¡Qué va!, si sólo son sueños
Publicado en Seguimos soñandoA menudo escuchamos esta expresión cuando un paciente desea referir que la cotidianidad de la vida, con sus hechos felices o trágicos, han sido la única causa y motivación de sus sueños. El se presenta como un durmiente pasivo y testigo a su pesar de los acontecimientos que lo rodean.
Algunas de estas situaciones han con-movido y producido estos relatos.
A los pocos dias de la aparición de Ortega Lara, un joven en sesión me cuenta un sueño: “Estaba solo en un cuarto de mi casa actual, nadie escuchaba mis gritos. Me desperté muy angustiado”.
Me comenta que le impresionó mucho esta noticia, pero que “no tiene nada que ver con él”. Silencio… Luego entre sus asociaciones aparecen recuerdos de castigos, encierros cuando era pequeño, y pensamientos temidos: los demás miembros de su familia se olvidarían de él. Exclusión, indefensión, soledad. Eternos temas del ser humano.
Una semana después del fallecimiento de Lady Di, una niña relata: “Soñaba que Lady Di no se había muerto, sino que se había transformado en otra persona diferente, así nadie la molestaba ni reconocía”. Ella es melliza gemela, el tema de lo igual/diferente, mostrarse/esconderse, es recurrente en su historia.
En la época del casamiento de la Infanta Cristina, un paciente adulto sueña: “Me rechazaban en mi club de baloncesto, porque no tenía la altura suficiente, me tenía que resignar al fútbol”. ¿De qué altura habla realmente? ¿cuáles son los ideales que una boda principesca despierta en cada uno de nosotros?
Estos ejemplos nos hacen ver cómo la realidad se infiltra en nuestro ser y sin pedirnos permiso, ni nuestro consentimiento, coge escenas y personajes arcaicos, para demostrarnos que desde que existimos todos somos personajes de guiones universales. Por otra parte, inevitablemente y sin anuncio previo, todo lo que miramos incluye la significación de nuestra subjetividad.
Guillermo Kozameh
Psicoanalista, Madrid