Origen del mito y mitos del origen

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El mito es un intento de ordenar simbólicamente el mundo, ya que es un relato oral o escrito, para dar sentido a lo que aparentemente no lo tiene, al mismo tiempo que constituye una forma de vinculación con lo trascendente y sobre todo, al menos así aparece en todos los relatos de mitos del origen, como una respuesta a una vivencia traumática, una cauterización de heridas narcisistas (imaginarias).

Lo no sabido, lo imposible, lo siempre que subyace en la mente de los humanos cuando se preguntan por su forma de existencia y la del mundo en que vive, adquiere significado y sentido por medio del relato simbólico y así el sujeto construye imaginariamente su realidad. Es una respuesta al enigma de lo real que constituye lo desconocido del origen.

El mito construye, ordena, relata y transmite algo que permanece y es inmodificable (mito del eterno retorno M. Eliade) y que se recrea cada vez que se repite a la vez que se transmite.

El mito organiza realidades para obtener un sentido e integrar al sujeto en el mundo proporcionándole una identidad, un lugar y una historia.

El mito es un relato que responde a una pregunta sobre el origen y que hace referencia a una estructuración del sujeto, una vez que se ha constatado la experiencia de la existencia individual y colectiva, y da cuenta de lo que no podemos explicar, de aquello que escapa a la razón y la palabra: Lo imposible de decir.

Si el mito es el relato del cómo y del por qué de procesos que no sabemos como sucedieron, surge una primera objeción sobre si debemos considerar el relato mítico como una construcción que encierra algo de verdad sobre el sujeto y que viene a aliviar nuestra ignorancia e impotencia de saber, y en la mayoría de los mitos de la creación y del origen a compensar nuestro narcisismo herido o es un cuento, una fábula que describe una primera escena paradisíaca que nunca ocurrió. Lo que importa del mito no es la verdad histórica, si no la verdad referida al sujeto.

El mito es una construcción a posteriori de una realidad posible que pone límite a una situación irreal de goce y posibilita el deseo. Marca un antes y un después del comienzo de la historia humana.

Ésta es una de las funciones más importante de la construcción mítica. El intento de articular la existencia de un goce primero, absoluto y perdido y abrir la puerta al deseo y por lo tanto a la subjetividad.

Todo mito ha surgido como efecto y respuesta a una situación traumática, causada por un pecado original, una desobediencia, una rebelión contra el demiurgo o los dioses. Como ejemplos tomemos dos mitologuemas separados en el tiempo y en el espacio, pero donde el relato presenta coincidencias estructurales y estructurantes

Mito judeo-cristiano del Edén y mito tenetehara americano, ambos dan cuenta del surgimiento del deseo, la diferencia, la sexualidad, la enfermedad, la muerte; la vida tal como es.

El mito judeo-cristiano del Edén, que todos conocemos, tal como nos ha llegado es un mito muy elaborado. Muestra como la mayoría de los mitos del origen en los que interviene el creador un acto de desobediencia, un pecado, causado por la fuerza de un deseo, inducido por un tercero, la serpiente, (no existe otra forma para que el deseo entre en el sujeto sino por la intervención de un tercero, como nos muestra la clínica psicoanalítica) que seduce a la mujer que a su vez convence al hombre. A partir de dicho acto, contrario a la ley del creador, nace la sexualidad, la diferencia (tomaron conciencia de su desnudez) el dolor, la muerte (la maldición) dando lugar en ese mismo momento a la posibilidad de placer y pérdida del goce. El hombre comienza a tener historia.

Veamos que dice el mito tenetehara: “el primer hombre, obra del Creador, vivía en la inocencia, aunque siempre se hallaba en estado de erección y se esforzaba vanamente en provocar con abluciones la detumescencia del miembro. Instruida experimentalmente y a escondidas por un espíritu acuático y serpentiforme, castrado y muerto por el hombre al descubrir el adulterio, la mujer enseña al hombre la forma natural para obtener la detumescencia. Más cuando el Creador ve la mutación producida en el cuerpo del hombre, se enfurece y dice:

En adelante tu miembro será blando
Engendrarás hijos y morirás después.
Y tu hijo crecerá y engendrará otro hijo y a su vez morirá.

En ambos mitos el primer hombre goza de una situación casi autista y autoerótica, Adán, imagen y semejanza de Dios, poniendo nombres al resto de criaturas y el otro intentando hacer desaparecer su priapismo.

Menos mal que aparece un tercero, serpentiforme en los dos mitos, que seduce a la mujer y ésta al hombre y se rompe la fantasía paradisíaca.

¿Por qué algunas religiones condenan a la mujer si es la que hace más divertida la situación del hombre en los mitos?

Es interesante el papel de la mujer como el agente que introduce al deseo, igual que la función de la madre como Otro en el proceso evolutivo de subjetivación del niño como lo apreciamos en la clínica psicoanalítica.

El precio que ha de pagarse por la naturaleza cambiante de la vida que ha surgido es la muerte, apareciendo ésta como la causa oculta del mundo creado. Si no hay muerte no hay diferencia sexual., no hay vida.

Descubrir la sexualidad es abrir la puerta a la muerte y al catálogo de las miserias humanas y tomar conciencia de una pérdida.

En estos dos mitos que relatan el origen se da cuenta de una ruptura, siempre por un acto de voluntad desde un deseo inducido por un tercero, ruptura de la situación primigenia que produce el espacio el tiempo y la materia, variables que posibilitan la existencia del sujeto y del objeto.

Otros relatos presentan el momento de la creación como un acto incestuoso o narcisista en un proceso de autofecundación.

Hay que poner de manifiesto que en casi todos los relatos la fuerza del deseo es condición para la creación que pone en marcha una dialéctica de la diferencia e identidad y hace surgir los contrarios, produciéndose una pérdida y un resto irrecuperable, imposible ya que es del orden de lo real.

Las especulaciones gnósticas sostienen que la creación tiene lugar en el momento en que la unidad primigenia se rompe a consecuencia de la naturaleza perturbadora del deseo.

Los mitos siempre han tenido interés para el psicoanálisis. Freud recurre al estudio de mitos para hacer teoría sobre sexualidad (Tótem y tabú, ley del incesto.) y las neurosis.

Al final de Tótem y Tabú, J. Strachey da una relación de bastantes textos de Freud donde se hace referencia al mito, antropología y religiones.

Por último algunas citas y comentarios que ponen de manifiesto el valor del relato mítico comparándolo con el discurso del Ic., los sueños y el discurso neurótico.

Mito e Ic. hablan de la verdad de forma parecida, a medias y reprimiéndola. Si el sueño es la forma de decir del Ic., el mito es la propia del real perdido originario.

Como dice Lacan:

“La imposibilidad de decir sobre ciertos acontecimientos propicia la construcción del mito como articulador significante, procesador de lo imposible y tope del goce” (La transferencia)

“El medio decir es la ley interna de toda clase de enunciación de la verdad y lo que mejor encarna eso es el mito” (Sem. 17. El reverso del psicoanálisis. Edipo, Moisés y el padre de la horda)

“El mito es lo que da forma discursiva a algo que no puede ser transmitido en la definición de la verdad, porque solo puede apoyarse sobre si misma y la palabra en tanto que progresa la constituye” (Mito individual del neurótico)

El mito como relato del origen es una respuesta a una situación traumática que permite soportar la existencia más allá del espacio y tiempo actuales y busca dar sentido al sujeto y al grupo social, pues proporciona lugares de identificación al hablar del origen y destino del sujeto y del grupo en casos de desastre.

“De este modo se creará un tesoro de representaciones, engendrado por la necesidad de volver soportable el desvalimiento humano y edificado sobre el material de recuerdos referidos al desvalimiento de la infancia de cada cual, y de la del género humano. Se discierne con claridad que este patrimonio protege a los hombres….de los peligros de la naturaleza y el destino…” (Freud, El porvenir de una ilusión)

El mito es un operador de estructura social y subjetiva. Lacan considera el mito como un relato atemporal, una ficción que sugiere la noción de una estructura, mostrando que la verdad tiene una estructura de ficción.

La ficción es la forma en que la verdad de la estructura subjetiva, la que pone al hombre frente a la tragedia de su deseo, puede aparecer en lo que el relato cuenta, no en lo que está oculto en el relato. Lo que queda oculto es lo imposible, lo real.

Freud en “El Interés por el Psicoanálisis”, en el apartado Interés por la Historia de la cultura dice:

“La infancia del sujeto comparada con la historia temprana de los pueblos muestra muchos sentidos parecidos” […] “El mito y los cuentos tradicionales, producto de la fantasía de los pueblos son equiparables a la estructura del sueño” […] “la necesidad de formación de mitos no se debe tanto a la explicación de fenómenos naturales y estructuras culturales sino a los mismos complejos psíquicos… que se buscan en los sueños y en los complejos”

“El psicoanálisis puede alumbrar sobre los orígenes de nuestras instituciones y buscar sus motivaciones profundas” […] “conocer las neurosis permite entender las instituciones sociales”


Psicoanalista, Madrid

8 comentarios a “Origen del mito y mitos del origen”

  1. mayesiiitha dice:

    Ecelente genial me sirvio muchote

  2. MARLENE dice:

    ES INTERESANTE LO QUE DICE Y ES CIERTO GRACIAS POR HABER ABIERTO ESTA PAGINA SOBRE ESTE TEMA … :D

  3. Mauricio dice:

    Buen día , muy buena pagina , te quería pedir por favor , si me podes hacer un simple resumen y explicarme cual fue la motivación de los hombres para inventar los mitos . Desde ya , muchas gracias .

  4. Ivet guns dice:

    Muy buena página Gracias! :) Excelenteee!

  5. esta interesante lo que escribiste

  6. ana dice:

    graxiax me sirvio mucho :)

  7. andres forero dice:

    hola!! muy buena pagina!! felicitaciones!!

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