La realidad de las crisis, las palabras y las cosas

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La crisis ha invadido el discurso social, los medios de comunicación nos narran sus historias, analizan sus motivos. Tiempo de crisis tiempo de mudanza de puntos de referencia, valores y significado de las cosas. La crisis financiera, síntoma social, ha repercutido en otros ámbitos sociales  hasta en las rutinas personales de cada uno.

Características de esta crisis, inesperada, la presencia de una nueva realidad desconocida por nuestros abuelos, la realidad virtual, el fenómeno de la globalización facilitador de la comunicación entre personas conocidas y desconocidas, y de movimientos de capital de un lado a otro del mundo en espirales especulativas. Unos meses antes dominaba la idea de que por fin se habían terminado las crisis económicas y la humanidad había entrado en un crecimiento exponencial de bienestar sin precedentes e imparable. La crisis cíclica de la economía capitalista parecía una hipótesis de algún pesimista que estábamos en vías de abandonar.

Una explicación simplificada de lo que ha ocurrido en el mundo financiero es la superproducción de los conocidos coloquialmente como bonos basura, cuyo nombre oficial son bonos de alto rendimiento, según el refrán castellano confundió el necio valor con precio.

¿Qué nos aporta el psicoanálisis para entender lo que ha ocurrido, un síntoma social, esta tendencia a la necedad? ¿Cómo ha sido posible este nivel de ingenuidad, de falta de previsión, de desfachatez de un sistema económico internacional y financiero que estaba basado en gran parte en ilusiones sin base real?

El psicoanálisis aporta elementos para comprender como se construye esa realidad individual y social que incluye según Lacan (1) una tendencia innata a la debilidad mental debida a nuestra dependencia de lo imaginario, relación vulnerable con la realidad.  Freud (2)  nos ilustra sobre la dependencia del lenguaje en la construcción de la realidad humana. Representación subjetiva del mundo mediatizada por el lenguaje, historia singular de cada sujeto que nos humaniza y la dota de significado. El aparato del lenguaje tiene que acomodar las palabras y las cosas, construir la realidad como un significado a partir de los significantes que habitan al sujeto y al mundo. Freud propone una doble inscripción psíquica, las representaciones-cosas en el Inconsciente y las representaciones-palabra en el Preconsciente (lo que confirman las investigaciones actuales del funcionamiento cerebral) la consciencia surge en la relación de ambas.

Precisamente el éxito del tratamiento psicoanalítico reside en no creer ingenuamente que las palabras se confunden con las cosas, el sujeto dice más de lo que quiere decir, el tratamiento es comprometerlo en la búsqueda de una verdad que sanea esa relación entre sus palabras y sus cosas, posibilitada por la posición ética del deseo del psicoanalista que permite el desvelamiento del deseo inconsciente que afecta al sujeto en sus síntomas.

La crisis ha evidenciado la desconfianza en la realidad de las palabras y las cosas, conflicto entre la realidad y lo real, engaño estructural y estructurante, ficción necesaria sostenida en lo imaginario. Las crisis sociales pueden volver cada cierto tiempo debido a esta defectuosa relación del sujeto con el mundo. Crisis necesarias que reajustan las palabras y las cosas, oportunidad de producir esas palabras plenas y verdaderas que nos hacen mas dueños de nuestra historia y nuestros deseos. Al mundo financiero le hubiera venido bien un psicoanalista social trabajando a destajo.

Referencias

1. J. Lacan Seminario 22 RSI clase 1; 10-12-1974
2. S. Freud Lo inconsciente 1915, discernimiento de lo inconsciente

Manuel Conde Díaz
Psicoanalista, Sevilla