Un mano a mano entre José Alexanco, pintor, y Juan Sosa, músico. En la conversación se van desgranando preguntas y comentarios sobre lo que mueve a un artista y se refleja en su obra. A posteriori del acto de creación, ¿qué se puede reflexionar?
J. Alexanco: Cuando se habla de creación se piensa en la música, la pintura…, pero a mí me parece que está en todos los campos, no sólo en el que llamamos artístico. Se da también en los matemáticos, investigadores… La creación abarca mucho más que el arte.
J. Sosa: Se me ocurre pensar la creación como un recuerdo, un recuerdo productivo, por ponerle una frase. Se toma un hecho anterior: sensaciones, personajes, historias y se les agrega la fantasía. El artista se nutre del recuerdo, necesita vivir dos veces el mismo hecho.
Me viene a la memoria un escrito de Oscar Wilde: ”La música nos revela un pasado personal que hasta ese momento ignoramos y nos mueve a lamentar desventuras que no ocurrieron y culpas que no cometimos”. Al componer o interpretar, el recuerdo proporciona un río de oro, devuelve una edad perdida y a ese molde se le pone la vivencia del momento y se conforma un hecho nuevo.
Diván: El recuerdo sería como la materia prima, como el barro para el alfarero. Lacan toma ese ejemplo para acercarse a la creación desde la nada, en torno a un vacío, una creación ex -nihilo.
J. Alexanco: Sí, como indica la palabra creación es algo que no existía antes pero se hace a partir de algo. Está el aspecto histórico, no podemos quitarnos de encima lo que sabemos de la historia. Se intenta a veces romper con lo anterior, pero crear es más bien una transformación, un cambio de intereses. Por ejemplo Schömberg rompió con la armonía, Picasso rompe con la perspectiva en el cubismo. Sin embargo, por ejemplo ni la pintura ni la música chinas tenían su interés ahí. Dar un paso mas allá, eso es crear algo nuevo. Pero no conoces la meta, lo que hay es un ansia de llegar a una meta. Si supiéramos el resultado quizá te paralizarías y no continuarías. Es una búsqueda de caminos, no todos acertados, algo que va dando vueltas, se ramifica, retorna. Creación implica extrapolación.
La artesanía, sin quitarle ningún valor, es interpolar. Se manejan códigos comunes a la sociedad en que se vive, en las alfombras de los indios navajos, toda la tribu comprende los símbolos, comparten un conocimiento. En la extrapolación debes crear tu propio código y confiar en el tiempo para que pueda ser leído. En algún momento histórico, alguien creó un botijo, hay una primera vez. Después cumplirá su función y se seguirán haciendo más, y si no cumple su función se olvidará o quizás vaya a un museo.
J. Sosa: El alfarero que arranca con un trozo de barro sin forma va él mismo objetivándose en el hecho. En la creación, el hombre, junto con ese moldear, se va moldeando él como persona y artista. Cuando ese objeto ya no cumple un trabajo social necesario o un encargo, sino que responde a su propia necesidad de creación, conforma uno donde pone su arriesgada aventura, su nueva mirada, hacia el hecho.
Diván: La partitura en blanco, el lienzo en blanco, ¿qué ocurre ante ese blanco?, ¿cómo surgen los primeros trazos?
J. Alexanco: El lienzo está vacío, pero tú no lo estás. Hay una idea previa, ¿cómo la plasmas?. Crees que va a salir una cosa y quizás sale otra. Cuando llevo un temporada sin pintar, físicamente, con pincel me refiero, ya que nunca estoy parado, estoy dándole vueltas a algo y demorando el momento del encuentro con el cuadro en blanco, pero llega un momento en que arrancas. Cada uno tiene sus rituales particulares para enfrentar ese momento de encontrarse con el vacío, después hay mucho trabajo.
Es un proceso doloroso el acto de la creación en todos los campos, es algo muy solitario, donde nadie puede ayudarte.
J. Sosa: Pero no se puede repetir, está siempre el fantasma de que lo que estás haciendo ya lo has hecho. Entonces, la angustia va por ahí, ¿qué materiales utilizo ahora? ¿qué secuencias sonoras? ¿qué colores, qué textura? Hay una idea de lo que quieres hacer, ahí viene el oficio.
Me interesa una frase, una metáfora. ¿Qué quiero decir y cómo la visto? La cubro con un sonido ¿con qué instrumento, con qué ritmo?, ¿qué quiero que se escuche a la hora de escribir esa frase, que quede acompañada y que a aquel que la escucha lo lleve al lugar que he pensado, al lugar que está reclamando esa palabra, esa frase?
J. Alexanco: La técnica te ayuda a realizar esa idea, y cuanto más técnica sepas, lo que has pensado y el resultado final se acercarán más. Luego está la manera como lo percibe el espectador. A veces no logras transmitir eso que tú has pensado, yo creo que el espectador en general es rutinario. Busca determinadas cosas, por ejemplo, en algunos que atacan al arte abstracto, puedes encontrarte que invocan de repente a su favor a Velázquez diciendo: “no, es que a Velázquez sí lo entiendo, pero a Tapies no”. Entonces me quedo pasmado, digo, pero ¿cómo van a entender a Velázquez si es uno de los pintores más difíciles que existen? Me parece que esperan ver algo que ya han visto previamente.
Diván: En relación con el tiempo, ¿habría una diferencia entre pintura y música?, ¿entre lo oído y lo visto?, ¿entre la fugacidad y la obra que permanece?
J. Alexanco: La música maneja el tiempo, la pintura no. Ésta es instantánea, te puedes quedar mirando un cuadro el tiempo que quieras, pero una composición musical tienes que escucharla desde el principio al final y la literatura también, te tienes que leer el libro entero, no puedes mirar la portada y decir no me gusta.
J. Sosa: La música promueve otras sensaciones, y justamente la cuestión del tiempo que maneja lleva a la persona a acercarse a ella de otra manera, se requiere otro tipo de atención para escuchar música.
¿Cómo se acerca la gente al hecho artístico? Yo diría que para hacer arte hay que tomar distancia. Si no se le agrega al accionar un plus de abstracción no se puede conformar el hecho artístico. Si copio el sonido del mar, se está escuchando una grabación, pero no lo que pienso del mar, no transmite arte, sí otras cosas, porque el hecho interno que produce una visión o un sonido no se puede convertir en obra de arte sin la imagen mítica que uno tiene de ella y usando la imaginación como capacidad de representación.
José Alexanco, pintor, y Juan Sosa, músico, Madrid