Publicado en Los orígenes

“Si hubiera de fundarse una facultad psicoanalítica habría de estudiarse en ella parte de lo que se enseña en Medicina, Psicología de lo inconsciente, Biología, Historia de la civilización, Mitología, Psicología de las Religiones y Literatura.” S. Freud, “Análisis Profano” (1926)
La cuestión de los orígenes y los restos me condujo a una pregunta por el lenguaje, quizás porque sea lo que sea que Freud demuestre sobre el inconciente jamás es otra cosa que materia del lenguaje. Seguir leyendo »
Publicado en Los orígenes

El mito es un intento de ordenar simbólicamente el mundo, ya que es un relato oral o escrito, para dar sentido a lo que aparentemente no lo tiene, al mismo tiempo que constituye una forma de vinculación con lo trascendente y sobre todo, al menos así aparece en todos los relatos de mitos del origen, como una respuesta a una vivencia traumática, una cauterización de heridas narcisistas (imaginarias). Seguir leyendo »
Publicado en Los orígenes

La biología ortodoxa actual tiene su punto de partida en Darwin de manera que todo organismo por medio de sus ‘genes’ (replicadores) dedica su existencia a buscar los recursos necesarios para su supervivencia y reproducción. Esta operación se denomina en el caso del hombre, desde la filosofía, epistemología que es la búsqueda de la verdad, cuya traducción a la realidad biológica no es más que la búsqueda de los verdaderos recursos en su verdadera localización. Seguir leyendo »
Publicado en Los orígenes

Podría decirse que hay un antes y un después según que la filosofía haya preguntado por el fundamento o haya preferido interrogar el origen. Ambos términos son metáforas apenas veladas, que remiten con claridad a sus sentidos etimológicos. Seguir leyendo »
Publicado en Padres

Si se habla del llanto de los bebés a la hora de ir a dormir solos, la opinión general se divide entre dos grupos: la de los partidarios acérrimos de levantarlos en brazos y la de aquellos otros -también fanáticos- seguidores de la creencia de que no hay que mecerlos jamás porque “se envician”*. Seguir leyendo »
Publicado en Hablemos de la depresión

Los aullidos descarnados de la locura, el delirio y la paranoia, el estruendo polifónico del automatismo mental y la esquizofrenia, incluso las palabras retadoras de la histeria, han terminado por silenciarse para dar paso al coro de musitaciones monótonas que componen los quejidos con los que tiene a gala presentarse hoy en día el deprimido: «No puedo trabajar porque estoy deprimido»; «Me he separado por la depresión»; y más lamentable aún: «Me deprimo porque soy depresivo». Seguir leyendo »
Publicado en Hablemos de la depresión

“Deprimidamente” anda la gente sin saber muy bien por qué. La depresión es una palabra dominante en nuestra cultura, contraseña que abre puertas en una sociedad que tiene miedo a llamar las cosas por su nombre. Está en boga y en boca de todos. Parece que quiere expresar un cierto malestar y a la vez disimularlo: estar deprimido es socialmente correcto pero estar triste o sentirse mal, no. Seguir leyendo »
Publicado en Con humor

Del humor dice el diccionario que es cualquiera de los líquidos del cuerpo; y del amor dice que es atracción sexual, o bien un sentimiento que mueve a desear al objeto elegido. Es también una buena predisposición para emprender alguna tarea. Seguir leyendo »
Publicado en El duelo duele

De nuevo la llamada de Dios, del Tiempo o de la Nada, siempre inoportuna, nos obliga a buscar la palabra. Pero de nuevo está ausente y la lengua se resiste a encontrarla. Existe para la pérdida de los padres, y llamamos huérfanos a los que pierden a sus progenitores, como también se encuentra fácilmente cuando se extravía al cónyuge, y decimos viuda o viudo según venga al caso. Pero no tenemos ningún término a nuestro alcance cuando se pierde a un hijo o a un hermano. Aún quedan muchos hechos sin el sustantivo adecuado. Seguir leyendo »