Publicado en Los orígenes

Comentarios a Geneviève Baurand, jornadas sobre los orígenes del Psicoanálsis en Madrid 28 y 29 de mayo de 2010.
Preguntas, diálogos y teorías
Al hablar sobre este último tema de las Jornadas me preguntaron qué interés podría tener para un psicoanalista indagar sobre los avances de las Neurociencias y sobre el diálogo o confrontación entre el Psicoanálisis y las Neurociencias. Me parecióla mejor manera de orientar mis comentarios al texto y a las preguntas que nos ofrecía G. Baurand. Seguir leyendo »
Publicado en ¿Sabes qué es el psicoanálisis?

En los años sesenta en París, dos antiguos analizantes de Lacan publicaron dos series de trabajos destinados a esclarecer los comienzos del psicoanálisis, una con más de mil páginas y dos volúmenes, la otra con dos artículos y unas cincuenta páginas. Vistas sus similitudes, sus diferencias, la oposición de sus tesis, se encontraban reunidos todos los ingredientes para una bella controversia. Pero (¿efecto del auge del lacanismo de la época?), parece que cada uno de los héroes se hubiera retirado para no intercambiar más que algunas indirectas a través de lacayos interpuestos. Y que, como lo preveía Octave Mannoni, hizo falta una cierta distancia y la desaparición de los autores para que la cuestión pudiera ser reactivada. Seguir leyendo »
Publicado en Los orígenes

“Si hubiera de fundarse una facultad psicoanalítica habría de estudiarse en ella parte de lo que se enseña en Medicina, Psicología de lo inconsciente, Biología, Historia de la civilización, Mitología, Psicología de las Religiones y Literatura.” S. Freud, “Análisis Profano” (1926)
La cuestión de los orígenes y los restos me condujo a una pregunta por el lenguaje, quizás porque sea lo que sea que Freud demuestre sobre el inconciente jamás es otra cosa que materia del lenguaje. Seguir leyendo »
Publicado en Los orígenes

El mito es un intento de ordenar simbólicamente el mundo, ya que es un relato oral o escrito, para dar sentido a lo que aparentemente no lo tiene, al mismo tiempo que constituye una forma de vinculación con lo trascendente y sobre todo, al menos así aparece en todos los relatos de mitos del origen, como una respuesta a una vivencia traumática, una cauterización de heridas narcisistas (imaginarias). Seguir leyendo »
Publicado en Los orígenes

La biología ortodoxa actual tiene su punto de partida en Darwin de manera que todo organismo por medio de sus ‘genes’ (replicadores) dedica su existencia a buscar los recursos necesarios para su supervivencia y reproducción. Esta operación se denomina en el caso del hombre, desde la filosofía, epistemología que es la búsqueda de la verdad, cuya traducción a la realidad biológica no es más que la búsqueda de los verdaderos recursos en su verdadera localización. Seguir leyendo »
Publicado en Los orígenes

Podría decirse que hay un antes y un después según que la filosofía haya preguntado por el fundamento o haya preferido interrogar el origen. Ambos términos son metáforas apenas veladas, que remiten con claridad a sus sentidos etimológicos. Seguir leyendo »
Publicado en Padres

Si se habla del llanto de los bebés a la hora de ir a dormir solos, la opinión general se divide entre dos grupos: la de los partidarios acérrimos de levantarlos en brazos y la de aquellos otros -también fanáticos- seguidores de la creencia de que no hay que mecerlos jamás porque “se envician”*. Seguir leyendo »
Publicado en Hablemos de la depresión

Los aullidos descarnados de la locura, el delirio y la paranoia, el estruendo polifónico del automatismo mental y la esquizofrenia, incluso las palabras retadoras de la histeria, han terminado por silenciarse para dar paso al coro de musitaciones monótonas que componen los quejidos con los que tiene a gala presentarse hoy en día el deprimido: «No puedo trabajar porque estoy deprimido»; «Me he separado por la depresión»; y más lamentable aún: «Me deprimo porque soy depresivo». Seguir leyendo »
Publicado en Hablemos de la depresión

“Deprimidamente” anda la gente sin saber muy bien por qué. La depresión es una palabra dominante en nuestra cultura, contraseña que abre puertas en una sociedad que tiene miedo a llamar las cosas por su nombre. Está en boga y en boca de todos. Parece que quiere expresar un cierto malestar y a la vez disimularlo: estar deprimido es socialmente correcto pero estar triste o sentirse mal, no. Seguir leyendo »