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	<title>Diván el Terrible</title>
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	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
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		<title>Ángel Garma, pionero aquí y allá</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Mar 2013 12:35:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Iñaki Markez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia psicoanálisis en España]]></category>

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		<description><![CDATA[Ángel Garma llegó a alcanzar renombre mundial en el movimiento psicoanalítico. Fue figura simbólica de una época y de una creación cultural con una inmensa tarea por él iniciada. Su fecunda simiente dejó huella en esta tierra de la que tuvo que exiliarse en sus más trágicos momentos. Recordar la obra y vida de este [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-736" alt="garma" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2013/03/garma.jpg" width="450" height="150" /></p>
<p>Ángel Garma llegó a alcanzar renombre mundial en el movimiento psicoanalítico. Fue figura simbólica de una época y de una creación cultural con una inmensa tarea por él iniciada. Su fecunda simiente dejó huella en esta tierra de la que tuvo que exiliarse en sus más trágicos momentos. Recordar la obra y vida de este pionero, es también el homenaje a su condición de fundador del psicoanálisis en lengua castellana y acercar el conocimiento de este ilustre a la sociedad.<span id="more-735"></span></p>
<p>Ángel Garma nació el 24 de junio de 1904 en Bilbao, marchó en su juventud a realizar sus estudios de Medicina a Madrid. Tuvo insignes profesores como Ramón y Cajal, Ortega y Gasset o Gregorio Marañón. Vivió en la Residencia de Estudiantes con su hermano José María, e hizo amistad con Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Severo Ochoa, José Mª Hinojosa y otros futuros artistas de la Generación del 27.</p>
<p>Posteriormente fue a Alemania a especializarse, obtuvo el diploma de psiquiatra en Tübingen en 1929, donde descubrió la existencia del psicoanálisis. Alemania era en aquel momento el centro más importante de las investigaciones psicoanalíticas. Coincidió con grandes nombres de la historia del psicoanálisis y de la psiquiatría: Alexander, Jacobson, Wilhelm Reich, Spitz, Gustav Jung, Erich Fromm, Alfred Adler y otros. Así mismo, trabó amistad en Berlín con Anna Freud y Lou Andreas-Salomé. Obtuvo su diploma de estudios como psicoanalista siendo admitido como miembro de la Asociación Psicoanalítica Alemana: se había formado en el Instituto Psicoanalítico de Berlín y analizado con Theodor Reik.</p>
<p>Ángel Garma fue en 1931 y en Madrid el primer psicoanalista, entrenado como tal, miembro de la International Psychoanalytical Association (IPA). Se integró en el ambiente cultural y científico dominante en los años previos a la guerra civil. Había expresado sus simpatías republicanas y tras el golpe militar, decidió ir primero a Burdeos y después a París donde se vinculó a las actividades del Instituto Psicoanalítico. En Francia las instituciones públicas apartaron la mirada ante los horrores de los militares españoles, reconociendo a Franco en 1937. Por eso, escapando de la guerra civil española y de la inminente IIª guerra mundial, decidió residir en Buenos Aires, donde tenía familiares. Allí llegó el 24 de junio de 1938.</p>
<p>Garma y el psicoanálisis fueron exiliados de España y en consecuencia de sus medios de comunicación y de sus universidades. El psicoanálisis constituyó para la dictadura franquista parte de la confabulación judeo-masónica-marxista.</p>
<p>Este pionero llegó a Buenos Aires con una sólida formación psicoanalítica, y una poderosa personalidad creadora que permitió lograr un movimiento psicoanalítico latinoamericano que ha sido tan fecundo hasta nuestros días. El más importante a nivel internacional por el número de psicoanalistas y de analizantes, de sociedades, y de publicaciones y por la influencia sobre el conjunto de la población de Iberoamérica. Junto con otras personalidades fundaron la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), la primera de Latinoamérica y fue el primer presidente de esa institución.</p>
<p>Destacó por su labor de terapeuta y didacta acompañada de un intenso trabajo como investigador. Once libros, más de cien artículos y multitud de conferencias y seminarios reflejan sus ideas. Escribía de modo sencillo y claro para que todo el mundo pudiera entenderle.</p>
<p>No deja de ser curioso que el padre del Psicoanálisis en Argentina y en el área latinoamericana, naciera en Bilbao donde el psicoanálisis fue casi desconocido hasta los años 70 del siglo pasado. Había manifestado su deseo de que arrojaran sus cenizas en la ría de Bilbao -El Abra- tras su fallecimiento. Así lo hizo Betty, su mujer, en febrero de 1994. Fue el último viaje de Ángel Garma a Bilbao, su ciudad natal.</p>
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		<title>Solo no se puede</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Feb 2013 15:53:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángela Bacaicoa</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué hay tan terrible en las palabras para que tan a menudo, el hombre elija tomarlas más para charlar que para hacerlas hablar? Alain Didier Weill Al ver Shame, película de origen británico dirigida y escrita por Steve McQueen, se nos hizo presente el “discurso capitalista” tal como lo teoriza J.Lacan. Estas notas son un [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>¿Qué hay tan terrible en las palabras para que tan<br />
a menudo, el hombre elija tomarlas más para charlar<br />
que para hacerlas hablar?<br />
<em>Alain Didier Weill</em></p></blockquote>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-726" alt="shame" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2013/02/shame1.jpg" width="450" height="150" /></p>
<p>Al ver Shame, película de origen británico dirigida y escrita por Steve McQueen, se nos hizo presente el “discurso capitalista” tal como lo teoriza J.Lacan. Estas notas son un brevísimo resumen de aquella impronta.<span id="more-723"></span></p>
<p>El film nos cuenta la historia de Brandon, personaje impulsado al consumo de sexo sin mediación de lazos afectivos, en una vida dividida y “estabilizada” entre el trabajo y el sexo.</p>
<p>Dos sucesos perturbarán esta aparente armonía.</p>
<p>El encuentro con Sissi su hermana. Personalidad caótica y desvalida que busca “ser algo para alguien”, ofreciendo su cuerpo de forma indiscriminada y aspirando con ello a resolver su terrible soledad.</p>
<p>Será Sissi quien ponga en evidencia la compulsión al sexo de Brandon. También en la oficina descubrirán el uso que este hace con las páginas pornográficas. Lo privado se hará público. Pillado en su goce secreto, avergonzado (shame) intenta resolver solo el problema.</p>
<p>Tirará a la basura su “arsenal” pornográfico y probará el encuentro con una mujer, donde la ternura, las palabras, la historia de cada uno, serán el preámbulo a la relación amorosa. Se puede observar la vacilación y la dificultad de Brandon, a la hora de su relato. Él solo dirá forzadamente que viene de Irlanda y que tiene una hermana. Luego en el encuentro amoroso la impotencia sexual se hará presente.</p>
<p>Su hermana se acostará con el jefe de Brandon en casa de este último. Él furioso le recriminará su proceder. Sissi lo invitará a hablar, pero, Brandon dice: “no quiero hablar, hechos y no palabras”. Ella: “Eres mi hermano soy tu hermana debemos ayudarnos”. Él replica “Yo me arreglo solo”… Sissi dirá lo único que el espectador sabrá de ellos: “no somos malos venimos de un lugar malo”.</p>
<p>A partir de este momento Brando se lanzará a vivir experiencias desenfrenadas, provocando de forma obscena a una mujer que está con un hombre. Terminará golpeado. ¿Saldará así sus pecados? Luego y sin poder detenerse tiene sexo sin límite con hombres y mujeres.</p>
<p>Sissi también hará un pasaje al acto. Tendrá un nuevo intento de suicidio que no abordaremos en estas notas.</p>
<p>Para situar la cuestión del “discurso capitalista” escrito por Lacan tendremos que dar un rodeo:</p>
<p>Fue en 1968 cuando este psicoanalista escribió la estructura de cuatro discursos. Ellos se originan en la investigación realizada sobre las estructuras discursivas que cambiaron el modo de lazo social, a lo largo de la historia occidental. Sus nombres son: “Discurso del Amo”, que habla de la relación del amo antiguo con el esclavo (vía Hegel). “Discurso Universitario”, en alusión al establecimiento de las universidades en la edad media, cuyo vínculo se establece entre maestro alumno. “Discurso Histérico”, cuya referencia son los grandes movimientos revolucionarios y finalmente el último en llegar es el “Discurso Analítico”, donde se entabla una relación con el analista quien tendrá que sostener el enigma del sujeto de ese discurso. Hoy estas estructuras son la matriz de nuestros posibles modos de vínculos sociales mediados por la palabra. Cada uno de ellos tiene sus imposibilidades e impotencias. Ningún discurso hace una totalidad. A todos les falta algo. El sujeto circula de uno a otro. Y se cambia de discurso por su incompletud. Se cambia pues, el sujeto de estos discursos que está atravesado y dividido entre un saber que le es insuficiente, y un goce que se presenta enigmático y que ninguno de ellos colmará. El instrumento del cambio de discurso es la transferencia, es decir el amor.</p>
<p>Fue en 1972 cuando Lacan escribe un nuevo discurso al que llamó “Discurso capitalista”. Al analizar su estructura observamos que pervierte e impide el acceso y la circulación a los cuatro anteriores.</p>
<p>El sujeto de este discurso queda relacionado con el objeto de consumo y más que un sujeto es un consumidor, que termina consumido e imposibilitado de interrogarse sobre aquello que lo empuja a un goce destructor. Y lo más grave, es que impide las relaciones transferenciales, es decir el amor.</p>
<p>Como hemos apuntado la película nos muestra a un consumidor que termina consumido, impotente a los signos de amor, atrapado en un circuito infernal donde su voluntad consciente de cambio fracasa. Hemos visto a un sujeto, que excluye la posibilidad de hablar de su historia. Condenado a un individualismo que ilusoriamente le hace creer que puede “hacerse a si mismo”.</p>
<p>¿Se podría salir de este encierro? Tal vez…pero… ”Solo no se puede”.</p>
<p>Se requiere gestar alguna transferencia, establecer un vínculo con otro para hablar y escucharse mejor.</p>
<p>Con ese lazo transferencial y no sin dificultad también, será inevitable volver a pasar por aquellos significantes de esa historia silenciada. Ellos, los significantes, pueden encerrar las claves de aquello que lo arrastra a la destrucción…</p>
<p>¿Lo conseguirá Brandon?</p>
<p>Se aconseja ver esta buena la película</p>
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		<title>Manifiesto por el psicoanálisis</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jan 2013 23:21:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diván el Terrible</dc:creator>
				<category><![CDATA[Manifiesto por el psicoanálisis]]></category>

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		<description><![CDATA[Proliferan las prácticas que, aún no teniendo nada que ver con el psicoanálisis, se denominan psicoanalíticas. Prácticas, supuestamente, “más adaptadas a este momento y a pretendidas nuevas patologías”. Mientras tanto, la especificidad del psicoanálisis se vacía ante la indiferencia de buena parte de los propios psicoanalistas. Francia e Italia han asistido a distintos intentos de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-714" alt="Manifiesto_divan" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2013/01/Manifiesto_divan.jpg" width="450" height="150" /></p>
<p>Proliferan las prácticas que, aún no teniendo nada que ver con el psicoanálisis, se denominan psicoanalíticas. Prácticas, supuestamente, “más adaptadas a este momento y a pretendidas nuevas patologías”. Mientras tanto, la especificidad del psicoanálisis se vacía ante la indiferencia de buena parte de los propios psicoanalistas. Francia e Italia han asistido a distintos intentos de regulación del psicoanálisis, acompañados de ataques a su práctica. En España, el psicoanálisis ha pasado de ser denostado y atacado a estar cada vez más ausente de la escena social.<span id="more-713"></span></p>
<p>Angela Bacaicoa, María Cortell, Pepa de la Viña, María Jesús Duato, Manuel Espina, Cristina Fontana, Karina Glauberman, Liliana López, Carmen Peces, Manuel Prado, María Luján Ramos y Graciela Strada, promueven un manifiesto que busca rescatar el papel del psicoanálisis como vía de escucha, conocimiento y alivio del dolor generado por los conflictos inconscientes del ser humano, reivindicando también su función civilizadora.</p>
<blockquote><p>En un tiempo de cambios profundos y complejos, tiempo de incertidumbres, nos vemos obligados a tomar posiciones frente a los retos que se plantean a los psicoanalistas y al psicoanálisis en esta España del siglo XXI.</p></blockquote>
<p>Si bien cada país tiene sus particularidades, este manifiesto pretende estar presente en un debate que circula desde hace ya un tiempo por Europa e inscribirse en la serie de los sucesivos manifiestos que han ido apareciendo: francés, italiano… así como en otras iniciativas que defienden el lugar de la escucha y la palabra en el tratamiento del síntoma psíquico.</p>
<ul>
<li><a title="Ir a Manifiesto por el psicoanálisis" href="http://manifiestoporelpsicoanalisis.wordpress.com" target="_blank">Visitar web del manifiesto por el psicoanálisis</a>.</li>
<li><a title="Descargar archivo PDF" href="http://manifiestoporelpsicoanalisis.files.wordpress.com/2013/04/manifiesto_psicoanalisis.pdf" target="_blank">Descargar texto completo del manifiesto en formato PDF</a>.</li>
<li><a title="Firmar en el  web del manifiesto" href="http://manifiestoporelpsicoanalisis.wordpress.com/recogida-de-firmas/" target="_blank">Firmar el manifiesto</a>.</li>
</ul>
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		<title>La adolescencia y sus silencios</title>
		<link>http://divanelterrible.com/536/la-adolescencia-y-sus-silencios/</link>
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		<pubDate>Tue, 18 Dec 2012 15:52:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Manuel Estalayo Martín</dc:creator>
				<category><![CDATA[El cuerpo]]></category>

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		<description><![CDATA[Pienso en Pablo con frecuencia, en las entrevistas que pude mantener con él y en las reflexiones a las que me llevaba, y me sigue llevando, su silencio. Pablo acudió a consulta porque había tenido alguna “crisis” que no entendía y tanto él como sus padres tenían miedo a que se repitieran. Estando en clase [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/12/silencio.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-538" title="silencio" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/12/silencio.jpg" alt="" width="450" height="150" /></a></p>
<p>Pienso en Pablo con frecuencia, en las entrevistas que pude mantener con él y en las reflexiones a las que me llevaba, y me sigue llevando, su silencio.</p>
<p>Pablo acudió a consulta porque había tenido alguna “crisis” que no entendía y tanto él como sus padres tenían miedo a que se repitieran. Estando en clase notaba que “se quedaba sin aire”, sintiendo que no podía  respirar y su ritmo cardíaco se aceleraba notablemente teniendo que abandonar el aula muy asustado. O bien, en su casa, estando realizando cualquier actividad, sentía los mismos síntomas llegando a pensar que pudiera morir.<span id="more-536"></span></p>
<p>En principio consultó a su médico de atención primaria quien le derivó a especialistas de neurología y cardiología, quienes tras descartar patología específica le remitieron a valoración psiquiátrica. El psiquiatra diagnosticó “crisis de ansiedad” e indicó la necesidad de realizar una psicoterapia.</p>
<p>Lo que más me llamó la atención al empezar a escuchar a Pablo era que parecían faltar palabras. <em>“No me pasa nada…En mi familia no veo ninguna dificultad…Me llevo bien con mis padres y hermanos…En el Instituto tampoco tengo ningún problema…Preferiría tener algo físico porque tendría un tratamiento más específico…”.</em></p>
<p>Pablo tenía palabras, pero no remitían aparentemente a ningún conflicto. A primera vista parecía que no había nada de qué hablar. Mientras tanto la tensión de un cuerpo que “se quedaba sin aire”, cubriendo con angustia el no poder decir.</p>
<p>Este cuerpo que habla me recordaba otros que, sin palabras, lo anestesian con alcohol o cannabis, o pretenden calmarlo ingiriendo alimentos de manera impulsiva. Cuerpos que también  remiten a los versos de Luis Cernuda: <em>“No decía palabras/ acercaba tan sólo su cuerpo interrogante/ porque ignoraba que el deseo es una pregunta/ cuya respuesta no existe (…)”.</em></p>
<p>Estos casos requieren que demos tiempo a que las palabras se vayan desplegando y asociando, a la vez que se facilita un espacio de confianza donde los afectos pueden  nombrarse, e incluirse en la cadena de los relatos que vayan surgiendo.</p>
<p>Tan solo sosteniendo el analista ese tiempo, será posible que el conflicto surja en el campo de las palabras.</p>
<p>A pesar de todo, Pablo pudo ir construyendo conmigo  una relación transferencial donde hablar de la confusión y vulnerabilidad que asociaba a su metamorfosis corporal propia del adolescente. La tensión que le suponía no poder precisar su futuro, temor a la muerte relacionado con lo que vislumbraba como “muerte” de sus aspectos infantiles y de imágenes arcaicas de sus padres.</p>
<p>El paciente fue  re-creando nuevas representaciones de sí mismo en el conjunto de su universo familiar y social,  y una mitología familiar donde incluirse.</p>
<p>En la película de Terry William, <em>“El imaginario del Doctor Parnassus”</em> (2009) se argumenta que la sociedad necesita fábulas y mitos para no conducirse hacia el abismo. En este sentido, la tendencia de la sociedad actual hacia el desprecio de todo lo que no sea racional,  lógico o tecnológico,  sería suicida. De la misma manera, a nivel individual, si una persona se ubica en un universo “sin mitología”, es decir, sin historias sobre su familia, sin “cuentos” sobre su biografía, carecerá del simbolismo necesario para ser un sujeto que pueda elaborar los conflictos de su mundo interno. Y este déficit simbólico podrá  llamar al cuerpo…</p>
<p>En el trabajo analítico con Pablo fue prioritario que no me situara en el mismo lugar desde donde lo demandan sus padres y profesores quienes prescriben imperativo categórico de: “construye de esta manera tu futuro”. Sino que me ubicara en el lugar de escucha que permitiera  “reconstruir tu pasado”. En esta reconstrucción es donde encontró su lugar en un mito familiar, en un conjunto de significantes que le representaban, y que pudieron matizar las voces de su cuerpo al pasar al campo de las palabras.</p>
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		<title>Víctor Ullate</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Oct 2012 15:26:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christine Pepin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vida en danza DIVAN EL TERRIBLE.- Una vida en danza, quizás es la mejor definición que se podría hacer de Vd., Víctor Ullate, ya que baila desde los diez años. Pero exactamente, ¿qué es para Vd. la danza? VICTOR ULLATE.- La danza me lo ha dado todo y yo le he dado todo a [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-530" title="victoru" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/10/victoru.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p><strong>Una vida en danza</strong></p>
<p>DIVAN EL TERRIBLE.- Una vida en danza, quizás es la mejor definición que se podría hacer de Vd., Víctor Ullate, ya que baila desde los diez años. Pero exactamente, ¿qué es para Vd. la danza?</p>
<p>VICTOR ULLATE.- La danza me lo ha dado todo y yo le he dado todo a la danza. Es vivir pensando en el movimiento, en el sentimiento, en la música, en todo lo que encierra la danza.<span id="more-526"></span></p>
<p>DIVAN.- Ahora  es Vd. más coreógrafo que bailarín, aunque supongo que nunca ha dejado o dejará de ser bailarín, pero cuando le encargan hacer una coreografía o decide Vd. hacerla ¿qué es lo que le mueve: lo cotidiano la actualidad, el mundo en el que vivimos, los sentimientos&#8230;?</p>
<p>V. ULLATE.- Por regla general a mí no me gusta recibir nada de encargo, sino hacer cosas que en ese momento yo sienta que debo de hacer. Pero si eso ocurre, siempre oigo la música, la música me suele sugerir una idea, trabajo sobre esa idea y ahí se empieza a parir la coreografía, claro.</p>
<p>DIVAN.- Sé que hay una coreografía muy importante para Vd. que es la de <em>Volar</em><em> hacia la luz</em>, una coreografía en la que habla de la muerte de su madre. ¿Eso fue una necesidad, un desahogo…? ¿Qué fue?</p>
<p>V. ULLATE.- Fue un desahogo, tenía necesidad de hacerlo porque en aquel entonces sentía tal impotencia, con mi madre en coma y yo sin poderle hacer revivir, volverla a la vida&#8230; El único desahogo que yo tenía cuando la dejaba era irme a la sala de baile y empezar a crear pensando en ella.</p>
<p>DIVAN.- Lo logró.</p>
<p>V. ULLATE.- La verdad es que sí porque, cuando me meto en una sala de baile, me centro en lo que estoy haciendo y me olvido de todo y entonces empiezo a soñar y eso es lo bonito: que te dejas llevar y te sientes muy a gusto con lo que haces. En ese caso, estaba dando cariño a mi madre.</p>
<p>DIVAN.- Victor Ullate, hablemos del cuerpo. El cuerpo que Vd. por su trabajo conoce tan bien. Para un bailarín ¿que es el cuerpo?</p>
<p>V.ULLATE.- El cuerpo es un instrumento de trabajo del bailarín, por eso tiene que estar en óptimas condiciones. Ahora bien, yo pienso que cuerpo y mente van conjuntamente, tanto la mente como el cuerpo tienen que estar en óptimas condiciones. Entonces, el cuerpo es tu caparazón y para sentirte bien tienes que estar, sobre todo un bailarín, en las mejores condiciones físicas.</p>
<p>DIVAN.- A un joven bailarín que llega, ¿que le pide Vd. que exprese, que haga con su cuerpo?</p>
<p>V.ULLATE.- Bueno, yo al principio cuando cojo a un niño de cero, trato no solamente de que mueva un pie sino de que sienta cómo mueve el pie, que es diferente, o un brazo o una mirada. Es muy importante el hecho de salir al escenario creyendo en lo que haces, porque así transmites, pero tienes que creer.</p>
<p>DIVAN.- Pasó Vd. unos momentos malos, le visitó la enfermedad, eso hizo cambiar su visión  del cuerpo. ¿Lo vio quizás más etéreo de lo que lo veía antes?</p>
<p>V.ULLATE.- Bueno, el cuerpo es el caparazón que nosotros tenemos. Una persona como yo, que siempre ha tenido que estar en buenas condiciones… pues ocurren cosas como que estoy echando barriga, que no puedo engordar, tengo que cuidarme un poco, cuidar lo que como. También es una cuestión relacionada con la salud: depende de lo que comas, así va a reaccionar tu cuerpo. La verdad es que me gusta cuidarme, pero tampoco eso lo es todo. Yo pienso que lo importante es cómo es la persona, el interior de la persona. A las personas que no tienen que salir al escenario no les miras el físico, lo que te gusta es cómo es la persona.</p>
<p>DIVAN.- Vd. dice que ahora es consciente de la luz, del momento, de la vida. Hábleme un poco de esas reflexiones.</p>
<p>V.ULLATE.- Hombre, siempre vives pensando en lo que tienes que hacer, en lo que debes de hacer y en las obligaciones que la vida te depara. Sin embargo, se puede hacer lo mismo pensando y diciendo ‘qué bien que lo voy a hacer, qué gusto el poder hacer esto’. Te cambian las cosas y, sobre todo, que no sea una obligación, que sea un placer y principalmente vivir cada instante. Estoy con amigos, qué bien lo estoy pasando, disfruto del momento sin pensar en que mañana tengo que ir a tal sitio o tal otro y tengo que hacer esto y lo de más allá. Para mí eso ya ha dejado de existir.</p>
<p>DIVAN.- Creo que no me equivoco si digo que hay una persona que ha influido mucho en Vd., que es el gran maestro Maurice Béjart. Hábleme de esos años pasados en su compañía.</p>
<p>V.ULLATE.- Maurice es una persona que no solamente admiro sino que quiero porque entré en su compañía muy joven y fue como un padre para mí. El hecho de estar tantos años con él me dio oportunidades que de otra manera no hubiese tenido. Salir de España representó un cambio muy fuerte para mí en mi vida. La forma de expresión, de bailar que tenía Maurice era muy distinta a la que yo había hecho hasta ese momento. Su padre era filósofo, entonces él cogía temas, era un hombre con una gran preparación. Cogía temas como Moliere o Baudelaire, en fin, cantidad de personajes que te van formando. Yo con él descubrí todo un mundo, lo tenía todo en casa. Para mi formación como artista y como ser humano me llenaron mucho todos esos años que estuve con Maurice Béjart.</p>
<p>DIVAN.- Cuando Vd. ve ahora un joven bailarín por primera vez, nada más verle, ¿sabe Vd. lo que va a dar de sí o piensa más en la formación que le puede dar?</p>
<p>V.ULLATE.- Hay niños que indiscutiblemente tienen todas las condiciones físicas habidas y por haber para ello y piensas ‘este o esta ha nacido para ello’. Hay otros que sin embargo con trabajo y voluntad consiguen más que esos que tienen condiciones porque los que no las tienen, tienen más ganas, más deseos de luchar, de conseguir las cosas. Pero también hay excepciones; cuando te encuentras con alguien como Lucía Lacarra o Tamara Rojo o Ruth Miró que lo tienen todo, entonces es muy fácil.</p>
<p>DIVAN.- Dice Vd. que son los valores humanos los que expresan el alma de un verdadero artista. ¿Qué valores humanos intenta Vd. infundir a sus alumnos cuando trabaja con ellos?</p>
<p>V.ULLATE.- Ante todo que sean personas, que por alcanzar algo no pisen a los demás sino que lo que hagan lo hagan por su propio esfuerzo y que a la hora de bailar no les importe abrirse y que sientan y reflejen lo que realmente quieran expresar, que no se guarden nada, que no sean egoístas, que sean espléndidos, elegantes, generosos y que todo esto se manifieste a la hora de interpretar y de salir a un escenario. Mismamente andando se conoce el carácter de una persona. Por ejemplo, yo, en un aeropuerto, esperando un avión, miro a la gente y por los andares que tienen sé cómo son.</p>
<p>DIVAN.- Cuando yo veo un ballet me pasa una cosa extraña, pienso que los bailarines son la gente que tiene más control sobre su cuerpo pero también sobre su mente. ¿Es una impresión o es real?</p>
<p>V.ULLATE.- Es cierto porque el bailarín tiene que tener una autodisciplina impresionante. En una clase de danza no puedes hablar, no puedes estar distraído, tienes que estar muy pendiente de lo que el maestro o la maestra te esté diciendo. Béjart siempre decía que entrar en una sala de baile era como entrar en un templo. A los templos se va a rezar, a meditar, entonces una sala de baile es eso.</p>
<p>DIVAN.- ¿Qué es la Fundación para la Danza de Víctor Ullate.?</p>
<p>V.ULLATE.- La Fundación Ullate era el sueño de mi vida porque yo siempre decía que me gustaría ayudar a los demás pero, cuando hice un viaje a la India y vi el panorama de tanta gente desgraciada, pensé que yo también tenía que hacer algo y eso te da qué pensar. Y pensé que no solamente hay niños desgraciados en India sino en todos los sitios y que yo podía ayudar a los niños de mi país. Y ¿de qué manera? Pues creando una  Fundación y enseñándoles a bailar. Si yo he conseguido con niños que tienen todo que bailen y he conseguido que alcancen un puesto importante dentro de la danza, con estos niños lo hago con más deseo, más ganas. Niños que a lo mejor no van a tener un puesto en la sociedad y, sin embargo, si yo les ayudo, esos niños van a ser algo en el mundo y eso es lo que a mí me impulsó a hacer lo que hago. Voy todos los años por Centros de Acogida y selecciono niños, niños que tengan un mínimo de condiciones porque la danza, si tu no tienes esas condiciones, puede ser contraproducente, porque tampoco quiero hacer seres frustrados. Si yo he sido tan feliz bailando, todas mis alegrías y mis penas las he pasado bailando, ¿por qué no ellos también?</p>
<p>DIVAN.- ¿Qué momento atraviesa actualmente la danza? Porque creo que Vd. piensa que agoniza.</p>
<p>V.ULLATE.- Sí, la danza esta agonizando porque en nuestro país no hay educación de danza, desde pequeños no nos la han enseñado. Como no nos han enseñado otras muchas cosas, por ejemplo, a ver teatro. Mi generación se pregunta qué es la danza. Por supuesto en la televisión que vemos no existe. La gente tiene una idea errónea de lo que es la danza y más un padre de familia al que le sale un hijo que quiere bailar y le dice que de bailar nada, no vaya a ser que la gente se crea que es lo que no es porque eso es de&#8230; Vd. me entiende. Qué necesidad de poner un sello a alguien si no es así. En la danza, como en todas las profesiones, hay de todo. Es una cuestión de educación, es una cuestión de base, la cuestión es que la gente se interese por la danza. Aquí no hay compañías estables o un teatro de danza como en el resto de Europa.</p>
<p>DIVAN.- Ser bailarín en España es difícil.</p>
<p>V.ULLATE.-  Dificilísimo. Las críticas de un espectáculo tienen tendencia a machacar en vez de ayudar al artista. Intentan ver dónde puedo poner el pero. Sólo cuando sales de España y triunfas fuera, entonces te reconocen. Eso ha ocurrido no sólo conmigo sino con  muchos otros artistas.</p>
<p>DIVAN.- En fin, Víctor, si no hubiese sido bailarín, ¿qué le hubiera gustado ser?</p>
<p>V. ULLATE.- Me gusta mucho la pintura, me fascina la pintura. Hubiese sido pintor y, si no hubiese sido pintor, arquitecto. Algo relacionado con el arte.</p>
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		<title>Sin oficio ni beneficio</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Aug 2012 17:49:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Graciela Strada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Maldita crisis]]></category>

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		<description><![CDATA[“No hay cosa más amarga que la aurora de un día en el que nada ocurrirá” En un día como otros, un anuncio inesperado interrumpió bruscamente la cotidianeidad de un trabajador: fue declarado prescindible. “Nada personal&#8230;, reorganizaciones&#8230;”, dice algún intermediario, portavoz de una decisión inamovible cuyas razones serán mil veces indagadas, poniendo en circulación una [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-517" title="bolsillos" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/08/bolsillos.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<blockquote><p>“No hay cosa más amarga que la aurora de un día en el que nada ocurrirá”</p></blockquote>
<p>En un día como otros, un anuncio inesperado interrumpió bruscamente la cotidianeidad de un trabajador: fue declarado prescindible. “Nada personal&#8230;, reorganizaciones&#8230;”, dice algún intermediario, portavoz de una decisión inamovible cuyas razones serán mil veces indagadas, poniendo en circulación una culpa que se resistirá a abandonarle. Atenazado por la incertidumbre y expoliado por un futuro sombrío, buscará respuestas, repasará sus palabras y actos, buscando alguna pista que dé sentido a ese mazazo contundente y catastrófico. Alguien, una voluntad omnipotente, decidió sobre él, dejándole de un plumazo sin el lugar donde había encontrado una pertenencia que lo enlazaba a otros y construido una particular forma de hacer que le hizo objeto de reconocimiento social.<span id="more-511"></span></p>
<p>Siguiendo la cadena de sus antepasados, encontró un lugar que ordenaba cotidianamente sus obligaciones, amasando relaciones, compartiendo proyectos y aspiraciones; el día y la noche encontraban así su contraste. Se sintió perteneciente y necesario.</p>
<p>Desde aquel anuncio transita como un fantasma, despojado de sus hábitos, perdió el ritmo, la regularidad. La interrupción del trabajo produce una fractura en una historia individual y familiar, enrareciendo los contactos sociales. El trabajo de trabajar, como impulso a la vida y a la actividad, aunque mil veces protestado, cuando es sustituido por un ocio impuesto se convierte en la marca de una exclusión. Todos tenemos una historia, también laboral, una forma de presentación, de reconocimiento en el pasado y de proyección futura. El correlato del derecho al trabajo: tener un lugar productivo en un entramado social, canalizador de ideales y asegurador de valores socialmente reconocidos, cuando es negado, convierte a un ser humano en un parado. El reloj de su existencia se halla detenido en un punto que aúna un pasado perdido tristemente añorado, un presente en sombras y un futuro impredecible. Una violencia legalizada le declara descartable; frente a ello, ensaya la sumisión, el conformismo, o se atrinchera en una protesta infinita, pero ¿contra quién rebelarse? Una imposición violenta lo ha desarmado poniendo en tela de juicio quién es y qué es, objeto de un desalojo que puede ser la madre de otras marginaciones y llevarle a reaparecer con otros nombres. Mendigo, delincuente, deambulante ocioso, objeto de turbia envidia por quienes todos los días doblan la misma esquina, fantasean escapar de la rutina y de las obligaciones, y mirándole sin ver lo consideran un holgazán&#8230; libre.</p>
<p>No trabaja, no hace, no consume, no es&#8230; paulatinamente va desapareciendo. En nuestra sociedad, el acoso del virus del desempleo fabrica una nueva versión de lo diferente, lanzando a las plazas públicas, en horarios delatores de inactividad, a numerosas personas retiradas tempranamente del mercado laboral, demasiado vulnerables a una competencia feroz. Ser desgajado de una red laboral pone en juego los puntos de apoyo de la identidad, y aquellos hilvanes que han dado un sostén amortiguando otros vaivenes: ahora se tira de los afectos para que ratifiquen un “ser” amado y reconocido por encima de todo.</p>
<p>La conmoción de las certidumbres tiene efectos decisivos en la subjetividad. El duelo, con sus vicisitudes, representa una lucha para reparar el esencial rasgo de la continuidad y enfrentar, tras la pérdida, la búsqueda de nuevos caminos que restablezcan el hilo fracturado y permitan recobrar el movimiento de la vida y del deseo. De lo contrario, la eternización de un fracaso precipitará en la marginación o en una demanda violenta de ser resarcido.</p>
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		<title>Lo que ellas se cuentan</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 23:49:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Martín</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Recuerdo haber leído hace años un texto referido al extraño comportamiento de los hombres en una tribu africana. Envidiosos del poder de las mujeres, que se expresaba en sus embarazos y partos pero también en su alegría y en sus conversaciones inagotables, los hombres se reunían en lo más escondido de la selva para llevar [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-509" title="hablanazul" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/hablanazul.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Recuerdo haber leído hace años un texto referido al extraño comportamiento de los hombres en una tribu africana. Envidiosos del poder de las mujeres, que se expresaba en sus embarazos y partos pero también en su alegría y en sus conversaciones inagotables, los hombres se reunían en lo más escondido de la selva para llevar a cabo una misteriosa ceremonia que tenía lugar una vez al año, y que estaba vedada a las mujeres de la tribu.<span id="more-508"></span></p>
<p>Pero, claro, en una tribu todo termina por saberse y las mujeres estaban perfectamente al tanto de lo que sus maridos, hijos y hermanos, hacían cuando se quedaban a solas. Y lo más gracioso es que no hacían nada especial, salvo fingir que se ocupaban de cosas que a ellas no las concernían. Es decir, que los hombres se reunían en secreto, para hacer creer a sus mujeres que se ocupaban de asuntos de los que sólo ellos se podían ocupar. Asuntos, como es lógico, mucho más importantes que aquellos que reclamaban la atención de las mujeres, y de los que la parecía depender la supervivencia de la comunidad.</p>
<p>Recuerdo aquí esta historia porque me parece que la actitud que suele adoptar ante las mujeres no es muy diferente a la de sus congéneres en esta tribu africana. Es decir, que siempre están fingiendo ocuparse de asuntos mucho más decisivos y graves que los que les ocupan a ellas. Y todo, aunque no lo quieran reconocer así, porque envidian esa maravillosa capacidad femenina tanto para la alegría como para hacer frente a los problemas y los desastres de la vida.</p>
<p>Tal vez uno de los momentos más decisivos de la educación sentimental de los chicos era enfrentarse a ese gozoso enigma de sus compañeras haciendo un aparte en la reunión y poniéndose a hablar como descosidas. Como si lo femenino fuese esa disposición a contar sin descanso. Pero ¿a contar qué?. O dicho de otra forma, ¿de qué hablan las mujeres cuando se quedan a solas? Me aventuro a dar una respuesta. Los hombres hablan para decir lo que quieren, las mujeres para contar lo que las pasa.</p>
<p>En el relato que, en El asno de oro, Apuleyo hace del mito de Psique y Eros, hay un momento en que las voces del jardín advierten a Psique de la llegada de sus hermanas. Psique se pone loca de contenta y, aunque las voces le piden que vaya en su busca, finalmente corre sin dudarlo a su encuentro. En el relato de Apuleyo esta actitud causará su desgracia. Sus hermanas, celosas, la empujarán a que desafíe el deseo de invisibilidad de su esposo y a que descubra el secreto de su identidad. Claro que en este punto Apuleyo no puede ocultar su condición de varón, y lo que nos ofrece es la versión masculina de esta maravillosa historia. Una versión que encubre el mismo temor que llevaba a los hombres de nuestra tribu a desconfiar de las confidencias femeninas. Por eso los hombres, por lo general, suelen reaccionar con incomodidad ante la amistad entre las mujeres, y, antes que preguntarse por lo que en ella está en juego, prefieren banalizarla y tomársela a chifla.</p>
<p>Es lo que hace Apuleyo, transformar el encuentro de Psique con sus hermanas, en una reunión de arpías. Pero basta una lectura atenta de esta historia para darse cuenta de lo forzado de esta versión. No son las hermanas las que llaman a Psique, sino que es ella misma la que decide acudir a su encuentro. Pero ¿no es eso lo lógico? ¿Qué mujer llegaría a una Casa de Oro, y pasaría luego ardientes noches de amor con un amante invisible, sin sentir al momento deseos de contárselo a otra mujer? El mundo de lo masculino se construye sobre la pregunta por el ser propio; el de lo femenino por la del ser del otro.</p>
<p>Por eso mientras que Psique quiere saber quién es su amante, Eros no necesita preguntarse nada, mientras pueda seguir haciendo suyo el objeto de su deseo. Y si es así es porque en el fondo no cree en la autonomía de ese objeto. Eso dice la Biblia, que la mujer no es sino una parte de ese todo que es el hombre. La costilla que completará su cuerpo.</p>
<p>El hombre se completa en la relación sexual, la mujer se divide. El mundo del deseo es masculino; el del amor, femenino. El hombre acude al amor para decir lo que hará, la mujer para ver lo que la pasa. Uno quiere salir fortalecido, la otra transformada. El amor para el hombre es el reino de la identidad, para la mujer el de la metamorfosis. El primero busca completar lo que es, y su lema, como el del oráculo de Delfos es conócete a tí mismo; la segunda, ser otra cosa, y su pregunta es la de la ratita del cuento: ¿qué me harás por las noches? Ni que decir tiene que esta segunda pregunta, a pesar del prestigio de la primera, es mucho más importante, puesto que busca hacer justicia al misterio del otro.</p>
<p>Por eso el hombre en las situaciones difíciles reacciona peleando o huyendo, mientras que la mujer se pone a hacer cosas, entre ellas conversar. El hombre huye o pelea para preservar su identidad; la mujer habla para relacionar lo que está separado. Su arte es el arte de las correspondencias. Por eso valoran tanto la amistad con las otras mujeres, y sus conversaciones son una fuente constante de fortaleza y felicidad para ellas. Porque también su actitud ante la felicidad es distinta a la de los hombres. Para éstos la felicidad tiene que ver con la realización de lo que proyectan; para las mujeres con el cuidado de lo que aman. Hace unos meses un conocido psiquiatra y escritor confesaba en las páginas de un periódico haber sentido más la censura académica de que había sido hecho objeto durante el franquismo que la muerte de sus hijos. Esta confesión terrible jamás la habría hecho una mujer. Malraux dijo que la verdadera vocación de las mujeres es ser desdichadas, pero se trata, claro, de una frase dicha por un hombre, ya que las mujeres no renuncian a la felicidad, es más la buscan sin descanso, pero ese anhelo, el anhelo de ser felices es subsidiario de otro, el de no serlo de cualquier manera ni al precio que sea.</p>
<p>Como si lo importante para ellas no fuera tanto ser felices como al lado de quien estuvieron (aunque ese alguien no les facilite las cosas). Por eso necesitan hablar entre ellas, para contarse cómo las va en esa absurda y dulce tarea en la que todas están implicadas.</p>
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		<title>Síntomas, modas y píldoras en la infancia</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 17:22:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Millieri</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

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		<description><![CDATA[Las personas adultas nos medicamos, de forma poco recomendable y siguiendo pautas de comportamiento impuestas por la moda y la propaganda oficial, para casi todo: colesterol, hipertensión, fatiga crónica, disfunción sexual, menopausia y “pitopausia”, por citar sólo algunas de las causas más frecuentes de medicalización. La llamada “evidencia científica” es cada vez más exigente con [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-504" title="pildoras" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/pildoras.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Las personas adultas nos medicamos, de forma poco recomendable y siguiendo pautas de comportamiento impuestas por la moda y la propaganda oficial, para casi todo: colesterol, hipertensión, fatiga crónica, disfunción sexual, menopausia y “pitopausia”, por citar sólo algunas de las causas más frecuentes de medicalización.<span id="more-503"></span></p>
<p>La llamada “evidencia científica” es cada vez más exigente con los parámetros de las analíticas. Hipertensión y colesterol, por ejemplo, se medican muchísimo antes que antaño. Negocio para las farmacéuticas.</p>
<p>Todo esto nos lleva a otra evidencia, que no sé si es científica, pero que es rigurosamente cierta, diáfana y clara: La enfermedad es un negocio. La creación de enfermedades (tildar de enfermedad cualquier cosa) todavía más. La industria farmacéutica a base de grandes campañas de marketing se encarga de que se medique todo, de convertir lo normal en anomalía. Todo va siendo patológico y, por tanto, medicable: la vejez, las arrugas, la sexualidad, la timidez , la tristeza, la pereza y, a este paso lo será también el mirar de reojo.</p>
<p>Los psicoanalistas sabemos muy bien que los síntomas cambian con los tiempos y las modas. El síntoma es la expresión de algo y hay que saber leerlo. Este lenguaje del síntoma no es inmutable, perenne. Cambia con las distintas épocas.</p>
<p>Hoy las tendencias sociales , las inquietudes, los miedos, las quejas y la expresión de los sufrimientos son distintos que en la época de Freud. No parece que las histéricas de hoy se vean impulsadas a agenciarse ninguna ceguera ni ninguna parálisis, cosa que hizo devanar los sesos a los neurólogos de la época, hoy se los devanan con la Fibromialgia, la Fatiga Crónica y los trastornos alimentarios.</p>
<p>Quizá sean “los mismos perros con distintos collares”.</p>
<p>Los mayores hacemos aparentemente lo que nos da la gana con nuestro cuerpo y podemos tomarnos todas las píldoras que queramos para “curarnos” de nuestros propios fantasmas, pero los niños no. No son autónomos y no pueden decidir por sí mismos sobre si tragar o no tragar –la píldora-. Deben hacer lo que sus mayores quieran. Y tragan. Vaya si tragan los pobrecillos.</p>
<p>Un elocuente ejemplo de todo esto lo tenemos en este invento (negocio, ciencia) que puebla profusamente nuestras aulas y nuestras familias que se llama, -con estatuto de enfermedad- TDA con H o sin ella, o sea: Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Vamos, que el niño es movidito y no atiende.</p>
<p>Claro, a los niños no los ha diseñado la naturaleza para estar un montón de horas sentados en un aula aguantando explicaciones sobre cosas que, para ellos, no tienen el menor interés. Algunos se rebelan. Y, a veces, las manifestaciones sintomáticas de esta rebelión, se concretan en desviar la atención, desatender, o expresando un malestar emocional entregándose a una hiperactividad como descarga y como expresión de inquietud y desasosiego. El síntoma nos habla de algo. Un mínimo de coherencia debe impulsarnos a escucharlo.</p>
<p>De niños revoltosos y que no quieren atender ha habido siempre. Ahora son enfermos medicables con Metilfenidato que es una sustancia psico estimulante con muchas similitudes estructurales con la anfetamina, aunque sus efectos farmacológicos son más similares a los de la cocaína.</p>
<p>Los efectos negativos han sido profusamente estudiados y descritos y son: la pérdida de apetito, el retraso en el crecimiento y el engorde, efectos cardiovasculares nocivos y riesgo de crisis epilépticas. También se describen casos de muerte súbita en niños y adolescentes con cardiopatías que no habían sido detectadas, y por último, no hay que desestimar que siempre es una inducción para futuras drogadicciones.</p>
<p>No existen pruebas de laboratorio, ni radiografías ni escáneres que demuestren nada y mucho menos una pretendida base genética. Esta enfermedad es sencillamente inexistente. Es únicamente un síntoma de que algo le ocurre al niño. Nada hace suponer que este algo deba ser necesariamente neurológico. Hay que saberlo leer en su contexto, pero lo más probable es que sea el signo de algo emocional.</p>
<p>El TDAH se suele diagnosticar pasando un cuestionario a los padres y otro a los maestros. Con esta poca base científica se decide medicarlos.</p>
<p>Pero la moda ahora es no ponerle límites a nada. Ni a estos desmanes ni al comportamiento de los niños. Luego si resultan díscolos y agitados, se les tacha de enfermos y así se tira por la vía más cómoda y confortable para padres y maestros, que es la de no sentirse implicados y recurrir al auxilio de la “ciencia” y endilgarle a la criatura las drogas correspondientes.</p>
<p>Anda niño: ¡Calla y traga!</p>
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		<title>La sombra de un gen</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 23:03:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Erik Porge</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

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		<description><![CDATA[(L’ombre d’un(e)Gêne)* * Homofonía francesa (un) gen-(une) gêne = (un gen una molestia) La señora V. viene a consulta por su hijo Jean-Baptiste, de 11 años, trisómico (alteración cromosómica), quien plantea problemas de comportamiento en la escuela: durante el recreo da patadas a los niños y ha llegado a romper las gafas de uno de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-498" title="dnasecuencia" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/dnasecuencia.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<blockquote><p>(L’ombre d’un(e)Gêne)*<br />
* Homofonía francesa (un) gen-(une) gêne = (un gen una molestia)</p></blockquote>
<p>La señora V. viene a consulta por su hijo Jean-Baptiste, de 11 años, trisómico (alteración cromosómica), quien plantea problemas de comportamiento en la escuela: durante el recreo da patadas a los niños y ha llegado a romper las gafas de uno de ellos. Trae a su hijo, dice, respondiendo a una petición del colegio, pero en realidad no está particularmente preocupada por la situación. Mientras ella habla de la vida de su hijo, de la familia -es el segundo hijo; el padre, militar, se ausenta a menudo- y de sus actividades, Jean-Baptiste se queda a un lado, hojeando un tebeo y soltando de vez en cuando unas palabras difíciles de comprender.<span id="more-497"></span></p>
<p>De repente, se sienta al lado de su madre y enuncia muy claramente: “Mamá, me quiero casar contigo”. Sorpresa y confusión de la madre. Por mi parte, incómodo también por su confusión y deseando evitar que se prolongue, pienso en decir algo como “sí, todos los chicos han soñado con eso” y recuerdo incluso la famosa frase que pronunció Freud cuando conoció al “pequeño Hans” y a su padre: ”Mucho antes de que él viniera al mundo, ya sabía que un día nacería un pequeño Hans que tanto querría a su madre que se vería obligado a temer a su padre”.</p>
<p>Sin embargo, me guardo de decir nada. Mi duda sólo dura unos segundos. Antes de poder reaccionar y ante mi sorpresa, oigo decir a la madre las siguientes palabras dirigidas a su hijo (pero también a mí): “Sí, todos los chicos sueñan hacer eso con su mamá”.</p>
<p>Después de esto sólo me queda callarme. Obviamente, esa respuesta no logra acallar a Jean-Baptiste, quien continúa repitiendo su frase una y otra vez, se pone cada vez más mimoso con su madre&#8230;, ella cada vez parece más incómoda&#8230;, pero, al mismo tiempo, complacida. Finalmente, me toma como testigo agregando: “Dice esto para ponerme nerviosa”.</p>
<p>Tal ejemplo muestra cómo la difusión del psicoanálisis (el complejo de Edipo) en la cultura proporciona conocimientos que pueden hacer de pantalla ante el inconsciente y son utilizados con un fin de censura: censura de la emergencia de un saber del inconsciente.</p>
<p>¿Para qué pregunta no tendrá esta madre una respuesta psicoanalítica prefabricada? Quizás la respuesta para algo que aflora a continuación en la entrevista.</p>
<p>La señora V. tuvo a Jean- Baptiste con cuarenta años. Durante todo el embarazo no le abandonó ni un día el temor a tener un hijo anormal. Pero, ¿no tuvo su abuela un hijo con 49 años?</p>
<p>Le pregunto si supo durante el embarazo que su hijo padecía una trisomía. Ella, muy católica (hasta en su apariencia), me contesta: ”No se mata a un hijo”, y luego: “De todos modos, no hubiera cambiado nada”. Pero si no hubiera cambiado nada, ¿por qué no había querido saberlo? ¿Quizás ella lo sabía desde un saber de madre, en otras palabras, desde un saber que proviene de un goce que ella misma ignora?</p>
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		<title>Desparejas</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 17:25:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manina Peiró</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ella había cobrado una sustanciosa cantidad por un trabajo atrasado. Alegre y dándose importancia, se lo comunicó a él. Entusiasmado, él contestó: “¡Te compro un coche!” Sorprendida, ella respondió: “¡Qué cara!, ¿cómo que me compras? -dando énfasis al “me”-. Con lo mío. Así también te hago yo regalos, con lo tuyo”. “Desde luego, los hombres [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-494" title="calcetines" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/calcetines.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Ella había cobrado una sustanciosa cantidad por un trabajo atrasado. Alegre y dándose importancia, se lo comunicó a él.</p>
<p>Entusiasmado, él contestó: “¡Te compro un coche!” Sorprendida, ella respondió: “¡Qué cara!, ¿cómo que me compras? -dando énfasis al “me”-. Con lo mío. Así también te hago yo regalos, con lo tuyo”.<span id="more-490"></span></p>
<p>“Desde luego, los hombres no entienden nada”, se dijo mientras se daba cuenta de que sus palabras a él no le hacían ninguna gracia y que, en todo caso, la ofendida tendría que ser ella. Sin entender muy bien por qué algo que podía haber sido motivo de alegría empezaba a enredarles desde por la mañana, decidió salir pronto de casa para no continuar por un camino inútil, pues intuía a dónde les iba a llevar.</p>
<p>En el trabajo se sintió inquieta; no se quitaba de encima ese desencuentro tan tonto de la mañana.</p>
<p>Reconocía que no era para tanto, pero le parecía que él no valoraba del todo lo de ella. “Seguro que él ni se ha enterado”, le comentó a una compañera, y las dos se rieron de la “generosidad” de los hombres, que siempre creen que dos son Uno. Y que ese Uno nunca es el otro.</p>
<p>Se dio cuenta entonces de que le molestaba casi más ese pensamiento tan tópico sobre ellos. Nunca había participado de esos comentarios como: “todos los hombres son” o “ya se sabe cómo son las mujeres”, aunque en esos momentos pareciera servirle de alivio. Y, la verdad, empezaba a pensar que eran diferentes. ¿Tendría también que llegar a creer que hombre y mujer no están hechos para entenderse?</p>
<p>Ese día, él se tumbó en el diván y le dijo a su psicoanalista: “Definitivamente, renuncio a saber lo que quieren las mujeres. Ella siempre se queja de que me quede yo con el coche, dice que le hace falta uno y, cuando quiero que ella tenga el suyo, parece que no le ha gustado nada. Ahora que podemos, con lo que me gusta a mí dar gusto&#8230;”</p>
<p>La psicoanalista no dijo nada y él pensó si tampoco ella le entendería o si le habría molestado su comentario genérico sobre las mujeres, pero, ¡ni una palabra! “No hay forma de saber lo que sienten.”</p>
<p>Cuando finalizó la sesión sin respuesta se dijo que quizás hubiese sido mejor analizarse con un hombre. “Por lo menos nos creemos que sabemos lo que queremos.”</p>
<p>Inquietos por volverse a encontrar ese día, la joven pareja llegó a casa antes de lo habitual. Al llegar la hora de la cena, él dijo: “Desconecta el teléfono, llamará tu madre, como siempre”. “Y tus padres”, añadió ella con sorna. Desconectados de todos los otros, cenaron, intercambiaron sus respectivas crónicas cotidianas y, con la ignorancia del que sabe que sólo se puede vivir una relación sin pensar en ella, evitaron explicaciones sobre su diferente modo de entender lo tuyo y lo mío.</p>
<p>Ella y él llegaron inseguros a la cama; algo pendiente se les quedaba perdido en el día. Bajo las sábanas buscaron con ardor sus diferencias como queriendo encontrar en ellas la clave del malentendido y, en el camino, tropezaron con el placer de sus cuerpos ya sabidos. Él quiso acompañar con palabras ese momento; le dijo algo con pasión al oído, minutos antes de tomar nuevamente lo de ella como suyo. Ella, irremediablemente confundida con lo de él, no pudo contenerse y contestó:</p>
<p>“¡Dame un hijo tuyo!”</p>
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