El mejor complemento… y el peor sustituto

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Dicen los detractores (esa especie en extinción) que lo ciber atrapa, ¡falso! Lo que “atrapa” son las personas, y lo hacen por teléfono, por carta, por pantalla o vía café a las 11. De ellas es de quien quiero hablar.

Lo que nos dan las pantallas hoy en día es la posibilidad de cerrar las distancias, lo mismo que cualquier otro vehículo, y del uso que le demos a dicho vehículo dependerá lo que de él obtengamos, soy una persona que se dejó atrapar por la pantalla y supo bajarse de la misma para tomarla en dosis mas adecuadas, hablo pues con cierto conocimiento de causa.

Vayamos con lo que dicen los “atrapaos” (especie cada día mas abundante): Mi pantalla me da la posibilidad de responder casi cualquier pregunta, de hablar con casi quien quiera, de encontrar con quien hablar de ello y de hacerlo como un anónimo. Me da también la posibilidad de gobernar la caja tonta (la televisión interactiva la tenemos desde hace tiempo en casa, solo que no está frente al sofá) eligiendo lo que quiero ver, conocer y quien quiero que me lo cuente.

Si te fijas la inmensa mayoría de ello tiene un componente social y es ahí donde está el avance, y también donde esta el gancho.

En un mundo como este donde la amistad se ha devaluado, y la palabra amigo se usa tan a la ligera, la posibilidad de ser un “amigo anónimo” nos hace un flaco favor pero también nos da la posibilidad de llegar a conocer a infinidad de gente que antes no podríamos conocer. Esta Red, que enlaza la pantalla cada uno con la de los demás nos permite por ejemplo encontrar en 3 clicks a la asociación de frikis coleccionistas de chapas y discutir nuestras adquisiciones, es un aglutinador de gente en torno a intereses en lugar de su posición física.

Resumamos el proceso; buscas chapas y conoces a Juan, el te habla de su grupo de “amigos” con el que te conecta y comienzas a hablar, el tema de las chapas no es infinito pero en no mucho hablas de futbol, de curro, de otros hobbys, de amor… sin darte cuenta unos meses después tienes una serie de relaciones de las que ni siquiera recuerdas donde viven pero con los que hablas de casi todo y a veces con mas libertad que con tus amigos de ir al bar (pues la pantalla “apantalla” y allí tu también eres anónimo) esto en si mismo no es nuevo, ¿los grupos de autoayuda no se llaman también XXXX anónimos?  ¡Caramba que coincidencia!.

Hay muchas parejas que se forman a través de comunidades online, y es que el anonimato permite conocer de una persona la parte que no ves en un bar, es su otra gran virtud, pues tiene muchas de las ventajas de desinhibirse sin las desventajas del alcohol.

Hay también un chico en USA (ese país que todos conocemos a través de nuestras pantallas) que convocó a su casa para una macro fiesta a sus 720 “amigos” de Facebook (una conocida red social), pidió confirmación de asistencia y 25 aseguraron su presencia (otros tantos dijeron que casi seguro). El chico fue noticia porque solo 1 chica se presentó a su fiesta. Ese día Bobby tiró mucha comida… (aunque  puede que también ganara una amiga). Y es que con un “ciber amigo” el anonimato mutuo nos permite pensar que no nos debemos nada.

Y aquí entra mi reflexión, cuando me paro a preguntar: ¿Son amigos de verdad, o todo esto es de mentira?

Para mí son un paso intermedio. ¿Qué es un amigo? Si tan sólo es alguien con quien hablar ya está todo dicho, pero si es alguien de quien depender… ahí la cosa cambia. Una amistad es mucho más que una interacción prolongada, implica dar y recibir algo más que palabras, que (por virtud o desgracia) es lo único que las pantallas nos permiten intercambiar, no cometamos como Bobby el error de confundirnos.

En el camino de conocerse, hay mas comunicación que la verbal y mas actos que las meras declaraciones eso no podría, ni debería ser jamás sustituido.

Creo que La Red juega un papel importantísimo con las relaciones que empezaron desde nuestro lado de la pantalla. Pues ocurre que estas suelen morir de ausencia, ausencia que un vehículo como este puede hacernos suplir. Dicen algunos que la emigración de ahora ya no es como la de antes y les doy mucha razón, el lujo de poder ver y hablar a diario con quien quieres te permite mantener cierta cotidianeidad remota y donde antes se contaban los acontecimientos del mes por carta, ahora se puede hablar del tiempo (en su día eso para mi fue impagable).

La cibervida para mi es tan vida como la vida del Bar, puede ser igual de importante pero es inherentemente malo que se convierta en un sustituto, sería el peor de ellos.


Consultor tecnológico, Madrid

Un comentario a “El mejor complemento… y el peor sustituto”

  1. Ángeles dice:

    Yo también tuve mi “enganche” con la red. Yo opino que hay que siempre tomar una distancia con la persona o personas con las que hablas. La falta de compromiso, el sobrante de imaginación que tiene el relacionarte por medio de internet, son componentes, a mi juicio, que hacen a uno alejarse de la realidad y se puede caer en vivir el mundo virtual de forma más profunda que el real. El resultado negativo es la fustración que sientes cuando esas personas virtuales no cumplen tus expectativas ni por lo más remoto.

    Estoy de acuerdo con lo que dice el artículo nunca deben sustituir a las relaciones personales del cara a cara, son las que realmente pueden ser duraderas y auténticas.