
Yo soy un tío estupendo, de hecho todo el mundo me aprecia. Todo el mundo me quiere, menos algunas personas sin importancia de las que me olvido en el acto. Hago todo lo que tengo que hacer sin excesos, de acuerdo con el término medio de los estoicos (de lo que, por otra parte, no me enorgullezco desde que leí un libro que compara la magnífica actitud del hombre estoico con la total indiferencia de la histérica). Seguir leyendo »