¿Qué dice Freud de la violencia?

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Seguimos, tratando de orientar a nuestros lectores menos familiarizados con las lecturas relevantes en el desarrollo freudiano relativos a cada nuevo tema.. El tema en esta ocasión es la violencia y es preciso plantearse las relaciones que existen entre la violencia, la agresividad y la destrucción (la muerte), en el entramado psíquico del ser humano, y qué pasos llevaron a Freud en sus teorizaciones a plantear definitivamente estas cuestiones.

Freud defiende desde el inicio de su teorización, a partir de sus observaciones clínicas, la dualidad pulsional como principio irrenunciable. Pasa así de enunciar esta dualidad en Tres ensayos para una teoría sexual (1905) en términos de “Pulsiones sexuales” frente a “Pulsiones de auto conservación” (diferenciando el hambre del amor), a plantearla en 1920 en Más allá del principio del placer, bajo la forma de “Pulsión de vida” frente a “Pulsión de muerte”.

El desarrollo seguido por Freud en este magnífico y para siempre polémico salto debe rastrearse a lo largo de una serie de artículos y textos publicados entre 1910 y 1920, básicamente en Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (1911), Introducción al Narcisismo (1914), Las pulsiones y sus destinos (1915), y finalmente en el ya citado Más allá del principio del placer (1920), donde plantea la idea del carácter regresivo de la pulsión: “…un instinto sería pues una tendencia propia de lo orgánico vivo a la reconstrucción de un estado anterior”.

Bordea Freud la idea de la agresividad y su relación con el narcisismo, para acabar vinculando libido y odio y afirmar: “Al mismo tiempo que aparece el objeto en el estadio del narcisismo originario, se determina la formación del contrario del amor: el odio”.

La nueva, y ya definitiva, dualidad pulsional enunciada en términos de “Pulsión de vida” frente a “Pulsión de muerte”, provoca un nuevo escándalo científico y social, y constituye el motivo para la ruptura definitiva de algunas escuelas que quedan para siempre desgajadas del pensamiento freudiano, erigiéndose, así mismo, en el escollo fundamental y definitivo en la vinculación entre Freud y su hasta entonces más estimado discípulo, C.G.Jung.

Ya en 1927, publica Freud El porvenir de una ilusión y, dos años mas tarde, en 1929, escribe El malestar en la cultura, donde de forma más contundente describe el “status” del ser humano en cualquier cultura y cita las renuncias, privaciones, demoras y sacrificios…, que su sostenimiento exige de un sujeto “que alberga tendencias destructivas a veces lo bastante fuertes como para determinar ciertas conductas en la sociedad humana”. “Cada individuo es virtualmente un enemigo de la cultura”, plantea la necesidad que el ser humano tiene de la civilización para vivir y como su sostenimiento comporta la renuncia a la felicidad por las cortapisas que del propio Freud, “…los hechos de la historia humana, no son más que el reflejo de los conflictos dinámicos entre el yo, el ello y el superyo, que el psicoanálisis estudia en el individuo, repetidos en un escenario mas amplio”.

La batalla entre el Eros y la muerte es el contenido esencial de la vida.


Médico psicoanalista, Madrid

3 comentarios a “¿Qué dice Freud de la violencia?”

  1. Lucho dice:

    Estoy interesado en este tema replanteado por Freud al entednimiento que sucitaba Jung Karl. en el malestar de la cultura se nota el desencanto de freud por las perosnas, cuya razón será eterna a tan gran hombre. Pero el ser psiquico es impredecible porque los destinos se cruzan por causas diacronicas en donde los individuos por x o y arqeutimpo o quizas de estructuras de exterminio que se reproducen con capacida de agencia dismiles o más opresivas. Conllevan a la violencia intrafamiliar por ejemplo; en el cual las reacciones pueden ser superinstintivas que escapan al entendimiento sincronico del ego.

  2. cate dice:

    no mas al maltrato sicologuico con las mujeres y niñas

  3. Alejandra González dice:

    Agradecería me indicaran bibliografia para leer sobre LA CRIMINALIZACIÓN DE LA POBREZA…. lo cual incluye formas de violencia simbólica y real.

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