
Ella había cobrado una sustanciosa cantidad por un trabajo atrasado. Alegre y dándose importancia, se lo comunicó a él.
Entusiasmado, él contestó: “¡Te compro un coche!” Sorprendida, ella respondió: “¡Qué cara!, ¿cómo que me compras? -dando énfasis al “me”-. Con lo mío. Así también te hago yo regalos, con lo tuyo”. Seguir leyendo »
