Salvador Dalí, la creación de un personaje

Sé lo que como, no sé lo que hago¹.

El nombre de Salvador Dalí es insoslayable en la historia del arte del siglo XX. Fue un personaje poliédrico, provocador, que gustó de cultivar el escándalo con sus excéntricas declaraciones y suscitar dudas acerca de su locura y su genio.

El fue su principal obra, pasó su vida construyendo un personaje (2). En el Museo Teatro de Figueres reúne su obra. La farsa, el fingimiento, la teatralidad y “el dar a ver” formaron, en efecto, parte de su vida.

1. Datos biográficos

Nuestro pintor nace nueve meses y diez días después del fallecimiento de su hermano primogénito. Los padres lo bautizan con el nombre de éste, lo cual es de capital importancia para entender el trazado subjetivo de Salvador Dalí. No hubo, pues, una elaboración del duelo por el hijo primogénito de modo que los padres intentaron tapar la falta dándole al segundo hijo el nombre del primero.

La muerte del hermano primogénito de Dalí, antes de cumplir siquiera los dos años de edad, sumió a la madre en una profunda depresión. Como no podía ser de otra manera, la huella del hijo muerto estaba siempre presente en el escenario familiar, fotografías y otros objetos varios recordaban constantemente al hijo desaparecido.

Salvador Dalí nace, pues, como consecuencia del fallecimiento de su hermano. De modo que el sentimiento de haber usurpado un lugar, de haber matado en cierta manera al hermano, el sentimiento de culpa y la vivencia del doble son aspectos que van a determinar su subjetividad. La elaboración del duelo comporta una simbolización que posibilita la cicatrización de una herida, pero cuando esa elaboración no se lleva a cabo la herida queda abierta y puede generar múltiples síntomas.

Si atendemos a la más clásica teoría lacaniana, el lugar del sujeto viene determinado por el lugar que ocupa en la saga familiar; habrá entonces unos caminos significantes, determinados por tal estructura, por los cuales forzosamente ha de transitar. Es en dicha estructura donde el nombre de pila cobra especial importancia como seña de identidad (3). En este sentido cabe entender la cita inicial: en efecto, Dalí desconocía ese saber por qué hacía las cosas, qué era eso que lo determinaba.

El nombre de pila de Dalí, Salvador, se inscribe en una larga tradición familiar desde el bisabuelo, pasando por el tercer nombre del abuelo Galo, el nombre propio del padre, el hermano muerto y, finalmente, nuestro pintor. Si observamos el significado del nombre, Salvador es un nombre que designa al Mesías, el que salva; en efecto, Dalí se salvó de la muerte a diferencia de su hermano. El significado mesiánico del nombre se relaciona con la construcción del mito personal de Dalí al considerarse a sí mismo “el salvador de la pintura moderna” y nombrarse divino Dalí. Si bien en la actualidad el apellido Dalí no es usado como tal, el pintor ha conseguido inmortalizarlo con su obra.

El tema de la muerte, la vida y la sexualidad serán recurrentes en su obra pictórica: sus cuadros están llenos de figuras putrefactas, deformes, agujereadas, de hormigas devorando cuerpos deshechos, y de huevos (principio de vida) y símbolos sexuales.

2. Vida secreta: construyendo un nombre

Dalí escribe su libro de memorias a los 37 años de edad, sabedor del éxito y reconocimiento de su obra. Su escritura es un intento de matar sus recuerdos y vivencias para renacer como un hombre nuevo. No deja de ser un error considerar la veracidad cronológica de lo que cuenta ya que todo el texto es una construcción de un personaje perverso polimorfo orientado a la creación del divino Dalí. Uno de los capítulos responde al rótulo “recuerdos falsos de la infancia” y el que le sigue “recuerdos verdaderos”. El propio Dalí confiesa su dificultad para distinguir fantasía y realidad (4).

La creación de tal personaje, de marcado carácter megalomaníaco, va a ser una de las bases de su estabilización personal, las otras dos serán la invención de su método paranoico-crítico y la relación con Gala. Salvador Dalí se define a sí mismo como un perverso polimorfo, expresión acuñada por Sigmund Freud para referirse al niño en la etapa pre-edípica configurada, como se sabe, por componentes sadomasoquistas en la relación con los otros, pulsiones escópicas, sexualidad marcada por la masturbación y una indefinición, a su vez, de la identidad sexual.

Al tiempo que escribe sus memorias, Dalí pinta en el año 1941 el cuadro “Autorretrato con bacon frito”. Sorprende que se dibuje como una máscara, vacía, blanda, apoyada en muletas. ¿Es el cuadro la otra cara de un Dalí socialmente exitoso? ¿representa su cara oculta?. La máscara presenta signos de deterioro del que son buena muestra las hormigas. Las muletas sostienen al ser humano cuando algo de la estructura ósea se rompe, estos objetos son tan recurrentes en su pintura que constituyen un verdadero símbolo daliniano. Las muletas ponen en evidencia la precariedad estructural de nuestro pintor, necesitado de múltiples apoyos.

2.1. Complejo fraterno

Desde el discurso paterno Dalí estaba llamado a ocupar el lugar del hermano muerto. Su ser se levanta con un pie en la muerte del primogénito, del cual porta el mismo nombre y apellidos. Este “otro” (deseos de muerte incluidos) estuvo presente a lo largo de su vida (5). Deseos de muerte para acceder a su propia vida.

La representación del doble es inseparable de la formación de la subjetividad. En la fase del espejo todo sujeto reconoce desde el exterior, en su imagen, el ideal de completud. El “yo” se configura, pues, desde el exterior gracias a su propia imagen. Por lo demás, la figura del doble, en su dimensión más intrapsíquica, ha sido abordada en múltiples obras literarias. Fue, antes que nada, una medida de seguridad contra la destrucción del “yo” y, posteriormente, como señala Sigmund Freud en su obra Lo siniestro, aparece como anunciadora de muerte.

Salvador Dalí mostró gran interés por la teoría del narcisismo elaborada por Sigmund Freud. Como se sabe, cuando le visitó en su exilio de Londres llevó consigo el cuadro La metamorfosis de Narciso y un escrito acerca de la paranoia. Al respecto existe una versión de la leyenda de Narciso en la que se cuenta que perdió a una hermana melliza, de modo que al ver su imagen reflejada en el agua creyó que era su hermana y murió al pretender reencontrarse con ella.

Desde Freud conocemos la relación entre narcisimo y paranoia, se trata de una afección caracterizada por una sobreestimación del propio yo, ideas megalomaníacas y sentimientos de persecución que, a menudo, recaen sobre figuras próximas, entre ellas un hermano. En este sentido, Jacques Lacan desarrolla en su libro La familia el complejo de Intrusión (6). Es un término básico para entender la problemática relación con el semejante. Este complejo tiene lugar en plena etapa narcisista, madre fálica mediante. El infante se encontrará ante la disyuntiva de que sus sentimientos, percepciones y vivencias deriven en una fijación narcisista o bien en un compromiso y un pacto con el otro, germen de los auténticos sentimientos sociales. Que haya uno u otro desarrollo depende de elementos estructurales que atañen al registro simbólico, elementos de capital importancia ya que orientan la subjetividad en uno u otro sentido. La fijación a elementos narcisistas puede dar lugar a fenómenos tales como homosexualidad, fetichismo o un yo paranoico (7).

En Salvador Dalí reconocemos alguna de estas manifestaciones. En el Surrealismo encontró la horma de su zapato por cuanto este movimiento legitima el deseo en beneficio del mundo propio frente a la realidad exterior.

Esta falla de mediación simbólica la encontramos en la obra El mito trágico del Ángelus de Millet (8) en la que Dalí da cuenta de su método paranoico-crítico. La figura femenina del cuadro de Millet es vivida como una mantis religiosa que devora al macho en plena cópula sexual. Estas ansiedades caníbales en relación a la imago materna, presentificada en la imagen de la mantis, están en la base de las dificultades sexuales de nuestro pintor.

2.2. Metáfora paterna

La principal tarea de la metáfora paterna es poner coto al deseo de la madre para que el desarrollo de la función simbólica sea posible. En Dalí hubo, en efecto, una falla en la mediación simbólica. Transmitir un lugar en la cadena generacional es propio de la función paterna y, en el caso de Dalí, se llevó a cabo de una manera deficiente, y por ello la transmisión, el anclaje en la cadena generacional no efectuó una verdadera tarea de nominación.

Salvador Dalí siempre se definió como anarquista y adoptó una postura claramente provocadora ante las figuras investidas de poder, lo que le causó problemas en la Academia de Bellas Artes y le llevó a enemistarse con Breton, con Buñuel y, más tarde, con su familia. Su posición fue muy distinta cuando, por razones de supervivencia y una necesidad de ser aclamado y reconocido, no tuvo inconveniente en colocarse al lado del dictador.

Hubo en Dalí un fallo en la metáfora paterna. Si tenemos en cuenta el lúcido criterio de José E. Milmaniene (9) podemos afirmar que, cuando hay un padre fallido en el ejercicio de su función, las normas legales resultan burladas. El sujeto busca transgredirlas, imponiendo su goce por fuera de los límites de la Ley.

El padre de Salvador Dalí era notario. ¿No es una clara provocación, transgresión y perversidad todo el asunto de la falsificación de obras?

Referencias

1. L.S. López Herrero, La cara oculta de S. Dalí, pág. 173. Ed. Síntesis, Madrid, 2004.
2. Cf. Daniel Giralt Miracle, Dalí, La Vanguardia, Grandes Temas, pág. 20, enero 2004.
3. Cf. Jacques Lacan, Escritos II, Ed. S.XXI, Barcelona, 1984, pág. 632.
4. Cf. Salvador Dalí, op. cit. O.C. vol. I, pág. 282.
5. Cf. S. López Herrero, op. cit. págs. 68-69.
6. Cf. Op. cit. Ed. Argonauta, Barcelona, 1982, pág. 44.
7. Cf. Jacques Lacan, op. cit. pág. 61.
8. Salvador Dalí, El mito trágico de “El Angelus” de Millet. Ed. Tusquets, Barcelona, 2004.
9. Cf. José E. Milmaniene, La función paterna. Palabra y estilo en Psicoanálisis.Ed. Kargieman, Buenos Aires, 1989, 1ª edición. También El Goce y la Ley. Ed. Paidós, Barcelona, 1995, 1ª edición.


Psicoanalista, Terrassa (Barcelona)

Un comentario a “Salvador Dalí, la creación de un personaje”

  1. [...] Badia, Mercè (Martes, 15 de enero de 2008). ” Salvador Dalí, la creación de un personaje”. Diván el terrible.Psicoánlisis y sociedad. Consultado el 19 de abril de [...]

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