
Tengo una amiga que tras muchas dudas y reticencias se decidió por fin consultar con un psicoanalista. Ella pensaba que eso era para gente débil, enferma o loca. Desde el primer momento en que sintió la mirada inquisidora del portero, al traspasar el umbral de la casa de la que iba a ser su analista, imaginó toda clase de pensamientos en la cabeza de aquél hombre. ¿Pensará que soy una desequilibrada? ¿Que tengo problemas con la pareja? ¿Sexuales?, etc. (más…)



El otro día me vi por la calle. No me saludé ni nada. Parecía que iba con prisa. Yo antes siempre iba con prisa a todas partes. Ahora es mi otro yo el que corre de un lado para otro. Aparté la mirada y seguí andando con la esperanza de que él no me hubiera visto. Pero seguro que sí que me vio, él lo ve todo, no se le escapa nada. ¿Por qué coño no me saludó?