
No es lo mismo despedida que pérdida, una separación que conlleve la ilusión de volver a verse que un adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite enfrentar ambas sea el mismo: el duelo. (más…)

No es lo mismo despedida que pérdida, una separación que conlleve la ilusión de volver a verse que un adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite enfrentar ambas sea el mismo: el duelo. (más…)

“Entre cuatro y seis millones de españoles sufren depresión, aunque dos tercios de ellos no llegan a ser diagnosticados”, según Miguel Gutiérrez, jefe del Servicio de Psiquiatría del hospital de Cruces, en Barakaldo. (…) “Para diagnosticar correctamente esta dolencia, las sociedades españolas de Psiquiatría y de Psiquiatría Biológica, en colaboración con los laboratorios, han iniciado una campaña dirigida a médicos de primaria y psiquiatras. Asimismo, en los medios de comunicación se insertará un autotest para que los ciudadanos puedan detectar si sufren la dolencia.” (más…)

Los aullidos descarnados de la locura, el delirio y la paranoia, el estruendo polifónico del automatismo mental y la esquizofrenia, incluso las palabras retadoras de la histeria, han terminado por silenciarse para dar paso al coro de musitaciones monótonas que componen los quejidos con los que tiene a gala presentarse hoy en día el deprimido: «No puedo trabajar porque estoy deprimido»; «Me he separado por la depresión»; y más lamentable aún: «Me deprimo porque soy depresivo». (más…)

“Deprimidamente” anda la gente sin saber muy bien por qué. La depresión es una palabra dominante en nuestra cultura, contraseña que abre puertas en una sociedad que tiene miedo a llamar las cosas por su nombre. Está en boga y en boca de todos. Parece que quiere expresar un cierto malestar y a la vez disimularlo: estar deprimido es socialmente correcto pero estar triste o sentirse mal, no. (más…)