
Aparecen en nuestras pantallas caseras y luego desaparecen, sin más, y nos olvidamos de sus caras, sus sonrisas y hasta sus llantos que, por unos minutos, nos conmovieron, como si nunca íbamos a poder olvidarlos. Nos conmovían como si fueran nuestros vecinos o nuestros hermanos. (más…)