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	<title>Diván el Terrible &#187; Historia psicoanálisis en España</title>
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	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
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		<title>La huella viva de Lacan</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jun 2011 16:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diván el Terrible</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[Espinoza: “El deseo es la esencia del hombre” me llevó a una revisión de una cierta autoimagen complaciente y profundamente falsificadora de la propia filosofía ha dado de sí misma: como un saber racionalista e intelectual donde el mundo del deseo quedaba en los subterráneos, en lo oscuro, casi a lo despreciable por lo ambiguo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-411" title="Imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/06/huella.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Espinoza: “El deseo es la esencia del hombre” me llevó a una revisión de una cierta autoimagen complaciente y profundamente falsificadora de la propia filosofía ha dado de sí misma: como un saber racionalista e intelectual donde el mundo del deseo quedaba en los subterráneos, en lo oscuro, casi a lo despreciable por lo ambiguo, promiscuo&#8230; Lo que me llevó a explorar la línea que por supuesto pasaba por Freud y más tarde por Lacan.<span id="more-410"></span></p>
<p>Empezar a leer a Lacan era como descubrir la familiaridad en lo extraño, en lo supuestamente extraño y encontrar que Lacan está impregnado en filosofía y de la mejor. Una de las más importantes aportaciones de Lacan, a parte de los aspectos clínicos y técnicos, que yo no manejo, es que Lacan ha sabido incorporar a un discurso propio, rigurosamente psicoanalítico, con toda la diferencia y lo inasimilable del psicoanálisis a cualquier otro saber, lo mejor de toda la filosofía.</p>
<p>Lacan ha hecho una tarea muy importante: un aporte fundamental ha sido evitar que se cumpliera un pronóstico, ya formulado por el propio Freud, que el psicoanálisis terminara siendo algo así como un capítulo más en los manuales de la psicoterapia. Cuando el psicoanálisis estaba corriendo el riesgo de quedar integrado como una parte menor, más normalizada, asimilada y reducida en su diferencia y en su originalidad, Lacan introdujo de nuevo en el psicoanálisis la fuerza de la diferencia y el carácter inasimilable de éste a los otros discursos, incluso y no menos, a los discursos psicológicos dominantes o de la normalización psicoterapéutica.</p>
<p>En cuanto a la relación entre filosofía y psicoanálisis y se podría generalizar a la relación con la cultura, Lacan y usaré su palabra ex-timidad, es reconocer que en el psicoanálisis hay algo completamente extraño para la cultura del siglo XX, para cualquier cultura convencional, y al mismo tiempo, hay algo radicalmente íntimo, de lo mejor de la cultura del siglo, y al revés, el psicoanálisis no puede integrarse normalizadamente, pero al mismo tiempo no puede jugar al engaño y a la trampa de la marginación, de refugiarse en una especie de lugar secreto, de fortaleza para iniciados. Tiene que estar ahí, expuesto, a que todo el mundo pueda “traficar” con él, apropiárselo, a veces mal apropiárselo, con el riesgo del malentendido, de la fragmentación, pero en todo caso habitar en esa polaridad: tan en el centro y al mismo tiempo estar como algo extraño que tiene que ver con esa cuestión central para el psicoanálisis, el lacaniano en particular y para la filosofía y que tiene que ver con la extraña constitución del sujeto íntimo y extraño al mismo tiempo , lo siniestro profundamente íntimo, que Freud no llegó a desarrollar de forma sistematizada.</p>
<p>Lacan ocupa un lugar no fácilmente reconocible en le mundo de la filosofía, una gran parte de filósofos no se han colocado bajo esos rayos de luz, bajo ese sol. Gran parte de la filosofía española sigue al margen de Freud y de Lacan. Otra parte de la filosofía, de mayor influencia francesa, lo ha mamado de alguna manera.</p>
<p>Existen filósofos lectores de Deleuze y Foucault, que se han quedado en la superficie de su discurso, se quedan más en las críticas, a veces feroces, estratégicas y poco finas, porque lo que le interesaba era un efecto de provocación (anti-Edipo) y esto se ha transmitido a filósofos españoles, pero no reconocido con ese nombre de Lacan, es la denegación.</p>
<p>Se ha dado como una especie de “herencia ilegítima”, natural, pero sin reconocimiento legal o formal de la influencia de Lacan. También su influencia se ha extendido a otros territorios, como la ciencia de la imagen, modos de tratamiento del lenguaje desde la semiótica, en la sociología, etc.</p>
<p>Otra de las aportaciones fundamentales del psicoanálisis, y en particular del lacaniano a la filosofía, está en haber replanteado con una radicalidad y al mismo tiempo con un rigor y lucidez admirables, cuestiones centrales de la filosofía. Lacan plantea a la filosofía la pregunta sobre ella misma, que es lo más pertinente, lo que más obliga a pensar, la pregunta ineludible.</p>
<p>El psicoanálisis ha hecho una interpelación a la filosofía para que mantenga su propia identidad, que desenmascare las trampas del discurso filosófico, que no ceda en traicionarse a sí misma, en aquello que no es fácil de sostener: la propia posición filosófica, posición desamparada.</p>
<p>Tiene que ver con algunos conceptos fundamentales y clásicos de la filosofía, por ejemplo, el problema de la Verdad, la diferencia entre saber y Verdad, conceptos como realidad y real, sujeto, deseo, consciente-inconsciente&#8230; La ética del psicoanálisis cuestiona y atraviesa  todos estos conceptos. Se trataría de volver a colocar la ética en el centro de la filosofía, y desde la óptica filosófica, encontrar del otro lado al psicoanálisis irreductible, diferente, que no puede sostenerse sin colocar en su propio centro, a su vez, las cuestiones típicamente filosóficas.</p>
<p><em>Eugenio Fernández</em><br />
<em>Fue Filósofo y Profesor de la Universidad Complutense de Madrid</em></p>
<p>Jacques Lacan es el psicoanalista que más impacto ha tenido en los países de habla hispana, después de Freud. ¿Cómo entender su incidencia en España? Sus Escritos fueron traducidos al castellano por Tomás Segovia en 1971. Pero casi nadie entendía gran cosa de esos Escritos, de estilo enrevesado y frases complicadas, plagados de alusiones opacas a un cúmulo de pensadores.</p>
<p>Semejante obscuridad podía haber suscitado simplemente rechazo en quienes se aventuraban a leerlos, como fue el caso de muchos pensadores españoles. Los dichos de Lacan, destacando con fuerza sobre la opacidad del texto, hicieron mella sobre todo en los psi comprometidos con la lucha anti-manicomial, y en aquellos que habiéndose acercado al psicoanálisis difundido por la IPA española no habían encontrado en él más que una versión de Freud empobrecida y plegada al oficialismo de derechas. Encontramos en Lacan a un psicoanalista, a alguien tan mordido por lo real de la clínica y por el deseo de saber como Freud. Con Lacan, en su retorno crítico a Freud, el maestro alemán cobraba vida y no se dejaba reducir al complejo de Edipo, revelándose con agudeza lo que de Freud había sido enterrado por las doxas post-freudianas en la IPA.</p>
<p>A los que trabajábamos en las instituciones de Salud Mental, Lacan abría una vía para, como clínicos, hacer con los psicóticos algo más que denuncia de su segregación manicomial. A las mujeres, Lacan nos sorprendía con sus replanteamientos de la sexualidad femenina, en los que podíamos atisbar  las suertes en las que un psicoanálisis ofrece un giro al callejón sin salida de la histeria. A los practicantes del psicoanálisis, Lacan les invitaba a quitarse su corsé de las sesiones standard obligadas por la IPA, para acercarse una ética del acto analítico, a una responsabilidad psicoanalítica, que va más allá de la del funcionario o el psicoterapeuta.</p>
<p>Lo novedoso de la teoría y la clínica lacaniana encontró en España un terreno propicio  por el deseo de saber que bullía con la caída del franquismo. Pero poco se hubieran extendido si no hubiera sido por algunos psicoanalistas argentinos y franceses que la difundieron en nuestro país, y más tarde por psicoanalistas españoles producidos por análisis lacanianos. Hoy, veinte años después de la muerte de Lacan, el lacanismo ha tocado ya su crisis. Y nos confronta a los psicoanalistas españoles, de cualquier signo que seamos, a extraer de ella lo que ninguna teoría, ninguna institución, puede cerrar de lo subversivo del saber del inconsciente, el único que nos conduce a la raíz de la condición humana.</p>
<p><em>Carmen Gallano</em><br />
<em>Psiquiatra, Psicoanalista, Madrid</em></p>
<p>Si es cierto que la palabra significa un enunciado en el que se hace sentir la presencia del sujeto en el grado más alto, entonces me quedo con algunas palabras salubres, quizás saludables, de Lacan, que difícilmente podría olvidar.</p>
<p>Estas palabras le hacen a uno detenerse en la pendiente de una ceguera, ya sea en la dirección de una cura o en la de la propia vida; y no le dejan a uno igual que antes. Son palabras que no se oyen todos los días, pero son suficientes para reconocer a un maestro.</p>
<p>En cuanto a la obra de Lacan, forma parte, ya hoy, de una herencia común.</p>
<p><em>Moustapha Safouan</em><br />
<em>Psicoanalista, París</em></p>
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		<title>El encuentro del psicoanálisis argentino y español</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Apr 2009 09:32:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Averbach</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[El psicoanálisis conoció su mayor acogida en Austria, Suiza y Alemania antes del triunfo del nazismo y su consecuente represión. Muchos de los analistas radicados en esos países se vieron forzados a emigrar, dando lugar a una gran expansión y producción en los países de acogida, como Inglaterra, donde se exilio el propio Freud, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/04/freud.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>El psicoanálisis conoció su mayor acogida en Austria, Suiza y Alemania antes del triunfo del nazismo y su consecuente represión. Muchos de los analistas radicados en esos países se vieron forzados a emigrar, dando lugar a una gran expansión y producción en los países de acogida, como Inglaterra, donde se exilio el propio Freud, y otros. También tuvo un gran desarrollo en Francia después de la guerra, sobre todo gracias al impulso de Lacan y sus discípulos.<span id="more-208"></span></p>
<p>Pero probablemente su mayor difusión y popularidad la alcanzó en dos países: Estados Unidos y Argentina. A este hecho no parece ajeno el que fueran dos países cuya población mayoritaria era producto del aluvión migratorio. Para el inmigrante y su descendencia, la extranjeridad radical del sujeto respecto del medio y de sí mismo, todos esos cuestionamientos de la supuesta integridad del yo consigo mismo y con su medio que postula el psicoanálisis y que tan extraños resultan al lego, son datos de la realidad inmediata, una evidencia que es difícil desconocer.</p>
<p>Mientras que el argentino de clase media es consciente, no de su inconsciente, pero sí de tener uno; ésta es una idea extraña al común de la población española. No se trata de establecer una diferencia de valor entre ambas características, pero sí de reconocer una diferencia entre una “españolidad” arraigada a la tierra y a las generaciones, y una “argentinidad” nacida de un cocido de culturas en un puchero en constante ebullición.</p>
<p>La transición española fue un salto sobre el vacío de la pre-modernidad a la post-modernidad, sin haber atravesado los aportes y sinsabores de la modernidad.</p>
<p>Es tarea del que llega hallar los puntos de encuentro con la cultura de un país al que no ha sido convocado. Pero ¿cómo entrecruzar la historia psicoanalítica argentina con las articulaciones culturales españolas?</p>
<p>En principio los psicoanalistas argentinos, que van llegando al ritmo del incremento de la represión en sus países, son muy bien acogidos. Sus incorporaciones contribuyen decisivamente al reconocimiento de la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM) como sociedad componente de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) en 1979 -1981, bastante más tarde que la filial de Barcelona.</p>
<p>Pero a medida que se incrementa el arribo de psicoanalistas exiliados desde Argentina, hasta constituir una verdadera avalancha, comienzan a ser recibidos con mayor reticencia. Deberán aguardar años hasta su reconocimiento por la APM.</p>
<p>El psicoanálisis no es una cuestión de nacionalidades, ni siquiera de la nacionalidad de las asociaciones. Que los títulos y derechos adquiridos por sus practicantes en un país no le sean reconocidos por una Asociación Psicoanalítica de otro país con similares reglas de formación, parece negar el carácter científico del psicoanálisis y poner en evidencia el corporativismo de las reglas de la Internacional.</p>
<p>Esta reticencia tendrá un efecto colateral: forzará a muchos analistas a desarrollar sus actividades fuera del campo de la Internacional en España, contribuyendo así a la difusión del psicoanálisis más allá de sus límites institucionales.</p>
<p>Estos analistas traían una vasta experiencia de trabajo psicoanalítico en instituciones públicas, lo que sumado a su deseo y necesidad de hallar un lugar en el que inscribirse en su nueva sociedad de residencia, se ofrecieron a la salud pública más que los psicoanalistas locales, ya más instalados en sus respectivas prácticas y, por lo tanto, menos disponibles. En general no participaron directamente de la tarea asistencial, pero aportaron seminarios y grupos de estudio, supervisiones, y otras formas de transmisión de su experiencia institucional en servicios públicos a los profesionales que lideraban los cambios que se estaban produciendo en la salud mental española (fundamentalmente en Cataluña). La base para este encuentro se hallaba en su comunidad ética e ideológica con el proyecto reformador, ideología y ética que, en la mayor parte de los casos, eran causa directa de su exilio.</p>
<p>Tanto por la ideología de reformular dogmas y axiomas, como por la necesidad de insertarse en la práctica privada y, para ello, facilitar el acceso de nuevos alumnos, profesionales y candidatos al psicoanálisis, los psicoanalistas latinoamericanos flexibilizaron una amplia oferta de formación y asistencia privada, lo que facilitó la divulgación, tanto en el campo cultural como en el terapéutico, de la teoría y práctica clínica psicoanalítica.</p>
<p>Se fundan escuelas y asociaciones psicoanalíticas. La Escuela de Psicoanálisis de Niños y Adolescentes (EPNA) fue pionera en este sentido. A partir de 1981 la enseñanza del psicoanálisis, impulsada en un comienzo en buena medida por psicoanalistas argentinos, va siendo reconocida por diversas universidades, y desde 1985 comenzará a incorporarse como curso de pos grado, masteres y doctorados.</p>
<p>El problema que plantea la incorporación del psicoanálisis a la Universidad es que, pese al incremento creciente de una demanda estudiantil incentivada por el otorgamiento de  puntos, créditos y títulos, la enseñanza del psicoanálisis se concibe como el complemento del diván, no como su reemplazo.</p>
<p>Freud realiza una ruptura tajante con la tradición psiquiátrica: borra las diferencias entre salud y enfermedad mental. Si la salud mental es una ilusión y todos somos “enfermos” la neurosis deja de ser una enfermedad, y cualquier persona que padezca un malestar subjetivo o un sufrimiento excesivo puede consultar a un psicoanalista e iniciar una psicoterapia sin que esto lo señale como enfermo o diferente. Si esta experiencia del inconsciente depende del libre albedrío de cada sujeto; es imperativa para quien desea ser analista. El psicoanalista debe ser consciente y, además, si no cree que él mismo puede beneficiare del psicoanálisis, ¿con qué autoridad puede ofertarlo a otros?</p>
<p>Si la enseñanza académica de la teoría psicoanalítica favoreció inicialmente el acceso de profesionales con formación psicoanalítica a la función pública, hoy, cuando la psiquiatría se interesa más por la mente que por la psiquis y más por el cerebro que por la mente, en un alejamiento no sólo del psicoanálisis sino también de la psiquiatría clásica y de la psicología psicodinámica, y un acercamiento progresivo a la neurología, hasta el extremo en que se confunden ambas especialidades; la formación psiquiátrica es tan heterogénea al discurso psicoanalítico que se ha vuelto impermeable a él.</p>
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		<title>Por qué fue tan difícil el reconocimiento del psicoanálisis en España</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Mar 2009 23:15:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Averbach</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[Fragmento del Capitulo “Psicoanalistas argentinos en la salud mental española” de Marina Averbach, médica psicoanalista, en “La psiquiatría española en la transición”, compilado por la Sociedad Europea de Historia y Filosofía de la Psiquiatría. Extra Ediciones, Madrid, 2.001 En noviembre de 1975 fallecía Francisco Franco, el Generalísimo; dejando vacante un lugar que había ocupado en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Fragmento del Capitulo “Psicoanalistas argentinos en la salud mental española” de Marina Averbach, médica psicoanalista, en “La psiquiatría española en la transición”, compilado por la Sociedad Europea de Historia y Filosofía de la Psiquiatría. Extra Ediciones, Madrid, 2.001</p></blockquote>
<p>En noviembre de 1975 fallecía Francisco Franco, el Generalísimo; dejando vacante un lugar que había ocupado en exclusiva durante más de treinta y cinco años, espacio en el que se desarrollaría la transición hacia la democracia española.</p>
<p>El 24 de marzo de 1976 tenía lugar en Argentina un golpe de estado que desencadenaría una represión de una intensidad nunca antes conocida en el país.<span id="more-204"></span></p>
<p>Se produjo así la emigración de un gran número de personas para salvar sus vidas o las de sus hijos, o para escapar de un clima de terror que se hacía insoportable.  Muchos de estos exiliados eran psicoanalistas, uno de los grupos profesionales más afectados por la persecución política. La mayor parte de ellos eligió España como país de destino, con la que los unía la lengua, herramienta fundamental del trabajo analítico.</p>
<p>Todos ellos, sin constituir un conjunto homogéneo, tenían algo en común: dejaban un país en que el psicoanálisis constituía la teoría dominante  en el campo de la salud mental por otro en que el psicoanálisis se había desarrollado en las catacumbas de un régimen al que no le era simpático.</p>
<p>Ángel Garma, después de formarse como analista en Berlín, regresa a Madrid en 1931 con la ambición de fundar un grupo psicoanalítico y difundir el psicoanálisis en España. El estallido de la guerra civil acaba con su proyecto.</p>
<p>Su llegada a la Argentina, en 1938, no pudo ser más oportuna. En Buenos Aires había comenzado a reunirse un grupo de médicos e intelectuales interesados en el psicoanálisis. Ellos necesitaban didactas autorizados para ser reconocidos por la Asociación Psicoanalítica Internacional (I.P.A.) y Garma, primer psicoanalista español, recién llegado al país en que residiría el resto de su vida, pronto no tendría horas suficientes para atender a sus pacientes.</p>
<p>En Argentina el psicoanálisis adquiere prestigio intelectual gracias a los escritos de Ortega y Gasset y las conferencias de Rodríguez Lafora, se lee a Freud en la edición española con traducción de López Ballestero, el primer analista didacta y el y primer presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (A.P.A.) es Ángel Garma, también español. Y sin embargo el psicoanálisis arraiga en la sociedad porteña y no en la española. ¿Por qué?</p>
<p>El psicoanálisis nunca tuvo buenas relaciones con los regímenes totalitarios. Quemados sus libros y perseguidos sus practicantes en la Alemania y la Austria nazis, prohibido bajo el estalinismo por su carácter burgués, no podía correr mucha mejor suerte bajo el franquismo. Pero reducir el fracaso del psicoanálisis en España a la antipatía del régimen sería una excesiva simplificación.</p>
<p>Muchas eran las razones para que las ideas freudianas no arraigaran en la península: el catolicismo y su moral, opuestos a la nueva ética fundada por Freud; una cultura que rechaza tradicionalmente la mención de los propios problemas y dificultades, sobre todo si éstos son de índole sexual; el estoicismo castellano y “el carácter épico del español” (López Ibor).</p>
<p>María Luisa Muñoz, con extraordinaria perspicacia, cita otra causa para este fracaso: “la ausencia en España de una intelectualidad judía, abierta científicamente, que hubiera acogido sin prejuicios las nuevas aportaciones freudianas, facilitando su implantación y desarrollo”.</p>
<p>Las principales teorías destinadas a conmover los cimientos del pensamiento occidental (marxismo, freudismo, teoría de la relatividad) surgieron en las mentes de judíos germanos asimilacionistas. Distanciados de sus orígenes judíos por su deseo de integrarse a la sociedad en que residían, y rechazados por ésta por su origen judío, esta extranjería radical hizo de la intelectualidad judía un sector menos prejuicioso y más abierto a las nuevas ideas, así como a una mayor reflexión sobre su propia interioridad y su subjetividad. Cuando Freud empezó a hacer sus descubrimientos ya hacía cuatrocientos años que los judíos habían sido expulsados de la península.</p>
<p>El estigma persiguió al psicoanálisis desde sus comienzos por ser Freud, su fundador, de origen judío. De esta manera se podía desautorizarlo atribuyendo sus descubrimientos al “carácter degenerado de una raza”, o simplemente descalificarlo como hizo Pío Baroja al definirlo escuetamente como “palabrería judía”.</p>
<p>Tampoco la cultura española era fácilmente permeable al psicoanálisis.  Incluso el gran realista español, Pérez Galdós, trabaja más con arquetipos que con verdaderos caracteres psicológicos individuales. Esta ausencia de realismo psicológico no responde sólo al “carácter de una raza”, sino a la ausencia del pensamiento moderno en Castilla. La subjetividad en la literatura es un reflejo del pensamiento burgués, y España no es cartesiana.</p>
<p>Sí hubo artistas que se interesaron en el psicoanálisis (Dalí, Buñuel), pero lo que les interesó fue el descubrimiento del inconsciente y, sobre todo, sus procedimientos (asociación libre, atención flotante), no su clínica. El psicoanálisis abreva en fuentes  ajenas a la tradición cultural española.</p>
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		<title>Crónica de una agonía anunciada</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 12:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anne-Cécile Druet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[El psicoanálisis durante la dictadura franquista La agonía del psicoanálisis es el título con el cual se reeditó, hasta entrados los años 1980, un ensayo de J. J. López Ibor publicado por primera vez en 1936 e inicialmente llamado Lo vivo y lo muerto del psicoanálisis. En esta obra, el psiquiatra español llamaba a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El psicoanálisis durante la dictadura franquista</strong></p>
<p>La agonía del psicoanálisis es el título con el cual se reeditó, hasta entrados los años 1980, un ensayo de J. J. López Ibor publicado por primera vez en 1936 e inicialmente llamado Lo vivo y lo muerto del psicoanálisis. En esta obra, el psiquiatra español llamaba a la superación del psicoanálisis, doctrina en su opinión radicalmente insuficiente en el modo de comprender al hombre. La antropología existencial parecía ofrecer, por entonces, las perspectivas más prometedoras para el futuro de la psicoterapia española.<span id="more-180"></span></p>
<p>Al acabar la guerra civil, desaparece el debate alrededor del psicoanálisis que había existido en los años posteriores a la publicación de las obras completas de Freud en España. Los psiquiatras que habían sido los principales actores de ese debate también habían, en su mayoría, apoyado la República y, al terminar la contienda, marchan a un exilio, sea exterior o interior, del que algunos nunca regresarán. La élite de la psiquiatría española se reestructura en un nuevo espíritu que se caracteriza por el rechazo de las influencias extranjeras y la búsqueda de una psicoterapia nacional, fundada en los valores católicos. Posturas como la de López Ibor, que ya tenían seguidores antes de la guerra civil, pasan a ser la posición oficial de la psiquiatría española sobre la cuestión psicoanalítica y se difunden ampliamente desde las todopoderosas cátedras de psiquiatría ocupadas por Vallejo Nágera, el mismo López Ibor y Sarró; ya que se ha demostrado que el freudismo ha sido superado, se puede dar el debate por terminado.</p>
<p>Sin embargo la realidad de la situación del psicoanálisis en la España franquista fue más compleja de lo que podría parecer a primera vista. Más allá del discurso oficial unánime continuó, o mejor dicho se reanudó a partir de los años 1950 una forma de debate – lo cual no significa, ni mucho menos, un fecundo intercambio de ideas sino simplemente la existencia de algún lugar para la expresión de ideas en el campo psicoanalítico. Tenemos, por un lado, continuas diatribas antifreudianas que demuestran que de alguna manera seguía siendo necesario reiterar argumentos de diversas índoles contra el psicoanálisis. Carlos Castilla del Pino y Enrique González Duro publicaron ensayos en los que recogieron algunas de las citas más representativas a este respecto (1). Por otro lado, y aunque parte de esas citas son fragmentos de intervenciones de López Ibor y Sarró, ninguno de los dos se opuso a la actividad, ciertamente limitada pero no inexistente, de los círculos españoles vinculados a la IPA. Es más: López Ibor apoyó las gestiones realizadas con el Ministerio de la Gobernación para obtener el reconocimiento oficial de la SEP (por entonces Sociedad Luso-Española de Psicoanálisis), y Sarró autorizó la creación de un seminario sobre Freud en el departamento de psiquiatría que dirigía, seminario impartido por los mismos psicoanalistas. Es cierto que estos acontecimientos se produjeron en la segunda mitad de los años 1950, en un momento en el que la situación era distinta de la de la inmediata posguerra, pero la posición oficial de los catedráticos, en lo que respecta al psicoanálisis, poco había cambiado; aún en 1966 Sarró arremetía contra la expansión del psicoanálisis y definía éste como un “neosionismo” (2).</p>
<p>Estas contradicciones resultan difíciles de explicar. Una de las cosas que hay que tener en cuenta es que no existió, durante el periodo franquista, una verdadera posibilidad de que el psicoanálisis se difundiera de forma amplia y se convirtiera en un fenómeno social. En otras palabras, el psicoanálisis no llegó a representar un peligro real para la psiquiatría debido al muy reducido número de psicoanalistas y a la actitud de éstos que nunca se enfrentaron con las autoridades. Tampoco hubo, por lo tanto, necesidad de oponerse a lo que no amenazaba con convertirse en un peligro para el orden psiquiátrico establecido. Está claro que el análisis de esta situación que se dio en España podría beneficiarse de un estudio comparado con lo que ocurrió con el psicoanálisis en otros países, bajo otras dictaduras. Este trabajo, que sepamos, queda por hacer.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>1. Carlos Castilla del Pino (1977), “La Psiquiatría española (1939-1975)” en Aavv, La cultura bajo el franquismo, Barcelona, Anagrama, pp. 79-102; Enrique González Duro (1978), Psiquiatría y sociedad autoritaria: España, 1939-1975, Madrid, Akal.<br />
2. Ramón Sarró (1966), “Impresiones sobre el porvenir de la psiquiatría argentina”, Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas, 7 (5), p. 311.</p>
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		<title>Jacques Lacan en España</title>
		<link>http://divanelterrible.com/124/jacques-lacan-en-espana/</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Jan 2008 23:03:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anne-Cécile Druet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[Del 1 al 7 de septiembre de 1958 tiene lugar en Barcelona el cuarto Congreso Internacional de Psicoterapia dedicado a “Psicoterapia y análisis existencial” bajo la presidencia del psiquiatra catalán Ramón Sarró. El evento es importante: es la primera vez que se organiza en España un encuentro internacional sobre temas psiquiátricos desde la guerra civil, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2008/01/lacanjoven.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Del 1 al 7 de septiembre de 1958 tiene lugar en Barcelona el cuarto Congreso Internacional de Psicoterapia dedicado a “Psicoterapia y análisis existencial” bajo la presidencia del psiquiatra catalán Ramón Sarró. El evento es importante: es la primera vez que se organiza en España un encuentro internacional sobre temas psiquiátricos desde la guerra civil, y se espera más de mil especialistas, entre los cuales la casi totalidad de la élite mundial de la disciplina. Los organizadores apuntan además las repercusiones nacionales del acontecimiento: representará una aportación fundamental para la medicina española necesitada según ellos de una revolución psicosomática, aunque el término revolución desapareció finalmente de las presentaciones porque desagradó a las autoridades políticas. En la sección de psicoanálisis del congreso se anuncia la intervención de “Lacan, Jacques, Francia – La psychanalyse vraie et la fausse”.<span id="more-124"></span></p>
<p>Con anterioridad a esta fecha de 1958, tenemos muy pocas noticias de Lacan en España. Fue, al parecer, en el Instituto Pere Mata de Reus donde por primera vez se habló de Jacques Lacan. Allí trabajaba el psiquiatra Salvador Vilaseca, quien en 1932 animó a su colega Francesc Tosquelles a leer la tesis de Lacan. La continuación de esta historia es famosa, pero se desarrolla en Francia donde Tosquelles se exilió. En España, después de la guerra civil, el nombre de Lacan empezó a aparecer en la prensa psiquiátrica en los años cincuenta; no se trataba entonces de comentar sus trabajos sino sólo de dar noticias de las vicisitudes del movimiento psicoanalítico francés. Esta situación en la que las teorías de Lacan no despiertan casi ningún interés entre los psiquiatras españoles a pesar de que su nombre les resulte cada vez más conocido no cambiará hasta finales de los años sesenta.</p>
<p>Así las cosas, el miércoles 3 de septiembre, a las 10:40 horas, Jacques Lacan empieza su alocución en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. El contenido de esta conferencia es ahora conocido: la publicó la revista Freudiana en su cuarto número. En 1958, en cambio, no tuvo repercusión alguna. Aparte la falta de interés por las teorías de Lacan en España, otras explicaciones directamente relacionadas con el congreso permiten entender por qué. Y es que la prensa de la época tenía otras cosas mucho más importantes que reseñar. Para empezar, aquel día hablaba el padre Mailloux, presidente de la sección de “Psicoterapia y religión”, una de las que más espacio ocupó en los periódicos. Se hizo hincapié en la presencia del sacerdote cuya participación se percibió como una garantía moral en el marco de un debate sobre un tema tan delicado como el de la psicoterapia. “De ciertos núcleos […] pueden provenir algunos despistes tan importantes como el que intenta presentar como correlativas neurosis y santidad. Por ello nos alegra tanto la presencia en el congreso de personalidades tan destacadas como las de los padres Mailloux […], Vaca […], etcétera, que serían, ellas solas, toda una garantía”, escribe el periodista del Correo Catalán. El segundo tema privilegiado por la prensa aquel día fue la participación de los españoles. Y da la casualidad de que el psiquiatra que tomó la palabra después de Lacan en el Paraninfo de la universidad fue… López Ibor. No es de extrañar, por lo tanto, que al día siguiente las reseñas de los diarios no hicieran más que mencionar a los demás ponentes y dedicaran sus comentarios a la intervención del famoso psiquiatra español. “El doctor Lacan presentó un interesante trabajo sobre el psicoanálisis verdadero y falso”, leemos con algunas variantes formales en la prensa. Nada más en los periódicos, menos aún en la prensa psiquiátrica y, si no hubiera sido por los esfuerzos de los analistas catalanes, ni siquiera conoceríamos el contenido de la conferencia de Lacan; fueron ellos los que consiguieron el texto de esta intervención, pues tampoco se publicó en las actas del congreso.</p>
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		<title>La primera recepción de Freud en España</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jul 2007 13:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anne-Cécile Druet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[Un mes después de la publicación, en Berlín y en Viena, de la famosísima “Comunicación preliminar” de Josef Breuer y Sigmund Freud, la traducción al castellano de este texto aparece en febrero de 1893 en la Revista de Ciencias Médicas de Barcelona con el título: “Mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos”. De forma casi simultánea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2007/07/ortega.jpg" id="image78" alt="Imagen" /></p>
<p>Un mes después de la publicación, en Berlín y en Viena, de la famosísima “Comunicación preliminar” de Josef Breuer y Sigmund Freud, la traducción al castellano de este texto aparece en febrero de 1893 en la Revista de Ciencias Médicas de Barcelona con el título: “Mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos”. De forma casi simultánea el mismo artículo sale en la Gaceta Médica de Granada. James Strachey identificó esta publicación como la primerísima traducción de una obra psicológica de Freud en el mundo.<span id="more-77"></span></p>
<p>A pesar de esta temprana aparición del nombre de Freud en España, no hay rastro de referencias a las teorías freudianas en las revistas de psiquiatría del país hasta 1897. Francisco Carles, autor de una tesis de doctorado sobre este período, señala que es entonces cuando por primera vez Freud es citado por un médico español. El psiquiatra catalán Lluís Dolsa (1850-1908), director del Institut Frenopàtic de Barcelona, menciona las teorías acerca de le etiología de la histeria de un tal “Frend” (sic), teorías que le merecen un comentario más bien negativo. Algunos años después encontramos la primera referencia a Freud en Madrid y es en la Revista Clínica de esta ciudad donde se publica, en 1909, la primera presentación algo más extensa de las teorías freudianas. El autor de esta presentación, Miguel Gayarre, resume y comenta el caso Dora que le sirve para explicar a sus lectores el método terapéutico y la teoría freudiana acerca de la etiología de las neurosis; también alude a los trabajos de Freud sobre la psicopatología de la vida cotidiana. En base a una argumentación ideológica reaccionaria y antisemita, Gayarre rechaza lo que él llama la “psicoterapia sexual”; además de ineficaz, ésta no encontraría en España “material adecuado” dado que “casi todos los casos de Viena, son judíos en los que, como es sabido, abundan los matrimonios consanguíneos y en los que, por tanto, se acumulan los estigmas degenerativos y las neuropatías sexuales”.</p>
<p>Por los mismos años, el filósofo Ortega y Gasset alude a Freud por primera vez. En 1911, Ortega y Gasset publica no uno – como se suele decir – sino dos artículos sobre el psicoanálisis. El segundo, titulado “Psicoanálisis: ciencia problemática”, es el más conocido. El primero, “Nueva medicina espiritual”, salió en el diario La Prensa de Buenos Aires. Ambos persiguen el mismo objetivo, que es el de presentar las teorías freudianas a un público no médico. Ambos, por supuesto, dan lugar a una misma valoración de la aportación freudiana por parte del filósofo, cuya posición ambivalente es de sobras conocida. La diferencia entre los dos artículos radica más bien en la elección de los temas: Ortega dedica gran parte de la publicación argentina al sueño mientras que en la española ofrece una introducción más larga y más sistemática a las teorías freudianas.</p>
<p>Hay otra diferencia entre los artículos publicados por Ortega en España y en Argentina, y es que mientras que en España la contribución del filósofo no parece haber despertado ningún interés, en Argentina varios lectores de La Prensa escribieron al periódico para pedirle a Ortega más información sobre el tema… Curioso, ¿no?</p>
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		<title>El psicoanálisis en España</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Dec 2006 21:42:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anne-Cécile Druet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[E. Roudinesco escribe, en su “Histoire de la psychanalyse en France”: no hay psicoanálisis francés, sino una situación francesa del psicoanálisis. Trataremos aquí de marcar los hitos de la situación española del psicoanálisis, a lo largo de más de un siglo de presencia de Freud en España. La tempranísima aparición de la firma de Freud [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>E. Roudinesco escribe, en su “Histoire de la psychanalyse en France”: no hay psicoanálisis francés, sino una situación francesa del psicoanálisis. Trataremos aquí de marcar los hitos de la situación española del psicoanálisis, a lo largo de más de un siglo de presencia de Freud en España.<span id="more-45"></span></p>
<p>La tempranísima aparición de la firma de Freud en una revista médica de Barcelona, en la que un anónimo traductor vertió al castellano la “Comunicación preliminar” a las pocas semanas de la aparición del trabajo de Freud y Breuer en Viena, en 1893, fue un hecho aislado que no hizo sino marcar de entrada la posición peculiar de España dentro de la historia del movimiento psicoanalítico. Posición, por una parte, pionera en cuanto a traducciones – como es sabido, por iniciativa de Ortega, España es también el primer país en el que se cuenta con una traducción de las obras completas de Freud a partir de 1922 – y por la otra rezagada en el ámbito de la institucionalización. Cuando se vislumbra la posibilidad de esta institucionalización, después del retorno a Madrid de Ángel Garma, primer psicoanalista español reconocido por la IPA, estalla la Guerra Civil y Garma se exilia a Argentina.</p>
<p>El discurso oficial de la psiquiatría franquista sobre el psicoanálisis se puede resumir con una frase repetida innumerables veces por López Ibor: a Freud hay que conocerlo, pero no aceptarlo. El psicoanálisis es rechazado por motivos ideológicos, entre los que hay que destacar un nauseabundo antisemitismo. Este rechazo, sin embargo, no implicó una censura total de la obra freudiana – el Moisés, cuya edición argentina era importada en España, fue el único texto oficialmente censurado en 1946. Esta “tolerancia” para con el psicoanálisis hizo posible la institucionalización del primer grupo español dentro del marco de la IPA: en 1957 la Sociedad Luso-española de Psicoanálisis fue aceptada por la Internacional como grupo de estudio y, en 1959, reconocida como asociación a fines científicos por el Ministerio de la Gobernación.</p>
<p>En 1975 se produce un acontecimiento que cambia el mapa psicoanalítico en España: Oscar Masotta empieza su enseñanza primero en Barcelona, luego en otros lugares del país. Si bien hay rastros de la presencia de Lacan en España antes de 1975 – el mismo Lacan pronunció dos conferencias en Barcelona en 1958 y 1972 –, Masotta introduce una lectura de su obra que es el inicio de un verdadero movimiento. Alrededor de él, y luego de otros argentinos, se agrupan personas interesadas en el psicoanálisis que rechazan la vía propuesta por la IPA. Reprochan a los miembros españoles de la Internacional su colaboración con la psiquiatría franquista, la apropiación del psicoanálisis por la medicina y su falta de presencia social. Oscar Masotta, quien para sus alumnos encarna el psicoanálisis laico y subversivo, ofrece un retorno a Freud en una perspectiva radicalmente distinta, que encuentra un terreno abonado en el contexto cultural y sociopolítico de la Transición.</p>
<p>Después de la muerte de Masotta, con la expansión del Campo freudiano en España y la llegada de los docentes franceses, se inaugura una nueva etapa en la historia del movimiento lacaniano español que conocerá distintos avatares, pero que marca lo que es, hoy, la situación española del psicoanálisis.</p>
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