-Laura: Hagamos una familia.
-Jorgito: Yo seré el papá.
-Helena: No, quiero ser yo.
-Laura: Estás loca, eso no es posible.
-Helena: Si que es posible, que vi que lo decían en la tele. Yo pondré un huevo en tu barriga y tú tendrás un niño.
A saber lo que entendió Helena de los vientres de alquiler y de los “huevos”.
-Laura: pffffff, ¡qué asco!
-Jorgito: ¿Y quién era la mamá?
-Helena (pillada en falso): …Pues… ¡las dos!
-Jorgito: ¡Vaya tontería!
-Laura: Pues tú calla que vives con dos mamás.
-Jorgito: Si, pero no es lo mismo. Yo tengo una mamá y una amiga de mamá. No dos mamás. Yo seré el papá porque soy un chico.
Punto de profunda reflexión por parte de Laura y Helena, que coligen que el argumento es evidente y contundente, y le otorgan la paternidad al bueno de Jorgito, que ha tenido que currársela.
-Jorgito (ya investido de poderes patriarcales y decisorios): Laura será la mamá.
Creer que una tal decisión dependía de él, no fue más que una ilusión. Enseguida se le discute la autoridad al respecto.
-Helena: Yo también.
-Laura: No puede ser, porque si Jorgito y yo nos casamos, los hijos serán nuestros y no tuyos; tú serás la hija.
-Helena (a la que el papel de hija le parece una degradación y que está harta de ser hija de todo el mundo): Yo seré la “compañera” de Jorgito. Mi padre tiene un hijo con su compañera.
-Laura: Entonces tú, ¿cuántos hermanos tienes?
-Helena: Tres. Uno mayor que es el mío. Una niña de mi mamá y su compañero, pero que es sólo del compañero, y un niño de papá y su compañera.
-Jorgito: ¿Y todos son hermanos tuyos?
-Helena: Mi hermano mayor, si. El otro es hermano de padre y la niña, no.
-Laura: ¡Qué raro!
Aparece Abril en escena y pide integrarse al juego.
-Jorgito (asustado ya ante la proliferación de féminas complejas): Tú no puedes jugar porque ya hay dos niñas.
Laura que es muy amiga de Abril, quiere incluirla.
-Laura: Bueno, puede hacer de hija. Haremos ver que la adoptamos porque es china. (crueldad infantil típica y tópica, donde las haya)
-Abril: Yo no quiero jugar a ser adoptada.
-Helena: Pero si tú eres adoptada de verdad. (para acabarlo de arreglar)
-Abril: No es verdad, no soy adoptada.
-Helena: ¿No? Entonces, ¿por qué tienes cara de china?
-Abril: Porque mi madre es china. De la China. (aclaración que, si lo pensamos bien, es del todo pertinente)
-Jorgito: ¡Ostras! Yo pensaba que era la canguro la que te venía a buscar.
-Abril: Pues no, es mi mamá.
Jorgito, superado por los acontecimientos, francamente desdibujado en el rol que quería asumir, por fin acierta en una decisión salomónica.
-Jorgito: ¿Jugamos al Parchís?
-Todas a coro (aliviadas): ¡Vale!
Los adultos también nos interrogamos sobre qué es o debe ser una familia. Y los psicoanalistas en particular. Edipo, castración, elección de objeto, paternidad, ley… ¿cómo lo articulamos en las nuevas formas de estructura familiar?
Ricardo Millieri
Psicólogo y psicoanalista, Barcelona