
Érase una vez, una niña de ocho años a quien el pedagogo de su colegio le diagnosticó un TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad).
En su informe (un formulario oficial), el pedagogo señalaba que la niña presentaba dificultades de tipo psicolingüístico, por lo que debía “recibir intervención específica individualizada por maestro de pedagogía terapéutica como adaptación de acceso al currículo”, lo cual no tiene nada de excepcional. (más…)