Jacques Lacan en España
Publicado en Historia psicoanálisis en España
Del 1 al 7 de septiembre de 1958 tiene lugar en Barcelona el cuarto Congreso Internacional de Psicoterapia dedicado a “Psicoterapia y análisis existencial” bajo la presidencia del psiquiatra catalán Ramón Sarró. El evento es importante: es la primera vez que se organiza en España un encuentro internacional sobre temas psiquiátricos desde la guerra civil, y se espera más de mil especialistas, entre los cuales la casi totalidad de la élite mundial de la disciplina. Los organizadores apuntan además las repercusiones nacionales del acontecimiento: representará una aportación fundamental para la medicina española necesitada según ellos de una revolución psicosomática, aunque el término revolución desapareció finalmente de las presentaciones porque desagradó a las autoridades políticas. En la sección de psicoanálisis del congreso se anuncia la intervención de “Lacan, Jacques, Francia – La psychanalyse vraie et la fausse”.
Con anterioridad a esta fecha de 1958, tenemos muy pocas noticias de Lacan en España. Fue, al parecer, en el Instituto Pere Mata de Reus donde por primera vez se habló de Jacques Lacan. Allí trabajaba el psiquiatra Salvador Vilaseca, quien en 1932 animó a su colega Francesc Tosquelles a leer la tesis de Lacan. La continuación de esta historia es famosa, pero se desarrolla en Francia donde Tosquelles se exilió. En España, después de la guerra civil, el nombre de Lacan empezó a aparecer en la prensa psiquiátrica en los años cincuenta; no se trataba entonces de comentar sus trabajos sino sólo de dar noticias de las vicisitudes del movimiento psicoanalítico francés. Esta situación en la que las teorías de Lacan no despiertan casi ningún interés entre los psiquiatras españoles a pesar de que su nombre les resulte cada vez más conocido no cambiará hasta finales de los años sesenta.
Así las cosas, el miércoles 3 de septiembre, a las 10:40 horas, Jacques Lacan empieza su alocución en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. El contenido de esta conferencia es ahora conocido: la publicó la revista Freudiana en su cuarto número. En 1958, en cambio, no tuvo repercusión alguna. Aparte la falta de interés por las teorías de Lacan en España, otras explicaciones directamente relacionadas con el congreso permiten entender por qué. Y es que la prensa de la época tenía otras cosas mucho más importantes que reseñar. Para empezar, aquel día hablaba el padre Mailloux, presidente de la sección de “Psicoterapia y religión”, una de las que más espacio ocupó en los periódicos. Se hizo hincapié en la presencia del sacerdote cuya participación se percibió como una garantía moral en el marco de un debate sobre un tema tan delicado como el de la psicoterapia. “De ciertos núcleos […] pueden provenir algunos despistes tan importantes como el que intenta presentar como correlativas neurosis y santidad. Por ello nos alegra tanto la presencia en el congreso de personalidades tan destacadas como las de los padres Mailloux […], Vaca […], etcétera, que serían, ellas solas, toda una garantía”, escribe el periodista del Correo Catalán. El segundo tema privilegiado por la prensa aquel día fue la participación de los españoles. Y da la casualidad de que el psiquiatra que tomó la palabra después de Lacan en el Paraninfo de la universidad fue… López Ibor. No es de extrañar, por lo tanto, que al día siguiente las reseñas de los diarios no hicieran más que mencionar a los demás ponentes y dedicaran sus comentarios a la intervención del famoso psiquiatra español. “El doctor Lacan presentó un interesante trabajo sobre el psicoanálisis verdadero y falso”, leemos con algunas variantes formales en la prensa. Nada más en los periódicos, menos aún en la prensa psiquiátrica y, si no hubiera sido por los esfuerzos de los analistas catalanes, ni siquiera conoceríamos el contenido de la conferencia de Lacan; fueron ellos los que consiguieron el texto de esta intervención, pues tampoco se publicó en las actas del congreso.
Anne-Cécile Druet
Doctora en Estudios Románicos, Universidad de París