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	<title>Comentarios en: Christine Spengler</title>
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	<description>Psicoanálisis y sociedad, publicación digital</description>
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		<title>Por: Juan Argelina</title>
		<link>http://divanelterrible.com/184/christine-spengler/#comment-674</link>
		<dc:creator>Juan Argelina</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 19:53:22 +0000</pubDate>
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		<description>Conocí a Christine Spengler en la Feria del Libro de Madrid hace exáctamente diez años, en junio de 1999. Me firmó su libro Entre la Luz y la Sombra (Autobiografía de una Corresponsal de Guerra). Me fascinó su imagen frágil y elegante, que no hacía sospechar su increíble experiencia vital como testigo de los conflictos más dramáticos. Ha paseado su cámara y su cuaderno de campo por el mundo para traernos las sensaciones que se transmiten en los límites de la vida y la muerte. Su blanco y negro clásico de los reportajes bélicos y del sufrimiento de los conflictos, contrastan con los fuertes colores de la intimidad, de la nostalgia, de los seres queridos, de la pasión producida por los lugares donde la vida explota. Ella cuenta su descubrimiento de los colores de España cuando llegó a Madrid a los ocho años, en 1955: &quot;...llego a un país desconocido... y me veo sumida en el negro y en el rojo, que eran los únicos colores de la España de entonces. Recuerdo que me daban mucho miedo las gafas negras de Franco en el noticiario... Y todas esas mujeres del barrio de Salamanca vestidas de negro, con mantillas y zapatos de charol. Y luego descubrí el otro color de España, porque mi tío era muy aficionado a los toros y me llevaba todos los domingos a las corridas... Descubrí el rojo de la sangre.&quot;

La pérdida de su padre, y después el suicidio de su hermano, la colocaron en encrucijadas vitales que hicieron posible su amor por la vida buscando el sentido de la muerte. Como ella misma dice: &quot;Sí, yo siempre intenté sobrevivir. Y a los dos días de la muerte de Eric, y aunque estaba sumida en el dolor, ya comprendí que había una diferencia entre un suicidio, que es un acto de lujo, y el niño de Phnom Penh al que fotografié llorando desesperado cuando acababan de matar a su padre. Ese niño quería vivir, por supuesto; como todos los niños a los que fotografié en todas las guerras y que, ahora me doy cuenta, eran sustitutivos de Eric para mí... Pues bien, todos ellos estaban atravesando situaciones atroces, pero querían vivir. Entonces, cuando me di cuenta de eso, decidí fríamente que mi duelo personal se iba a convertir en un duelo universal, que iba a hacer algo con ello. Y toda esa familiaridad, toda esa complicidad que tengo con la muerte la puse al servicio de mi oficio. Y esa complicidad la sigo teniendo, porque el tema de mi trabajo es el duelo del mundo...&quot; Aunque después de 10 años de blanco y negro llegó el color, éste también estaba ligado a la muerte, porque Christine Spengler ha encontrado la forma de destruirla con su fotografía. &quot;He abolido la frontera entre la vida y la muerte&quot;. (las declaraciones de Christine Spengler están tomadas de la entrevista aparecida en El País el 2-9-2001)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Conocí a Christine Spengler en la Feria del Libro de Madrid hace exáctamente diez años, en junio de 1999. Me firmó su libro Entre la Luz y la Sombra (Autobiografía de una Corresponsal de Guerra). Me fascinó su imagen frágil y elegante, que no hacía sospechar su increíble experiencia vital como testigo de los conflictos más dramáticos. Ha paseado su cámara y su cuaderno de campo por el mundo para traernos las sensaciones que se transmiten en los límites de la vida y la muerte. Su blanco y negro clásico de los reportajes bélicos y del sufrimiento de los conflictos, contrastan con los fuertes colores de la intimidad, de la nostalgia, de los seres queridos, de la pasión producida por los lugares donde la vida explota. Ella cuenta su descubrimiento de los colores de España cuando llegó a Madrid a los ocho años, en 1955: &#8220;&#8230;llego a un país desconocido&#8230; y me veo sumida en el negro y en el rojo, que eran los únicos colores de la España de entonces. Recuerdo que me daban mucho miedo las gafas negras de Franco en el noticiario&#8230; Y todas esas mujeres del barrio de Salamanca vestidas de negro, con mantillas y zapatos de charol. Y luego descubrí el otro color de España, porque mi tío era muy aficionado a los toros y me llevaba todos los domingos a las corridas&#8230; Descubrí el rojo de la sangre.&#8221;</p>
<p>La pérdida de su padre, y después el suicidio de su hermano, la colocaron en encrucijadas vitales que hicieron posible su amor por la vida buscando el sentido de la muerte. Como ella misma dice: &#8220;Sí, yo siempre intenté sobrevivir. Y a los dos días de la muerte de Eric, y aunque estaba sumida en el dolor, ya comprendí que había una diferencia entre un suicidio, que es un acto de lujo, y el niño de Phnom Penh al que fotografié llorando desesperado cuando acababan de matar a su padre. Ese niño quería vivir, por supuesto; como todos los niños a los que fotografié en todas las guerras y que, ahora me doy cuenta, eran sustitutivos de Eric para mí&#8230; Pues bien, todos ellos estaban atravesando situaciones atroces, pero querían vivir. Entonces, cuando me di cuenta de eso, decidí fríamente que mi duelo personal se iba a convertir en un duelo universal, que iba a hacer algo con ello. Y toda esa familiaridad, toda esa complicidad que tengo con la muerte la puse al servicio de mi oficio. Y esa complicidad la sigo teniendo, porque el tema de mi trabajo es el duelo del mundo&#8230;&#8221; Aunque después de 10 años de blanco y negro llegó el color, éste también estaba ligado a la muerte, porque Christine Spengler ha encontrado la forma de destruirla con su fotografía. &#8220;He abolido la frontera entre la vida y la muerte&#8221;. (las declaraciones de Christine Spengler están tomadas de la entrevista aparecida en El País el 2-9-2001)</p>
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		<title>Por: Teeny</title>
		<link>http://divanelterrible.com/184/christine-spengler/#comment-569</link>
		<dc:creator>Teeny</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2009 10:41:54 +0000</pubDate>
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		<description>Excelente articulo. Tuve el privilegio de conocer a Christine en una bienal de fotografía Mezquita en Córdoba. Es una persona extraordinaria.</description>
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