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	<title>Diván el Terrible &#187; Christine Pepin</title>
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	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
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		<title>Soledad Lorenzo</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Feb 2009 00:45:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christine Pepin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Soledad Lorenzo “la grande dame” de las vanguardias, tiene una galería abierta desde 1985. Por su galería han desfilado artistas como Txomín Badfiola, Pello Irazu, José María Sicilia, Miquel Barceló o Guillermo Pérez Villalta. Es una referencia en el mundo del arte contemporáneo. Diván: Soledad Lorenzo, ¿de qué forma llega Ud. al arte? Soledad Lorenzo: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://divanelterrible.com/wp-content/uploads/2009/02/slorenzo.jpg" alt="Imagen" /></p>
<p>Soledad Lorenzo “la grande dame” de las vanguardias, tiene una galería abierta desde 1985. Por su galería han desfilado artistas como Txomín Badfiola, Pello Irazu, José María Sicilia, Miquel Barceló o Guillermo Pérez Villalta. Es una referencia en el mundo del arte contemporáneo.<span id="more-192"></span></p>
<p><strong>Diván: Soledad Lorenzo, ¿de qué forma llega Ud. al arte?</strong></p>
<p>Soledad Lorenzo: Mi madre era coleccionista y sus amigos pertenecían al<br />
ambiente de la cultura. Algunas veces una persona ama la cultura y sin embargo tiene dificultades con el arte. Yo amaba el arte.</p>
<p><strong>D.: Aunque Ud. ya disfrutaba del arte, no obstante, ¿tiene la impresión de que llegó a él tardíamente como oficio?</strong></p>
<p>S. L.: Yo era la pequeña y me sentía la tonta de la familia. No entendía nada cuando mis hermanos hablaban con mi padre. Yo llego al arte verdaderamente muy tarde, surgió esta posibilidad en un momento de gran sensibilidad para mí, se acababa de morir mi marido. Y a través de su muerte entré en contacto con la muerte, ambos éramos muy jóvenes.</p>
<p>Cuando me vinculé con la profesión, con el mundo de los artistas y galeristas, entonces supe que no lo dejaría nunca.</p>
<p><strong>D.: Soledad, del arte se pueden decir muchas cosas. Para alguien que lleva en ese mundo tantos años como Ud. ¿qué es el arte?</strong></p>
<p>S. L.: El arte es la vida y esto no es una frase hecha. El arte tiene esa parte física, ornamental, que ha impedido a la sociedad entender que leyendo un libro, mirando una pintura, o escuchando música, uno está nutriendo su mente. En el fondo el arte te ayuda a entender el mundo en el que vives. No nos enseñan a apreciar la inteligencia visual, pero verdaderamente el arte entronca más con la vida que la palabra porque es menos dogmático. La palabra delimita demasiado, claro está que la palabra admite sugerencias y depende de cómo la utilices el contexto varía, pero son códigos más dogmáticos. Hay un diccionario que explica lo que quiere decir cada palabra.</p>
<p>Pero cuando se está mirando una obra de arte, un cuadro, lo que está en juego es la percepción emocional del ser humano, dependiendo, claro está, de lo que pretende el artista, te pondrá en contacto con diferentes facetas de la vida.</p>
<p>Ahora bien, eso no quiere decir que un cuadro te esté dando todas las facetas de la vida. Si tú estás mirando un cuadro de Bacon él está plasmando el desgarramiento del ser humano en las diferentes sociedades, pero a la vez está el color, las formas y entonces la mirada abarca más que la palabra, siendo siempre subjetivo, claro está. Es algo que te alimenta desde tu propia personalidad y te ayuda a entender tu entorno.</p>
<p><strong>D.: De hecho el arte es milenario y surge como una de las primeras necesidades de expresión del hombre.</strong></p>
<p>S. L.: Efectivamente, para ejemplo las cuevas de Altamira de Lescaux. En realidad los primitivos no estaban decorando sus cuevas, estaban plasmando las maravillas y los horrores que vivían como las maravillas de la naturaleza.</p>
<p><strong>D.: Por su vida han pasado grandes artistas, sobre todo grandes artistas contemporáneos. Su galería es conocida por tener artistas como Barceló y tantos otros. Cuando un artista está delante del lienzo blanco, ¿qué diría Ud. Que hay de él mismo en ese lienzo o en una arcilla que tenga que modelar?</strong></p>
<p>S. L.: De eso se ha dicho mucho en los libros. Se ha hablado del horror del lienzo o de la página en blanco. Yo creo que eso siempre ha sido igual, pero en el siglo XX las cosas son diferentes. En el arte del pasado, al ser un encargo, se marcaba una diferencia aunque luego en el cuadro se volcara más que una cara un paisaje. Era más fácil. En el siglo XX, debido a la abstracción, a las formas, al Cubismo, al Impresionismo, al Expresionismo se han buscado parcelas en conexión con la pintura. Luego, en la última etapa del siglo XX, se ha vuelto a reencontrar el cuerpo, pero el cuerpo en otro territorio, en el intento de plasmar la realidad del gesto. En cualquier época, el artista siempre tiene miedo. El artista tiene que poner algo de sí mismo que haga que su obra tenga vida, que no sea un objeto muerto y es allí cuando surge el talento, que es eso que no se puede definir. Cuando estás viendo el cuadro es cuando te das cuenta de la vida que tiene; es cuando percibes la intensidad que el artista ha puesto ahí. Por eso de lo que tiene miedo un artista es de perder es intensidad.</p>
<p>Yo siempre he temido perder la vitalidad que tengo.</p>
<p><strong>D.: El arte, ¿es el reflejo de la historia y del tiempo?</strong></p>
<p>S. L.: El arte es bastante atemporal, es como la vida. La vida al final son cuatro preguntas que nos estamos haciendo siempre. Lo que pasa es que se hacen desde diferentes territorios. La vida en el siglo XIX era diferente y el artista plasmaba sus visiones y la problemática de ese momento. Ahora, nuestra problemática como anécdota es otra y tenemos posibilidades de conocer cosas que antes no sabíamos. La realidad dice que en profundidad no cambiamos, ya que desde la prehistoria hasta nuestros días, el ser humano ha tenido las mismas preocupaciones. Cuando la gente critica el arte del siglo XX y de éste principio del siglo XXI diciendo que esto no es arte, debe de ser porque el que no entiende el arte contemporáneo está cerrado a la vida. El arte tiene que variar. No es lo mismo lo que nuestros ojos están habituados a ver de nuestro pasado que lo que se ve en el presente, aunque cada vez la gente entiende más el arte contemporáneo porque ha habido una preparación para ello. Muchos dicen, por ejemplo, que el vídeo no es arte. El vídeo es un soporte como otro cualquiera, la actitud del artista no cambia. Las cosas son acumulativas y los diferentes soportes siguen siendo útiles a los artistas para plasmar lo que somos. Si un soporte desaparece será porque la sociedad ha evolucionado y ese soporte ya no tiene cabida, pero eso no querrá decir que se ha abandonado la búsqueda para seguir plasmando las preocupaciones.</p>
<p><strong>D.: ¿Cómo se llega a ser un artista? ¿Qué es lo que impulsa a alguien a pintar, a escribir, a esculpir, a componer…?</strong></p>
<p>S. L.: Creo que eso es vocacional. El que elige ser escritor o artista plástico, yo creo que lo hace por vocación. No tenemos que olvidar que lo primero que hace un niño es dibujar. El niño intenta plasmar algo, los primeros personajes de su entorno familiar: La madre, el padre, los hermanos. El arte plástico siempre pasa por el dibujo, por eso digo que ese niño nunca deje de pintar… que siga pintando.</p>
<p><strong>D.: Soledad, ¿Ud. pinta?</strong></p>
<p>S. L.: No, no, yo he tenido dificultades con el dibujo desde pequeña. Pero no dibujar bien no quiere decir que no ames el arte.</p>
<p><strong>D.: Soledad, por su galería pasan artistas, críticos de arte… Cuando Ud. elige alguien para exponer, ¿por qué lo hace?</strong></p>
<p>S. L.: Eso es como elegir un novio, ¿por qué eliges a Pepe y no a Juan? En el fondo el arte es el gran desconocido, la palabra es la gran comunicadora.</p>
<p>Todos hablamos pero no todos pintamos. La palabra es más fácil de entender aunque esté llena de sutilezas. Hay palabras maravillosas como amor, vida, que tienen una carga fantástica y a menudo de tanto usarlas las decimos con demasiada frivolidad.</p>
<p>Cuando estás eligiendo al artista para que exponga en tu galería, hay algo de enamoramiento entre el artista, su obra y el galerista. Cuando eliges, el inconsciente te marca mucho. Ese artista está aportando algo. El arte son muchas cosas. Estos días tengo algo que es coreano. Su sensibilidad es diferente de la sensibilidad del español pero yo intuyo que se van a comunicar bien. El arte es universal. Yo trabajo con gente joven o con gente más mayor como Palazuelo, Burjois, pero en el fondo todos quieren plasmar lo mismo. El arte es la vida.</p>
<p><strong>D.: Si aquellos momentos difíciles que te acercaron al arte, si aquellas muertes que te rodearon no se hubieran producido, ¿has pensado alguna vez qué hubieses hecho si no fueras galerista?</strong></p>
<p>S. L.: Yo vivo el día, no soy nostálgica, mi pasado me constituye. Siempre digo que sigo hablando con mis muertos. No creo en la nostalgia ni en el sentimentalismo. No hay tiempo que perder. Vives el presente, lo otro está ahí.</p>
<p><strong>D.: Además de con arte, Soledad, ¿con qué disfrutas?</strong></p>
<p>S. L.: Lo digo con vergüenza pero he dejado de leer porque no tengo tiempo. Mi gran pasión es el arte, mi gran pasión es el cine y también los seres humanos. Y luego, la verdad es que me encanta cocinar y hacer el gesto pequeño. Estoy demasiado en contacto con lo trascendente. Estoy segura de que cuando uno ama la vida siempre encuentra algo. Yo estoy agradecida al azar por haber puesto el arte en mi camino. La soledad tiene mala reputación pero uno es uno en la soledad.</p>
<p><strong>D.: ¿Es España un país de arte?</strong></p>
<p>S. L.: Sí, por favor, sí, Velázquez, Goya, Picasso son artistas esenciales para la humanidad.</p>
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		<title>Kenizé Mourad</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Nov 2008 00:39:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christine Pepin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Descendiente de los últimos sultanes de Turquía y de un rajah de la India, es periodista, reportera durante años, especialista en Medio Oriente y escritora. Una mujer hipersensible con una mirada donde brilla ante todo la inteligencia. En su primer libro De parte de la princesa muerta nos hablaba de su madre, que murió en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Descendiente de los últimos sultanes de Turquía y de un rajah de la India, es periodista, reportera durante años, especialista en Medio Oriente y escritora. Una mujer hipersensible con una mirada donde brilla ante todo la inteligencia. En su primer libro De parte de la princesa muerta nos hablaba de su madre, que murió en París a los pocos meses de nacer ella, en Un jardín en Badalpur nos habla de su reencuentro con su padre cuando tenía 19 años.</p>
<p><strong>Diván: ¿Qué le llevó a expresarse a través de la escritura?</strong></p>
<p>Kenizé Mourad: Decidí escribir porque para mí, la escritura es una especie de análisis, y, en cierto modo, es una búsqueda. Sí, digo bien una búsqueda. Escribo para intentar comprender ciertas cosas.<span id="more-183"></span></p>
<p><strong>D. En su primer libro De parte de la princesa muerta, hablaba Vd. de la madre, de su madre, en el segundo, Un jardín en Badalpur, habla Vd. del padre, de su padre, ese padre que no conocía y que me imagino que por fin conoció un día. ¿Fue para Vd. necesario hablar antes de la Madre que del Padre?</strong></p>
<p>K.M. No fue algo premeditado. La madre se impuso, ella era muy importante para mí, porque no la había conocido y además se murió cuando yo sólo tenía un año y medio. Por lo tanto hablar de ella era como volver a crearla, era como si yo hubiese dado a luz a mi propia madre. También, pienso que yo tenía un problema psicológico con mi madre desde la adolescencia, porque ella me había declarado como niña nacida-muerta, por eso la llegué a odiar. Hablar de ella era una manera de liberar todos mis fantasmas y también, en cierto modo, era conocerla. Lo que pasa es que, más tarde, cuando comprendí mejor quién era ella, tuve la necesidad de escribir y contar su vida, de decir quién era y lo que de verdad había pasado. Contar paso a paso su vida, integrarme en esos pasos para entenderla mejor, porque yo creo que una mujer no logra reconciliarse consigo misma, no llega a estar a gusto dentro de sí misma, si antes no se ha reconciliado con su propia madre.</p>
<p><strong>D. Vd. misma dice que le ha costado mucho escribir Un jardín en Badalpur, este segundo libro. ¿Porqué le ha costado tanto escribirlo?, ¿Tiene que ver con que hable Vd. de su padre?</strong></p>
<p>K.M. En efecto, he tenido dificultad en escribir este segundo libro. En el primero hablaba de otro personaje que es el de mi madre. En Un jardín en Badalpur, la protagonista soy mucho más yo, yo y mi padre. Hablar de uno mismo siempre es difícil, un escritor siempre habla de sí mismo, pero es verdad que en este libro he hablado directamente de mí aunque haya cambiado ciertas cosas, porque también este libro es ficción, sin embargo hablar de ello era algo que tenía que hacer antes de morir. En el fondo escribir un libro autobiográfico es deshacerse de uno mismo, lo que decía antes, uno toma cierta distancia. Eso es algo muy duro, en cierto modo es un análisis, incluso mucho mas que eso, porque un psicoanálisis se hace acompañado por un psicoanalista. También se hace escribiendo uno su propio diario. Pero para construir un libro, un libro que en cierto modo es una novela autobiográfica, hay, al mismo tiempo, que volver a encontrar las emociones, las cosas que han sido difíciles de vivir, y volver en cierta manera a vivirlas. No se puede describir las cosas, hay que vivirlas, pero también hay que tener una determinada distancia hacia esas cosas vividas.</p>
<p><strong>D. Kenizé Mourad, Vd. ha crecido sin su padre hasta la adolescencia, es difícil vivir sin padre, ¿qué papel tiene que tener el padre en el seno familiar?</strong></p>
<p>K.M. Yo creo que crecer sin un padre es una de las peores cosas que le puede ocurrir a alguien. También es muy difícil crecer sin la madre, se necesita la presencia de los dos. Pienso, por ejemplo, que ahora en Francia, las parejas de homosexuales van a poder casarse y adoptar niños legalmente; pues bien, de verdad, creo que eso es un error. La verdad es que la gente vive como quiere y ahí yo no me meto, es mas, me parece bien, no es mi problema, pero en cierto modo me temo que esto sea hundir a un niño en la neurosis desde muy pequeño, desde su más tierna infancia. Un niño que no tiene una imagen del padre o de la madre, sin lugar a dudas, es un niño desequilibrado.</p>
<p><strong>D. Vd. misma dice que el derecho de cualquier niño es saber de donde viene. ¿Qué siente un niño que no sabe de donde viene, que no sabe quién es?</strong></p>
<p>K.M. Eso es terrible, porque ese niño no tiene nada a que agarrarse, no tiene bajo sus pies ningún suelo sólido a partir del cual desarrollarse. Siempre hay que construirse a partir de algo. En mi libro explico que la heroína buscaba una piedrecita, algo seguro sobre lo que poder construirse. Porque si estamos totalmente en lo desconocido, no podemos avanzar, no podemos construirnos sobre arena, y en la medida en que uno no esta seguro de nada, no puede elegir, y elegir es la base de algo, no se elige en el vacío. Por eso, cualquier niño necesita una base sólida, un apoyo, sabiendo quien es su familia, porque un niño normal eso lo sabe, aunque eso sea algo que en un momento dado se pueda rechazar, de hecho en la adolescencia se rechaza, pero por lo menos tiene algo a partir de lo cual se puede identificar. Lo peor que le puede ocurrir a una persona es no tener nada desde donde poder localizarse. En esas circunstancias no hay nada donde poder elegir y además no hay nada sobre lo que construir un principio de vida, algo para poder empezar a vivir.</p>
<p><strong>D. Su personaje de este libro, Zahr, ha tenido otros padres, padres adoptivos. Vd. sabe lo que es tener un padre adoptivo y también sabe lo que es tener un &#8220;verdadero&#8221; padre. ¿De qué manera se viven esas dos relaciones?</strong></p>
<p>K.M. Con un padre adoptivo, aunque éste sea maravilloso, uno siempre tiene la sensación de que le están haciendo un favor. Uno es educado por gente encantadora, pero tiene la impresión que no tiene derecho a ese amor. Ese amor se lo dan por bondad, por caridad, y en verdad, creo que esto crea una gran inseguridad. Porque es justo que un niño piense que tiene derecho a ser querido, a ser amado. Un niño adoptado, muy a menudo, aunque no siempre, puede tener cierta inseguridad, mas adelante en el terreno del amor. Una inseguridad que va a repercutir en toda su vida de adulto. Y esto porque, en el fondo, aunque sus padres adoptivos le quieran mucho y le den mucho cariño, sus verdaderos padres no están ahí y siempre se preguntara porque no están ahí, porque le han abandonado, y puede llegar a pensar que le han abandonado porque no vale nada y que en el fondo sus padres adoptivos le quieren por caridad. Eso provoca esa sensación terrible de no valer nada, o por lo menos de no valer gran cosa, y a partir de ese razonamiento el niño tiene una gran dificultad para construirse una vida, y para dar amor. Puede condicionar toda una vida afectiva.</p>
<p><strong>D. Empieza Vd. este libro con la muerte de su padre, en vez de cuando se vuelven Vds. a encontrar.</strong></p>
<p>K.M. Lo empecé a la muerte de mi padre sin motivo especial, en realidad no creo que haya en ello ninguna intención fallida. Es un libro escrito en flash back&#8217;s y pienso que la muerte de un padre era un momento lo suficientemente difícil y se puede sentir la necesidad de volver atrás, sobre uno mismo. De hecho nunca hubiese podido escribir este libro antes de la muerte de mi padre, y muy a menudo la muerte de un padre o de una madre es un momento para volver la vista atrás, la vista atrás sobre las relaciones que hemos tenido con ellos.</p>
<p><strong>D. ¿Cree Vd. que si no hubiese conocido a su padre sería Vd. diferente?</strong></p>
<p>K.M. Sin lugar a dudas, ahora estaría muy mal.</p>
<p><strong>D. Ha trabajado en el mundo de la psiquiatría. En su opinión, ¿cuál es la parte de responsabilidad en la neurosis de la falta de figura materna y paterna?</strong></p>
<p>K.M. Es importantísimo, hay neurosis producidas por muchas cosas, pero pienso que las neurosis vienen en gran parte por la falta de amor, de identidad, arrancan de problemas no resueltos con los padres.</p>
<p><strong>D. ¿Qué se le puede pedir o se le debe pedir a un padre?</strong></p>
<p>K.M. Pues ante todo hay que pedirle que esté ahí, que esté presente, que sea un padre que te quiera, y también, porque no, que tenga una cierta autoridad. Tiene que ser una presencia, porque un padre demasiado débil tampoco creo que sea bueno, y demasiado fuerte también puede anular. Lo que tiene que hacer es estar presente, eso es todo. La verdad es que las neurosis se transmiten de generación en generación, y niños que han tenido padres neuróticos acaban teniendo las mismas actitudes y las mismas neurosis que sus padres, sobre todo cuando no se han resuelto esas neurosis. Cuando no se han analizado, cuando no se ha trabajado sobre ellas, a partir de un psicoanálisis, una terapia o la escritura, pues se retransmiten sin quererlo las mismas neurosis a los hijos.</p>
<p><strong>D. ¿De qué manera se establece la diferencia en la relación del padre con la hija y del padre con el hijo?</strong></p>
<p>K.M. Bueno, están las relaciones generales de todo padre con su hija o con su hijo, algo que conocemos todos, con los famosos complejos, por ejemplo el de Edipo (la hija se siente atraída por el padre, el hijo por la madre, etc.), pero en el contexto oriental eso se agrava, porque ahí la hija es, aun mucho menos importante que el hijo. El hijo es el dios para el resto de la familia, sobre todo para el padre, el hijo se fue transformando en el sucesor. En el mundo mediterráneo antiguamente era igual, pero en Oriente nada ha cambiado o muy poco, todo sigue como antes. Es decir que todos los problemas que se tienen en Occidente, allí en Oriente existen de manera mas agravada.</p>
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