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	<title>Comentarios en: ¿Diván o cara-a-cara?</title>
	<link>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/</link>
	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 16:48:24 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Laura</title>
		<link>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-406</link>
		<dc:creator>Laura</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Jul 2008 23:15:28 +0000</pubDate>
		<guid>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-406</guid>
		<description>Hola, Me gusta leer he indagar sobre el metódo psicoanalìtico.

Desde mi ser Artista -Escultora  me resulta frío y manipulador pero bastante efectivo, por lo menos en mi caso. Mi pasión es producir subjetividad y eso de ponerse en el lugar de objeto de deseo debe ser bastante incómodo y doloroso sobretodo para los analistas que se transfieren con sus pacientes. ¿Qué hacen en esos casos? ¿se desprograman?, ¿derivan a sus pacientes?, ¿se hacen los duros odiosos? Diván o cara a cara, cuando la urdimbre de significaciones habla tan claramente, cuando se percibe la parte humana y espiritual con aromas y colores o con percepciones, llamase intuición?, no hay silencio, estrategia, ni escenario psicoanalítico que valga.

En mi caso percibo que en algún lado del prisma nos deseamos mucho.... así que creo que nos hemos dado de alta  luego de 4 años. Y de no haber sido mi analista sería el hombre que yo elegiría para compartir parte de mi vida. Sigo esta aventura de vivir Artísta lo mejor que me salga... Si conocen a un hombre operado de la p. madre que lo parió ¿me avisan?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, Me gusta leer he indagar sobre el metódo psicoanalìtico.</p>
<p>Desde mi ser Artista -Escultora  me resulta frío y manipulador pero bastante efectivo, por lo menos en mi caso. Mi pasión es producir subjetividad y eso de ponerse en el lugar de objeto de deseo debe ser bastante incómodo y doloroso sobretodo para los analistas que se transfieren con sus pacientes. ¿Qué hacen en esos casos? ¿se desprograman?, ¿derivan a sus pacientes?, ¿se hacen los duros odiosos? Diván o cara a cara, cuando la urdimbre de significaciones habla tan claramente, cuando se percibe la parte humana y espiritual con aromas y colores o con percepciones, llamase intuición?, no hay silencio, estrategia, ni escenario psicoanalítico que valga.</p>
<p>En mi caso percibo que en algún lado del prisma nos deseamos mucho&#8230;. así que creo que nos hemos dado de alta  luego de 4 años. Y de no haber sido mi analista sería el hombre que yo elegiría para compartir parte de mi vida. Sigo esta aventura de vivir Artísta lo mejor que me salga&#8230; Si conocen a un hombre operado de la p. madre que lo parió ¿me avisan?</p>
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	<item>
		<title>Por: Manuel Baldiz</title>
		<link>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-401</link>
		<dc:creator>Manuel Baldiz</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jun 2008 12:34:34 +0000</pubDate>
		<guid>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-401</guid>
		<description>Estimada Lorena,

Es cierto que la cuestión específica de cual es el momento más adecuado para pasar a un paciente al diván no está abordada directamente en el texto, ni tampoco los criterios para decidir qué sujetos pueden pasar al diván y en cuales es preferible mantener el cara-a-cara. Es un asunto muy interesante, sin lugar a dudas, pero excedía por completo las intenciones del escrito.

En una primera aproximación al tema, podríamos apelar a la ética del caso-por-caso, aunque dicha apelación pueda resultar un poco frustrante para el que busca orientaciones de carácter general. La particularidad de cada paciente nos dará los datos precisos para decidir si es adecuado ofrecerle el diván y, en caso afirmativo, cual es el momento idóneo para introducir ese cambio. Desarrollemos algunos de los puntos concernidos en esta cuestión de la particularidad, sobre todo desde dos perspectivas: el diagnóstico de estructura y la posición del sujeto en el momento de la consulta.

Clásicamente se sostenía que la distinción diagnóstica entre neurosis y psicosis era el elemento fundamental para resolver ese pasaje. De acuerdo a esa “doxa”, que algunas corrientes psicoanalíticas aún mantienen de algún modo, los neuróticos eran todos susceptibles de beneficiarse del uso del diván, mientras que en los casos de psicosis era preferible no utilizar dicho artificio. Desde una perspectiva más actual, y sobre todo desde una óptica lacaniana, merece conservarse de esa concepción solamente la idea de que la regresión favorecida por el diván puede ser peligrosa para algunos sujetos psicóticos, pudiendo precipitar crisis que de otro modo se podrían haber contenido y/ó elaborado de otra manera. Así pues, en lo que respecta al diagnóstico de estructura, cabe sostener una extrema prudencia en el uso del diván cuando el analista tiene fundadas razones para pensar que se encuentra frente a un paciente psicótico.

Desde Lacan hay otro diagnóstico, más allá del de estructura (complementándolo de algún modo), que también es muy importante a la hora de decidir el tipo de trabajo a implementar con un paciente, así como la utilización (ó no) del diván. Hace referencia a todo lo que tiene que ver con la demanda del sujeto, el modo en que éste trae su síntoma al analista, la posibilidad de la instalación de la transferencia, y lo que en términos de discursos lacanianos se conoce como la “histerización”. No es éste el lugar más adecuado para desarrollar en detalle estas interesantes cuestiones teórico-clínicas, pero podemos dar algunas breves indicaciones.

Aunque estemos convencidos de que aquel ó aquella que nos consulta es un sujeto neurótico que a priori podría beneficiarse de la cura analítica, su posición subjetiva respecto de sus síntomas y de sus demandas puede variar enormemente según los diferentes casos. Por ejemplo, pensándolo desde la perspectiva estricta del síntoma por el que se consulta, nos encontraremos con dos grandes grupos. Hay bastantes sujetos que traen el síntoma como una pura queja, un malestar del que quieren desprenderse para regresar a un hipotético estado anterior. Otros, sin embargo, se hacen ya algunas preguntas acerca de sus síntomas, aceptando que los mismos plantean un enigma a tratar de descifrar, un interrogante que surge de lo más íntimo de su ser y que acarrea un saber no sabido.

En la primera posición nos encontramos con el discurso del Amo ó del inconsciente, aquel que obtura la división subjetiva y que se contenta muchas veces con una respuesta médica ó a lo sumo con alguna alternativa terapéutica no psicoanalítica. En la segunda posición ya se puede hablar de discurso histérico propiamente dicho, y las condiciones son mucho más propicias para un trabajo analítico “comme il fault”. Si Lacan dio tanta importancia a las llamadas “entrevistas preliminares” fue justamente para disponer de tiempo a fin de precisar estas cuestiones y para que el analista pudiese maniobrar en dichas entrevistas con la finalidad de poder re-elaborar algunas demandas iniciales y adecuarlas mejor al objetivo esencial de la instalación de una transferencia que no sea sólo un afecto proyectado en la figura del analista sino, sobre todo, el reconocimiento estructural de la existencia de un saber inconsciente que se podrá ir desplegando a través del trabajo del análisis.

Teniendo en cuenta todas esas consideraciones, el analista decidirá en cada caso si se dan las circunstancias precisas para intentar el pasaje al diván. En algunos sujetos dicho pasaje podrá efectuarse a las pocas entrevistas, mientras que en otros se requerirá mucho más tiempo de elaboración, e incluso en algunos será una estrategia del conductor de la cura con el fin de tratar de favorecer aún más una histerización incipiente pero no del todo decidida, tratando así de apuntar a un nuevo giro discursivo: aquel que pasa del discurso histérico a el discurso analítico.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimada Lorena,</p>
<p>Es cierto que la cuestión específica de cual es el momento más adecuado para pasar a un paciente al diván no está abordada directamente en el texto, ni tampoco los criterios para decidir qué sujetos pueden pasar al diván y en cuales es preferible mantener el cara-a-cara. Es un asunto muy interesante, sin lugar a dudas, pero excedía por completo las intenciones del escrito.</p>
<p>En una primera aproximación al tema, podríamos apelar a la ética del caso-por-caso, aunque dicha apelación pueda resultar un poco frustrante para el que busca orientaciones de carácter general. La particularidad de cada paciente nos dará los datos precisos para decidir si es adecuado ofrecerle el diván y, en caso afirmativo, cual es el momento idóneo para introducir ese cambio. Desarrollemos algunos de los puntos concernidos en esta cuestión de la particularidad, sobre todo desde dos perspectivas: el diagnóstico de estructura y la posición del sujeto en el momento de la consulta.</p>
<p>Clásicamente se sostenía que la distinción diagnóstica entre neurosis y psicosis era el elemento fundamental para resolver ese pasaje. De acuerdo a esa “doxa”, que algunas corrientes psicoanalíticas aún mantienen de algún modo, los neuróticos eran todos susceptibles de beneficiarse del uso del diván, mientras que en los casos de psicosis era preferible no utilizar dicho artificio. Desde una perspectiva más actual, y sobre todo desde una óptica lacaniana, merece conservarse de esa concepción solamente la idea de que la regresión favorecida por el diván puede ser peligrosa para algunos sujetos psicóticos, pudiendo precipitar crisis que de otro modo se podrían haber contenido y/ó elaborado de otra manera. Así pues, en lo que respecta al diagnóstico de estructura, cabe sostener una extrema prudencia en el uso del diván cuando el analista tiene fundadas razones para pensar que se encuentra frente a un paciente psicótico.</p>
<p>Desde Lacan hay otro diagnóstico, más allá del de estructura (complementándolo de algún modo), que también es muy importante a la hora de decidir el tipo de trabajo a implementar con un paciente, así como la utilización (ó no) del diván. Hace referencia a todo lo que tiene que ver con la demanda del sujeto, el modo en que éste trae su síntoma al analista, la posibilidad de la instalación de la transferencia, y lo que en términos de discursos lacanianos se conoce como la “histerización”. No es éste el lugar más adecuado para desarrollar en detalle estas interesantes cuestiones teórico-clínicas, pero podemos dar algunas breves indicaciones.</p>
<p>Aunque estemos convencidos de que aquel ó aquella que nos consulta es un sujeto neurótico que a priori podría beneficiarse de la cura analítica, su posición subjetiva respecto de sus síntomas y de sus demandas puede variar enormemente según los diferentes casos. Por ejemplo, pensándolo desde la perspectiva estricta del síntoma por el que se consulta, nos encontraremos con dos grandes grupos. Hay bastantes sujetos que traen el síntoma como una pura queja, un malestar del que quieren desprenderse para regresar a un hipotético estado anterior. Otros, sin embargo, se hacen ya algunas preguntas acerca de sus síntomas, aceptando que los mismos plantean un enigma a tratar de descifrar, un interrogante que surge de lo más íntimo de su ser y que acarrea un saber no sabido.</p>
<p>En la primera posición nos encontramos con el discurso del Amo ó del inconsciente, aquel que obtura la división subjetiva y que se contenta muchas veces con una respuesta médica ó a lo sumo con alguna alternativa terapéutica no psicoanalítica. En la segunda posición ya se puede hablar de discurso histérico propiamente dicho, y las condiciones son mucho más propicias para un trabajo analítico “comme il fault”. Si Lacan dio tanta importancia a las llamadas “entrevistas preliminares” fue justamente para disponer de tiempo a fin de precisar estas cuestiones y para que el analista pudiese maniobrar en dichas entrevistas con la finalidad de poder re-elaborar algunas demandas iniciales y adecuarlas mejor al objetivo esencial de la instalación de una transferencia que no sea sólo un afecto proyectado en la figura del analista sino, sobre todo, el reconocimiento estructural de la existencia de un saber inconsciente que se podrá ir desplegando a través del trabajo del análisis.</p>
<p>Teniendo en cuenta todas esas consideraciones, el analista decidirá en cada caso si se dan las circunstancias precisas para intentar el pasaje al diván. En algunos sujetos dicho pasaje podrá efectuarse a las pocas entrevistas, mientras que en otros se requerirá mucho más tiempo de elaboración, e incluso en algunos será una estrategia del conductor de la cura con el fin de tratar de favorecer aún más una histerización incipiente pero no del todo decidida, tratando así de apuntar a un nuevo giro discursivo: aquel que pasa del discurso histérico a el discurso analítico.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Guillermo Kozameh</title>
		<link>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-400</link>
		<dc:creator>Guillermo Kozameh</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jun 2008 12:32:21 +0000</pubDate>
		<guid>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-400</guid>
		<description>Estimada Lorena,

Disculpa por la demora del autor en responderte, pero él ha escrito una respuesta extensa que puede aclararte un tema que es complicado y con diversos puntos de vista. Un saludo y gracias por tu interés.

Guillermo Kozameh (Director del Blog)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimada Lorena,</p>
<p>Disculpa por la demora del autor en responderte, pero él ha escrito una respuesta extensa que puede aclararte un tema que es complicado y con diversos puntos de vista. Un saludo y gracias por tu interés.</p>
<p>Guillermo Kozameh (Director del Blog)</p>
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	<item>
		<title>Por: Lorena</title>
		<link>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-339</link>
		<dc:creator>Lorena</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Sep 2007 07:51:33 +0000</pubDate>
		<guid>http://divanelterrible.com/62/divan-o-cara-a-cara/#comment-339</guid>
		<description>Insisto con una pregunta que no me parece estar respondida en el artículo. ¿Cuál es el criterio que se ultiliza para tumbar a un analizante? ¿Por qué a un paciente sí y a otro no? 0 ¿Con qué criterios se decide en un momento dado del análisis dejar el cara a cara y que el paciente pase al diván?
Gracias.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Insisto con una pregunta que no me parece estar respondida en el artículo. ¿Cuál es el criterio que se ultiliza para tumbar a un analizante? ¿Por qué a un paciente sí y a otro no? 0 ¿Con qué criterios se decide en un momento dado del análisis dejar el cara a cara y que el paciente pase al diván?<br />
Gracias.</p>
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