
Ente la luz y la sombra
Son las siete de la tarde de un caluroso día de Junio, Christine Spengler nos abre la puerta de su casa, calle Válgame Dios, en pleno barrio de Chueca, en el corazón de Madrid. En el portal, nos sobrecogen el típico frescor de los portales madrileños en verano y la suntuosidad de los azulejos azules y blancos, de las maderas oscuras y de un altar con flores de colores ante el cual, nos dirá Christine, se santiguaba Manolete, que vivió aquí. Subimos por el ascensor y nos encontramos en una casa o, mejor dicho, un santuario, con fotos divinas de toreros, macarenas, unas fotocomposiciones con colores vivos y chillones. Hay velas, flores, olor a nardos… esta casa es un altar a la vida, a los muertos. Así es como entramos en el mundo de esta gran fotógrafa, reportera de guerra, cuyas fotos han dado la vuelta al mundo. (más…)