
Lo último había sido querer emular el labio de Michelle Pfeiffer. El cirujano plástico se pasó de silicona, y en vez de un morrito voluptuoso modeló lo que el resto de los mortales interpretaba como un guardabarros labial. Pero Eny -se negaba a ser llamada Eenedina- estaba encantada. Al fin y al cabo había consumido y gastado dinero, que era como afirmaba su personalidad. (más…)