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	<title>Diván el Terrible</title>
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	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
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		<title>Lo que ellas se cuentan</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 23:49:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Martín</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Recuerdo haber leído hace años un texto referido al extraño comportamiento de los hombres en una tribu africana. Envidiosos del poder de las mujeres, que se expresaba en sus embarazos y partos pero también en su alegría y en sus conversaciones inagotables, los hombres se reunían en lo más escondido de la selva para llevar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-509" title="hablanazul" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/hablanazul.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Recuerdo haber leído hace años un texto referido al extraño comportamiento de los hombres en una tribu africana. Envidiosos del poder de las mujeres, que se expresaba en sus embarazos y partos pero también en su alegría y en sus conversaciones inagotables, los hombres se reunían en lo más escondido de la selva para llevar a cabo una misteriosa ceremonia que tenía lugar una vez al año, y que estaba vedada a las mujeres de la tribu.<span id="more-508"></span></p>
<p>Pero, claro, en una tribu todo termina por saberse y las mujeres estaban perfectamente al tanto de lo que sus maridos, hijos y hermanos, hacían cuando se quedaban a solas. Y lo más gracioso es que no hacían nada especial, salvo fingir que se ocupaban de cosas que a ellas no las concernían. Es decir, que los hombres se reunían en secreto, para hacer creer a sus mujeres que se ocupaban de asuntos de los que sólo ellos se podían ocupar. Asuntos, como es lógico, mucho más importantes que aquellos que reclamaban la atención de las mujeres, y de los que la parecía depender la supervivencia de la comunidad.</p>
<p>Recuerdo aquí esta historia porque me parece que la actitud que suele adoptar ante las mujeres no es muy diferente a la de sus congéneres en esta tribu africana. Es decir, que siempre están fingiendo ocuparse de asuntos mucho más decisivos y graves que los que les ocupan a ellas. Y todo, aunque no lo quieran reconocer así, porque envidian esa maravillosa capacidad femenina tanto para la alegría como para hacer frente a los problemas y los desastres de la vida.</p>
<p>Tal vez uno de los momentos más decisivos de la educación sentimental de los chicos era enfrentarse a ese gozoso enigma de sus compañeras haciendo un aparte en la reunión y poniéndose a hablar como descosidas. Como si lo femenino fuese esa disposición a contar sin descanso. Pero ¿a contar qué?. O dicho de otra forma, ¿de qué hablan las mujeres cuando se quedan a solas? Me aventuro a dar una respuesta. Los hombres hablan para decir lo que quieren, las mujeres para contar lo que las pasa.</p>
<p>En el relato que, en El asno de oro, Apuleyo hace del mito de Psique y Eros, hay un momento en que las voces del jardín advierten a Psique de la llegada de sus hermanas. Psique se pone loca de contenta y, aunque las voces le piden que vaya en su busca, finalmente corre sin dudarlo a su encuentro. En el relato de Apuleyo esta actitud causará su desgracia. Sus hermanas, celosas, la empujarán a que desafíe el deseo de invisibilidad de su esposo y a que descubra el secreto de su identidad. Claro que en este punto Apuleyo no puede ocultar su condición de varón, y lo que nos ofrece es la versión masculina de esta maravillosa historia. Una versión que encubre el mismo temor que llevaba a los hombres de nuestra tribu a desconfiar de las confidencias femeninas. Por eso los hombres, por lo general, suelen reaccionar con incomodidad ante la amistad entre las mujeres, y, antes que preguntarse por lo que en ella está en juego, prefieren banalizarla y tomársela a chifla.</p>
<p>Es lo que hace Apuleyo, transformar el encuentro de Psique con sus hermanas, en una reunión de arpías. Pero basta una lectura atenta de esta historia para darse cuenta de lo forzado de esta versión. No son las hermanas las que llaman a Psique, sino que es ella misma la que decide acudir a su encuentro. Pero ¿no es eso lo lógico? ¿Qué mujer llegaría a una Casa de Oro, y pasaría luego ardientes noches de amor con un amante invisible, sin sentir al momento deseos de contárselo a otra mujer? El mundo de lo masculino se construye sobre la pregunta por el ser propio; el de lo femenino por la del ser del otro.</p>
<p>Por eso mientras que Psique quiere saber quién es su amante, Eros no necesita preguntarse nada, mientras pueda seguir haciendo suyo el objeto de su deseo. Y si es así es porque en el fondo no cree en la autonomía de ese objeto. Eso dice la Biblia, que la mujer no es sino una parte de ese todo que es el hombre. La costilla que completará su cuerpo.</p>
<p>El hombre se completa en la relación sexual, la mujer se divide. El mundo del deseo es masculino; el del amor, femenino. El hombre acude al amor para decir lo que hará, la mujer para ver lo que la pasa. Uno quiere salir fortalecido, la otra transformada. El amor para el hombre es el reino de la identidad, para la mujer el de la metamorfosis. El primero busca completar lo que es, y su lema, como el del oráculo de Delfos es conócete a tí mismo; la segunda, ser otra cosa, y su pregunta es la de la ratita del cuento: ¿qué me harás por las noches? Ni que decir tiene que esta segunda pregunta, a pesar del prestigio de la primera, es mucho más importante, puesto que busca hacer justicia al misterio del otro.</p>
<p>Por eso el hombre en las situaciones difíciles reacciona peleando o huyendo, mientras que la mujer se pone a hacer cosas, entre ellas conversar. El hombre huye o pelea para preservar su identidad; la mujer habla para relacionar lo que está separado. Su arte es el arte de las correspondencias. Por eso valoran tanto la amistad con las otras mujeres, y sus conversaciones son una fuente constante de fortaleza y felicidad para ellas. Porque también su actitud ante la felicidad es distinta a la de los hombres. Para éstos la felicidad tiene que ver con la realización de lo que proyectan; para las mujeres con el cuidado de lo que aman. Hace unos meses un conocido psiquiatra y escritor confesaba en las páginas de un periódico haber sentido más la censura académica de que había sido hecho objeto durante el franquismo que la muerte de sus hijos. Esta confesión terrible jamás la habría hecho una mujer. Malraux dijo que la verdadera vocación de las mujeres es ser desdichadas, pero se trata, claro, de una frase dicha por un hombre, ya que las mujeres no renuncian a la felicidad, es más la buscan sin descanso, pero ese anhelo, el anhelo de ser felices es subsidiario de otro, el de no serlo de cualquier manera ni al precio que sea.</p>
<p>Como si lo importante para ellas no fuera tanto ser felices como al lado de quien estuvieron (aunque ese alguien no les facilite las cosas). Por eso necesitan hablar entre ellas, para contarse cómo las va en esa absurda y dulce tarea en la que todas están implicadas.</p>
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		<title>Síntomas, modas y píldoras en la infancia</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 17:22:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Millieri</dc:creator>
				<category><![CDATA[Padres]]></category>

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		<description><![CDATA[Las personas adultas nos medicamos, de forma poco recomendable y siguiendo pautas de comportamiento impuestas por la moda y la propaganda oficial, para casi todo: colesterol, hipertensión, fatiga crónica, disfunción sexual, menopausia y “pitopausia”, por citar sólo algunas de las causas más frecuentes de medicalización. La llamada “evidencia científica” es cada vez más exigente con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-504" title="pildoras" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/pildoras.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Las personas adultas nos medicamos, de forma poco recomendable y siguiendo pautas de comportamiento impuestas por la moda y la propaganda oficial, para casi todo: colesterol, hipertensión, fatiga crónica, disfunción sexual, menopausia y “pitopausia”, por citar sólo algunas de las causas más frecuentes de medicalización.<span id="more-503"></span></p>
<p>La llamada “evidencia científica” es cada vez más exigente con los parámetros de las analíticas. Hipertensión y colesterol, por ejemplo, se medican muchísimo antes que antaño. Negocio para las farmacéuticas.</p>
<p>Todo esto nos lleva a otra evidencia, que no sé si es científica, pero que es rigurosamente cierta, diáfana y clara: La enfermedad es un negocio. La creación de enfermedades (tildar de enfermedad cualquier cosa) todavía más. La industria farmacéutica a base de grandes campañas de marketing se encarga de que se medique todo, de convertir lo normal en anomalía. Todo va siendo patológico y, por tanto, medicable: la vejez, las arrugas, la sexualidad, la timidez , la tristeza, la pereza y, a este paso lo será también el mirar de reojo.</p>
<p>Los psicoanalistas sabemos muy bien que los síntomas cambian con los tiempos y las modas. El síntoma es la expresión de algo y hay que saber leerlo. Este lenguaje del síntoma no es inmutable, perenne. Cambia con las distintas épocas.</p>
<p>Hoy las tendencias sociales , las inquietudes, los miedos, las quejas y la expresión de los sufrimientos son distintos que en la época de Freud. No parece que las histéricas de hoy se vean impulsadas a agenciarse ninguna ceguera ni ninguna parálisis, cosa que hizo devanar los sesos a los neurólogos de la época, hoy se los devanan con la Fibromialgia, la Fatiga Crónica y los trastornos alimentarios.</p>
<p>Quizá sean “los mismos perros con distintos collares”.</p>
<p>Los mayores hacemos aparentemente lo que nos da la gana con nuestro cuerpo y podemos tomarnos todas las píldoras que queramos para “curarnos” de nuestros propios fantasmas, pero los niños no. No son autónomos y no pueden decidir por sí mismos sobre si tragar o no tragar –la píldora-. Deben hacer lo que sus mayores quieran. Y tragan. Vaya si tragan los pobrecillos.</p>
<p>Un elocuente ejemplo de todo esto lo tenemos en este invento (negocio, ciencia) que puebla profusamente nuestras aulas y nuestras familias que se llama, -con estatuto de enfermedad- TDA con H o sin ella, o sea: Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Vamos, que el niño es movidito y no atiende.</p>
<p>Claro, a los niños no los ha diseñado la naturaleza para estar un montón de horas sentados en un aula aguantando explicaciones sobre cosas que, para ellos, no tienen el menor interés. Algunos se rebelan. Y, a veces, las manifestaciones sintomáticas de esta rebelión, se concretan en desviar la atención, desatender, o expresando un malestar emocional entregándose a una hiperactividad como descarga y como expresión de inquietud y desasosiego. El síntoma nos habla de algo. Un mínimo de coherencia debe impulsarnos a escucharlo.</p>
<p>De niños revoltosos y que no quieren atender ha habido siempre. Ahora son enfermos medicables con Metilfenidato que es una sustancia psico estimulante con muchas similitudes estructurales con la anfetamina, aunque sus efectos farmacológicos son más similares a los de la cocaína.</p>
<p>Los efectos negativos han sido profusamente estudiados y descritos y son: la pérdida de apetito, el retraso en el crecimiento y el engorde, efectos cardiovasculares nocivos y riesgo de crisis epilépticas. También se describen casos de muerte súbita en niños y adolescentes con cardiopatías que no habían sido detectadas, y por último, no hay que desestimar que siempre es una inducción para futuras drogadicciones.</p>
<p>No existen pruebas de laboratorio, ni radiografías ni escáneres que demuestren nada y mucho menos una pretendida base genética. Esta enfermedad es sencillamente inexistente. Es únicamente un síntoma de que algo le ocurre al niño. Nada hace suponer que este algo deba ser necesariamente neurológico. Hay que saberlo leer en su contexto, pero lo más probable es que sea el signo de algo emocional.</p>
<p>El TDAH se suele diagnosticar pasando un cuestionario a los padres y otro a los maestros. Con esta poca base científica se decide medicarlos.</p>
<p>Pero la moda ahora es no ponerle límites a nada. Ni a estos desmanes ni al comportamiento de los niños. Luego si resultan díscolos y agitados, se les tacha de enfermos y así se tira por la vía más cómoda y confortable para padres y maestros, que es la de no sentirse implicados y recurrir al auxilio de la “ciencia” y endilgarle a la criatura las drogas correspondientes.</p>
<p>Anda niño: ¡Calla y traga!</p>
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		<title>La sombra de un gen</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 23:03:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Erik Porge</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

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		<description><![CDATA[(L’ombre d’un(e)Gêne)* * Homofonía francesa (un) gen-(une) gêne = (un gen una molestia) La señora V. viene a consulta por su hijo Jean-Baptiste, de 11 años, trisómico (alteración cromosómica), quien plantea problemas de comportamiento en la escuela: durante el recreo da patadas a los niños y ha llegado a romper las gafas de uno de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-498" title="dnasecuencia" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/dnasecuencia.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<blockquote><p>(L’ombre d’un(e)Gêne)*<br />
* Homofonía francesa (un) gen-(une) gêne = (un gen una molestia)</p></blockquote>
<p>La señora V. viene a consulta por su hijo Jean-Baptiste, de 11 años, trisómico (alteración cromosómica), quien plantea problemas de comportamiento en la escuela: durante el recreo da patadas a los niños y ha llegado a romper las gafas de uno de ellos. Trae a su hijo, dice, respondiendo a una petición del colegio, pero en realidad no está particularmente preocupada por la situación. Mientras ella habla de la vida de su hijo, de la familia -es el segundo hijo; el padre, militar, se ausenta a menudo- y de sus actividades, Jean-Baptiste se queda a un lado, hojeando un tebeo y soltando de vez en cuando unas palabras difíciles de comprender.<span id="more-497"></span></p>
<p>De repente, se sienta al lado de su madre y enuncia muy claramente: “Mamá, me quiero casar contigo”. Sorpresa y confusión de la madre. Por mi parte, incómodo también por su confusión y deseando evitar que se prolongue, pienso en decir algo como “sí, todos los chicos han soñado con eso” y recuerdo incluso la famosa frase que pronunció Freud cuando conoció al “pequeño Hans” y a su padre: ”Mucho antes de que él viniera al mundo, ya sabía que un día nacería un pequeño Hans que tanto querría a su madre que se vería obligado a temer a su padre”.</p>
<p>Sin embargo, me guardo de decir nada. Mi duda sólo dura unos segundos. Antes de poder reaccionar y ante mi sorpresa, oigo decir a la madre las siguientes palabras dirigidas a su hijo (pero también a mí): “Sí, todos los chicos sueñan hacer eso con su mamá”.</p>
<p>Después de esto sólo me queda callarme. Obviamente, esa respuesta no logra acallar a Jean-Baptiste, quien continúa repitiendo su frase una y otra vez, se pone cada vez más mimoso con su madre&#8230;, ella cada vez parece más incómoda&#8230;, pero, al mismo tiempo, complacida. Finalmente, me toma como testigo agregando: “Dice esto para ponerme nerviosa”.</p>
<p>Tal ejemplo muestra cómo la difusión del psicoanálisis (el complejo de Edipo) en la cultura proporciona conocimientos que pueden hacer de pantalla ante el inconsciente y son utilizados con un fin de censura: censura de la emergencia de un saber del inconsciente.</p>
<p>¿Para qué pregunta no tendrá esta madre una respuesta psicoanalítica prefabricada? Quizás la respuesta para algo que aflora a continuación en la entrevista.</p>
<p>La señora V. tuvo a Jean- Baptiste con cuarenta años. Durante todo el embarazo no le abandonó ni un día el temor a tener un hijo anormal. Pero, ¿no tuvo su abuela un hijo con 49 años?</p>
<p>Le pregunto si supo durante el embarazo que su hijo padecía una trisomía. Ella, muy católica (hasta en su apariencia), me contesta: ”No se mata a un hijo”, y luego: “De todos modos, no hubiera cambiado nada”. Pero si no hubiera cambiado nada, ¿por qué no había querido saberlo? ¿Quizás ella lo sabía desde un saber de madre, en otras palabras, desde un saber que proviene de un goce que ella misma ignora?</p>
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		<title>Desparejas</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 17:25:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manina Peiró</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ella había cobrado una sustanciosa cantidad por un trabajo atrasado. Alegre y dándose importancia, se lo comunicó a él. Entusiasmado, él contestó: “¡Te compro un coche!” Sorprendida, ella respondió: “¡Qué cara!, ¿cómo que me compras? -dando énfasis al “me”-. Con lo mío. Así también te hago yo regalos, con lo tuyo”. “Desde luego, los hombres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-494" title="calcetines" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/calcetines.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Ella había cobrado una sustanciosa cantidad por un trabajo atrasado. Alegre y dándose importancia, se lo comunicó a él.</p>
<p>Entusiasmado, él contestó: “¡Te compro un coche!” Sorprendida, ella respondió: “¡Qué cara!, ¿cómo que me compras? -dando énfasis al “me”-. Con lo mío. Así también te hago yo regalos, con lo tuyo”.<span id="more-490"></span></p>
<p>“Desde luego, los hombres no entienden nada”, se dijo mientras se daba cuenta de que sus palabras a él no le hacían ninguna gracia y que, en todo caso, la ofendida tendría que ser ella. Sin entender muy bien por qué algo que podía haber sido motivo de alegría empezaba a enredarles desde por la mañana, decidió salir pronto de casa para no continuar por un camino inútil, pues intuía a dónde les iba a llevar.</p>
<p>En el trabajo se sintió inquieta; no se quitaba de encima ese desencuentro tan tonto de la mañana.</p>
<p>Reconocía que no era para tanto, pero le parecía que él no valoraba del todo lo de ella. “Seguro que él ni se ha enterado”, le comentó a una compañera, y las dos se rieron de la “generosidad” de los hombres, que siempre creen que dos son Uno. Y que ese Uno nunca es el otro.</p>
<p>Se dio cuenta entonces de que le molestaba casi más ese pensamiento tan tópico sobre ellos. Nunca había participado de esos comentarios como: “todos los hombres son” o “ya se sabe cómo son las mujeres”, aunque en esos momentos pareciera servirle de alivio. Y, la verdad, empezaba a pensar que eran diferentes. ¿Tendría también que llegar a creer que hombre y mujer no están hechos para entenderse?</p>
<p>Ese día, él se tumbó en el diván y le dijo a su psicoanalista: “Definitivamente, renuncio a saber lo que quieren las mujeres. Ella siempre se queja de que me quede yo con el coche, dice que le hace falta uno y, cuando quiero que ella tenga el suyo, parece que no le ha gustado nada. Ahora que podemos, con lo que me gusta a mí dar gusto&#8230;”</p>
<p>La psicoanalista no dijo nada y él pensó si tampoco ella le entendería o si le habría molestado su comentario genérico sobre las mujeres, pero, ¡ni una palabra! “No hay forma de saber lo que sienten.”</p>
<p>Cuando finalizó la sesión sin respuesta se dijo que quizás hubiese sido mejor analizarse con un hombre. “Por lo menos nos creemos que sabemos lo que queremos.”</p>
<p>Inquietos por volverse a encontrar ese día, la joven pareja llegó a casa antes de lo habitual. Al llegar la hora de la cena, él dijo: “Desconecta el teléfono, llamará tu madre, como siempre”. “Y tus padres”, añadió ella con sorna. Desconectados de todos los otros, cenaron, intercambiaron sus respectivas crónicas cotidianas y, con la ignorancia del que sabe que sólo se puede vivir una relación sin pensar en ella, evitaron explicaciones sobre su diferente modo de entender lo tuyo y lo mío.</p>
<p>Ella y él llegaron inseguros a la cama; algo pendiente se les quedaba perdido en el día. Bajo las sábanas buscaron con ardor sus diferencias como queriendo encontrar en ellas la clave del malentendido y, en el camino, tropezaron con el placer de sus cuerpos ya sabidos. Él quiso acompañar con palabras ese momento; le dijo algo con pasión al oído, minutos antes de tomar nuevamente lo de ella como suyo. Ella, irremediablemente confundida con lo de él, no pudo contenerse y contestó:</p>
<p>“¡Dame un hijo tuyo!”</p>
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		<title>La vaca que dejó de dar leche</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 16:48:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diván el Terrible</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-485" title="vaca" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/05/vaca.gif" alt="" width="499" height="468" /></p>
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		<title>Diván en Radio Nacional de España</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 13:43:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diván el Terrible</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista realizada por Mikel Martínez, de RNE Radio 5, a María Luján Ramos y a Guillermo Kozameh a propósito del estreno de la pelicula &#8220;Un método peligroso&#8221;.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entrevista realizada por Mikel Martínez, de RNE Radio 5, a María Luján Ramos y a Guillermo Kozameh a propósito del estreno de la pelicula &#8220;Un método peligroso&#8221;.</p>
<div id="haiku-player1" class="haiku-player"></div><div id="player-container1" class="player-container"><div id="haiku-button1" class="haiku-button"><a title="Listen to " class="play" href="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2012/02/Entrevista_MIQUEL_MARTI.mp3"><img alt="Listen to " class="listen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/plugins/haiku-minimalist-audio-player/resources/play.png"  /></a>
		
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		<title>Un método peligroso… y muy diferente</title>
		<link>http://divanelterrible.com/463/un-metodo-peligroso-y-muy-diferente/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 23:49:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Kozameh</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Sabes qué es el psicoanálisis?]]></category>

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		<description><![CDATA[El último film de David Cronenberg está basado en una obra teatral de Christopher Hampton, quien estaba fascinado por la personalidad de Sabina Spielrein y viajó a Ginebra, donde puedo conocer las cartas originales de esta atormentada psicoanalista. No es casual que un director como Cronenberg, quien siempre ha retratado los más obscuros vericuetos humanos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" title="metodo" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/12/metodo.jpg" alt="width=450" height="150" /></p>
<p>El último film de David Cronenberg está basado en una obra teatral de Christopher Hampton, quien estaba fascinado por la personalidad de Sabina Spielrein y viajó a Ginebra, donde puedo conocer las cartas originales de esta atormentada psicoanalista.<span id="more-463"></span></p>
<p>No es casual que un director como Cronenberg, quien siempre ha retratado los más obscuros vericuetos humanos, se haya interesado por este texto. Fue entonces que estudiando los últimos detalles históricos (autorizados por los herederos de los personajes) más un célebre texto de John Kerr, se puso en marcha con todas las dificultades económicas que implica un film que no está destinado para el consumo masivo del público.</p>
<p>Justamente la película por su estructura y duración breve, 90 minutos, quizás no permita aclarar para el espectador que no conozca la historia, los detalles de esta época cuando Freud, descubre y propone un método absolutamente novedoso y diferente para abordar las locuras humanas.</p>
<p>Desde la primera escena Sabina muestra con sus convulsiones histéricas, la desesperación de un cuerpo casi fragmentado, que lucha para expresar algo que aún no se puede simbolizar por la palabra.</p>
<p>Ella llega a una Clínica Psiquiátrica de Zúrich, de mucho prestigio, pero tradicional en sus tratamientos: electro e hidroterapia, y medidas coercitivas para “enderezar” sus desvaríos.</p>
<p>Cronenberg muestra claramente la oposición franca de Sabina al orden establecido, en escenas típicas del director como mezclar lo alimenticio con lo excrementicio, y la violencia y la muerte fusionadas con el erotismo.</p>
<p>Carl Jung es un joven psiquiatra quien desde esta institución trata de practicar un método diferente para abordar las neurosis de sus pacientes.</p>
<p>Ha leído y escrito a Freud, a quien admira y trata de emular, aplicando a Sabina el método de la asociación libre, camino de partida del método psicoanalítico.</p>
<p>Alli descubrimos después de algunas sesiones con la paciente el porqué del adjetivo peligroso: el descubrimiento de escenas dolorosas infantiles que había caído bajo la represión, asi como las fantasías acompañadas de un disfrutar prohibido.</p>
<p>Freud decía que el método psicoanalítico era paradojal: había que estar mal para solicitarlo, pero fuerte para tolerarlo. ¿Tolerar qué? Que nuestra historia ha dejado marcas, aparentemente insignificantes, pero con efectos sintomáticos, que no somos totalmente “dueños” de nuestras decisiones y somos vividos por una vida que creemos propia.</p>
<p>Jung descubre en una conversación sutil con Freud, sus propias trampas afectivas en su matrimonio con altos beneficios económicos y su renuncia aparente a la intensidad erótica, que sin embargo le pasará factura en no poder mantener la abstinencia que Freud prescribía de forma fundamental en el psicoanálisis.</p>
<p>Las cartas que circulan entre estos tres personajes nos hablan de sus amores, culpas, pero también y eso está muy bien expresado en el film, la pasión por una investigación y conocimiento, trascendiendo los personajes y sus conflictos singulares. Es la primera vez en la historia médica y psicológica que la subjetividad y tormento de los autores se torna en objeto de estudio.</p>
<p>El guión muestra en pocas frases y escenas que Freud apunta a una teoría que se apoya al máximo en el deseo sexual como motor fundamental de la creación, pero también la represión constitutiva del deseo y su imaginario cultural, pueden desembocar en la “enfermedad mental”. Jung en cambio apuesta por una concepción donde el erotismo no juega un lugar preponderante en las neurosis y le da gran importancia a la mitología, los símbolos universales y el determinismo de los arquetipos humanos.</p>
<p>Entre medias se juega entre ellos una historia de amor paterno (Freud) filial (Jung) cuyo final, no solo es la esperada des- idealización de la autoridad, sino en este caso, la omisión grave por parte del hijo del reconocimiento del nombre del padre. La famosa escena cuando Freud descubre que Jung ha omitido voluntariamente (no es un lapsus) sus datos del comité científico, produce un desvanecimiento en el creador del psicoanálisis, que el mismo interpretó como la violencia de los deseos parricidas de su hasta entonces discípulo preferido.</p>
<p>Sabina Spilrein pudo ser tratada y ayudada por Jung, a pesar de las trasgresiones en el marco que Freud recomendaba. A partir del descubrimiento psicoanalítico de su historia infantil, desarrollo una investigación fundamental: la íntima relación de la muerte en la sexualidad y la destrucción adentro mismo de la creatividad. Estos aspectos recibidos por Freud al principio con cautela, sin embargo después fueron reconocidos y desarrollados como la Pulsión por excelencia: “La pulsión de muerte”.</p>
<p>El “distinguido señor profesor” como ella le llamaba en sus confidenciales cartas, le agradeció siempre su aporte y confió en ella para la difusión del psicoanálisis en Ginebra y en Moscú.</p>
<p>La última escena de Jung mirando al vacío, solo, sentado frente a la belleza de la naturaleza, presagia por la habilidad de Cronenberg, la llegada de la primera guerra mundial.</p>
<p>La pulsión de muerte que Sabina había sufrido en su singularidad se extiende a toda una cultura herida en su malestar.</p>
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		<title>De Mujeres y Hombres</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 23:14:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Peces</dc:creator>
				<category><![CDATA[En clave de sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Que, como decía la canción, los tiempos están cambiando a velocidad cada vez mayor, ya no es una novedad para nadie. Las transformaciones de vértigo del mundo contemporáneo, no sólo convulsionan los mercados y los estados, también otros ámbitos que nos tocan más de cerca en lo más cotidiano y personal. Afectan a las historias [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-457" title="hombresymujeres" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/12/hombresymujeres.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>Que, como decía la canción, los tiempos están cambiando a velocidad cada vez mayor, ya no es una novedad para nadie. Las transformaciones de vértigo del mundo contemporáneo,  no sólo convulsionan los mercados y los estados, también otros ámbitos que nos tocan más de cerca en lo más cotidiano y personal. Afectan a las historias corrientes de las que se nutre la vida, las que hablan de cómo las personas hablan, aman, se casan o tienen hijos, de cómo viven y mueren.<span id="more-456"></span></p>
<p>Ana ha decidido que quiere para ella una historia corriente. Ama su trabajo, quiere a su chico, o eso creía, y le gustaría ser madre.  Impulsiva y vivaz, irrumpe en la consulta uno de sus días de sesión,  y al echarse en el diván, entre sorprendida y cabreada, dice que cada día entiende más a sus amigas cuando se preguntan: ¿pero donde están los hombres?, ¿es que no hay hombres?  Ella es una mujer joven,  actual,  y en su breve recorrido de análisis se plantea cuestiones sobre el proyecto de vida que tenía.</p>
<p>Dice querer otra cosa. Quiere compartir más cosas con su novio, más  compromiso por parte de él, y un proyecto común de futuro. El dice quererla, pero le asustan un poco los deseos de Ana, dice que no está preparado.</p>
<p>Esta historia particular,  resulta ser actual en muchas  mujeres,  y se escucha con frecuencia dentro y fuera de las consultas. Se quejan de que no hay hombres. De que los hombres no quieren comprometerse, no quieren tener hijos, no quieren responsabilidades, no quieren…</p>
<p><strong>¿Pero qué dicen ellos?</strong></p>
<p>En los inicios de sus primeros lances amorosos, un jovencísimo paciente, muy freudiano él, se pregunta qué quieren las chicas, porque no las entiende. Si bien esta perplejidad siempre acompañó los primeros lances amorosos de cualquier chico joven, en el varón adulto de la época actual, toma otros tintes.</p>
<p>La complejidad de esos cambios profundos y acelerados, que decíamos, abarca todos los aspectos de la vida moderna. Las maneras de relacionarse en general,  y  las relaciones amorosas en particular, se han transformado.  Bajo la bandera de la igualdad, nuevos comportamientos  rigen los estilos de vida actuales.</p>
<p>Sí. Hay hombres asustados, fuga de hombres, dicen algunas. Se esconden, se sienten abrumados, porque ellas pueden tener amantes, pueden tener hijos, autonomía,  trabajos importantes.  El ritmo de los cambios es vivido como una amenaza. Muchos  han tirado la toalla y ya no quieren conquistarlas. Algunos, desorientados,  eluden cualquier compromiso con una mujer y,  en los casos más dramáticos, otros las matan.  En esa huída,  los hábitos autoeróticos,  son el refugio de otros muchos que se divierten con los múltiples cachivaches electrónicos, que inundan el mercado sin parar.  Juguetitos que, a más de uno, le “ponen” más que su chica, según dicen.</p>
<p><strong>¿Virilidad en crisis?</strong></p>
<p>Masculino-femenino son distintas formas de desear, de amar, de gozar que definen cada sexo. Antes y ahora vemos maridos que hacen de madres. También mujeres en papeles masculinos.</p>
<p>Lo cierto es que los ideales de igualdad, producto de las conquistas sociales influyen en las relaciones de hombres y mujeres. Mientras han aumentado los síntomas sexuales, en ellos y ellas, se escucha cómo algunas jóvenes dicen cuando salen a divertirse: “vamos a hombrear”.</p>
<p>Por otro lado, el influjo de lo comercial parece abarcar las relaciones amorosas.  Y los riesgos y angustias de vivir juntos y separados, son pensados en términos de costes y beneficios, de conveniencia. Amor líquido, lo llama  Zigmunt Bauman, cuando habla de la fragilidad de los vínculos humanos y del miedo a establecer relaciones  duraderas, más allá de los meros contactos.</p>
<p>En medio de este panorama, ¿qué decir?  Por lo pronto, que la vida amorosa no era mejor, o más sencilla, antes de estos nuevos tiempos. Que no hay respuestas colectivas para las venturas y desventuras que acompañan las relaciones de hombres y mujeres. Pues, más allá de los cambios, tanto la queja de las mujeres, como la inhibición de los hombres, ¿no muestra que no es más fácil para unos u otras?, ¿que la disimetría entre los sexos, conlleva dificultad para ambos?  Tal vez, la última película de Buñuel, Ese Oscuro Objeto de Deseo, defina bien la cuestión del deseo como signo de insatisfacción del ser humano de cualquier época.</p>
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		<title>Despedidas y encuentros</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 23:33:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Conde Díaz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hablemos de la depresión]]></category>

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		<description><![CDATA[No es lo mismo despedida que pérdida, una separación que conlleve la ilusión de volver a verse que un adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite enfrentar ambas sea el mismo: el duelo. No es lo mismo un encuentro que un hallazgo, el primero realización de lo esperado y lo segundo una sorpresa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-460" title="encuentros" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/12/encuentros.jpg" alt="" width="450" height="150" /></p>
<p>No es lo mismo despedida que pérdida, una separación que conlleve la ilusión de volver a verse que un adiós definitivo, aunque el mecanismo psíquico que nos permite enfrentar ambas sea el mismo: el duelo.<span id="more-459"></span></p>
<p>No es lo mismo un encuentro que un hallazgo, el primero realización de lo esperado y lo segundo una sorpresa afortunada, en ambos nos enriquece el contacto con el otro.</p>
<p>Se puede objetar que hay una gran diferencia entre una pérdida real e irreversible del objeto de amor y una separación temporal y, sin embargo, el lenguaje corriente se sirve, en ambos casos, de la misma palabra: adiós, a la que hay que añadir alguna precisión: adiós, hasta la vista… adiós, hasta siempre…adiós para siempre.</p>
<p>Con los encuentros y hallazgos pasa lo mismo, hola que tal, sirve para significar ambas situaciones, aunque el hallazgo remarca la sorpresa y por tanto un agradable desconcierto en oposición a la íntima alegria emocionada del encuentro deseado y esperado.</p>
<p>Las despedidas y encuentros nos ponen en relación con nuestra dependencia de los otros, son los semejantes los objetos mas estimulantes que habitan el mundo, el mundo es parte de nosotros y nosotros formamos parte del mundo en una concepción ecológica  de la psique. Yo soy yo y mi circunstancia que dijo el filósofo.</p>
<p>Cuando se ha depositado sobre un objeto del mundo externo el interés, el afán, el amor… no resulta fácil desprenderse de él. Aunque la condición de la vida es la pérdida, como señala Freud en Duelo y Melancolía la libido ligada a un  objeto tiende a permanecer unida a él sin atender a razones. Hace falta un largo proceso, con dolorosas y sucesivas pruebas de realidad, para que la economía psíquica se reorganice en relación al objeto y que esa nueva situación permita al sujeto libidinizar otros objetos, abrirse a los encuentros y a los hallazgos. La vida además de pérdidas tiene hallazgos que nos transforman introduciendo en nosotros partes ajenas que pasaran a conformarnos, nueva versión del dicho de que somos lo que comemos.</p>
<p>La vida es cambio perpetuo, permanente discurso interminable en que nos perdemos y nos hallamos, aunque la ilusión sea permanecer inertes. Los conocimientos de neurobiología demuestran que en el hecho de recordar se altera el recuerdo que ya no volverá a ser el mismo, lo que por otro lado nos permite ser optimistas con la utilidad del tratamiento analitico, con la posibilidad de resignificar el trauma, de elaborar el conflicto, de modificar las investiduras libidinales de nuestros objetos del mundo interno y externo, jugando con las pérdidas y los hallazgos.</p>
<p>Un adiós conlleva la esperanza del retorno, la ilusión de que la pérdida no es tal, de que puede haber otro momento de restitución en el que aquello que éramos, y ya no somos, vuelva, reencuentro con el objeto que nunca terminó de ser el que anhelábamos.</p>
<p>Por ejemplo, terminó la revista y empezó el blog el mismo nombre transita una despedida y un encuentro: Diván el Terrible, irónico, sugerente, juego de palabras apto para  la sonrisa, la diversidad y el rigor teórico, y marco posible de nuevas modalidades de encuentro entre psicoanálisis y cultura.</p>
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		<title>Señoras y señores soy un adicto</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Nov 2011 15:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Conde Díaz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adicciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy francamente preocupado, soy un adicto según la definición que encontré en la red, reúno los requisitos: busco &#8220;la repetición del placer&#8221;. Somos seres de costumbres, de pequeñas adicciones y para Freud la adicción primordial es la masturbación, un asunto digital se puede deducir&#8230; El psicoanálisis aborda la relación del sujeto y el objeto de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/wine.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-451" title="imagen" src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2011/10/wine.jpg" alt="" width="450" height="150" /></a></p>
<p>Estoy francamente preocupado, soy un adicto según la definición que encontré en la red, reúno los requisitos: busco &#8220;la repetición del placer&#8221;. Somos seres de costumbres, de pequeñas adicciones y para Freud la adicción primordial es la masturbación, un asunto digital se puede deducir&#8230;<span id="more-450"></span></p>
<p>El psicoanálisis aborda la relación del sujeto y el objeto de la adicción señalando la responsabilidad del sujeto, frente al discurso biologicista que lo achaca a la sustancia. Los estudios confirman que pesa más el sujeto que la sustancia en la adicción&#8230; Yo soy adicto a múltiples objetos, visuales, acústicos, gustativos, táctiles&#8230; al café recién despertado, al cigarrillo de después de comer, a leer el periódico los domingos, al tinto, a navegar por Internet que es una adicción digital como la primordial, y no pararía de contarles. Según los expertos el amor apasionado y exclusivo por un único objeto siempre es peor, así es que seguiré con mis variadas adicciones que les recomiendo&#8230;</p>
<p>En el año 2001, murió en Sevilla &#8220;Silvio&#8221; Fernández Melgarejo, cantante Rockero, íntimo amigo del duende del arte y de la bebida. Su adicción al alcohol fue una circunstancia de su vida y de su muerte, yo soy yo y mi circunstancia dijo Ortega, y a Silvio le tocó el alcohol. Una vida no cabe en un diagnóstico médico. Para Silvio, que se decía alcoholista para diferenciarse como sevillista que era, del alcohólico que por lógica sería bético (información de Elevax), su adicción ha sido ruido de fondo sobre el que supo interpretar con su voz la emoción del arte y un pensamiento siempre ocurrente, agudo y avisado, como para decir esto &#8220;La verdad si no tiene gracia a nadie le interesa&#8221;. Genio y figura hasta la sepultura que creó adictos.</p>
<p>Y bueno les propongo en este tema dos direcciones:</p>
<ol>
<li>La página Web de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, información general, recursos, contactos de ayuda, <a href="http://www.fad.es/" target="_blank">http://www.fad.es/</a></li>
<li>Una interesante pagina que introduce el punto de vista del consumo responsable con referencias muy actuales: <a href="http://www.energycontrol.org/" target="_blank">http://www.energycontrol.org/</a></li>
</ol>
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