDAH se suele diagnosticar pasando un cuestionario a los padres y otro a los maestros. Con esta poca base científica se decide medicarlos.</p>
<p>Pero la moda ahora es no ponerle límites a nada. Ni a estos desmanes ni al comportamiento de los niños. Luego si resultan díscolos y agitados, se les tacha de enfermos y así se tira por la vía más cómoda y confortable para padres y maestros, que es la de no sentirse implicados y recurrir al auxilio de la “ciencia” y endilgarle a la criatura las drogas correspondientes.</p>
<p>Anda niño: ¡Calla y traga!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/503/sintomas-modas-y-pildoras-en-la-infancia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El llanto de los bebés</title>
		<link>http://divanelterrible.com/275/el-llanto-de-los-bebes/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/275/el-llanto-de-los-bebes/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 28 Apr 2010 22:40:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pilar Gómez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/275/el-llanto-de-los-bebes/</guid>
		<description><![CDATA[Si se habla del llanto de los bebés a la hora de ir a dormir solos, la opinión general se divide entre dos grupos: la de los partidarios acérrimos de levantarlos en brazos y la de aquellos otros -también fanáticos- seguidores de la creencia de que no hay que mecerlos jamás porque “se envician”*. Si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2010/04/bebe.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Si se habla del llanto de los bebés a la hora de ir a dormir solos, la opinión general se divide entre dos grupos: la de los partidarios acérrimos de levantarlos en brazos y la de aquellos otros -también fanáticos- seguidores de la creencia de que no hay que mecerlos jamás porque “se envician”*.<span id="more-275"></span></p>
<p>Si nos preguntamos el por qué del apasionamiento en las posiciones, es fácil contestarse que las manifestaciones del bebé en el momento de quedarse solo en su cuna, solo en su habitación, resuenan en las emociones y en los pensamientos de cualquier ser humano –mujer u hombre– cuando intenta descifrarlas. La significación que les atribuya y la manera en que considere que haya que tratarlas están enraizadas, en buena medida, en las experiencias inconscientes y se apoyan para su justificación en recuerdos conscientes provenientes de su infancia.</p>
<p>Nadie ha escapado al sentimiento de desamparo radical del lactante y, la vivencia de tan desestabilizadora experiencia, puede que contribuya a tanto apasionamiento en las posiciones.</p>
<p>Son conocidos los esfuerzos del Dr. Estivill en la divulgación de una técnica para enseñar a dormir a los bebés que empieza a ser practicable a partir de los seis meses de edad. Éste -que vendría a ser un adalid de la teoría “hay que dejarlos llorar”- propone una serie de pasos que deben seguirse a rajatabla. Básicamente se trata de instaurar una secuencia en el orden de las acciones para llevar a los bebés a dormir. Seguida esta secuencia, una vez dejado el bebé en su cuna, se le deja llorar el tiempo que sea sin acudir a ver qué pasa.</p>
<p>La mayoría de las madres y de los padres saben que su bebé es distinto de cualquier otro y, en cambio, admiten sin vacilar una técnica que se sustenta en la idea de que el momento de ir a dormir debe ser igual para todo el mundo. Vale igual para el hijo propio que para el del vecino. Siempre se procede de la misma manera, ¿no es asombroso que de igual que el bebé esté cansado, un poco enfermo, fuera de casa, hambriento, sobrexcitado…?</p>
<p>No es sólo que cada bebé es particular y único, sino de que cada uno pasa a lo largo de los días por situaciones -internas y externas- que pueden resultar muy intensas y cuya consecuencia se manifiestan en las variaciones en el humor. En eso no se distingue de cualquier otro ser humano. Sí se distingue, en cambio, en que dispone de muchísimos menos medios de los que dispone un adulto para manejar esas situaciones –el dolor, el hambre, la extrañeza, el cansancio, el miedo… – porque son vividas sin palabras para poder reconocerlas y, sin experiencia previa que ayude a relativizarlas.</p>
<p>“Siempre hay que dejarlo llorar”, “nunca hay que dejarlo llorar” son recomendaciones vanas. El bebé es un ser cambiante que aprende a toda velocidad y también lo son sus padres. Como en cualquier relación que empieza, sus participantes se van a ir conociendo y –afectados por ese conocimiento- experimentarán cambios. Los padres ponen palabras al llanto del bebé, aprenden a descifrar de qué llanto se trata y, a veces lo dejarán llorar y otras no. Desde luego que el entendimiento no será perfecto pero, tampoco en eso, diferirá del de cualquier otra relación entre seres humanos.</p>
<p><small>* No hay que temer enviciar a los bebés al acunarlos cuando lloran: arropados por el contacto de otro cuerpo que les sostiene, el ritmo del vaivén al mecerlos, la salmodia melodiosa de una canción les ayudarán a salir del malestar que el llanto expresa y a encontrar la paz perdida a causa de infinitud de avatares… internos y externos.</small></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/275/el-llanto-de-los-bebes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Gritos y susurros</title>
		<link>http://divanelterrible.com/261/gritos-y-susurros/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/261/gritos-y-susurros/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 14:44:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Kozameh</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/261/gritos-y-susurros/</guid>
		<description><![CDATA[Caetano, un niño de 7 años, nos muestra, en un momento de una sesión de análisis, cómo aquellos secretos familiares que han quedado parcialmente velados en su historia se ponen al descubierto por medio del dibujo y del juego. Estas expresiones típicas del lenguaje y la comunicación infantil permiten un acercamiento al inconsciente del niño. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/12/titeres.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Caetano, un niño de 7 años, nos muestra, en un momento de una sesión de análisis, cómo aquellos secretos familiares que han quedado parcialmente velados en su historia se ponen al descubierto por medio del dibujo y del juego. Estas expresiones típicas del lenguaje y la comunicación infantil permiten un acercamiento al inconsciente del niño.<span id="more-261"></span></p>
<p>Acude a mi consulta porque padece ataques semejantes a los epilépticos, fracaso escolar e intensos celos hacia una hermanita de tres años.</p>
<p>Sus ataques, descartada una patología neurológica, constituyen en realidad fuertes crisis de enfado.</p>
<p>Caetano dibuja un barco pirata, y relata la siguiente historia: “esta mujer es la hija del capitán Barbarroja. Nadie le hace caso, pero toma el timón y se convierte en la capitana; conduce el barco a una isla del tesoro. Para llegar a él, hay que pasar por un lago muy peligroso”. A continuación, comenta que le gustaría ser esa hija y, aunque nadie de la tripulación le haga caso por ser mujer, podrá llegar al tesoro sin que le corten la cabeza como al resto de los hombres que lo intentaron anteriormente.</p>
<p>Su abuelo materno, que era un personaje importante, tuvo que exiliarse de España, por ser Barba-“rojo”. Su hija, madre de Caetano, “tomó el timón” de la familia. El niño, en posición de hija, al igual que su madre y su hermanita en sus fantasías, cree poder sortear todos los peligros, acceder al tesoro sin ser “cortado” como al<br />
resto de los hombres.</p>
<p>Los muertos descansan en paz, pero sus deseos permanecen vivos a través de sus descendientes. Es difícil cuantificar miradas, sonrisas cómplices, cambios súbitos en los hábitos familiares, gritos y susurros donde se omiten las palabras.</p>
<p>Varias generaciones anteriores, con sus dramas y alegrías, están de alguna manera presentes en los hijos. Temas como separaciones, ruinas económicas, abortos, líos amorosos, discrepancias en ideologías políticas son algunos de los aspectos, a veces silenciados que, no obstante, circulan, como el fluir de un río, sin que podamos prever los efectos que reaparecerán en generaciones venideras. Así retornan en los síntomas de Caetano, en su intento de restituir la figura poderosa de su abuelo, transmitida en los decires de su madre.</p>
<p>Para asegurar la confidencialidad en los casos clínicos, la única coincidencia es de edad y estructura de la historia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/261/gritos-y-susurros/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un secreto a voces</title>
		<link>http://divanelterrible.com/259/un-secreto-a-voces/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/259/un-secreto-a-voces/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 06 Dec 2009 17:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela Strada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/259/un-secreto-a-voces/</guid>
		<description><![CDATA[Hay secretos familiares, ocultamientos vergonzantes, humillaciones que se revelan en un momento dado acompañadas de actos y palabras violentos como única forma de detener la violencia mortífera del silencio. La película danesa Celebración muestra como el suicidio de una hija empuja a decir una verdad, a interrumpir una farsa cómplice que pretende imponer un “aquí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/12/silencio.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Hay secretos familiares, ocultamientos vergonzantes, humillaciones que se revelan en un momento dado acompañadas de actos y palabras violentos como única forma de detener la violencia mortífera del silencio. La película danesa Celebración muestra como el suicidio de una hija empuja a decir una verdad, a interrumpir una farsa cómplice que pretende imponer un “aquí no ha pasado nada”.<span id="more-259"></span></p>
<p>Hay otros tipos de silencio, no menos violentos: se producen cuando en la infancia alguien ha sido privado de una explicación sobre hechos que ha percibido y han conmocionado su estabilidad. Susana, nacida al poco tiempo de que sus padres emigraran, fue dejada en unas vacaciones, cuando tenía meses, al cuidado de su abuela paterna.</p>
<p>Esta la devolvió a sus padres al año y medio y desapareció una noche sin decirle nada “para que la niña no sufra”. Susana se despertó en una familia que vivió como “adoptiva”, rodeada de extraños. Atenazada por el terror a una muerte sorpresiva, en su proceso de psicoanálisis se pregunta insistentemente de dónde es y cuál es su lengua: sintiéndose exiliada de las palabras, no encuentra términos ni en una lengua ni en otra para expresarse. Como describió Freud, el niño pequeño, ante la ausencia de su madre, a través de la repetición del juego, tan familiar para todos, de acercar y alejar un objeto acompañándolo de sonidos, ese “cucutá”, va construyendo una representación que nombra esa ausencia. Pero registrar lo que ocurre a su alrededor sin unas palabras explicativas, puede llevar a un niño a quedarse con una impresión que carece de soporte alguno al que agarrarse.</p>
<p>Ante el silencio de la partida de sus padres, Susana se queda con alguna imagen errática, un coche que parte, un sonido, un olor y muchas dudas sobre la existencia real de estos sucesos. Todo esto, captado en soledad, la sitúa en el mismo plano que a un extranjero excluido de la posibilidad de compartir una lengua.</p>
<p>No se trata de hechos olvidados: para poder borrar primero hay que escribir. En el espacio de un análisis puede encontrar alguien que escuche, que dé una señal, que ayude a encontrar una forma de representar y legitimar esos acontecimientos de los cuales un niño puede haber sido apartado en un intento de sus padres de preservarlo y evitarle sufrimientos. La inscripción de estos hechos, vividos pero “no vividos”, posibilitará que pierdan el carácter de sueño traumático siempre presente y sean incorporados a la historia particular de cada sujeto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/259/un-secreto-a-voces/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Quién eres yo y qué tienes contra mí?</title>
		<link>http://divanelterrible.com/253/%c2%bfquie%cc%81n-eres-yo-y-que%cc%81-tienes-contra-mi%cc%81/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/253/%c2%bfquie%cc%81n-eres-yo-y-que%cc%81-tienes-contra-mi%cc%81/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 17:41:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Máximo Teszkiewicz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/253/%c2%bfquie%cc%81n-eres-yo-y-que%cc%81-tienes-contra-mi%cc%81/</guid>
		<description><![CDATA[Creo que esto de “no ser quien uno es” no es exclusivamente un problema mio: ocurre en las mejores familias. Salvador Dalí, sin ir más lejos, nos cuenta en su Vida Secreta que él no es Salvador Dalí, que Salvador era un hermano suyo, que murió poco antes de que él naciera, a los dos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/11/quequieres.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Creo que esto de “no ser quien uno es” no es exclusivamente un problema mio: ocurre en las mejores familias. Salvador Dalí, sin ir más lejos, nos cuenta en su Vida Secreta que él no es Salvador Dalí, que Salvador era un hermano suyo, que murió poco antes de que él naciera, a los dos años de edad.<span id="more-253"></span></p>
<p>El pintor no era, por tanto, Salvador Dalí, sino una segunda edición, un tanto en rústica, del Salvador original. Sus padres comparaban en todo momento el Salvador vivo con el muerto, y tenían en su alcoba una fotografía de éste último junto a una reproducción del Cristo de Velázquez. Para el pintor, la existencia de ese otro que le había precedido en el vientre de su madre, en el afecto de su padre e incluso en el nombre, supuso un tremendo desafío. Así nos lo explica en su Vida Secreta:</p>
<p>“Yo nací doble, con un hermano de más, que tuve que matar para ocupar mi propio lugar, para obtener mi propio derecho a mi propia muerte”. “Todas las excentricidades que he cometido, todas las incoherentes exhibiciones proceden de la trágica obsesión de mi vida. Siempre quise probarme que yo existía y no era mi hermano muerto. Como en el mito de Cástor y Pólux, matando a mi hermano, he ganado mi propia inmortalidad.”</p>
<p>Lo más complejo de todo este asunto es que probablemente esta autobiografía haya sido inventada, hasta tal punto estaba este caballero confundido acerca de su propia identidad (por no hablar de la confusión que produce en nosotros). Quién ha sabido expresar más claramente todo este embrollo de la angustia existencial no ha sido ni Platón ni Freud ni Jesucristo, ni siquiera Sartre, sino más bien Manolito. Mafalda le cuenta su último descubrimiento: “Más que personas, somos una decisión de nuestros padres, Manolito. ¿Te das cuenta? ¡Si ellos no hubieran querido tener hijos –¡chau!– no nacíamos nunca!”. Es entonces cuando Manolito entra en erupción: “¡¿Cómo nunca?! ¡¿Cómo nunca?! ¡A mí, cuando se me pone una idea no hay quién me la saque! ¿Me oís? ¡Y si mis padres no hubieran querido tener hijos&#8230;! ¡Peor para ellos! ¡¡Porque hoy yo tendría otros padres, otro nombre y otra cara!! ¡¡Pero que nacía, nacía!!”</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/253/%c2%bfquie%cc%81n-eres-yo-y-que%cc%81-tienes-contra-mi%cc%81/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tres psicoanalistas conversan: el padre</title>
		<link>http://divanelterrible.com/250/tres-psicoanalistas-conversan-el-padre/</link>
		<comments>http://divanelterrible.com/250/tres-psicoanalistas-conversan-el-padre/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 17:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diván el Terrible</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://divanelterrible.com/250/tres-psicoanalistas-conversan-el-padre/</guid>
		<description><![CDATA[Para hablar del padre y de la función paterna, hay que empezar por distinguir el padre genético del padre de la nominación, que es quien trasmite el nombre, que reconoce al niño como su hijo en el hilo de las generaciones. Es frecuente que, poco después del parto, la madre caiga en la cuenta de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/11/dibujopadre.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Para hablar del padre y de la función paterna, hay que empezar por distinguir el padre genético del padre de la nominación, que es quien trasmite el nombre, que reconoce al niño como su hijo en el hilo de las generaciones.<span id="more-250"></span></p>
<p>Es frecuente que, poco después del parto, la madre caiga en la cuenta de que ha dado a luz a un ser biológico, y que sola no puede hacer de él un ser humano. Entonces hay un hombre a quién dirá: “no puedo”, y que le va a contestar, en nombre de la sociedad humana: “no estás sola”. A este hombre le llamaremos padre real. Aunque este acontecimiento pueda suceder en otros momentos, digamos que lo más corriente es que ocurra cuando una mujer pide el reconocimiento, la mediación con el mundo, al nacer el niño. La madre dice “sola no puedo” ante ese niño de carne y hueso.</p>
<p>Existen también mujeres que no quieren saber nada de su impotencia, en las que el deseo de asegurar su poder mítico absoluto, es decir un poder de vida y muerte, es el más fuerte. Este, aunque permanezca borrado de la conciencia, tiene efectos de lo más nefastos. Lo podrán reconocer al cabo de un trabajo psicoanalítico, ahí es cuando articulan la importancia del nombre como algo que las desata, las despega del niño. El niño es efecto del deseo de un hombre por una mujer y de una mujer por un hombre, y no un objeto deseado, una coartada o una razón, es puro efecto del deseo.</p>
<p>Algunas mujeres viven de manera muy determinante el momento en que se le da al niño el nombre y apellido, lo que tiene un efecto de separación, de corte&#8230; indispensable. No hay un ser humano que no tenga nombre. Esto me hace pensar en los campos de concentración, en el intento de anular a los seres identificándolos con una matrícula: un número es algo intercambiable, y anula la filiación de un ser, eso por lo cual está introducido en su historia, en el orden simbólico, en la humanidad.</p>
<p>Una de las particularidades de la paternidad es que sea un hombre real, concreto, sea o no el genitor, el que soporte esa función simbólica.</p>
<p>Se suele decir que el psicoanálisis fue inventado en un momento en que la figura del padre decaía; me parece que la ley francesa de 1972, que instituye que la madre tiene capacidad para rehusar al padre, complica lo que anteriormente era el padre en nuestra sociedad, es decir el marido de la madre.</p>
<p>Leí un libro cuya tesis era: “Hoy en día, ya no hay padres, pero esto no tiene ninguna importancia, su función está retomada por distintas instancias de la sociedad.” Pues no, cualquier cosa no puede reemplazar al padre, tiene que estar encarnado por hombres&#8230; o mujeres a lo mejor, pero jamás será un ordenador lo que reconozca al hijo. El hombre está predispuesto a ocupar esta función de testigo, de paladín de la sociedad, del mundo simbólico, justamente porque él no puede tener hijos, por eso, por ser completamente impotente en lo que dar a luz se refiere, una mujer puede decirle su impotencia, y esperar una respuesta.</p>
<p>Curiosamente, un niño puede funcionar muy bien con un padre indigno: Hay veces en que uno se dice, “con un padre así &#8230;”. En realidad el niño se da cuenta que hay un hombre que ha aceptado ocupar un cierto lugar, tomar un papel imposible en cierto modo, (pues hacerse cargo del mundo simbólico es una misión imposible) respondiendo de ello y significando: éste es mi hijo o ésta es mi hija (esto es angustioso, pero no impide vivir). Son padres que liberan a su hijo de la angustia, a pesar de sus defectos, su indignidad, y al contrario, hay padres perfectos, modelos, que no tienen esa función de liberación de la angustia.</p>
<p>Se puede hacer más fácilmente el duelo por el padre ideal con un padre que no se toma por el ideal. El riesgo con esos hombres un poco sub-hombres es el lugar dejado a la madre.</p>
<p>No digo que eso sea fácil; me he encontrado varias veces con situaciones en que el padre era desastroso y el niño podía decir: “Ha tenido la valentía de reconocerme. No habrá hecho otra cosa más en su vida, pero eso si lo ha hecho.” Hay ahí algo difícil, complicado, pero que se puede conllevar.</p>
<p>¿Sería eso lo que transmite el padre?</p>
<p>Diría que es una función esencial del padre, el dar a conocer al hijo: “No podrás escapar a la angustia, pero es llevadero, se puede soportar”. En mi análisis personal, he hecho la experiencia de lo fundamental que es para mí que un padre se pueda reír con su hijo, es el símbolo de la función paterna, es decir, el padre que se apaña con su angustia, demuestra al niño que es superable, y comparte con él esta experiencia.</p>
<p>Cualquier padre es insuficiente, cualquier pretensión a encarnar al padre ideal es irrisoria.</p>
<p>Podríamos decir, como M. Safouan, que los padres completamente devaluados o los padres irreprochables son dos catástrofes equivalentes.</p>
<p>El padre real es el que se hace testigo, o portavoz, de la existencia y la función simbólica de la nominación. Es algo totalmente inalcanzable, misión imposible como decíamos, lo que va a dar sus límites a la pretensión de estar identificado con el padre ideal. En una vida se pueden encontrar sustitutos de padre real, personas que cumplen esta función. Es el que va a significar que hay que renunciar al padre ideal, hacer el duelo de esta figura. El padre ideal es también una fabricación del niño, lo labra a la medida de lo que no encuentra. Y será éste con quién el niño será siempre completamente ambivalente, el padre del crimen del padre; ése es, y gracias a Dios que el niño puede retorcerle un poco el cuello.</p>
<p>El padre que ríe con el niño, el padre real, es el alter ego, el semejante, otro hombre, con quién se puede rivalizar, con quién se puede tratar de hombre a hombre, o de hombre a mujer.</p>
<p>De hombre a hombre sí, pero no de hermano a hermano. Un hermano puede muy bien ejercer de padre, pero si un padre hace de hermano, de amiguete, no funciona. El padre que quiere hacer de hermano con su hijo es el que escamotea la relación con la madre, con la mujer.</p>
<p>Se habla siempre de la relación de la madre con el padre, pero mucho menos de la del padre con la madre.</p>
<p>Diría con la mujer, la madre como mujer del padre, sabiendo que puede haber disyunción entre los dos. El padre puede querer a otras mujeres y esto puede funcionar muy bien, no diré que sea la solución más fácil, pero no es patógena en sí.</p>
<p>En relación con esa doble función que ejerce el padre, portavoz del mundo simbólico, y hombre de una mujer, me parece que hoy en día, como portavoz sigue funcionando, pero como hombre de la mujer&#8230; ahí está más desenfocado. Las mujeres se quejan más de haber perdido algo del lado de los hombres que del lado de los padres, ¿No creéis? No se puede decir de una madre que rivaliza con el padre, pero sí de una mujer con un hombre. Y ellas se quejan de los efectos de esta rivalidad.</p>
<p>Si hay rivalidad en la familia, es una rivalidad por el amor del niño.</p>
<p>A los padres les toca soportar la ambivalencia del niño más que a las madres.</p>
<p>No estoy segura&#8230;</p>
<p>Sí, más ambivalencia sí. Hay algo incondicional en el amor por la madre, el amor por el padre tiene siempre algo ambivalente, en todo caso para el chico. Para las chicas es más ambiguo, me gusta mucho la palabra de M. M. Chatel, “ravage” (estrago) para calificar la relación madre-hija: tanto odio, es también “demasiado amor”. Y por el padre se siente amor y odio a la vez, lo que es distinto, y él tiene que hacerse continuamente con esta ambivalencia y conformarse con ella.</p>
<p>Creo que hay en el odio por el padre algo estructurante, le permite a uno desatarse, independizarse, cuando el odio por la madre es algo que te ata, algo devastador.</p>
<p>Una de las cosas que me parecen importantes para los padres actuales es que quieren que se les ame, en vez que se les respete o se les tema. Quieren ser amables y tener todo lo que hace falta para ello.</p>
<p>Una de las dificultades de los padres es aguantar la irremediable ambivalencia. El aceptar ser amados, mediante un odio inevitable. El padre real ha de hacer la diferencia entre el estatuto de padre real, y el de padre ideal. Únicamente en la medida en que puede hacer esta diferencia la ambivalencia que se proyecta en él es aceptable.</p>
<p>Daniel Bordigoni, Jean-Paul Ricoeur y Marie-Ange Lebas-Royer, Francia</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://divanelterrible.com/250/tres-psicoanalistas-conversan-el-padre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

