Nuestra sociedad “avanzada”, sufre un cruce de pensamientos contradictorios que no encuentran base firme ni referencia en ideologías aceptadas como tales ni en valores respetados universalmente. Los filósofos o intelectuales ya no guían el común de los mortales con su visión privilegiada de lo real, y los políticos ya no tienen vocación de conducir su país hacía una meta trascendental, sino meramente utilitaria. Los padres no se atreven a orientar firmemente a sus hijos, porque ellos mismos ya no están muy seguros de no equivocarse. Seguir leyendo »
Thierry Reyners
Analizante, Madrid