Gritos y susurros

Publicado en Padres

Imagen

Caetano, un niño de 7 años, nos muestra, en un momento de una sesión de análisis, cómo aquellos secretos familiares que han quedado parcialmente velados en su historia se ponen al descubierto por medio del dibujo y del juego. Estas expresiones típicas del lenguaje y la comunicación infantil permiten un acercamiento al inconsciente del niño.

Acude a mi consulta porque padece ataques semejantes a los epilépticos, fracaso escolar e intensos celos hacia una hermanita de tres años.

Sus ataques, descartada una patología neurológica, constituyen en realidad fuertes crisis de enfado.

Caetano dibuja un barco pirata, y relata la siguiente historia: “esta mujer es la hija del capitán Barbarroja. Nadie le hace caso, pero toma el timón y se convierte en la capitana; conduce el barco a una isla del tesoro. Para llegar a él, hay que pasar por un lago muy peligroso”. A continuación, comenta que le gustaría ser esa hija y, aunque nadie de la tripulación le haga caso por ser mujer, podrá llegar al tesoro sin que le corten la cabeza como al resto de los hombres que lo intentaron anteriormente.

Su abuelo materno, que era un personaje importante, tuvo que exiliarse de España, por ser Barba-“rojo”. Su hija, madre de Caetano, “tomó el timón” de la familia. El niño, en posición de hija, al igual que su madre y su hermanita en sus fantasías, cree poder sortear todos los peligros, acceder al tesoro sin ser “cortado” como al
resto de los hombres.

Los muertos descansan en paz, pero sus deseos permanecen vivos a través de sus descendientes. Es difícil cuantificar miradas, sonrisas cómplices, cambios súbitos en los hábitos familiares, gritos y susurros donde se omiten las palabras.

Varias generaciones anteriores, con sus dramas y alegrías, están de alguna manera presentes en los hijos. Temas como separaciones, ruinas económicas, abortos, líos amorosos, discrepancias en ideologías políticas son algunos de los aspectos, a veces silenciados que, no obstante, circulan, como el fluir de un río, sin que podamos prever los efectos que reaparecerán en generaciones venideras. Así retornan en los síntomas de Caetano, en su intento de restituir la figura poderosa de su abuelo, transmitida en los decires de su madre.

Para asegurar la confidencialidad en los casos clínicos, la única coincidencia es de edad y estructura de la historia.

Guillermo Kozameh
Psicoanalista, Madrid

Escribe un comentario