La crisis después de la crisis

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14 de febrero del Año 333 dc (después de la crisis). Hoy se cumplen 100 años de la celebración del último San Valentín que se conoce. Casualmente, ese año, el 233, coincide con el de la quiebra técnica de la empresa El Corte Inglés S.A. Por ahora ningún historiador se ha parado a analizar la coincidencia de ambos sucesos.

Continuando la tendencia de los últimos 350 años, los principales periódicos de la capital han amanecido también esta mañana con unas declaraciones del Ministro de Economía. Sin embargo, y rompiendo la tónica de los últimos 7 decenios, hoy el ministro anuncia que “se prevé una disminución del 2% en el ritmo de desaceleración de la economía para el presente año, en relación con la tendencia de los anteriores veintisiete”. Un lector intrépido achacaría a este dato el motivo de la sonrisa que engalana a los madrileños esta mañana. Podría ser así efectivamente, si todavía los periódicos sirvieran para ser leídos. Por suerte o por desgracia, nadie recuerda ya cuando se dejaron de leer. Sin embargo y aunque parezca extraño, esta industria es de las pocas que a día de hoy sigue generando beneficios. Tras agotarse por completo el petróleo en la tierra, el 99% de los hogares ha regresado a la leña como principal combustible doméstico. Pese a los numerosos intentos de la industria, no se ha inventado todavía un sustituto del papel de periódico que ofrezca una mejor relación costes/resultados en el encendido de las hogueras caseras. Hace mucho que los ciudadanos madrileños se cansaron de leer las declaraciones del ministro de economía, pero todavía siguen fascinados con el colorido que emite la tinta del periódico, especialmente deportivo, al ser prendido.

En la actualidad, las empresas editoras conforman una de las pocas industrias del país con más de un siglo de antigüedad. En lo que se que conoce como la época más crítica de la crisis, que abarca desde el año 20 hasta el 150 dc, el 90% de las empresas fueron quebrando y desapareciendo así la mayoría de las industrias que anteriormente sustentaban la economía del país. Si a este hecho unimos el continuo y disparatado aumento de los intereses de las hipotecas, podemos explicar las causas del fenómeno conocido como Okupacíón Empresarial. Aunque los historiadores sitúan su origen en el año 83dc, el fenómeno tuvo su auge en el siglo II de nuestra era. Durante este periodo, un número desorbitado de familias decidió cancelar sus hipotecas y okupar literalmente las oficinas y centros comerciales abandonados, ante la pasividad de las fuerzas del orden.

De la noche a la mañana, todas estas familias españolas se encontraron con un enorme problema en el que extrañamente no habían reparado antes de tomar tan drástica decisión. Resultó que todo el parque automovilístico familiar, además de ser inservible para circular por la ciudad, era físicamente imposible de aparcar en un lugar mínimamente cercano al nuevo domicilio. Esto provocó el nacimiento de numerosas empresas dedicadas exclusivamente a la destrucción de automóviles, floreciendo así la última de las industrias vinculadas a este entrañable vehículo de automoción ligera. Por un módico precio, estas empresas se encargaron de dar la extremaunción a la principal fuente de felicidad de los españoles durante los últimos tres siglos. Por razones de espacio y movilidad, la bicicleta y el tranvía son a día de hoy los dos únicos medios de transporte de la capital.

Ante la desaparición de la práctica totalidad de las industrias del país, los puestos de trabajo brillan por su ausencia. La oficina de parados ha sido sustituida por la oficina de empleados, por la sencilla razón de que estos últimos son más fáciles de contabilizar. Para que el hambre no se empiece a extender por la población, el Estado ha decidido recalificar los terrenos y edificios abandonados de la periferia de las ciudades y reutilizarlos como huertos de uso público. Como el lector podrá comprobar, la situación es de extrema gravedad y todavía nadie se ha atrevido a aventurar cual puede ser la causa de esa extraña felicidad que hace ya un tiempo se deja notar en las calles de la ciudad.


Realizador, Madrid

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