
Hablar de psicoanálisis, religión y sectas en quinientas palabras exige encomendarse a Dios. Además, ¿por qué se establece esa relación con el psicoanálisis que no se nos ocurre plantear, por ejemplo, con la física cuántica?
La religión es una exclusiva de la especie humana unida a la capacidad del lenguaje simbólico. Sostiene la existencia de un más allá sobrenatural habitado por Dios omnipotente, con el que nos comunicamos. Nace con la conciencia de la propia muerte, el mayor atentado al narcisismo humano; los ritos funerarios marcan el triunfo de la humanización del deseo sobre la realidad.
Una religión lo explica todo: de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos. La ciencia la nombra como un sistema de pensamiento mítico, precientífico. Necesitamos mitos para vivir, transmiten saber entre sujetos y generaciones, producto de experiencias traumáticas que son verdad, se les respeta. La religión es el mito por excelencia y de gran utilidad social, tratado de derecho y buenas costumbres, sistema de memoria e identidad colectiva. Lo sagrado es su cemento que resiste el paso del tiempo.
De la religión dijo Karl Marx: “es el opio del pueblo”, y se manifestó contra el uso de drogas. La ley seca del comunismo evidenció que surgen sucedáneos. Pertenece al terreno de las ilusiones, de la ficción, consuelo que ayuda a vivir, mentira necesaria, engaño operativo. “Miénteme que me gusta, amor”, le decía uno a otra mientras se amaban.
El psicoanálisis, más joven que la religión, se consolida en el siglo XX conociendo el alma humana, extrayéndola del discurso religioso hegemónico muchos siglos. Relacionarlo con la religión viene al hilo porque también encuentra un más allá, distinto al religioso, el más allá de la conciencia: el inconsciente.
Es también un atentado al narcisismo humano pero no le lleva a creer en milagros. Ante lo real estamos impotentes. Entre el pensamiento y lo real hay un imposible de rellenar; la religión trata esta grieta en su función de engaño, el psicoanálisis desde la función del desengaño.
Esta es su aportación a la ciencia: mantener el desengaño como ejercicio necesario para acercarnos a conocer ese real. El psicoanálisis es, sobre todo, un método de tratamiento psíquico sostenido en esa función de desconocimiento, de desengaño para acceder a la verdad que es liberadora. Lacan dice de Freud que era religioso e identifica los más allás: a Dios con el inconsciente, a Dios con lo real. Opina que mejor que un único Dios es contar con varios. Así, el más allá del sujeto hoy lo suponemos como inconsciente, no sobrenatural sino biopsicosocial. Ambos, la religión y el psicoanálisis tienen su más allá pero se diferencian radicalmente en cómo lo abordan.
¿Qué podemos decir de las sectas? Son la quintaesencia del fenómeno de grupo en que la identidad del sujeto queda subyugada a un liderazgo autoritario, regresión al narcisismo infantil. La transferencia ordena el grupo, la central hacia el líder (persona o idea) y la lateral que identifica a los miembros entre sí. El psicoanalista se convierte en un gurú cuando vive de la transferencia en vez de analizarla para que vivan mejor. Para que el psicoanálisis no conforme una secta religiosa considero determinante el desengaño terapéutico sobre la transferencia, repitiendo el descubrimiento inaugural de que la verdad nos hace más libres.
Manuel Conde Díaz
Psicoanalista, Sevilla
Lean Totem y Tabú, de Sigmund Freud, creo que va a aliviar mucho más sus dudas!!! El maestro es claro y llena con ricos ejemplos sus explicaciones!!!
MUY BUENO EL ARTICULO, ME HA SERVIDO MUCHO, SOY DE COLOMBIA, Y ESTUDIO 10 GRADO DE BACHILLERATO, TENGO 15 AÑOS; Y TENIA QUE HACER UN PEQUEÑO TEXTO BASANDOME EN EL PSICOANALISIS, Y LA RELIGION COMO UN FENÓMENO ENTERAMENTE CULTURAL; Y EN REALIDAD ESTE ARTICULO ME HA PERMITIDO ORGANIZARME DISCURSIVAMENTE PARA QUE PUDIERA PLANTEAR LUEGO MI TEXTO, EN BASE A UN SOPORTE. QUE DIOS, EL LOGOS INFINITO, BENDIGA SU CONOCIMIENTO!!!
Tengo que realizar un ensayo sobre el tema psicoanálisis y religión, investigando en la Web este articulo me a parecido súper preciso, comparado con toda la información básicamente innecesaria que he reunido.