Enigmático trastorno

Nadie que haya conocido a una persona anoréxica puede reducir el enigmático trastorno que la habita a un mero problema de alimentación por cuestiones de estética o de moda. Sin embargo, lo que es natural es que la angustia que provoca ese esqueleto viviente, la impotencia y desesperación de las familias, amigos y cuerpo médico, impongan que los cuidados se centren en lograr que abra la boca y coma. La  mayoría de las veces, este empeño termina en un terrorífico duelo a muerte. Al “come o te puedes morir”, la anoréxica contesta: “lo que como, me come por dentro, y por eso tengo que vomitar”.

La anoréxica cierra la boca para no ser tragada al tragarse la comida que la atiborra y la borra. ¿Se trata, entonces, de un rechazo a vivir, o de un rechazo a morir?

Freud descubrió que el niño alcanza la satisfacción por el simple hecho de chupar, placer que va, por lo tanto, más allá de la necesidad de alimentarse.

En el inicio de la vida de un ser humano, la boca es el orificio de placer privilegiado, lugar de intercambio por donde ese pequeño sujeto va a ir moldeándose en la relación con el primer Otro,  digamos, la “Madre”. La boca es la frontera de va y ven, donde junto al alimento se cuelan muchas cosas: olores, palabras y deseos y donde, a veces, también ocurren accidentes.

Comer, dejarse alimentar es, por tanto, algo muy complejo y no tiene nada que ver con una respuesta automática al estímulo hambre. Más allá del campo de la necesidad, lo que está en juego es todo un entramado de demandas y deseos. Es fundamental tener en cuenta esta otra dimensión para entender ciertos trastornos de alimentación que se producen en algún momento de la vida de una persona y, sobre todo, para intentar descifrar algo de ese terrible enigma de la ANOREXIA MENTAL.

Olvidamos que tras esa boca cerrada hay una persona que intenta, de esa manera, decir algo. Ese será el desafío que afronta un psicoanalista: intentar que esa boca se abra para hablar, pudiendo poner en palabras algo de eso que NO quiere. Para algunos la anorexia mental es una enfermedad específica, para otros episodios puntuales en la vida de un sujeto o, incluso, una cierta forma de vivir, por paradójico que parezca (recordemos a las grandes místicas). Parece más frecuente en mujeres que en hombres, ¿tendrá que ver con avatares en la identidad sexual femenina?

La anorexia no es un síntoma exclusivo de nuestro tiempo, pero quizá aparezca de forma espectacular en una cultura que privilegia al máximo un modelo de bienestar material, atiborrándonos de objetos, hasta el punto de que el empacho de ofertas nos deja sin hueco para preguntarnos: pero yo, ¿qué quiero?


Psicoanalista, Madrid

2 comentarios a “Enigmático trastorno”

  1. Aurora dice:

    Cómo se puede decir tanto, en un pequeno texto, y con tanta claridad y belleza sobre algo tan complejo y terrorífico. Gracias

  2. Claudia dice:

    Por más que he leído explicaciones a la anorexia, nunca he visto algo que me convenza tanto.

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