El secreto

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Muchas veces allí donde la memoria se propone cerrar los ojos los miembros de una familia se solidarizan con el silencio. Es verdad que “lo de hablar” relaja pero también es verdad que en ocasiones puede resultar inquietante. Si no que se lo pregunten a los llamados “eclesiásticos mundanos” del siglo XVIII que afirmaban sin turbarse que había personas de las que se sabía que “se habían perdido por la lengua”.

Las familias son emisores de información a pesar de sí mismas. Los padres, los abuelos, los tíos, todos nosotros hemos ido haciendo acopio de la historia familiar que se acaba constituyendo en nuestro patrimonio psíquico y afectivo. Lo que nos han contado y lo que no, determina nuestro lugar en la estirpe, en ese linaje familiar que se ha ido tejiendo con lo dicho y lo no dicho. Pero tenemos inconsciente y aunque callemos, la historia ya fue escrita. Ni la prohibición de hablar más sofisticada podrá conseguir que lo que ha sido importante para una generación le sea arrebatado a la siguiente.

En casi todas las familias hay algo que se teme que se sepa o bien porque avergüenza o bien porque su solo recuerdo entristece o angustia. El secreto familiar está ahí como una silla vacía en la que nadie se sienta porque está ocupada por un inquilino frecuente e intangible pero al que todos ven con los ojos de las palabras y de lo inconsciente.

A veces se oculta el suicidio de una abuela, la existencia de un hijo muerto, el origen del nombre de un niño, un tío desaparecido y drogadicto, que el niño es adoptado, el incesto, una tía con SIDA, un ingreso psiquiátrico de un familiar muy próximo, matrimonios anteriores, el origen de uno de los hermanos nacido de un amor escondido de una madre…, lista interminable de un pasado que nos habita como impensado, pero que se aloja en el recuerdo.

Porque no debemos olvidar que aunque la memoria prefiera cerrar los ojos, el recuerdo nos gobierna. Es el recuerdo el que nos recuerda que hemos visto, que hemos estado, que hemos sentido y que ha dejado una huella de cada rincón por el que hemos transitado. Una fotografía invisible que se contrae en el núcleo de la maleta de un pasado en el que no se quiere hurgar.

La existencia de la cultura es la que muestra antes del descubrimiento del inconsciente freudiano el poder de las palabras. Las palabras a disposición de todos para el uso relativo y particular que cada sujeto haga de ellas. Las palabras, las calladas, las secretas, las dichas, todas ellas son herramientas de transmisión.

En el psiquismo la estructura del inconsciente demuestra en su singularidad éste poder de las palabras que nos pre-existen y que poseen el poder de enfermar por permanecer reprimidas, y el poder de curar cuando el sujeto habita su lengua y la palabra fluye. Para el psicoanálisis el sujeto se sirve del lenguaje pero también el lenguaje se sirve del sujeto y transmite de una generación a otra a pesar del sujeto.

Independientemente de cuál sea su contenido, el secreto, como el eje de una noria, gestiona y tramita las relaciones de los miembros de la familia de modo ingobernable.

Revelar un secreto es un acto de valor que dignifica al que asume la responsabilidad de decir lo que el miedo a decir oculta en las familias. Mensaje cifrado que atrae como polo enigmático al psiquismo infantil que ante lo inescrutable transmutará en síntoma, buscando una salida a través de la vida anímica e incluso comprometiendo al cuerpo si fuera menester.


Psicoanalista, Madrid

2 comentarios a “El secreto”

  1. Vero dice:

    Una consulta:
    Paso un caso concreto de un papa que esta tramitando el divorcio y tiene una relacion con una mujer que no puede ser blanqueada a los hijos justamente por no estar aun divorciado. Esto no dicho a los hijos, puede funcionar como secreto, obstaculizando la comunicacion? Que efectos puede tener (si los tiene) en los hijos de ese hombre?
    Muchas gracias!

    • No podemos predecir el futuro.
      Los efectos de un secreto dejan su huella sin que podamos anticipar en qué han de consistir.
      Lo difícil para cada sujeto es encontrar el momento de desvelar lo que se oculta. Sin embargo es probable que después de un tiempo de reflexión, se encuentre la manera “de blanquear” eso que puede hacer obstáculo en la comunicación. Habrá que tener en cuenta al desvelar la información la edad de los hijos y el momento que estén atravesando respecto del divorcio de sus padres.
      Gracias por su intéres