
Llama a la reflexión la alarma social producida por los últimos parricidios y fratricidios acaecidos en nuestro país. Dicha alarma, ¿se debe a los crímenes en sí, sucesos que esporádicamente salpican las noticias, cometidos por sujetos con estructuras que deben valorarse individualmente, o a que los autores fueran adolescentes? ¿Hubiesen producido el mismo efecto social de haber sido realizados por adultos, como ha sucedido otras veces? ¿Qué de lo siniestro ha provocado en los adultos para hacer que se mire a todos los adolescentes como “criminales en potencia” y señalarles como únicos responsables de la agresividad y violencia de nuestra sociedad? (más…)