No quiero tener un hijo

Publicado en Familialío

Imagen

Pasaba el tiempo y Almudena y Carlos no tenían hijos. No era fácil conversar con ellos sobre el tema sin obtener respuestas evasivas.

Contestar a la pregunta por qué queremos, o no, un hijo no es fácil. Nos encontraremos dando una serie de razones o motivos generalmente conscientes, como la necesidad de trascender en la vida, como fruto de nuestro amor con alguien, en el primer caso. En la segunda situación, algunas parejas lo pueden verbalizar con claridad, y dicen “por ahora no lo pensamos, no deseamos tener hijos, quizás pueda ser más adelante”.

En el anhelo o no de un hijo concurren una serie de fenómenos inconscientes de gran complejidad, y de los cuales generalmente no sabemos, somos ignorantes de ello.

Muchas parejas, después de un cierto tiempo de establecidas, pueden sentirse presionadas por la familia, por lo general por los padres, por no tener hijos, y es común que comiencen las preguntas: ¿tendrán problemas?, ¿podrán tenerlos?

El razonamiento, puede reconocer el deseo, pero también negarlo o disfrazarlo. Existen conflictos de intereses, por ejemplo entre buscar un hijo y hacerse un lugar en el trabajo o en la profesión, conseguir un trabajo más cualificado, o mejorar la situación económica.

Escuchamos a mujeres que se avergüenzan por desear tener hijos, lo que las llevaría a renunciar a puestos importantes o de prestigio, horizonte planteado por un ideal exigente de igualarse con el hombre. Si bien desde el punto de vista del derecho, del orden social se lucha por la igualdad, desde el punto de vista psíquico las diferencias sexuales existen no tanto por la anatomía como por las vías de placer y goce, que discurren en la mujer por caminos diferentes.

Otras veces se trata de querer vivir en pareja un tiempo más, sin tener que abordar los cambios en el estilo de vida que implica la llegada de un niño, las obligaciones y las responsabilidades que supone, y, así, se posterga el deseo de maternidad y paternidad.

Los temores, como el miedo al embarazo ó al parto, juegan un papel importante a la hora de no querer tener un hijo. Algunas mujeres prefieren pensar en adoptar antes de pasar por estas situaciones. Otras veces es el hombre el que no quiere. Muchas parejas terminan separándose por esto.

Vivimos en una sociedad compleja, donde el éxito y el “lo quiero y lo tengo” son valores. Tener un hijo, un embarazo, un parto son experiencias que no dependen de la voluntad, sino de fantasías y deseos inconscientes, difíciles de controlar, y que conllevan riesgos. Los miedos a asumir la maternidad y paternidad suelen estar presentes de diferentes formas. Ser padre o madre no es lo mismo que tener el hijo; se puede desear tener un hijo y luego no querer asumir su crianza. Así muchos niños son dados en adopción o se dejan a cargo de familiares.

Podemos decir que los factores inconscientes que ignoramos tienen que ver con las relaciones vividas en la infancia, generalmente con la madre o el padre.

El anhelo de un hijo con respecto a sus propios padres, la manera en que éstos tuvieron los suyos, los avatares de su fecundidad, los abortos de la madre, los niños muertos en la familia son cuestiones de la feminidad y afectan al hecho de convertirse en madre. Se transmiten de generación en generación y afectan a toda mujer a lo largo de su vida, casi siempre sin saber acerca de ello.

En ciertas mujeres existe un fantasma: el de ser objeto de una prohibición de engendrar, prohibición que provendría de oscuros anhelos de su propia madre de verla privada de hijos.

Ante la pregunta de por qué no tuvo hijos, una mujer dice: “nunca me sentí capacitada, siempre pensé que con los problemas psicológicos que tengo, no podía tener hijos para trasmitirles semejantes angustias, la cantidad de cosas que no me aclaro… no quiero hacer lo que me hicieron a mí”.

María Luján Ramos
Psicoanalista, Madrid

20 comentarios sobre “No quiero tener un hijo”

  1. Rubén Estandía Galán dijo:

    Gratamente sorprendido.
    Oxigena el sentimiento, la emoción…; posibilita el diálogo entre los campos habitados por el sí mismo, facilitando el sentimiento del uno mismo.
    Un saludo desde el corazón.

  2. Guillermo Kozameh dijo:

    Hola Rubén, gracias por tus comentarios y espero que sea de utilidad a muchas personas.

  3. Paola dijo:

    Me aclara muchas cosas por las que estoy pasando y pensando, porque estoy en la incógnita de lo que realmente deseo, el trabajo, la familia, el pasado, presente y futuro se funden en un mar de confusión, hoy con 34 años no sé que es lo mejor.

  4. María Luján Ramos dijo:

    Gracias Paola por comentar el artículo, quizas tus palabras lleguen a otras mujeres.

  5. Luma dijo:

    Tengo 32 años y me replanteo a diario por qué no tengo el gran deseo de ser madre, es una pregunta a la cual no encuentro respuesta ninguna, porque una parte de mi desearia tener ese “deseo” por desear tener un hijo, pero de momento no es así. Pero por contra me gustaría desearlo con todas mis fuerzas. Tengo un montón de dudas, de miedos ante un futuro incierto, no sé que deberia hacer ante estos replanteamientos mios. Gracias por escucharme, atentamente.

  6. María Luján Ramos dijo:

    Los deseos, los no-deseos y los miedos suelen estar enlazados de forma más que curiosa en nuestra vida psíquica, a veces potenciándolos, otras haciéndolos desvanecer, despejar miedos y dudas en una psicoterapia suele aclarar el camino por donde van nuestros verdaderos anhelos..Gracias por tu comentario.

  7. Isabel dijo:

    Acabo de descubrir esta página y he ido picando aquí y allí para ver un poco “de que va” y me acabo de quedar helada porque este artículo se cierra con un comentario que parece que me han grabado sin yo saberlo cuando se lo comentaba a alguien. Me explico, esa son mis razones, o mi razonamiento, me siento absolutamente identificada y va y se acaba ahí el artículo!! ¡Qué frustración! Llevo tres años y medio de psicoanálisis y tengo 41. Sé que aún queda mucho camino por andar en mi análisis, pero… ¿no podían haber continuado un poquito más después de ese comentario final?

    En fin, gracias por dejar un espacio para expresarme. Me ha gustado la página y seguiré visitándola.

  8. María Lujan Ramos dijo:

    Gracias Isabel por tu visita y comentarios.

  9. SABRINA dijo:

    Tengo una hija de 13. Mi actual pareja (desde hace ya 8 años) tiene 3 hijos de 20, 21 y 19 años de su anterior matrimonio. No tengo ganas aún 100% de un hijo en común, pero sé que está en mis planes. Creo que recién ahora mi hija es más independiente y estamos viviendo nuestra relación de pareja, ya que él ya me conoció con mi hija pequeña. tenemos planes económicos que YA debemos resolver; pero yo sé que a los 40 mìos, si no es muy tarde para lo que opinen los médicos, QUIERO TENER UN HIJO con él.

    Espero convencerlo, ya que él va a tener 50 años… hoy y no antes de hoy supe con seguridad que eso es lo que quiero. Vivir unos años nuestra relaciòn, pero no dejar de hacer realidad la idea de traer al mundo un hijo de ambos.

  10. Martín dijo:

    Saludos,

    Desde mi posición me es difícil comprender en su totalidad la posición de la maternidad, pero me es de sumo interés. No sé si alguien podría proporcionarme bibliografía y, sobre todo, películas, que traten el tema desde un punto de vista psicoanalítico. Me interesa escribir un guión de cine sobre el asunto y quisiera abordarlo desde tal visión. Ante las múltiples razones que se dan para no tener hijos me sorprende que el deseo pase por encima de la racionalidad en el tema de la maternidad, aunque quizás no debería sorprenderme tanto. Otro fantasma más…

  11. Io dijo:

    A Martín,

    Hablas de deseo vs racionalidad y también de tu deseo de escribir un guión de cine, que igual pasa por encima de otra tarea más racional y práctica, o por poner un ejemplo ficticio y materno, de una madre que le diga a su hijo que estudie empresariales y se deje estar de “artisteos”. Qué hará más feliz a este hijo ficticio? Seguir su deseo o la racionalidad de lo que “tiene salida”?

  12. María Lujan Ramos dijo:

    En cuanto a las películas, no sé si están hechas desde el punto de vista psicoanalítico, pero sí que se puede hacer una lectura desde allí: “Solas” de B. Zambrano, “Vete y vive” de Radu Mihaileanu, “La Luna “de B. Bertolucci, “Soplo al corazón” de L. Malle. En los libros que le sugiero, deberá buscar los capítulos que conciernen al tema: “Mujeres sin sombra” de S. Tubert, ed. Siglo XXI, “El malestar en la procreacion” M. M. Chatel, Ed. N. Visión, “La mujer en el psicoanalisis” E. Lemoine, ed. Argonauta, “La adopcion, una filiación diferente” M. L. Ramos, ed. B.Nueva, colecc. “Diván el terrible”; cordiales saludos.

  13. Martín dijo:

    A Io y a María,

    Primero, gracias a María por su atención y por su amabilidad. Respecto a la pregunta de Io, la verdad es que escribir un guión de cine es una tarea bastante racional y bastante práctica, un poco alejada de delirios artísticos que poco tienen que ver con el papel del guionista. Respondiendo a tu pregunta, creo que el “hijo ficticio” al que tu aludes será más feliz siguiendo su deseo, pero también sabemos que eso a secas sirve de poco. Las más grandes frustraciones vienen dadas a menudo de seguir unos deseos que no están a nuestro alcance. Pero, hoy, ¿qué es lo que tiene salida? Quien lo sepa…
    Gracias a todos y ánimos en vuestras tareas.

  14. Lila dijo:

    Hola, que me he encontrado esta pagina buscando algo que me aclare mi sentír, llevo un año de casada y mi pareja ha insistido mucho ultimamente en tener un hijo, sin embargo a mi no me hace ninguna gracia, cunado le pregunto para que quiere tener un hijo, dice que para jugar con él, eso no me hace gracia. Por que tengo muy claro que tener un hijo es criar a un ser humano para hacerle frente al mundo, no solo para jugar. Y me imagino entonces criando a dos niños, mi marido y mi hijo… en realidad solo imaginarlo me asusta. También ver como es mi pareja ahora, es decír, su madre le hacía todo, no es capaz de levantar su ropa, entrar a la cocina esta vedado para él, lo hace si se lo pido, y estar pidiendo que me ayude a cada instante es muy cansado para mí y con un hijo, creo que me volvería loca. No sé que sucederá, quizas nos separemos, y sea lo mejor. Gracias por el articulo.

  15. Susana dijo:

    Hace cuatro años que vivo con mi pareja, tengo dos hijos de mi primer matrimonio y el una hija, deseo con toda mi alma tener un hijo con él, pero no logro convencerlo, a veces me crea unas ilusiones que mas tarde las desmorona él mismo y es cuando yo caigo en picado y me derrumbo, lo estoy pasando francamente mal pero lo que no quiero es que él acceda a tenerlo por agradarme o para quitarme le angustia que este tema me crea, lo que no entiendo es si me quiere tanto y nunca ha sentido lo que siente por mi, por qué no quiere que lo tengamos.

    Gracias, por favor decidme algo.

  16. María Lujan Ramos dijo:

    Hola Susana, verdaderamente planteas preguntas muy importantes, y tu comentario expresa mucho sufrimiento, sería conveniente, desde mi punto de vista, que realizaras una consulta con un psicoanalista, para despejar y ordenar algo en todo esto.

  17. María Lujan Ramos dijo:

    Gracias Lila por visitarnos y tu testimonio, tus palabras pueden tener efecto en otras personas.

  18. Marta dijo:

    Qué interesante debate! El anonimato me permitirá decir algo que no puedo confesar a la mayor parte de la gente que cree conocerme. NO quiero tener hijos de momento. No quiero haber pasado quince años estudiando para poder ganarme la vida independientemente y pasar los próximos hablando de potitos. NO quiero que un posible divorcio me deje atada de por vida a otra persona que vendría cada quince días a ver a su hijo y del que tendría que oir hablar por siempre jamás. NO quiero satisfacer mi necesidad narcisista de que haya alguien física intelectualmente parecido a mí. NO quiero imponerle a otro lo que pienso. NO quiero llamar acto de generosidad a cualquier cosa que yo haga por otra que no pidió venir a este mundo. NO quiero añadir cargas económicas a mi trabajo, temer por mi futuro, por el pan de mis hijos y por la posibilidad de que un asistente social me los arrebate si la realidad me golpea con fuerza y caigo en desgracia. NO quiero llenar el vacío o el sinsentido de mi vida a costa de otro ser. Si mi vida me resulta un absurdo trajín con carga pesada ¿qué voy a hacer? añadir otra piedra a mi mochila para ver si eso le da nuevo sentido? Nada se lo dará. Y se trata de una decisión irrebersible. NO quiero darle todo lo que tenga a una persona que a los quince me maldecirá y a los dieciocho se irá para siempre. NO quiero pasarme la vejez esperando una llamada y que mis hijos riñan a mis nietos porque ya no quieren venir a verme ni siquiera por la paga.

    Una vez mi madre preguntó a mi tío casado…
    -¿Y no vas a tener hijos?.
    -No.
    - Pues no vas a tener quien te cuide en la vejez.
    -Tú tampoco hermana -respondió él, pero al menos yo tendré dinero para pagar a una enfermera que lo haga.

    En la sociedad de consumo, sin valores ni valías; en un mundo sin estirpes, tradiciones ni legados morales o culturales, donde todo pasa tan deprisa, donde la cultura se esfuma y queda obsoleta; donde lo que adquieres o aprendes se marchita antes de poder hacerte a ello, un hijo es un bien de consumo cuyo mantenimiento resulta demasiado caro y en extremo absurdo. Todo vale, no hay sentido profundo… Yo puedo aceptar eso. Me ha costado toda una dura y atormentada adolescencia el asumirlo. Lo he digerido. Pero no me quedan fuerzas para vivir “como si” no hubiera descubierto esto (que el sistema no nos necesita, que sólo debemos producir y consumir y que, hagamos lo que hagamos, todos vamos a morir). Mis padres no me presionan para que me reproduzca,mi pareja no lo necesita y mis amigos están ocupados soñando con hipotecar sus nóminas. NO pienso partirme los cuernos para tener dos o tres niños a los que nunca veré. NO pienso tener niños para la guardería, para el colegio y para las extraescolares. NO quiero dejar de concederme la frivolidad más cara para comprar una sillita muy cara y sentir que mi abnegación es mejor o más profunda. Sin valores y sin legados familiares como los de antes -y no los añoro- tener un perro, un Tamagochi o un niño son cosas parecida. No soy inmortal. Dejar aquí mi semilla no me permite sostener absurdas fantasías de eternidad…

    Las hay que quieren un muñeco al que vestir. Ok pero ¿Quiere Usted a un chico de quince años que da un portazo y que llega de madrugada? ¿Quiere Usted a una joven enferma, decepcionante o triste que no cumpla sus expectativas y necesidades? ¿Quiere a un ser que quizá no se idntifique con sus ideas y opiniones? Entonces, mire, no lo tenga. Por que no va a tener usted un bebe. Va a estar relacionado con otro ser para siempre jamás.

    Un saludo cordial a los lectores y mi profundo respeto hacia los niños. NO es porque no me gusten ellos. Es porque no me gusta la idea.

  19. Marcela dijo:

    ISABEL, SIENTO IGUAL QUE VOS, TENGO CASI TU MISMA EDAD Y ME GUSTARIA COMUNICARME CON VOS. SI VES ESTE MENSAJE BUSCAME EN FACEBOOK. GRACIAS!
    Marcela San Martin

  20. Maria Luján dijo:

    Hola María, te cuento que hace 7 años que estoy en pareja y 1 conviviendo me muero de ganas de tener un hijo, me siento capas y preparada para ser madre, pero mi pareja no quiere, y creo que el motivo son miedos muchos miedos. Gracias por dejarme poner estas simples palabras.
    Te dejo un beso y quiero contarte que nos llamamos iguales y tenemos el mismo apellido. Besos.

Escribe un comentario