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	<title>Diván el Terrible</title>
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	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
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		<title>Un método peligroso…. y muy diferente</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 23:49:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Kozameh</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

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		<description><![CDATA[El último film de David Cronenberg está basado en una obra teatral de Christopher Hampton, quien estaba fascinado por la personalidad de Sabina Spielrein y viajó a Ginebra, donde puedo conocer las cartas originales de esta atormentada psicoanalista. No es casual que un director como Cronenberg, quien siempre ha retratado los más obscuros vericuetos humanos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-464" title="metodo" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/12/metodo.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>El último film de David Cronenberg está basado en una obra teatral de Christopher Hampton, quien estaba fascinado por la personalidad de Sabina Spielrein y viajó a Ginebra, donde puedo conocer las cartas originales de esta atormentada psicoanalista.<span id="more-463"></span></p>
<p>No es casual que un director como Cronenberg, quien siempre ha retratado los más obscuros vericuetos humanos, se haya interesado por este texto. Fue entonces que estudiando los últimos detalles históricos (autorizados por los herederos de los personajes) más un célebre texto de John Kerr, se puso en marcha con todas las dificultades económicas que implica un film que no está destinado para el consumo masivo del público.</p>
<p>Justamente la película por su estructura y duración breve, 90 minutos,  quizás no permita aclarar para el espectador que no conozca la historia, los detalles de esta época cuando Freud, descubre y propone un método absolutamente novedoso y diferente para abordar las locuras humanas.</p>
<p>Desde la primera escena Sabina muestra con sus convulsiones histéricas, la desesperación de un cuerpo casi fragmentado,  que lucha para expresar algo que aún no se puede simbolizar por la palabra.</p>
<p>Ella llega a una Clínica Psiquiátrica de Zúrich, de mucho prestigio, pero tradicional en sus tratamientos: electro e hidroterapia, y medidas coercitivas para “enderezar” sus desvaríos.</p>
<p>Cronenberg muestra claramente la oposición franca de Sabina al orden establecido, en escenas típicas del director como mezclar lo alimenticio con lo excrementicio, y la violencia y la muerte fusionadas con el erotismo.</p>
<p>Carl Jung es un joven psiquiatra quien desde esta institución trata de practicar un método diferente para abordar las neurosis  de sus pacientes.</p>
<p>Ha leído y escrito a Freud, a quien admira y trata de emular, aplicando a Sabina el método de la asociación libre, camino de partida del método psicoanalítico.</p>
<p>Alli descubrimos después de algunas sesiones con la paciente el porqué del adjetivo peligroso: el descubrimiento de escenas dolorosas infantiles que había caído bajo la represión, asi como las fantasías  acompañadas de un disfrutar prohibido.</p>
<p>Freud decía que el método psicoanalítico era paradojal: había que estar mal para solicitarlo, pero fuerte para tolerarlo. ¿Tolerar qué? Que nuestra historia ha dejado marcas, aparentemente insignificantes, pero con efectos sintomáticos, que no somos totalmente “dueños” de nuestras decisiones y somos vividos por una vida que creemos propia.</p>
<p>Jung descubre en una conversación sutil con Freud, sus propias trampas afectivas en su matrimonio con altos beneficios económicos y su renuncia aparente a la intensidad erótica, que sin embargo le pasará factura en no poder mantener la abstinencia que Freud prescribía de forma fundamental en el psicoanálisis.</p>
<p>Las cartas que circulan entre estos tres personajes nos hablan  de sus amores, culpas, pero también y eso está muy bien expresado en el film, la pasión por una investigación y conocimiento, trascendiendo los personajes y sus conflictos singulares. Es la primera vez en la historia médica y psicológica que la subjetividad y tormento de los autores se torna en objeto de estudio.</p>
<p>El guión muestra en pocas frases y escenas que Freud apunta a una teoría que se apoya al máximo en el deseo sexual como motor fundamental de la creación, pero también  la represión constitutiva del deseo y su imaginario cultural, pueden desembocar en la “enfermedad mental”. Jung en cambio apuesta por una concepción donde el erotismo no juega un lugar preponderante en las neurosis y le da gran importancia a la mitología, los símbolos universales y el determinismo de los arquetipos humanos.</p>
<p>Entre medias se juega entre ellos una historia de amor paterno (Freud) filial (Jung) cuyo final, no solo es la esperada des- idealización de la autoridad, sino en este caso, la omisión grave por parte del hijo del reconocimiento del nombre del padre. La famosa escena cuando Freud descubre que Jung ha omitido voluntariamente (no es un lapsus) sus datos del comité científico, produce un desvanecimiento en el creador del psicoanálisis, que el mismo interpretó como la violencia de los deseos parricidas de su hasta entonces discípulo preferido.</p>
<p>Sabina Spilrein pudo ser tratada y ayudada por Jung, a pesar de las trasgresiones en el marco que Freud recomendaba. A partir del descubrimiento psicoanalítico de su historia infantil, desarrollo una investigación fundamental: la íntima relación de la muerte en la sexualidad y la destrucción adentro mismo de la creatividad. Estos aspectos recibidos por Freud al principio con cautela, sin embargo después fueron reconocidos y desarrollados como la Pulsión por excelencia: “La pulsión de muerte”.</p>
<p>El “distinguido señor profesor” como ella le llamaba en sus confidenciales cartas, le agradeció siempre su aporte y confió en ella para la difusión del psicoanálisis en Ginebra y en Moscú.</p>
<p>La última escena de Jung mirando al vacío, solo, sentado frente a la belleza de la naturaleza, presagia por la habilidad de Cronenberg, la llegada de la primera guerra mundial.</p>
<p>La pulsión de muerte que Sabina había sufrido en su singularidad se extiende a toda una  cultura herida en su malestar.</p>
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		<title>De Mujeres y Hombres</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 23:14:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Peces</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Que, como decía la canción, los tiempos están cambiando a velocidad cada vez mayor, ya no es una novedad para nadie. Las transformaciones de vértigo del mundo contemporáneo, no sólo convulsionan los mercados y los estados, también otros ámbitos que nos tocan más de cerca en lo más cotidiano y personal. Afectan a las historias [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-457" title="hombresymujeres" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/12/hombresymujeres.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Que, como decía la canción, los tiempos están cambiando a velocidad cada vez mayor, ya no es una novedad para nadie. Las transformaciones de vértigo del mundo contemporáneo,  no sólo convulsionan los mercados y los estados, también otros ámbitos que nos tocan más de cerca en lo más cotidiano y personal. Afectan a las historias corrientes de las que se nutre la vida, las que hablan de cómo las personas hablan, aman, se casan o tienen hijos, de cómo viven y mueren.<span id="more-456"></span></p>
<p>Ana ha decidido que quiere para ella una historia corriente. Ama su trabajo, quiere a su chico, o eso creía, y le gustaría ser madre.  Impulsiva y vivaz, irrumpe en la consulta uno de sus días de sesión,  y al echarse en el diván, entre sorprendida y cabreada, dice que cada día entiende más a sus amigas cuando se preguntan: ¿pero donde están los hombres?, ¿es que no hay hombres?  Ella es una mujer joven,  actual,  y en su breve recorrido de análisis se plantea cuestiones sobre el proyecto de vida que tenía.</p>
<p>Dice querer otra cosa. Quiere compartir más cosas con su novio, más  compromiso por parte de él, y un proyecto común de futuro. El dice quererla, pero le asustan un poco los deseos de Ana, dice que no está preparado.</p>
<p>Esta historia particular,  resulta ser actual en muchas  mujeres,  y se escucha con frecuencia dentro y fuera de las consultas. Se quejan de que no hay hombres. De que los hombres no quieren comprometerse, no quieren tener hijos, no quieren responsabilidades, no quieren…</p>
<p><strong>¿Pero qué dicen ellos?</strong></p>
<p>En los inicios de sus primeros lances amorosos, un jovencísimo paciente, muy freudiano él, se pregunta qué quieren las chicas, porque no las entiende. Si bien esta perplejidad siempre acompañó los primeros lances amorosos de cualquier chico joven, en el varón adulto de la época actual, toma otros tintes.</p>
<p>La complejidad de esos cambios profundos y acelerados, que decíamos, abarca todos los aspectos de la vida moderna. Las maneras de relacionarse en general,  y  las relaciones amorosas en particular, se han transformado.  Bajo la bandera de la igualdad, nuevos comportamientos  rigen los estilos de vida actuales.</p>
<p>Sí. Hay hombres asustados, fuga de hombres, dicen algunas. Se esconden, se sienten abrumados, porque ellas pueden tener amantes, pueden tener hijos, autonomía,  trabajos importantes.  El ritmo de los cambios es vivido como una amenaza. Muchos  han tirado la toalla y ya no quieren conquistarlas. Algunos, desorientados,  eluden cualquier compromiso con una mujer y,  en los casos más dramáticos, otros las matan.  En esa huída,  los hábitos autoeróticos,  son el refugio de otros muchos que se divierten con los múltiples cachivaches electrónicos, que inundan el mercado sin parar.  Juguetitos que, a más de uno, le “ponen” más que su chica, según dicen.</p>
<p><strong>¿Virilidad en crisis?</strong></p>
<p>Masculino-femenino son distintas formas de desear, de amar, de gozar que definen cada sexo. Antes y ahora vemos maridos que hacen de madres. También mujeres en papeles masculinos.</p>
<p>Lo cierto es que los ideales de igualdad, producto de las conquistas sociales influyen en las relaciones de hombres y mujeres. Mientras han aumentado los síntomas sexuales, en ellos y ellas, se escucha cómo algunas jóvenes dicen cuando salen a divertirse: “vamos a hombrear”.</p>
<p>Por otro lado, el influjo de lo comercial parece abarcar las relaciones amorosas.  Y los riesgos y angustias de vivir juntos y separados, son pensados en términos de costes y beneficios, de conveniencia. Amor líquido, lo llama  Zigmunt Bauman, cuando habla de la fragilidad de los vínculos humanos y del miedo a establecer relaciones  duraderas, más allá de los meros contactos.</p>
<p>En medio de este panorama, ¿qué decir?  Por lo pronto, que la vida amorosa no era mejor, o más sencilla, antes de estos nuevos tiempos. Que no hay respuestas colectivas para las venturas y desventuras que acompañan las relaciones de hombres y mujeres. Pues, más allá de los cambios, tanto la queja de las mujeres, como la inhibición de los hombres, ¿no muestra que no es más fácil para unos u otras?, ¿que la disimetría entre los sexos, conlleva dificultad para ambos?  Tal vez, la última película de Buñuel, Ese Oscuro Objeto de Deseo, defina bien la cuestión del deseo como signo de insatisfacción del ser humano de cualquier época.</p>
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		<title>Despedidas y encuentros</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 23:33:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Conde Díaz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hablemos de la depresión]]></category>

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		<description><![CDATA[No es lo mismo despedida que pérdida, una separación que conlleve la ilusión de volver a verse que un adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite enfrentar ambas sea el mismo: el duelo. No es lo mismo un encuentro que un hallazgo, el primero realización de lo esperado y lo segundo una sorpresa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-460" title="encuentros" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/12/encuentros.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>No es lo mismo despedida que pérdida, una separación que conlleve la ilusión de volver a verse que un adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite enfrentar ambas sea el mismo: el duelo.<span id="more-459"></span></p>
<p>No es lo mismo un encuentro que un hallazgo, el primero realización de lo esperado y lo segundo una sorpresa afortunada, en ambos nos enriquece el contacto con el otro.</p>
<p>Se puede objetar que hay una gran diferencia entre una pérdida real e irreversible del objeto de amor y una separación temporal y, sin embargo, el lenguaje corriente se sirve, en ambos casos, de la misma palabra: adiós, a la que hay que añadir alguna precisión: adiós, hasta la vista… adiós, hasta siempre…adiós para siempre.</p>
<p>Con los encuentros y hallazgos pasa lo mismo, hola que tal, sirve para significar ambas situaciones, aunque el hallazgo remarca la sorpresa y por tanto un agradable desconcierto en oposición a la íntima alegria emocionada del encuentro deseado y esperado.</p>
<p>Las despedidas y encuentros nos ponen en relación con nuestra dependencia de los otros, son los semejantes los objetos mas estimulantes que habitan el mundo, el mundo es parte de nosotros y nosotros formamos parte del mundo en una concepción ecológica  de la psique. Yo soy yo y mi circunstancia que dijo el filósofo.</p>
<p>Cuando se ha depositado sobre un objeto del mundo externo el interés, el afán, el amor… no resulta fácil desprenderse de él. Aunque la condición de la vida es la pérdida, como señala Freud en Duelo y Melancolía la libido ligada a un  objeto tiende a permanecer unida a él sin atender a razones. Hace falta un largo proceso, con dolorosas y sucesivas pruebas de realidad, para que la economía psíquica se reorganice en relación al objeto y que esa nueva situación permita al sujeto libidinizar otros objetos, abrirse a los encuentros y a los hallazgos. La vida además de pérdidas tiene hallazgos que nos transforman introduciendo en nosotros partes ajenas que pasaran a conformarnos, nueva versión del dicho de que somos lo que comemos.</p>
<p>La vida es cambio perpetuo, permanente discurso interminable en que nos perdemos y nos hallamos, aunque la ilusión sea permanecer inertes. Los conocimientos de neurobiología demuestran que en el hecho de recordar se altera el recuerdo que ya no volverá a ser el mismo, lo que por otro lado nos permite ser optimistas con la utilidad del tratamiento analitico, con la posibilidad de resignificar el trauma, de elaborar el conflicto, de modificar las investiduras libidinales de nuestros objetos del mundo interno y externo, jugando con las pérdidas y los hallazgos.</p>
<p>Un adiós conlleva la esperanza del retorno, la ilusión de que la pérdida no es tal, de que puede haber otro momento de restitución en el que aquello que éramos, y ya no somos, vuelva, reencuentro con el objeto que nunca terminó de ser el que anhelábamos.</p>
<p>Por ejemplo, terminó la revista y empezó el blog el mismo nombre transita una despedida y un encuentro: Diván el Terrible, irónico, sugerente, juego de palabras apto para  la sonrisa, la diversidad y el rigor teórico, y marco posible de nuevas modalidades de encuentro entre psicoanálisis y cultura.</p>
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		<title>Señoras y señores soy un adicto</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Nov 2011 15:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Conde Díaz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adicciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy francamente preocupado, soy un adicto según la definición que encontré en la red, reúno los requisitos: busco &#8220;la repetición del placer&#8221;. Somos seres de costumbres, de pequeñas adicciones y para Freud la adicción primordial es la masturbación, un asunto digital se puede deducir&#8230; El psicoanálisis aborda la relación del sujeto y el objeto de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/wine.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-451" title="imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/wine.jpg" alt="" width="450" height="150" /></a></p>
<p>Estoy francamente preocupado, soy un adicto según la definición que encontré en la red, reúno los requisitos: busco &#8220;la repetición del placer&#8221;. Somos seres de costumbres, de pequeñas adicciones y para Freud la adicción primordial es la masturbación, un asunto digital se puede deducir&#8230;<span id="more-450"></span></p>
<p>El psicoanálisis aborda la relación del sujeto y el objeto de la adicción señalando la responsabilidad del sujeto, frente al discurso biologicista que lo achaca a la sustancia. Los estudios confirman que pesa más el sujeto que la sustancia en la adicción&#8230; Yo soy adicto a múltiples objetos, visuales, acústicos, gustativos, táctiles&#8230; al café recién despertado, al cigarrillo de después de comer, a leer el periódico los domingos, al tinto, a navegar por Internet que es una adicción digital como la primordial, y no pararía de contarles. Según los expertos el amor apasionado y exclusivo por un único objeto siempre es peor, así es que seguiré con mis variadas adicciones que les recomiendo&#8230;</p>
<p>En el año 2001, murió en Sevilla &#8220;Silvio&#8221; Fernández Melgarejo, cantante Rockero, íntimo amigo del duende del arte y de la bebida. Su adicción al alcohol fue una circunstancia de su vida y de su muerte, yo soy yo y mi circunstancia dijo Ortega, y a Silvio le tocó el alcohol. Una vida no cabe en un diagnóstico médico. Para Silvio, que se decía alcoholista para diferenciarse como sevillista que era, del alcohólico que por lógica sería bético (información de Elevax), su adicción ha sido ruido de fondo sobre el que supo interpretar con su voz la emoción del arte y un pensamiento siempre ocurrente, agudo y avisado, como para decir esto &#8220;La verdad si no tiene gracia a nadie le interesa&#8221;. Genio y figura hasta la sepultura que creó adictos.</p>
<p>Y bueno les propongo en este tema dos direcciones:</p>
<ol>
<li>La página Web de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, información general, recursos, contactos de ayuda, <a href="http://www.fad.es/" target="_blank">http://www.fad.es/</a></li>
<li>Una interesante pagina que introduce el punto de vista del consumo responsable con referencias muy actuales: <a href="http://www.energycontrol.org/" target="_blank">http://www.energycontrol.org/</a></li>
</ol>
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		<title>A-dicto</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 15:43:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela Strada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adicciones]]></category>

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		<description><![CDATA[En una esquina cualquiera, en un oscuro portal o en medio de un basurero ¿qué importa el paisaje si sólo es un telón de fondo sin matices, sin semejantes, sin palabras? El drogadicto perdió su intimidad y muestra una imagen pública de una terrible soledad, yace solo en sus intentos de auto inocularse una sustancia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/jeringa.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-445" title="imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/jeringa.jpg" alt="" width="450" height="150" /></a></p>
<p>En una esquina cualquiera, en un oscuro portal o en medio de un basurero ¿qué importa el paisaje si sólo es un telón de fondo sin matices, sin semejantes, sin palabras? El drogadicto perdió su intimidad y muestra una imagen pública de una terrible soledad, yace solo en sus intentos de auto inocularse una sustancia  de cualquier manera y obtenida a cualquier precio. Está sujetado a un objeto de cuya incorporación, cual biberón venenoso portador de mala leche, dependerá en su enésimo intento de reconquistar un instante que borre el dolor, la angustia, el sin sentido de su existencia. O simplemente hace una apuesta al límite que le permita un goce a medida, auto proporcionado como y cuando quiere para su autosatisfacción.<span id="more-442"></span></p>
<p>Es un a-dicto, no-dice, hace y se aísla en la repetición de su acto de drogarse, en un gasto que lo consume al tiempo que lo derrite, lo devora, le hace desaparecer en un circuito infernal de consumir-ser consumido-consumirse.</p>
<p>El autoerotismo, dice Lacan. “es una sola boca que se besa a sí misma”.</p>
<p>Hubo una boca primera por donde entró el alimento acompañado de palabras, risas, cantos que salían de otra boca de alguien que lo había deseado y lo estaba esperando. Puede haber nuevas bocas que se transformen en bocas para la muerte, se van cavando en el cuerpo desde una entrada no convenida, como una herida, una lesión que no genera intercambio alguno. Una boca prefabricada  directa a las venas, circuito no transitado por nadie más, una trasgresión que abre artificialmente un atajo.</p>
<p>Hubo otros orificios del cuerpo que en su borde combinaron carne y lenguaje,  convocaron presencias anheladas, fueron origen de satisfacciones, lugares de encuentro que marcaron un erotismo para cada uno, amasado de goce y palabras. Lo que ha entrado o salido de ese cuerpo enhebrado con frases han podido ser regalos de algo para alguien donados con amor.</p>
<p>¿Qué determina la alternativa de una u otra boca? ¿Qué hace que una persona, en una etapa de su vida, generalmente muy joven, pruebe una sustancia, encuentre en ella “su” droga y pase a nombrarse “soy un drogadicto”? ¿Qué justifica la entrega sacrificial que va reduciendo una vida humana a una fisiología casi animal, empobreciendo un discurso que apela en su jerga a términos tales como mono, caballo, camello? ¿Hay una explicación para este salto? ¿Es que se torna insoportable la vida?</p>
<p>Sólo se podrá responder en cada caso y solamente  si el interesado se lo pregunta, pero siempre hay una historia. Hubo una primera vez, circunstancias que lo precipitan, angustia, vacíos que lo preceden. En un momento determinado, se pone la vida entre paréntesis, una vida que quizás duela, demande compromisos, interpele, reclame respuestas, conecte con un desierto. Quizá nada ha funcionado como motor de esa existencia, algo ha impedido hacer la prueba del deseo, apostar algo por alguien, ante alguien. Momentos de encrucijada, de vacío que conducen o a la tentación de precipitarse en él y acabar así la tensión, el cansancio, el dolor, o a la salida de hacer un  brocal a ese agujero con palabras que lo vayan contorneando.</p>
<p>El dominio de lo “auto”  va empujando a la desvinculación de los semejantes, de las tareas de la vida, del juego de la fantasía en aras de un ”bienestar”. Una pausa que brinde una anestesia pasajera para una existencia que no ha podido pasar por el aro de la palabra, encajar la decepción de una búsqueda que no culmina en un único objeto que satisfaga y para siempre, y que, no colmándonos, nos arroja nuevamente al desencuentro, a la desarmonía. Pero hay instrumentos para paliar la pérdida de ese paraíso mudo donde todo se decía sin frases.</p>
<p>Cuando el vacío estructural de todo ser humano puede inscribirse anudando su goce a la palabra, encuentra formas de representación que permiten construir señuelos, dando origen al nacimiento del deseo. Este sostén evita, no la insatisfacción, sino la alternativa de querer apearse del carro de la vida eludiendo el ensayo de una respuesta propia a la sexualidad y a la muerte.</p>
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		<title>Despedidas</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 12:04:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pepa de la Viña</dc:creator>
				<category><![CDATA[El duelo duele]]></category>

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		<description><![CDATA[No es lo mismo despedida que pérdida, separación que suponga la ilusión de volver a verse –hasta luego– que adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite afrontar ambas sea el mismo: el duelo. Se puede objetar que debe haber una diferencia grande entre una pérdida real e irreversible del objeto de amor y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/adios.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-435" title="imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/adios.jpg" alt="" width="450" height="150" /></a></p>
<p>No es lo mismo despedida que pérdida, separación que suponga la ilusión de volver a verse –hasta luego– que adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite afrontar ambas sea el mismo: el duelo. Se puede objetar que debe haber una diferencia grande entre una pérdida real e irreversible del objeto de amor y una separación temporal y, sin embargo, el lenguaje corriente se sirve, en ambos casos, de la misma palabra: adiós, a la que luego hay que añadir alguna precisión más: adiós, hasta la vista&#8230; adiós, hasta siempre&#8230; adiós para siempre.<span id="more-434"></span></p>
<p>Cuando se ha depositado sobre un objeto el interés, el afán, el amor&#8230; no resulta fácil desprenderse de él. Aunque la condición de la vida es la pérdida, como señala Freud en Duelo y Melancolía, la libido ligada a un objeto tiende a permanecer ligada a él sin atender a razones. Hace falta un largo proceso, con dolorosas y sucesivas pruebas de realidad, para que la economía psíquica se reorganice con relación al objeto y que esa nueva situación permita al sujeto “libidinizar” otros objetos.</p>
<p>Sin embargo ¿podemos decir que ese sujeto es el mismo de antes? ¿No ha perdido acaso él también una parte de sí mismo, aquella imagen en que se complacía viéndose ligado al objeto?</p>
<p>Por lo tanto hay diferentes formas de despedidas y diferentes formas de dolerse.</p>
<p>Un adiós puede implicar la esperanza del retorno, la ilusión de que la pérdida no es tal, de que podría haber otro momento de restitución en el que aquellos que éramos, y ya no somos, volvieran a encontrarse con el objeto que nunca terminó de ser el que anhelábamos.</p>
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		<title>Consumir al Otro, reencontrar el uno</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 11:06:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Sanen</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adicciones]]></category>

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		<description><![CDATA[“Un piquete ligero, un tanto desagradable, agudo apenas para los torpes. Y, de pronto, se realiza el encanto, una onda le envuelve a uno, un océano de delicias, una sangre más viva y rejuvenecida. Es la luna de miel” Tailhade Laurent Freud señala que si bien el trabajo de la intoxicación busca en gran medida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-417" title="Imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/07/manosazul.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<blockquote><p>“Un piquete ligero, un tanto desagradable, agudo apenas para los torpes. Y, de pronto, se realiza el encanto, una onda le envuelve a uno, un océano de delicias, una sangre más viva y rejuvenecida. Es la luna de miel”<br />
Tailhade Laurent</p></blockquote>
<p>Freud señala que si bien el trabajo de la intoxicación busca en gran medida la evitación del displacer, la dimensión que queda relegada y la cual en verdad resulta difícil de abordar es la de la producción del placer que conlleva.<span id="more-416"></span></p>
<p>Lo anterior resitua el campo del uso de sustancias para provocar una intoxicación, ya no se tratara solamente de la ingesta indiscriminada o particular de sustancias para “escapar de la realidad” sino que será la búsqueda de el placer como plus lo que dirija el consumo.</p>
<p>Dejar el tema en este estado resulta corto, pues no se trata de cualquier placer, sino que es uno que intenta semejarse a aquel desprendido de la satisfacción alucinada de deseo, de la cual solo la subsiste la reconstrucción en el aposteriori de la fantasía de existencia del objeto total, garante de la vida, sabemos que dicha condición lleva a re-elaborar nuestra noción de objeto, y de los objetos.</p>
<p>Fascinados por la existencia fidedigna, por la investigación relativa a la realidad dejamos de lado experiencias y sobre todo lo experimentado confundiendo el aprendizaje con la experiencia misma, en el medio camino se ubican los objetos, la materia de ellos se encuentra en lo externo pero es su sustancia lo que le soporta a uno.</p>
<p>Los objetos formales representaciones de sus dispares externos, son por ese hecho inencontrables y al mismo tiempo anhelables y deseables, lugar desde donde la esperanza de su encuentro nos visita constantemente y a la cual acudimos en cada proceder, sin importar que la realidad y el principio de realidad nos indique otra cosa.</p>
<p>El uso de una sustancia para provocar determinado estado no es la excepción si bien en todo caso constituye la búsqueda menos imaginarizada, con menos vueltas entre lo externo en la vida compulsa del sujeto de intentar lo imposible, volver.</p>
<p>Así es posible entender y redimensionar una serie de practicas religiosas engarzadas al consumo, encontramos que en diversas culturas es un medio de re-encuentro, con Dios, con los dioses, con los ancestros, con los espíritus, con el Otro en todas sus manifestaciones y disfraces, es la búsqueda de la otredad en un mas allá que nos devuelva a ese estado garante, que apacigüe el dolor y sobre todo la incertidumbre de existir, saber de un mas allá posibilita un descanso.</p>
<p>En el consumo diario o constante (la adicción) vemos al sujeto perseguir dicho descanso y la emergencia en ese tiempo mítico del placer como existencia única, como búsqueda de encuentro de uno mismo, del perdido. Es un periodo de trance que lleva al sujeto a pensar que se abre ante él un camino de regreso cuando tan solo es un punto de retorno de lo reprimido, donde se muestra lo que el sujeto sabe, se trata de un bucle, por ello observamos estas condiciones omnipotentes, fragmentarias, y otras, que nos hacen pensar en regresiones o rompimientos y que solo manifiestan la impotencia del sujeto de en verdad iniciar un viaje a tiempo pasado.</p>
<p>Ello implica una locura en si, quizás así podamos entender por que el uso de la palabra toxicomanías para describirle. Locuras toxicas y enloquecer toxicamente, sin duda un algo loco que resulta ese consumo pues apunta a ser un placer hueco de un re-encuentro que nunca se da.</p>
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		<title>La huella viva de Lacan</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jun 2011 16:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diván el Terrible</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[Espinoza: “El deseo es la esencia del hombre” me llevó a una revisión de una cierta autoimagen complaciente y profundamente falsificadora de la propia filosofía ha dado de sí misma: como un saber racionalista e intelectual donde el mundo del deseo quedaba en los subterráneos, en lo oscuro, casi a lo despreciable por lo ambiguo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-411" title="Imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/06/huella.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Espinoza: “El deseo es la esencia del hombre” me llevó a una revisión de una cierta autoimagen complaciente y profundamente falsificadora de la propia filosofía ha dado de sí misma: como un saber racionalista e intelectual donde el mundo del deseo quedaba en los subterráneos, en lo oscuro, casi a lo despreciable por lo ambiguo, promiscuo&#8230; Lo que me llevó a explorar la línea que por supuesto pasaba por Freud y más tarde por Lacan.<span id="more-410"></span></p>
<p>Empezar a leer a Lacan era como descubrir la familiaridad en lo extraño, en lo supuestamente extraño y encontrar que Lacan está impregnado en filosofía y de la mejor. Una de las más importantes aportaciones de Lacan, a parte de los aspectos clínicos y técnicos, que yo no manejo, es que Lacan ha sabido incorporar a un discurso propio, rigurosamente psicoanalítico, con toda la diferencia y lo inasimilable del psicoanálisis a cualquier otro saber, lo mejor de toda la filosofía.</p>
<p>Lacan ha hecho una tarea muy importante: un aporte fundamental ha sido evitar que se cumpliera un pronóstico, ya formulado por el propio Freud, que el psicoanálisis terminara siendo algo así como un capítulo más en los manuales de la psicoterapia. Cuando el psicoanálisis estaba corriendo el riesgo de quedar integrado como una parte menor, más normalizada, asimilada y reducida en su diferencia y en su originalidad, Lacan introdujo de nuevo en el psicoanálisis la fuerza de la diferencia y el carácter inasimilable de éste a los otros discursos, incluso y no menos, a los discursos psicológicos dominantes o de la normalización psicoterapéutica.</p>
<p>En cuanto a la relación entre filosofía y psicoanálisis y se podría generalizar a la relación con la cultura, Lacan y usaré su palabra ex-timidad, es reconocer que en el psicoanálisis hay algo completamente extraño para la cultura del siglo XX, para cualquier cultura convencional, y al mismo tiempo, hay algo radicalmente íntimo, de lo mejor de la cultura del siglo, y al revés, el psicoanálisis no puede integrarse normalizadamente, pero al mismo tiempo no puede jugar al engaño y a la trampa de la marginación, de refugiarse en una especie de lugar secreto, de fortaleza para iniciados. Tiene que estar ahí, expuesto, a que todo el mundo pueda “traficar” con él, apropiárselo, a veces mal apropiárselo, con el riesgo del malentendido, de la fragmentación, pero en todo caso habitar en esa polaridad: tan en el centro y al mismo tiempo estar como algo extraño que tiene que ver con esa cuestión central para el psicoanálisis, el lacaniano en particular y para la filosofía y que tiene que ver con la extraña constitución del sujeto íntimo y extraño al mismo tiempo , lo siniestro profundamente íntimo, que Freud no llegó a desarrollar de forma sistematizada.</p>
<p>Lacan ocupa un lugar no fácilmente reconocible en le mundo de la filosofía, una gran parte de filósofos no se han colocado bajo esos rayos de luz, bajo ese sol. Gran parte de la filosofía española sigue al margen de Freud y de Lacan. Otra parte de la filosofía, de mayor influencia francesa, lo ha mamado de alguna manera.</p>
<p>Existen filósofos lectores de Deleuze y Foucault, que se han quedado en la superficie de su discurso, se quedan más en las críticas, a veces feroces, estratégicas y poco finas, porque lo que le interesaba era un efecto de provocación (anti-Edipo) y esto se ha transmitido a filósofos españoles, pero no reconocido con ese nombre de Lacan, es la denegación.</p>
<p>Se ha dado como una especie de “herencia ilegítima”, natural, pero sin reconocimiento legal o formal de la influencia de Lacan. También su influencia se ha extendido a otros territorios, como la ciencia de la imagen, modos de tratamiento del lenguaje desde la semiótica, en la sociología, etc.</p>
<p>Otra de las aportaciones fundamentales del psicoanálisis, y en particular del lacaniano a la filosofía, está en haber replanteado con una radicalidad y al mismo tiempo con un rigor y lucidez admirables, cuestiones centrales de la filosofía. Lacan plantea a la filosofía la pregunta sobre ella misma, que es lo más pertinente, lo que más obliga a pensar, la pregunta ineludible.</p>
<p>El psicoanálisis ha hecho una interpelación a la filosofía para que mantenga su propia identidad, que desenmascare las trampas del discurso filosófico, que no ceda en traicionarse a sí misma, en aquello que no es fácil de sostener: la propia posición filosófica, posición desamparada.</p>
<p>Tiene que ver con algunos conceptos fundamentales y clásicos de la filosofía, por ejemplo, el problema de la Verdad, la diferencia entre saber y Verdad, conceptos como realidad y real, sujeto, deseo, consciente-inconsciente&#8230; La ética del psicoanálisis cuestiona y atraviesa  todos estos conceptos. Se trataría de volver a colocar la ética en el centro de la filosofía, y desde la óptica filosófica, encontrar del otro lado al psicoanálisis irreductible, diferente, que no puede sostenerse sin colocar en su propio centro, a su vez, las cuestiones típicamente filosóficas.</p>
<p><em>Eugenio Fernández</em><br />
<em>Fue Filósofo y Profesor de la Universidad Complutense de Madrid</em></p>
<p>Jacques Lacan es el psicoanalista que más impacto ha tenido en los países de habla hispana, después de Freud. ¿Cómo entender su incidencia en España? Sus Escritos fueron traducidos al castellano por Tomás Segovia en 1971. Pero casi nadie entendía gran cosa de esos Escritos, de estilo enrevesado y frases complicadas, plagados de alusiones opacas a un cúmulo de pensadores.</p>
<p>Semejante obscuridad podía haber suscitado simplemente rechazo en quienes se aventuraban a leerlos, como fue el caso de muchos pensadores españoles. Los dichos de Lacan, destacando con fuerza sobre la opacidad del texto, hicieron mella sobre todo en los psi comprometidos con la lucha anti-manicomial, y en aquellos que habiéndose acercado al psicoanálisis difundido por la IPA española no habían encontrado en él más que una versión de Freud empobrecida y plegada al oficialismo de derechas. Encontramos en Lacan a un psicoanalista, a alguien tan mordido por lo real de la clínica y por el deseo de saber como Freud. Con Lacan, en su retorno crítico a Freud, el maestro alemán cobraba vida y no se dejaba reducir al complejo de Edipo, revelándose con agudeza lo que de Freud había sido enterrado por las doxas post-freudianas en la IPA.</p>
<p>A los que trabajábamos en las instituciones de Salud Mental, Lacan abría una vía para, como clínicos, hacer con los psicóticos algo más que denuncia de su segregación manicomial. A las mujeres, Lacan nos sorprendía con sus replanteamientos de la sexualidad femenina, en los que podíamos atisbar  las suertes en las que un psicoanálisis ofrece un giro al callejón sin salida de la histeria. A los practicantes del psicoanálisis, Lacan les invitaba a quitarse su corsé de las sesiones standard obligadas por la IPA, para acercarse una ética del acto analítico, a una responsabilidad psicoanalítica, que va más allá de la del funcionario o el psicoterapeuta.</p>
<p>Lo novedoso de la teoría y la clínica lacaniana encontró en España un terreno propicio  por el deseo de saber que bullía con la caída del franquismo. Pero poco se hubieran extendido si no hubiera sido por algunos psicoanalistas argentinos y franceses que la difundieron en nuestro país, y más tarde por psicoanalistas españoles producidos por análisis lacanianos. Hoy, veinte años después de la muerte de Lacan, el lacanismo ha tocado ya su crisis. Y nos confronta a los psicoanalistas españoles, de cualquier signo que seamos, a extraer de ella lo que ninguna teoría, ninguna institución, puede cerrar de lo subversivo del saber del inconsciente, el único que nos conduce a la raíz de la condición humana.</p>
<p><em>Carmen Gallano</em><br />
<em>Psiquiatra, Psicoanalista, Madrid</em></p>
<p>Si es cierto que la palabra significa un enunciado en el que se hace sentir la presencia del sujeto en el grado más alto, entonces me quedo con algunas palabras salubres, quizás saludables, de Lacan, que difícilmente podría olvidar.</p>
<p>Estas palabras le hacen a uno detenerse en la pendiente de una ceguera, ya sea en la dirección de una cura o en la de la propia vida; y no le dejan a uno igual que antes. Son palabras que no se oyen todos los días, pero son suficientes para reconocer a un maestro.</p>
<p>En cuanto a la obra de Lacan, forma parte, ya hoy, de una herencia común.</p>
<p><em>Moustapha Safouan</em><br />
<em>Psicoanalista, París</em></p>
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		<title>Ginette Raimbault</title>
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		<pubDate>Sun, 29 May 2011 23:01:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marie-Ange Lebas-Royer</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Diván: Las indomables ¿Por qué este título de su libro que trata de las anoréxicas? Ginette Raimbault: El carácter absoluto, absolutamente indomable e intemporal, resulta de lo mas llamativo para quien entra en contacto con una anoréxica. Indomables, estas jóvenes tienen algo que decir y no habrá quien las pare. Están tan enfrascadas en lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-396" title="imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/05/indomables.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p><strong>Diván: <em>Las indomables </em>¿Por qué este título de su libro que trata de las anoréxicas?</strong></p>
<p><strong>Ginette Raimbault: </strong>El carácter absoluto, absolutamente indomable e intemporal, resulta de lo mas llamativo para quien entra en contacto con una anoréxica.<span id="more-393"></span></p>
<p>Indomables, estas jóvenes tienen algo que decir y no habrá quien las pare. Están tan enfrascadas en lo que representan, en su decir, que rechazan todo tipo de concesión. Con su tozuda obstinación, obligan a quien intenta comprenderlas a penetrar realmente en el fondo de algo así como la esencia del ser humano: un ser que se nutre no sólo de alimento, de otra manera, para satisfacer únicamente sus necesidades fisiológicas.</p>
<p>Los valores que rigen su entorno suelen ser del orden de lo necesario. Cualquier pensamiento o acción están subordinados a la necesidad del trabajo, de las convenciones sociales, de la vida material, y precisamente con su comportamiento, por su rechazo a satisfacer las necesidades fisiológicas más elementales, manifiestan el vacío, la ausencia de esa categoría esencial al ser humano, al ser de palabra, que es el deseo.</p>
<p><strong>D.: ¿Puede decirnos algo de su trayectoria analítica?</strong></p>
<p><strong>G.R.: </strong>Siempre quise ser analista. A los catorce años fui a pasar unas vacaciones en casa de una tía en Nueva York, cuando estalló la guerra. Permanecí allí y escapé así de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, alejada de mis padres, de mis seres queridos, y terriblemente preocupada por lo que les pudiera ocurrir. En estas circunstancias, cualquier queja, hablar de mi desgarro, de mis inquietudes, era impensable. Entonces la lectura de Freud, que encontré en la biblioteca de mi tía, especialmente de sus casos clínicos, me descubrió que se podía escuchar de otra manera y que existía otro mundo fuera de las convenciones sociales. Así decidí ser analista.</p>
<p>Estudié Ciencias Sociales y Antropología en Estados Unidos y al volver a Francia después de la guerra, elegí a Lacan como psicoanalista para iniciar mi curso analítico. Él estaba todavía en la <em>Sociedad Psicoanalítica</em> <em>de París. </em>Me aconsejó estudiar Medicina a los pocos meses de empezar. Cuando creó la <em>Sociedad Francesa de Psicoanálisis </em>con Lagache, Aubry, Favez-Boutonnier y Francoise Dolto, invitó a Balint para que hablara de la formación de los psicoanalistas. Fue ahí donde mi marido, Emile, y yo le conocimos y fuimos a Londres a participar en el trabajo que hacía con los médicos. Seguimos a Lacan cuando creó la Escuela Freudiana de París.</p>
<p><strong>D.: ¿Su trabajo con las anoréxicas?</strong></p>
<p><strong>G.R.: </strong>Tuve la suerte de que mi encuentro con las anoréxicas se produjera en un contexto privilegiado: un servicio de endocrinología pediátrica en París. Las veía en consulta externa o durante su hospitalización. La actitud de los médicos y enfermeras exhalaba humanidad. Además tenía las mejores condiciones para un analista: la confianza del equipo médico que asumía la parte de cuidados y tratamiento del cuerpo. Animaban a la anoréxica, sin obligarla de ninguna manera, a hacer un «trabajo de palabras» conmigo. En ese lugar, podía desarrollar plenamente mi responsabilidad, en concordancia con el equipo.</p>
<p><strong>D.: ¿Cuál es la posición del psicoanalista en el equipo médico?</strong></p>
<p><strong>G.R.: </strong>Hay que reconocer que la anoréxica somete intenta demostrar que, para ella, no comer es la única manera de vivir. Mi trabajo como analista ha consistido en hacer existir en torno a la paciente una red de sujetos de la que ella pueda formar parte. ¿Qué hacemos?, ¿cuál es nuestra función?, ¿cómo lo hacemos? Y ella, ¿qué hace?, ¿qué dice?, ¿qué hace y con quién? Se trata de una red compleja en la que cada uno va reconociendo su participación y es reconocido por el otro. Se introduce idealmente un lugar donde lo incondicional de un «¿qué quieres?, ¿qué quieres de mí?», primera pregunta de todo sujeto, pueda emerger. Frecuentemente, es después de la «crisis», después de la hospitalización, cuando la joven se ha asegurado de que la pregunta de su ser es LA pregunta, cuando, si lo desea, emprende un psicoanálisis.</p>
<p><strong>D.: ¿En qué consiste el psicoanálisis, entonces?</strong></p>
<p><strong>G.R.: </strong>La anoréxica pide que se reconozca lo que se dice a través de ella. ¿Cuál es mi sitio? ¿Quién soy? es la pregunta que hace cuando ha tomado conciencia de que su síntoma es algo que de alguna manera se le impone, que ella no domina. En el trabajo con estas chicas me llamó la atención muy pronto que, en numerosos casos, no todos, había uno o varios muertos en los historiales de los padres, de los cuales no se hablaba; o al revés, se hablaba sin parar. En un primer momento, la joven puede, por la producción de sus fantasmas, llegar a identificar la puesta en escena de una muerte siempre a punto de realizarse, identificar los distintos personajes, y en un segundo momento puede dejar de identificarse con estos personajes y con este guión. Brigitte, anoréxica mental, tiene la frase clave siguiente: «en Inglaterra, al secreto de familia se le llama «el esqueleto en el armario». Todo el mundo lo sabe, todos lo ven, pero nadie lo dice. Saber, al cabo de un largo trabajo psicoanalítico, cuál es este secreto es lo que va a permitir a Brigitte deshacerse de los harapos de que se ha revestido, de cesar de poblar el mundo con la imagen de «muerta-viviente» de si misma.</p>
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		<title>Enigmático trastorno</title>
		<link>http://divanelterrible.com/389/enigmatico-trastorno/</link>
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		<pubDate>Sat, 28 May 2011 21:48:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina Fontana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anorexia]]></category>

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		<description><![CDATA[Nadie que haya conocido a una persona anoréxica puede reducir el enigmático trastorno que la habita a un mero problema de alimentación por cuestiones de estética o de moda. Sin embargo, lo que es natural es que la angustia que provoca ese esqueleto viviente, la impotencia y desesperación de las familias, amigos y cuerpo médico, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-390" title="imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/05/tallas.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Nadie que haya conocido a una persona anoréxica<strong> </strong>puede reducir el enigmático trastorno<strong> </strong>que la habita a un<strong> </strong>mero problema de<strong> </strong>alimentación por cuestiones de estética<strong> </strong>o de moda. Sin<strong> </strong>embargo, lo que es natural es que la<strong> </strong>angustia que provoca ese esqueleto<strong> </strong>viviente, la impotencia<strong> </strong>y desesperación de las familias, amigos y cuerpo médico, impongan que los cuidados se centren en lograr que abra la boca y coma. La  mayoría de las veces, este empeño termina en un terrorífico duelo a muerte. Al “come o te puedes morir”, la anoréxica contesta: “lo que como, me come por dentro, y por eso tengo que vomitar”.<span id="more-389"></span></p>
<p>La anoréxica cierra la boca para no ser tragada al tragarse la comida que la atiborra y la borra. ¿Se trata, entonces, de un rechazo a vivir, o de un rechazo a morir?</p>
<p>Freud descubrió que el niño alcanza la satisfacción por el simple hecho de chupar, placer que va, por lo tanto, más allá de la necesidad de alimentarse.</p>
<p>En el inicio de la vida de un ser humano, la boca es el orificio de placer privilegiado, lugar de intercambio por donde ese pequeño sujeto va a ir moldeándose en la relación con el primer Otro,  digamos, la “Madre”. La boca es la frontera de va y ven, donde junto al alimento se cuelan muchas cosas: olores, palabras y deseos y donde, a veces, también ocurren accidentes.</p>
<p>Comer, dejarse alimentar es, por tanto, algo muy complejo y no tiene nada que ver con una respuesta automática al estímulo hambre. Más allá del campo de la necesidad, lo que está en juego es todo un entramado de demandas y deseos. Es fundamental tener en cuenta esta otra dimensión para entender ciertos trastornos de alimentación que se producen en algún momento de la vida de una persona y, sobre todo, para intentar descifrar algo de ese terrible enigma de la ANOREXIA MENTAL.</p>
<p>Olvidamos que tras esa boca cerrada hay una persona que intenta, de esa manera, decir algo. Ese será el desafío que afronta un psicoanalista: intentar que esa boca se abra para hablar, pudiendo poner en palabras algo de eso que NO quiere. Para algunos la anorexia mental es una enfermedad específica, para otros episodios puntuales en la vida de un sujeto o, incluso, una cierta forma de vivir, por paradójico que parezca (recordemos a las grandes místicas). Parece más frecuente en mujeres que en hombres, ¿tendrá que ver con avatares en la identidad sexual femenina?</p>
<p>La anorexia no es un síntoma exclusivo de nuestro tiempo, pero quizá aparezca de forma espectacular en una cultura que privilegia al máximo un modelo de bienestar material, atiborrándonos de objetos, hasta el punto de que el empacho de ofertas nos deja sin hueco para preguntarnos: pero yo, ¿qué quiero?</p>
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